¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Sigamos pegando...

13468932

Comentarios

  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado septiembre 2011
    juancho escribió : »
    MÚSICA LENTA

    Para que tu entres,
    a veces de tristeza, el corazón se me abre.
    Como una puerta tímida,
    para que tu entres, el corazón se me abre.
    Pero tu no vienes,
    no vuelas más sobre los campos.
    En vano mi corazón se asoma.
    Pasas de largo,
    como si el viento
    soplase sólo para allá.
    Pasa la mañana y no viene la tarde.
    Y el corazón se me cierra,
    como una mano sin nadie, el corazón se me cierra.

    Manuel Scorza

    ¡Bellísimo! :)
  • Ignatius ReillyIgnatius Reilly Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado octubre 2011
    El pez más viejo del río
    de tanta sabiduría
    como amontonó, vivía
    brillantemente sombrío.
    Y el agua le sonreía.


    Tan sombrío llegó a estar
    nada del agua le divierte
    que después de meditar,
    tomó el camino del mar,
    es decir, el de la muerte.


    Reíste tú junto al río,
    niño solar. Y ese día
    el pez más viejo del río
    se quitó el aire sombrío.

    http://youtu.be/YZw-cruiD-k

    Miguel Hernández
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2011
    Algunos Rubaiyat de Omar Khayyam
    Cierra tu libro y piensa. Mira impasible al Ciclo
    y a la Tierra. Da al pobre la mitad de tus bienes,
    perdona las ofensas, no le hagas daño a nadie
    y apártate a un rincón si quieres ser dichoso.



    Luna de amor que nunca conociste el ocaso,
    que te remontas una y otra vez en el cielo,
    ¡Cuántas y cuántas veces tratarás de buscarme en el mismo jardín,
    y todo será inútil! .



    El vino tiene el color de las rosas.
    Tal vez no sea sangre de viñas, sino de rosas.
    Quizás no sea cristal éste cáliz, sino azul de mar profundo.
    Tal vez no haya noche sino párpado del día.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Estimada Shaianti

    Es muy emotivo ese poema, creo que lo voy a imprimir y lo voy colocar en un lugar donde todos lo lean.

    Gracias

    Esto es de mi paisano.


    ¡Oh botella sin vino! ¡Oh vino que enviudó de esta botella!
    Tarde cuando la aurora de la tarde
    flameó funestamente en cinco espíritus.
    Viudez sin pan ni mugre, rematando en horrendos metaloides
    y en células orales acabando.

    ¡Oh siempre, nunca dar con el jamás de tánto siempre!
    ¡oh mis buenos amigos, cruel falacia,
    parcial, penetrativa en nuestro trunco,
    volátil, jugarino desconsuelo!

    ¡Sublime, baja perfección del cerdo,
    palpa mi general melancolía!
    ¡Zuela sonante en sueños,
    zuela
    zafia, inferior, vendida, lícita, ladrona,
    baja y palpa lo que eran mis ideas!

    Tú y él y ellos y todos,
    sin embargo,
    entraron a la vez en mi camisa,
    en los hombros madera, entre los fémures, palillos;
    tú particularmente,
    habiéndome influido;
    él, fútil, colorado, con dinero
    y ellos, zánganos de ala de otro peso.

    ¡Oh botella sin vino! ¡oh vino que enviudó de esta botella!

    César Abraham Vallejo Mendoza
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Cuando pitos flautas
    Da bienes Fortuna
    Que no están escritos:
    cuando pitos flautas,
    cuando flautas pitos.
    ¡Cuán diversas sendas
    se suelen seguir
    en el repartir
    honras y haciendas!
    A unos da encomiendas,
    a otros sambenitos.
    Cuando pitos flautas,
    cuando flautas pitos.
    A veces despoja
    de choza y apero
    al mayor cabrero;
    y a quien se le antoja
    la cabra más coja
    pare dos cabritos.
    Cuando pitos flautas,
    cuando flautas pitos.
    Porque en una aldea
    un pobre mancebo
    hurtó sólo un huevo,
    al sol bambolea;
    y otro se pasea con cien mil delitos.
    Cuando pitos flautas
    cuando flautas pitos.
    Luis de Góngora y Argote
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Caballeros Chanflones

    El que hacerse quisiera caballero,
    póngaseme muy grave y muy severo
    y aprenda muy despacio
    lo que son etiquetas de palacio.

    Si nombrare al virrey, diga, su esencia,
    y no como la plebe, Su excelencia;
    al título lo trate de Usiría,
    y que le nombra así de cortesía
    y a que no hablarle más ya se resuelve
    porque no se la vuelve.

    Entra aquí al elegar ejecutorias
    el suponer hazañas y memorias
    heroicas de ascendientes,
    y el hacer a diez grandes sus parientes.

    Si este tal caballero fuere pobre,
    porque todo le sobre,
    a una iglesia se vaya, y, por dos reales,
    que a un cochero le dé para tamales,
    por este corto logro que interesa,
    le meterá en el coche o la calesa
    donde abriendo del todo las cortinas,
    por las calles remotas y vecinas,
    cuantos fuere por ellas encontrando
    los irá saludando
    llamándole de vos al mal vestido
    y al galán poderoso y engreído,
    de tú, porque les oigan tutearse
    y así piensan que llegan a igualarse.

    Si el tal le preguntare dónde ha estado,
    le dirá que ocupado:

    Su esencia le ha tenido
    en consulta, cansado y aburrido,
    porque el gobierno todo lo ha fiado
    de su corto discurso limitado,
    y que nunca le deja, aunque
    él se excusa
    y murmure algo de él,
    que así se usa.

    Juan Del Valle y Caviedes
  • DragonDragon Lope de Vega s.XVII
    editado octubre 2011
    Pequeña
    rosa,
    rosa pequeña,
    a veces,
    diminuta y desnuda,
    parece
    que en una mano mía
    cabes,
    que así voy a cerrarte
    y a llevarte a mi boca,
    pero
    de pronto
    mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios,
    has crecido,
    suben tus hombros como dos colinas,
    tus pechos se pasean por mi pecho,
    mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada
    línea de luna nueva que tiene tu cintura:
    en el amor como agua de mar te has desatado:
    mido apenas los ojos más extensos del cielo
    y me inclino a tu boca para besar la tierra.

    Pablo Neruda
  • DragonDragon Lope de Vega s.XVII
    editado octubre 2011
    Ay no quieres,
    te asusta
    la pobreza,

    no quieres
    ir con zapatos rotos al mercado
    y volver con el viejo vestido.

    Amor,no amamos,
    como quieren los ricos,la miseria.
    Nosotros
    la extirparemos como diente maligno
    que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre.

    Pero no quiero
    que la temas.
    Si llega por mi culpa a tu morada,
    si la pobreza expulsa
    tus zapatos dorados,
    que no expulse tu risa que es el pan de mi vida.
    Si no puedes pagar el alquiler
    sal al trabajo con paso orgulloso,
    y piensa,amor,que te estoy mirando
    y somos juntos la mayor riqueza
    que jamás se reunió sobre la tierra.

    Pablo Neruda
  • NoiNoi Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2011
    Pequeña elegía

    Ya para que seguir siendo árbol
    si el verano de dos años
    me arrancó las hojas y las flores
    Ya para que seguir siendo árbol
    si el viento no canta en mi follaje
    si mis pájaros migraron a otros lugares
    Ya para que seguir siendo árbol
    sin habitantes
    a no ser esos ahorcados que penden
    de mis ramas
    como frutas podridas en otoño

    Raúl Gómez Jattin
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Gracias Dragon, gracias Noi

    Un abrazo
    Los Malos Poemas
    No los destruyas.
    No los eches
    al pozo de los cielos.
    Tal vez ellos retornen
    después que la belleza
    se haya ido.
    Cuando la soledad
    camine libremente
    de la cama hasta el patio
    y mi casa parezca
    -al ojo del infante-
    algún enorme erizo.
    Entonces,
    quizás entre sus líneas
    descubras un instante
    inadvertido;
    la palabra extraviada
    en domingos zoológicos;
    algo más verdadero que lo hermoso.
    Nadie sabe.
    Consérvalos.
    Cambia tu piel. También
    la piel del mundo.
    Pero el poema queda
    guardando su misterio.
    Tal vez no hay en tu cuerpo
    -todavía-
    esa única lámpara
    con la que puedes verlo.
    Juan Gonzalo Rose
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Como una barca se me fue el deseo

    Como una barca se me fue el deseo.
    Como una absurda barca
    Llena de besos y de piel madura.
    Extravié la manera de abrazarte
    En no sé que lejanas, olvidadas comarcas.
    Estoy perdido en medio de tu carne.
    En el fondo de tus ojos me despierto
    Solo como una estatua.
    Tu amor me sabe a exilio.
    Como exiliado llego hasta tu almohada.
    Como a un extranjero tú me aguardas.


    Jorge Debravo
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    SONETO DE LUIS DE GONGORA A DON FRANCISCO DE QUEVEDO
    Anacreonte español, no hay quien os tope,
    que no diga con mucha cortesía,
    que ya que vuestros pies son de elegía,
    que vuestras suavidades son de arrope.
    ¿No imitaréis al terenciano Lope,
    que al de Belerofonte cada día
    sobre zuecos de cómica poesía
    se calza espuelas y le da un galope?
    Con cuidado especial vuestros anteojos
    dicen que quieren traducir al griego,
    no habiéndolos mirado vuestros ojos.
    Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
    porque a luz saque ciertos versos flojos,
    y entenderéis cualquier gregüesco luego.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Contra Don Luis de Gongora
    Este cíclope, no siciliano,
    del microcosmo sí, orbe postrero;
    esta antípoda faz, cuyo hemisferio
    zona divide en término italiano;
    este círculo vivo en todo plano;
    este que, siendo solamente cero,
    le multiplica y parte por entero
    todo buen abaquista veneciano;
    el minoculo sí, mas ciego vulto;
    el resquicio barbado de melenas;
    esta cima del vicio y del insulto;
    éste, en quien hoy los pedos son sirenas,
    éste es el culo, en Góngora y en culto,
    que un bujarrón le conociera apenas.
    Francisco de Quevedo
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    La biología de los números
    Una vez salí con una mujer que me gustaba sólo un 43%
    Así que sólo escuché el 43% de lo que dijo
    Sólo dije la verdad un 43% del tiempo
    Y sólo la besé con un 43% de mis labios
    Algunos dicen que no puedes cuantificar el deseo,
    ponerle un número a la pasión no está bien,
    que el corazón humano no funciona así.
    Pero para mí sí - Camino por la calle
    y los números aparecen en las frentes
    de la gente que miro. En los bares, es peor.
    Con cada trago, los números suben
    hasta que cada mujer en el antro tiene un borroso
    ochenta y algo sobre sus cejas
    y al día siguiente solo puedo recordar un 17 %
    de lo que realmente pasó. Ése es el problema
    con la bebida - te jode las matemáticas.
    Jeffrey McDaniel
    Versión de Romina E. Freschi y Karina A. Macció
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Silencio


    No digas nada, no preguntes nada.
    Cuando quieras hablar, quédate mudo:
    Que un silencio sin fin sea tu escudo
    Y al mismo tiempo tu perfecta espada.







    No llames si la puerta está cerrada,
    No llores si el dolor es más agudo,
    No cantes si el camino es menos rudo,
    No interrogues sino con la mirada.







    Y en la calma profunda y transparente
    Que poco a poco y silenciosamente
    Inundará tu pecho de este modo,





    Sentirás el latido enamorado
    Con que tu corazón recuperado
    Te irá diciendo todo, todo, todo.


    Francisco Luis Bernárdez
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Amar y Querer
    Ramón de Campoamor

    A la infiel más infiel de las hermosas
    un hombre la quería y yo la amaba;
    y ella a un tiempo a los dos nos encantaba
    con la miel de sus frases engañosas.
    Mientras él, con sus flores venenosas,
    queriéndola, su aliento empozoñaba,
    yo de ella ante los pies, que idolatraba,
    acabadas de abrir echaba rosas.
    De su favor ya en vano el aire arrecía;
    mintió a los dos, y sufrirá el castigo
    que uno le da por vil, y otro por necia.
    No hallará paz con él, ni bien conmigo
    él que sólo la quiso, la desprecia;
    yo, que tanto la amaba, la maldigo.
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2011
    La luna en el corazon



    Si liberas la luna que está en ti escondida,


    Alumbrará el cielo y la tierra,


    Y su luz alejará a las sombras del universo.


    Si tu entiendes esta simple cosa,


    Entonces lo entenderás todo.

    (Pensamiento Zen)
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2011
    Creo que ya se puso por aquí, pero es uno de mis favoritos quevedianos.

    A una nariz

    Érase un hombre a una nariz pegado,
    érase una nariz superlativa,
    érase una nariz sayón y escriba,
    érase un peje espada muy barbado.
    Era un reloj de sol mal encarado,
    érase una alquitara pensativa,
    érase un elefante boca arriba,
    era Ovidio Nasón más narizado.
    Érase un espolón de una galera,
    érase una pirámide de Egipto,
    las doce Tribus de narices era.
    Érase un naricísimo infinito,
    muchísimo nariz, nariz tan fiera
    que en la cara de Anás fuera delito.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Estimada Shaianti

    Para mi tambien es un favorito...
    Enseñanza
    Algo más, algo menos, mi querido muchacho,
    Las voces de los hombres son todas un engaño;
    Sólo somos honestos cuando niños,
    Y ya después en el sepulcro.
    Yacemos luego junto a los que nos precedieron,
    Sabios al fin y llenos de fría claridad,
    Y, con huesos blancos, crujir hacemos la verdad,
    Y alguno mentiría, otros preferirían una vez más vivir.
    Hermann Hesse
  • Ignatius ReillyIgnatius Reilly Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado octubre 2011
    En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
    y tu color y forma son como yo los quiero.
    Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
    y viven en tu vida mis infinitos sueños.
    La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
    el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
    oh segadora de mi canción de atardecer,
    cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
    Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
    de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
    Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
    estanca como el agua tu mirada nocturna.
    En la red de mi música estás presa, amor mío,
    y mis redes de música son anchas como el cielo.
    Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
    En tus ojos de luto comienza el país del sueño.


    Tagore
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    ¿Cómo decía usted, amigo mío?

    ¿Cómo decía usted, amigo mío?
    ¿Qué el amor es un río? No es extraño.
    Es ciertamente un río
    Que, uniéndose al confluente del desvío,
    Va a perderse en el mar del desengaño.
    Rubén Darío

  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Amor de tarde
    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las cuatro
    y acabo la planilla y pienso diez minutos
    y estiro las piernas como todas las tardes
    y hago así con los hombros para aflojar la espalda
    y me doblo los dedos y les saco mentiras.
    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las cinco
    y soy una manija que calcula intereses
    o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
    o un oído que escucha como ladra el teléfono
    o un tipo que hace números y les saca verdades.
    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las seis.
    Podrías acercarte de sorpresa
    y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
    yo con la mancha roja de tus labios
    tú con el tizne azul de mi carbónico.
    Mario Benedetti
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    A mi buitre
    Este buitre voraz de ceño torvo
    Que me devora las entrañas fiero
    Y es mi único constante compañero
    Labra mis penas con su pico corvo.
    El día en que le toque el postrer sorbo
    Apurar de mi negra sangre, quiero
    Que me dejéis con él solo y señero
    Un momento, sin nadie como estorbo.
    Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía
    Mientras él mi último despojo traga,
    Sorprender en sus ojos la sombría
    Mirada al ver la suerte que le amaga
    Sin esta presa en que satisfacía
    El hambre atroz que nunca se le apaga.
    Miguel de Unamuno
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Nostalgia
    Hace ya diez años
    Que recorro el mundo.
    ¡He vivido poco!
    ¡Me he cansado mucho!
    Quien vive deprisa no vive de veras:
    Quien no hecha raíces no puede dar fruto.
    Ser río que corre, ser nube que pasa,
    Sin dejar recuerdos ni rastro ninguno,
    Es triste, y más triste para el que se siente
    Nube en lo elevado, río en lo profundo.
    Quisiera ser árbol, mejor que ser ave,
    Quisiera ser leño, mejor que ser humo,
    Y al viaje que cansa
    Prefiero el terruño:
    La ciudad nativa con sus campanarios,
    Arcaicos balcones, portales vetustos
    Y calles estrechas, como si las casas
    Tampoco quisieran separarse mucho...
    Estoy en la orilla
    De un sendero abrupto.
    Miro la serpiente de la carretera
    Que en cada montaña da vueltas a un nudo;
    Y entonces comprendo que el camino es largo,
    Que el terreno es brusco,
    Que la cuesta es ardua,
    Que el paisaje mustio...
    ¡Señor!, ya me canso de viajar, ya siento
    Nostalgia, ya ansío descansar muy junto
    De los míos... Todos rodearán mi asiento
    Para que diga mis penas y triunfos;
    Y yo, a la manera del que recorriera
    Un álbum de cromos, contaré con gusto
    Las mil y una noches de mis aventuras
    Y acabaré con esta frase de infortunio:
    ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho!
    José Santos Chocano
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2011
    juancho escribió : »
    Nostalgia

    Hace ya diez años
    Que recorro el mundo.
    ¡He vivido poco!
    ¡Me he cansado mucho!
    Quien vive deprisa no vive de veras:
    Quien no echa raíces no puede dar fruto.
    Ser río que corre, ser nube que pasa,
    Sin dejar recuerdos ni rastro ninguno,
    Es triste, y más triste para el que se siente
    Nube en lo elevado, río en lo profundo.
    Quisiera ser árbol, mejor que ser ave,
    Quisiera ser leño, mejor que ser humo,
    Y al viaje que cansa
    Prefiero el terruño:
    La ciudad nativa con sus campanarios,
    Arcaicos balcones, portales vetustos
    Y calles estrechas, como si las casas
    Tampoco quisieran separarse mucho...
    Estoy en la orilla
    De un sendero abrupto.
    Miro la serpiente de la carretera
    Que en cada montaña da vueltas a un nudo;
    Y entonces comprendo que el camino es largo,
    Que el terreno es brusco,
    Que la cuesta es ardua,
    Que el paisaje mustio...
    ¡Señor!, ya me canso de viajar, ya siento
    Nostalgia, ya ansío descansar muy junto
    De los míos... Todos rodearán mi asiento
    Para que diga mis penas y triunfos;
    Y yo, a la manera del que recorriera
    Un álbum de cromos, contaré con gusto
    Las mil y una noches de mis aventuras
    Y acabaré con esta frase de infortunio:
    ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho!

    José Santos Chocano



    Impresionante el de Unamuno que pusiste anterior e este.

  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Hola Shaianti

    Que bueno verte por aqui.


    Amor Oscuro

    Si para ti fui sombra
    Cuando cubrí tu cuerpo,
    Si cuando te besaba
    Mis ojos eran ciegos,
    Sigamos siendo noche,
    Como la noche inmensos,
    Con nuestro amor oscuro,
    Sin límites, eterno...
    Porque a la luz del día
    Nuestro amor es pequeño.
    Manuel Altolaguirre
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2011
    Dos poemas de Prévert. Pongo también la traducción.

    mons et merveilles

    Vents et marées
    Au loin déjà la mer s’est retirée
    Démons et merveilles
    Vents et marées
    Et toi
    Comme une algue doucement carressée par le vent
    Dans les sables du lit tu remues en rêvant
    Démons et merveilles
    Vents et marées
    Au loin déjà la mer s’est retirée
    Mais dans tes yeux entrouverts
    Deux petites vagues sont restées
    Démons et merveilles
    Vents et marées
    Deux petites vagues pour me noyer.


    Arenas movedizas
    Demonios y maravillas
    Vientos y mareas
    A lo lejos ya el mar se ha retirado
    Y tú
    Como un alga dulcemente acariciada por el viento
    En las arenas del viento te agitas entre sueños
    Demonios y maravillas
    Vientos y mareas
    A lo lejos ya el mar se ha retirado
    Pero en tus ojos entreabiertos
    Han quedado dos pequeñas olas
    Demonios y maravillas
    Vientos y mareas
    Dos pequeñas olas para ahogarme.






    DEJEUNER DU MATIN

    Il a mis le café
    Dans la tasse
    Il a mis le lait
    Dans la tasse de café
    Il a mis le sucre
    Dans le café au lait
    Avec la petite cuiller
    Il a tourné
    Il a bu le café au lait
    Et il a reposé la tasse
    Sans me parler
    Il a allumé
    Une cigarette
    Il a fait des ronds
    Avec la fumée
    Il a mis les cendres
    Dans le cendrier
    Sans me parler
    Sans me regarder
    Il s’est levé
    Il a mis
    Son chapeau sur sa tête
    Il a mis son manteau de pluie
    Parce qu’il pleuvait
    Et il est parti
    Sous la pluie
    Sans une parole
    Sans me regarder
    Et moi s’ai pris
    Ma tête dans ma main
    Et j’ai pleuré.

    Desayuno
    Echó café
    en la taza.
    Echó leche
    en la taza de café.
    Echó azúcar
    en el café con leche.
    Con la cucharilla
    lo revolvió.
    Bebió el café con leche.
    Dejó la taza
    sin hablarme.
    Encendió un cigarrillo.
    Hizo anillos
    de humo.
    Volcó la ceniza
    en el cenicero
    sin hablarme.
    Sin mirarme
    se puso de pie.
    Se puso
    el sombrero.
    Se puso
    el impermeable
    porque llovía.
    se marchó
    bajo la lluvia.
    Sin decir palabra.
    Sin mirarme.
    Y me cubrí
    la cara con las manos.
    Y lloré.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Muchas Gracias Shaianti
    ELEGIA A LA MUJER INVENTADA
    (Sin formas la conocéis:
    es la yedra obstinada,
    la reja y el amor,
    apenas lágrimas de otro tiempo).

    Una mujer o su sombra de yedra
    llena de soledad de lámparas vacías.
    En la memoria del corazón
    está marchita una flor,
    un nombre de mujer.
    Los ojos de la ausencia
    están llenos de lluvia, de paisajes helados y sin árboles.
    ¿Quién conoce el nombre de esa mujer
    que olvida su cabellera en los ríos del alba?
    ¡Qué difícil es distinguir entre la noche
    y una mujer ahogada hace tiempo en un estanque!
    El desmayo de una flor no se compara
    al silencio de sus párpados cerrados.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    El anterior poema es de Xavier Abril.

    Dones
    Mi padre fue muy bueno: me donó su alegría
    Ingenua; su ironía
    Amable: su risueño y apacible candor.
    ¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía,
    Tú me hiciste el regalo de tu suave dolor.
    Tú pusiste en mi alma la enfermiza ternura,
    El anhelo nervioso e incansable de amar;
    Las recónditas ansias de creer; la dulzura
    De sentir la belleza de la vida, y soñar.
    Del ósculo fecundo que se dieron dos seres
    -El gozoso y el triste- en una hora de amor,
    Nació mi alma inarmónica; pero tú, madre, eres
    Quien me ha dado el secreto de la paz interior.
    A merced de los vientos, como una barca rota
    Va, doliente, el espíritu; desesperado no.
    La placidez alegre poco a poco se agota;
    Mas sobre la sonrisa que me dio el padre, brota
    De mis ojos la lágrima que la madre me dio.
    Luis G. Urbina
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado noviembre 2011
    Que este sea el verso
    Te joden tu mamá y tu papá.
    Tal vez ellos no quieran, pero lo hacen.
    Te llenan con defectos que tenían
    Y agregan otros, sólo para ti.
    Pero en su turno a ellos los jodieron
    Giles de abrigo con sombrero antiguo,
    Que a medio tiempo fueron tontos graves,
    La otra mitad, del cuello se agarraban.
    Transmite el hombre la desgracia al hombre
    Se profundiza cual fondo marino.
    Escapa lo más rápido posible
    Y que no se te ocurra tener hijos.
    Philip Larkin
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com