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Comentarios

  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    Shaianti, en la repetición esta el gusto.

    Medea, es un placer que dejes una poesía por aquí.
    EL FIN ES GEMELO DEL COMIENZO
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]Hoy echado del mundo de improviso y otra vez como [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]ayer estimado de uno y otro elemento natural, nada [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]menos que casi en los finales cuando según parece [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]que de fijo el curso de la vida es incambiable.[/FONT]

    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]En verdad por su mente no pasó ni como conjetura [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]ayer ni hoy, que el remoto comienzo del vivir y estas [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]postrimerías palpitantes repartidos hubieran sido aquí [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]en porciones de penas por igual. Irremediablemente [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]arrinconado sin compañía alguna deliciosa, y tal un [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]hongo en tan desierta isla mañana, tarde, noche [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]fijamente, en donde todo el aire, fuego y agua cómo le [/FONT]
    [FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]van volviendo las espaldas. [/FONT]

    Carlos Germán Belli
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    Traspié entre dos estrellas
    ¡Hay gentes tan desgraciadas, que ni siquiera
    tienen cuerpo; cuantitativo el pelo,
    baja, en pulgadas, la genial pesadumbre;
    el modo, arriba;
    no me busques, la muela del olvido,
    parecen salir del aire, sumar suspiros mentalmente, oír
    claros azotes en sus paladares!
    Vanse de su piel, rascándose el sarcófago en que nacen
    y suben por su muerte de hora en hora
    y caen, a lo largo de su alfabeto gélido, hasta el suelo.
    ¡Ay de tánto! ¡ay de tan poco! ¡ay de ellas!
    ¡Ay en mi cuarto, oyéndolas con lentes!
    ¡Ay en mi tórax, cuando compran trajes!
    ¡Ay de mi mugre blanca, en su hez mancomunada!
    ¡Amadas sean las orejas sánchez,
    amadas las personas que se sientan,
    amado el desconocido y su señora,
    el prójimo con mangas, cuello y ojos!
    ¡Amado sea aquel que tiene chinches,
    el que lleva zapato roto bajo la lluvia,
    el que vela el cadáver de un pan con dos cerillas,
    el que se coge un dedo en una puerta,
    el que no tiene cumpleaños,
    el que perdió su sombra en un incendio,
    el animal, el que parece un loro,
    el que parece un hombre, el pobre rico,
    el puro miserable, el pobre pobre!
    ¡Amado sea
    el que tiene hambre o sed, pero no tiene
    hambre con qué saciar toda su sed,
    ni sed con qué saciar todas sus hambres!
    ¡Amado sea el que trabaja al día, al mes, a la hora,
    el que suda de pena o de vergüenza,
    aquel que va, por orden de sus manos, al cinema,
    el que paga con lo que le falta,
    el que duerme de espaldas,
    el que ya no recuerda su niñez; amado sea
    el calvo sin sombrero,
    el justo sin espinas,
    el ladrón sin rosas,
    el que lleva reloj y ha visto a Dios,
    el que tiene un honor y no fallece!
    ¡Amado sea el niño, que cae y aún llora
    y el hombre que ha caído y ya no llora!
    ¡Ay de tánto! ¡Ay de tan poco! ¡Ay de ellos!
    César Vallejo
  • MedeaMedea Miguel de Cervantes s.XVII
    editado enero 2012
    Una cabeza humana viene...

    Una cabeza humana viene lenta desde el olvido
    Tenso se detiene el aire
    Vienen lentas sus miradas
    Un lirio trae la noche a cuestas
    Cómo pesa el olvido
    La noche es extensa
    El lirio una cabeza humana que sabe el amor
    Más débil no es sino la sombra
    Los ojos no niegan
    El lirio es alto de antigua angustia
    Sonrisa de antigua angustia
    Con dispar siniestro con impar
    Tus labios saben dibujar una estrella sin equívoco
    He vuelto de esa atareada estancia y de una temerosa
    Tú no tienes temor
    Eres alta de varias angustias
    Casi llega al amor tu brazo extendido
    Yo tengo una guitarra con sueño de varios siglos
    Dolor de manos
    Notas truncas que se callaban podían dar al mundo lo que faltaba
    Mi mano se alza más bajo
    Coge la última estrella de tu paso y tu silencio
    Nada igualaba tu presencia como un silencio olvidado en tu cabellera
    Si hablabas nacía otro silencio
    Si callabas el cielo contestaba
    Me he hecho recuerdo de hombre para oírte
    Recuerdo de muchos hombres
    Presencia de fuego para oírte
    Detenida la carretera
    Atravesados los cuerpos y disminuidos
    Pero estás en la gloria de la eterna noche
    La lluvia crecía hasta tus labios
    No me dices en cuál cielo tiene tu morada
    En cuál olvido tu cabeza humana
    En cual amor mi amor de varios siglos
    Cuento la noche
    Esta vez tus labios se iban con la música
    Otra vez la música olvidó los labios
    Oye si me esperaras detrás de ese tiempo
    Cuando no huyen los lirios
    Ni pesa el cuerpo de una muchacha sobre el relente de las horas
    Ya me duele tu fatiga de no querer volver
    Tú sabias que te iba a ocultar el silencio el temor el tiempo tu cuerpo
    Ya no encuentro tu recuerdo
    Otra noche sube por tu silencio
    Nada para los ojos
    Nada para las manos
    Nada para el dolor
    Nada para el amor
    Por qué te había de ocultar el silencio
    Por qué te habían de perder mis manos y mis ojos
    Por qué te habían de perder mi amor y mi amor
    Otra noche baja por tu silencio

    Emilio Adolfo Westphalen
  • FabrizzioFabrizzio Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2012
    Mmm, me entraron ganas de colocar algunos poemas de poetas que me gustan. Mmm, aquí hay buenos poemas.

    Desde la ventana más alta de mi casa,
    con un pañuelo blanco digo adiós
    a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
    Y no estoy alegre ni triste.
    Ése es el destino de los versos.

    Los escribí y debo enseñárselos a todos
    porque no puedo hacer lo contrario,
    como la flor no puede esconder el color,
    ni el río ocultar que corre,
    ni el árbol ocultar que da frutos.

    He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
    y yo siento pena sin querer,
    igual que un dolor en el cuerpo.

    ¿Quién sabe quién los leerá?
    ¿Quién sabe a qué manos irán?

    Flor, me cogió el destino para los ojos.
    Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
    Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
    Me resigno y me siento casi alegre,
    casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

    ¡Idos, idos de mí!
    Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
    Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
    Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
    que fue suya.

    Paso y me quedo, como el Universo.

    El guardador de rebaños - Fernando Pessoa.
  • FabrizzioFabrizzio Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2012
    Ahora uno de Lord Byron:
    En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
    solitario y perdido, que yace reposado;
    mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
    como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.

    Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
    hay en su centro a modo de fúnebre velón,
    pero su luz parece no haber brillado nunca:
    ni alumbra ni combate mi negra situación.

    ¡No me olvides!... Si un día pasaras por mi tumba,
    tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido...
    La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
    es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.

    escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
    -la virtud a los muertos no niega ese favor-;
    dame... cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
    ¡la sola recompensa en pago de tu amor!...

    La canción del corsario... Tremendo poema.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    El Beso
    Con candoroso embeleso
    y rebozando alegría,
    me pides morena mía
    que te diga... ¿Qué es un beso?

    Un beso es el eco suave de un canto,
    que más que canto es un himno sacrosanto
    que imitar no puede el ave.

    Un beso es el dulce idioma
    con que hablan dos corazones,
    que mezclan sus impresiones
    como las flores su aroma.

    Un beso es...no seas loca...
    ¿Por qué me preguntas eso?
    ¡Junta tu boca a mi boca
    y sabrás lo que es un beso!
    Federico Barreto
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    Si digo pan

    y mi poema no convoca
    a los hambrientos a la mesa,
    es porque la palabra ya no sirve


    y la poesía exige otro lenguaje.


    Si digo amor

    y mi poema no provoca
    una tormenta de besos y canciones,
    es porque la palabra perdió su magia


    y la poesía debe buscar una nueva voz.


    Si digo vida

    y mi poema no revienta
    un alba de luceros y primaveras,
    es porque la palabra quedó sin dioses


    y la poesía debe estar al servicio del hombre.


    Si digo libertad

    y mi poema no revoluciona
    la conciencia de los sedientos de paz,
    es porque la palabra dejó de ser instrumento


    y la poesía está obligada a cambiar de poetas.

    Gilberto Ramírez Santacruz
  • torrejuelastorrejuelas Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2012
    Siento que la poesia de Manuel Machado me identifica. Incluso dentro de toda la poesia que escrito y que tengo desparramada por ahí que tengo una dedicada a él. Pero esta poesia de Ruben Dario que pego ahora me sorprendió, por lo mismo, por ser de él, un romántico de tomo y lomo.



    ANAGKE
    Y dijo la paloma:
    Yo soy feliz. Bajo el inmenso cielo,
    En el árbol en flor, junto a la poma
    Llena de miel, junto al retoño suave
    Y húmedo por las gotas de rocío,
    Tengo mi hogar. Y vuelo
    Con mis anhelos de ave,
    Del amado árbol mío
    Hasta el bosque lejano,
    Cuando, al himno jocundo
    Del despertar de Oriente,
    Sale el alba desnuda y muestra al mundo
    El pudor de la luz sobre su frente.
    Mi ala es blanca y sedosa;
    La luz la dora y baña
    Y céfiro la peina.
    Son mis pies como pétalos de rosa.
    Yo soy la dulca reina
    Que arrulla a su palomo en la montaña.
    En el fondo del bosque pintoresco
    Está el alerce en que formé mi nido;
    Y tengo allí, bajo el follaje fresco
    Un polluelo sin par, recién nacido.

    Soy la promesa alada,
    El juramento vivo;
    Soy quien lleva el recuerdo de la amada
    Para el enamorado pensativo;
    Yo soy la mensajera
    De los tristes y ardientes soñadores,
    Que va a revolotear diciendo amores
    Junto a una perfumada cabellera.
    Soy el lirio del viento.
    Bajo el azul del hondo firmamento
    Muestro de mi tesoro bello y rico
    Las preseas y galas;
    El arrullo en el pico,
    La caricia en las alas.
    Yo despierto a los pájaros parleros
    Y entonan sus melódicos cantares;
    Me poso en los floridos limoneros
    Y derramo una lluvia de azahares.
    Yo soy toda inocente, toda pura.
    Yo me esponjo en las ansias del deseo,
    Y me estremezco en la íntima ternura
    De un roce, de un rumor, de un aleteo.

    ¡Oh inmenso azul! Yo te amo. Porque a Flora
    Das la lluvia y el sol siempre encendido;
    Porque siendo el palacio de la aurora,
    También eres el techo de mi nido.
    ¡Oh inmenso azul! Yo adoro
    Tus celajes risueños,
    Y esa niebla sutil de polvo de oro
    Donde van los perfumes y los sueños.

    Amo los velos, tenues, vagarosos,
    De las flotantes brumas,
    Donde tiendo a los aires cariñosos
    El sedeño abanico de mis plumas.
    ¡Soy feliz! Porque es mía la floresta
    Donde el misterio de los nidos se halla;
    Porque el alba es mi fiesta
    Y el amor mi ejercicio y mi batalla.
    Feliz, porque de dulces ansias llena
    Calentar mis polluelos es mi orgullo;
    Porque en las selvas vírgenes resuena
    La música celeste de mi arrullo;
    Porque no hay una rosa que no me ame,
    Ni pájaro gentil que no me escuche,
    Ni garrido cantor que no me llame.
    ¿Sí? dijo entonces un gavilán infame,
    Y con furor se la metió en el buche.
    Entonces el buen Dios, allá en su trono
    ( Mientras Satán, para distraer su encono
    Aplaudía a aquel pájaro zahareño )
    Se puso a meditar.

    Arrugó el ceño,
    Y pensó, al recordar sus vastos planes,
    Y recorrer sus puntos y sus comas,
    Que cuando creó palomas
    No debía haber creado gavilanes.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    Estimado Torrejuelas

    A veces, creo, nos olvidamos que los poetas son también humanos.
    Con esto quiero decir que Darío quiso romper algo con esa hermosa poesía, quiso dejar de tocar la misma melodía.
    Un gran abrazo
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    ODA A CÉSAR VALLEJO
    A la piedra en tu rostro,
    Vallejo,
    a las arrugas
    de las áridas sierras
    yo recuerdo en mi canto,
    tu frente
    gigantesca
    sobre tu cuerpo frágil,
    el crepúsculo negro
    en tus ojos
    recién desencerrados,
    días aquéllos,
    bruscos,
    desiguales,
    cada hora tenía
    ácidos diferentes
    o ternuras
    remotas,
    las llaves
    de la vida
    temblaban
    en la luz polvorienta
    de la calle,
    tú volvías
    de un viaje
    lento, bajo la tierra,
    y en la altura
    de las cicatrizadas cordilleras
    yo golpeaba la puertas,
    que se abrieran
    los muros,
    que se desenrollaran
    los caminos,
    recién llegado de Valparaíso
    me embarcaba en Marsella,
    la tierra
    se cortaba
    como un limón fragante
    en frescos hemisferios amarillos,
    te quedabas

    allí, sujeto
    a nada,
    con tu vida
    y tu muerte,
    con tu arena
    cayendo,
    midiéndote
    y vaciándote,
    en el aire,
    en el humo,
    en las callejas rotas
    del invierno.
    Era en París, vivías
    en los descalabrados
    hoteles de los pobres.
    España
    se desangraba.
    Acudíamos.
    Y luego
    te quedaste
    otra vez en el humo
    y así cuando
    ya no fuiste, de pronto,
    no fue la tierra
    de las cicatrices,
    no fue
    la piedra andina
    la que tuvo tus huesos,
    sino el humo,
    la escarcha
    de París en invierno.
    Dos veces desterrado,
    hermano mío,
    de la tierra y el aire,
    de la vida y la muerte,
    desterrado
    del Perú, de tus ríos,
    ausente
    de tu arcilla.
    No me faltaste en vida,
    sino en muerte.
    Te busco
    gota a gota,
    polvo a polvo,
    en tu tierra,
    amarillo
    es tu rostro,
    escarpado
    es tu rostro,
    estás lleno
    de viejas pedrerías,
    de vasijas
    quebradas,
    subo
    las antiguas
    escalinatas,
    tal vez
    estés perdido,
    enredado
    entre los hilos de oro,
    cubierto
    de turquesas,
    silencioso,
    o tal vez
    en tu pueblo,
    en tu raza,
    grano
    de maíz extendido,
    semilla
    de bandera.
    Tal vez, tal vez ahora
    transmigres
    y regreses,
    vienes
    al fin
    de viaje,
    de manera
    que un día
    te verás en el centro
    de tu patria,
    insurrecto,
    viviente,
    cristal de tu cristal, fuego en tu fuego,
    rayo de piedra púrpura.
    Pablo Neruda
  • MedeaMedea Miguel de Cervantes s.XVII
    editado enero 2012
    Elegía

    Nunca, como a tu lado, fui de piedra.

    Y yo que me soñaba nube, agua,
    aire sobre la hoja,
    fuego de mil cambiantes llamaradas,
    sólo supe yacer,
    pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
    alrededor del cuello del ahogado.

    Rosario Castellanos
  • torrejuelastorrejuelas Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2012
    juancho escribió : »
    Estimado Torrejuelas

    A veces, creo, nos olvidamos que los poetas son también humanos.
    Con esto quiero decir que Darío quiso romper algo con esa hermosa poesía, quiso dejar de tocar la misma melodía.
    Un gran abrazo
    Tienes razón, Juancho, a tal punto este poema varió en su temática que conmovió al ambiente cultural de su tiempo. Fue muy criticado por ello. Como siempre, un agrado, saludos.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    El Amenazado

    Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
    Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
    La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.

    ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?

    Estar contigo o no estar es la medida de mi tiempo.
    Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.

    Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
    Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
    Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
    Ya los ejercitos me cercan, las hordas.

    (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)

    El nombre de una mujer me delata.
    Me duele una mujer en todo el cuerpo.

    Jorge Luis Borges
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado enero 2012
    Divertimento de Quevedo...



    Es el amor, según abrasa, brasa;
    es nieve a veces puro hielo, hielo;
    es a quien yo pedir consuelo suelo;
    y saco poco de su escasa casa.
    Es un ardor que a quien traspasa, pasa,
    y como a veces yo paselo, selo;
    es un pleito do no hay apelo, pelo;
    es del demonio que le amasa, masa.
    Tirano a quien el Cielo inspira ira;
    un ardor que si no se mata, mata;
    gozo, primero que cumplido, ido;
    flechero que al que se retira, tira;
    cadena fuerte que aun de plata, ata;
    y mal que a muchos ha tejido nido.


    Otro divertimento
    Puto es el hombre que de putas fía,
    y puto el que sus gustos apetece,
    puto es el estipendio que se ofrece
    en pago de su puta compañía.
    Puto es el gusto, y puta la alegría
    que el rato puteril nos encarece;
    y yo diré que es puto a quien parece
    que no sois puta vos, señora mía.
    Mas llámenme a mí puto enamorado,
    si al cabo para puta no os dejare;
    y como puto muera yo quemado,
    si de otras tales putas me pagare;
    porque las putas graves son costosas,
    y las putillas viles, afrentosas.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    Divertidos divertimentos Shaianti.

    Catorce Versos en El Cumpleaños de Una Mujer
    (Poemilla ínfimo y azorado, tenue, orgulloso y levemente soberbio, que
    debe leerse en cueros y con mucha parsimonia)

    Cuando mi corazón empezó a nadar en el caudaloso río de la alegría de las más
    limpias herraduras de agua
    Y descubrí que en el alma de la mujer subyacen cinco estaciones de grácil
    silueta
    Oí silbar al ruiseñor del camposanto de la aldea y ahuyenté de mi piel los malos
    pensamientos
    Aparté de mí los torvos presagios de la debilidad la enfermedad el hambre la
    guerra la miseria y los vacíos de la conciencia.
    Empecé a oler tímidamente el gimnástico aire de la belleza que duerme contigo
    Y volé tan alto que perdí de vista el aire de los invernaderos el agua quieta de las
    acequias y el fuego purificador también la arcillosa y pedregosa tierra que
    piso y en la que seré olvidado por tu mano
    Te amo lleno de esperanza
    Tu vida es aún muy breve para acariciar la esperanza
    Y hoy cumples años quizá excesivos
    Hoy cumples mil años
    Quisiera bailar en un local cerrado con la muerte coronada de esmeraldas y
    rubíes yo coronado de musgo y alfileres
    Para proclamar en el reino de las más solitarias ballenas
    Mi dulce sueño con estas sobrecogidas palabras
    Pregono en voz alta el espanto que me produce la felicidad.
    Camilo José Cela
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado enero 2012
    ORACIÓN POR MARILYN MONROE

    Señor
    recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
    aunque ése no era su verdadero nombre
    (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
    y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
    y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
    sin su Agente de Prensa
    sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
    sola como un astronauta frente a la noche espacial.
    Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
    ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
    y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
    Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
    Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
    pero también algo más que eso...

    Las cabezas son los admiradores, es claro
    (la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
    Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
    El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
    en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
    expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
    que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
    Señor
    en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
    Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
    que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
    Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
    Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
    el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
    Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
    por nuestra 20th Century
    por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
    Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
    Para la tristeza de no ser santos
    se le recomendó el Psicoanálisis.
    Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
    y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
    y cómo se fue haciendo mayor el horror
    y mayor la impuntualidad a los estudios.

    Como toda empleadita de tienda
    soñó ser estrella de cine.
    Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

    Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
    que cuando se abren los ojos
    se descubre que fue bajo reflectores
    ¡y se apagan los reflectores!
    Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
    mientras el Director se aleja con su libreta
    porque la escena ya fue tomada.
    O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
    la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
    vistos en la salita del apartamento miserable.
    La película terminó sin el beso final.
    La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
    Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
    Fue
    como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
    y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
    O como alguien que herido por los gangsters
    alarga la mano a un teléfono desconectado.

    Señor:
    quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
    y no llamó (y tal vez no era nadie
    o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
    ¡contesta Tú al teléfono!

    Ernesto Cardenal
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    DE QUE NADA SE SABE

    La luna ignora que es tranquila y clara
    y ni siquiera sabe que es la luna;
    la arena, que es la arena. No habrá una
    cosa que sepa que su forma es rara.


    Las piezas de marfil son tan ajenas
    al abstracto ajedrez como la mano
    que las rige. Quizá el destino humano
    de breves dichas y de largas penas


    es instrumento de otro. Lo ignoramos;
    darle nombre de Dios no nos ayuda.
    Vanos también son el temor, la duda


    y la trunca plegaria que iniciamos.
    ¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
    que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?

    Jorge Luis Borges
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    CUANDO YO NO ERA POETA

    Cuando yo no era poeta
    por broma dije que lo era.

    Yo no había escrito ningun verso
    pero admiraba el sombrero alón
    del poeta del pueblo.

    Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
    Ella me preguntó si de verdad era poeta.
    Ella tenía catorce años.

    Esa vez llevaba un ramo de ilusiones.
    Despues una anémona en el pelo.
    La tercera vez un gladiolo entre los labios.
    La cuarta vez no llevaba ninguna flor,
    yo le pregunte el significado de eso a las flores de la plaza
    que no supieron responderme.

    Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar.
    Yo no le dí nada a cambio.
    No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.

    Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
    Eso me daba insomnio.
    Me encerré mucho tiempo en mi pieza.

    Cuando salí la halle en la plaza y no me saludo.
    Volví a mi casa y escribí mi primer poema.

    Jorge Teillier
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    VENID A VER EL CUARTO DEL POETA

    Venid a ver el cuarto del poeta.

    Desde la calle
    hasta mi corazón
    hay cincuenta peldaños de pobreza.
    Subidlos.
    A la izquierda.

    Si encontráis a mi madre en el camino,
    cosiendo su ternura a mi tristeza,
    preguntadle
    por el amado cuarto del poeta.

    Si encontráis a Evelina
    contemplando morir la primavera,
    preguntadle
    por mi alma
    y también por el cuarto del poeta.

    Y si encontráis llorando a la alegría
    océanos y océanos de arena,
    preguntadle
    por todos
    y llegaréis al cuarto del poeta:
    una silla, una lámpara,
    un tintero de sangre, otro de ausencia,
    las arañas tejiendo sordos ruidos
    empolvados de lágrimas ajenas,
    y un papel donde el tiempo
    reclina tenazmente la cabeza.

    Venid a ver el cuarto del poeta.
    Salid a ver el cuarto del poeta.
    Desde mi corazón
    hasta los otros
    hay cincuenta peldaños de paciencia.
    ¡Voladlos, compañeros!

    (si no me halláis
    entonces
    preguntadme
    dónde estoy encendiendo las hogueras)


    César Calvo Soriano
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    A la tristeza
    Tristeza, pues yo soy tuyo,
    tú no dejes de ser mía;
    mira bien que me destruyo,
    sólo en ver que el alegría
    presume de hacerme suyo.
    ¡Oh tristeza!
    que apartarme de contigo
    es la más alta crueza
    que puedes usar conmigo.
    No huyas ni seas tal
    que me apartes de tu pena;
    soy tu tierra natural,
    no me dejes por la ajena
    do quizá te querrán mal.
    Pero di,
    ya que estó en tu compañía:
    ¿Cómo gozaré de ti,
    que no goce de alegría?
    Que el placer de verte en mí
    no hay remedio para echallo.
    ¿Quién jamás estuvo así?
    Que de ver que en ti me hallo
    me hallo que estoy sin ti.
    ¡Oh ventura!
    ¡Oh amor, que tú heciste
    que el placer de mi tristura
    me quitase de ser triste!
    Pues me das por mi dolor
    el placer que en ti no tienes,
    porque te sienta mayor,
    no vengas, que si no vienes,
    entonces vernás mejor.
    pues me places,
    vete ya, que en tu ausencia
    sentiré yo lo que haces
    mucho más que en tu presencia.
    Juan Boscán
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    La cita
    Son las siete;
    la calle está oscura;
    ya no vendrás.
    Aunque llegaras
    todas las tardes
    a la orilla de esta cita,
    y aguardaras, inmóvil,
    todas las horas que en el mundo faltan
    ya no me hallarás,
    porque esperándote perdí mi juventud.
    Y no como el guerrero
    que las manos moja
    en la espuma bermeja de la guerra.
    ¡No como los ardientes varones que conocí! :
    ¡Alexander extraviado en la espesura!
    ¡Gabriel amarrado a los torrentes!
    ¡Eugenio deshojado a la aventura!
    ¡Amaro, que un día solo con tu fusil partiste!
    ¡Os envidio, jóvenes vehementes,
    a quienes no bastándoles los crepúsculos,
    por mirar llamaradas
    incendiaron su propia edad florida!
    Yo, miserablemente
    perdí mi juventud;
    aguardando que cumplieras
    la cita de los parques,
    gasté los veloces años.
    ¡Oh cafés humosos donde fingí
    leer los diarios de mi feroz melancolía!
    Esperándote perdí la juventud
    y me pesa.
    Son las siete:
    y estoy solo.


    Manuel Scorza
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    El beso

    Hoy, no sé por qué, el viento ha tenido un
    hermoso gesto de renuncia, y los árboles han
    aceptado su quietud.
    Sin embargo (y es bueno que así sea) una guitarra
    organiza obstinadamente el espacio de la soledad.
    Acabamos sabiendo que las flores se alimentan en
    la fértil humedad.
    Ésa es la verdad de la saliva.

    José Saramago
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    Sé Bella y sé Triste.


    ¿Qué importancia tiene vuestra bondad?
    Se Bella y se Triste, las lágrimas
    agregan encanto a tu rostro
    como la lluvia al paisaje,
    La tormenta rejuvenece las flores.


    Te amo más cuando la alegría
    huye del balcón de tu frente,
    Cuando tu corazón se hunde en el horror,
    Cuando sobre tus cejas se despliega
    La temible nube del pasado.


    Te amo cuando tus grandes ojos derraman
    Un agua tibia como sangre,
    Cuando a pesar de mi mano acompañante,
    El peso de la angustia horada tu voz
    Como un quejido agonizante.


    Y aspiro, divina voluptuosidad,
    Himno de profunda delicia,
    Todos los sollozos de tu pecho,
    Y creo que tu corazón se ilumina
    con las perlas que caen de tus ojos.

    Charles Baudelaire.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    EL POETA A SU AMADA

    Amada, en esta noche tú te has crucificado
    sobre los dos maderos curvados de mi beso;
    y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
    y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.


    En esta noche clara que tanto me has mirado,
    la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
    En esta noche de setiembre se ha oficiado
    mi segunda caída y el más humano beso.


    Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
    se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
    y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.


    Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos;
    ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
    los dos nos dormiremos, como dos hermanitos

    César Vallejo
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    La casa vacía
    Voy a la casa donde no viviremos
    a mirar los muros que no se levantarán.
    Paseo las estancias
    y abro las ventanas
    para que entre el Tiempo de Ayer envejecido.
    ¡ Si vieras !
    Entre las buganvillas
    cansadamente juegan
    los hijos que jamás tendremos.
    Yo los miro. Ellos me miran.
    Mi corazón humea.
    Este es el sitio donde mi corazón humea.
    Y a esta hora,
    en el balcón, callada, yo sé que tú también te mueres
    y piensas en mí hasta ensangrentarte.
    Yo también pienso en ti.
    Óyeme donde estés:
    por esta herida no sale sólo sangre:
    me salgo yo.
    Manuel Scorza
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    El ángel no deseado
    Esta noche ha vuelto mi ángel a husmear mis desechos,
    a investigar mi vida con artificiosa delicadeza.
    Mi ángel es de usos nocturnos, presiento sus ojillos, su pequeña figura engordando entre los residuos, me despierta
    sólo con el peso de su presencia, sin palabras, sin trompetas, sólo con el batir de sus alas sobre mis papeles, sobre mi ropa.
    Nunca lo he visto, no conozco sus ojos,
    no está entre la castiza colección de ángeles de Alberti,
    sólo encuentro su inefable pestilencia cuando quiero asesinarlo
    y sólo sus chillidos huyendo
    y mi propia angustia en medio de las habitaciones.
    Sin embargo mi ángel me conoce bien,
    sabe que puede destruirme y cada día practica nuevos atrevimientos,
    lo aguardo con un garrote
    pero sabe que me temblará la mano cuando él me mire encrespado
    de odio,
    incomprendido.
    Esta noche ha vuelto, está batiendo sus alas, sospecho claramente las palabras que nunca dice
    y que me invitan a un peligroso entendimiento:
    Una angustia permanente
    -buen tema para poetas, buen aliciente para mantener
    la vocación-
    a cambio de su albedrío por mi casa, a cambio
    de no dejarle veneno o ratonera en los umbrales.

    José Watanabe
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado febrero 2012
    Sigo leyendo. Muchas gracias por compartir tan hermosas poesías.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    Hola Shaianti

    Que gusto encontrarla por acá. El hacer esto me ha permitido conocer un poco más del mundo de la poesía. Desde hace tiempo estuve indagando por poesía de Jean Cocteau.

    Hace poco vi un documental acerca de un director de cine francés llamado: François Truffaut. Me llamó la atención la referencia a una frase del multifacético Jean Cocteau. La cita dice así: Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué.”

    Es poca la poesía disponible de Cocteau en español, esta es impresionante (opinión muy personal):

    PIEZA DE CIRCUNSTANCIA
    Graba tu nombre en un árbol
    que se extienda hasta el nadir.
    el árbol es mejor que el mármol.
    pues en él los nombres crecen.

    PIÈCE DE CIRCONSTANCE
    Gravez votre nom dans un arbre
    Qui poussera jusqu’au nadir.
    Un arbre vaut mieux que le marbre,
    Car on y voit les noms grandir.

    Un gran abrazo señora.
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado febrero 2012
    Todos grandes intelectuales franceses contemporáneos. Este poema que publicas de Cocteau, me ha recordado a éste de Prévert, uno de mis poetas preferidos (si puedes léelo en francés). Imágen, fantasía, juego, musicalidad. Puro surrealismo.

    Para hacer el retrato de un pájaro
    Pintar primero una jaula
    con la puerta abierta
    pintar después algo bonito
    algo simple, algo bello,
    algo útil para el pájaro.
    Apoyar después la tela contra un árbol
    En un jardín en un soto
    o en un bosque esconderse tras el árbol
    Sin decir nada, sin moverse
    A veces el pájaro llega enseguida
    Pero puede tardar años
    antes de decidirse.
    No hay que desanimarse
    Hay que esperar
    Esperar si es necesario durante años
    La celeridad o la tardanza
    En la llegada del pájaro
    No tiene nada que ver
    Con la calidad del cuadro.
    Cuando el pájaro llega, si llega
    observar el más profundo silencio
    esperar que el pájaro entre en la jaula
    y una vez que haya entrado
    cerrar suavemente la puerta con el pincel.
    Después borrar uno a uno todos los barrotes
    cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.
    Hacer acto seguido, el retrato del árbol,
    escogiendo la rama más bella para el pájaro,
    Pintar también el verde follaje
    Y la frescura del viento,
    El polvillo del sol
    y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival
    y después esperar
    que el pájaro se decida a cantar.
    Si el pájaro no canta, mala señal,
    Señal de que el cuadro es malo,
    Pero si canta es buena señal,
    Señal de que podéis firmar.
    Entonces arrancadle delicadamente
    una pluma al pájaro
    Y escribid vuestro nombre
    En un ángulo del cuadro.

    Pour Faire le portrait d'un oiseau
    Peindre d’abord une cage
    avec une porte ouverte
    peindre ensuite
    quelque chose de joli
    quelque chose de simple
    quelque chose de beau
    quelque chose d’utile
    pour l’oiseau
    placer ensuite la toile contre un arbre
    dans un jardin
    dans un bois
    ou dans une forêt
    se cacher derrière l’arbre
    sans rien dire
    sans bouger…
    Parfois l’oiseau arrive vite
    mais il peut aussi mettre de longues années
    avant de se décider
    Ne pas se décourager
    attendre
    attendre s’il faut pendant des années
    la vitesse ou la lenteur de l’arrivée
    de l’oiseau n’ayant aucun rapport
    avec la réussite du tableau
    Quand l’oiseau arrive
    s’il arrive
    observer le plus profond silence
    attendre que l’oiseau entre dans la cage
    et quand il est entré
    fermer doucement la porte avec le pinceau
    puis
    effacer un à un tous le barreaux
    en ayant soin de ne toucher aucune des plumes de l'oiseau
    Faire ensuite le portrait de l'arbre
    en choisissant la plus belle de ses branches
    pour l'oiseau
    peindre aussi le vert feuillage et la fraîcheur du vent
    la poussière du soleil
    et le bruit des bêtes de l'herbe dans la chaleur de l'été
    et puis attendre que l'oiseau se décide à chanter
    Si l'oiseau ne chante pas
    C'est mauvais signe
    signe que le tableau est mauvais
    mais s'il chante c'est bon signe
    signe que vous pouvez signer
    Alors vous arrachez tout doucment
    une des plumes de l'oiseau
    et vous écrivez votre nom dans un coin du tableau.

    Paroles/Jacques Prévert
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2012
    Este es uno de los ángeles de Alberti, citado en el poema de Watanabe.

    El ángel tonto

    Ese ángel,
    ése que niega el limbo de su fotografía
    y hace pájaro muerto
    su mano.
    Ese ángel que terne que le pidan las alas,
    que le besen el pico,
    seriamente,
    sin contrato.
    Si es del cielo y tan tonto,
    ¿por qué en la tierra? Dime.
    Decidme.
    No en las calles, en todo,
    indiferente, necio,
    me lo encuentro.
    ¡El ángel tonto!
    ¡Si será de la tierra!
    -Sí, de la tierra sólo.
    El ángel del misterio
    Un sueño sin faroles y una humedad de olvidos,
    pisados por un nombre y una sombra.
    No sé si por un nombre o muchos nombres,
    si por una sombra o muchas sombras.
    Reveládmelo.
    Sé que habitan los pozos frías voces,
    que son de un solo cuerpo o muchos cuerpos,
    de un alma sola o muchas almas.
    No sé.
    Decídmelo.
    Que un caballo sin nadie va estampando
    a su amazona antigua por los muros.
    Que en las almenas grita, muerto, alguien
    que yo toqué, dormido, en un espejo,
    que yo, mudo, le dije...
    No sé.
    Explicádmelo.

    Rafael Alberti
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