Para que tu entres,
a veces de tristeza, el corazón se me abre.
Como una puerta tímida,
para que tu entres, el corazón se me abre.
Pero tu no vienes,
no vuelas más sobre los campos.
En vano mi corazón se asoma.
Pasas de largo,
como si el viento
soplase sólo para allá.
Pasa la mañana y no viene la tarde.
Y el corazón se me cierra,
como una mano sin nadie, el corazón se me cierra.
Cierra tu libro y piensa. Mira impasible al Ciclo
y a la Tierra. Da al pobre la mitad de tus bienes,
perdona las ofensas, no le hagas daño a nadie
y apártate a un rincón si quieres ser dichoso.
Luna de amor que nunca conociste el ocaso,
que te remontas una y otra vez en el cielo,
¡Cuántas y cuántas veces tratarás de buscarme en el mismo jardín,
y todo será inútil! .
El vino tiene el color de las rosas. Tal vez no sea sangre de viñas, sino de rosas. Quizás no sea cristal éste cáliz, sino azul de mar profundo. Tal vez no haya noche sino párpado del día.
Es muy emotivo ese poema, creo que lo voy a imprimir y lo voy colocar en un lugar donde todos lo lean.
Gracias
Esto es de mi paisano.
¡Oh botella sin vino! ¡Oh vino que enviudó de esta botella!
Tarde cuando la aurora de la tarde
flameó funestamente en cinco espíritus.
Viudez sin pan ni mugre, rematando en horrendos metaloides
y en células orales acabando.
¡Oh siempre, nunca dar con el jamás de tánto siempre!
¡oh mis buenos amigos, cruel falacia,
parcial, penetrativa en nuestro trunco,
volátil, jugarino desconsuelo!
¡Sublime, baja perfección del cerdo,
palpa mi general melancolía!
¡Zuela sonante en sueños,
zuela
zafia, inferior, vendida, lícita, ladrona,
baja y palpa lo que eran mis ideas!
Tú y él y ellos y todos,
sin embargo,
entraron a la vez en mi camisa,
en los hombros madera, entre los fémures, palillos;
tú particularmente,
habiéndome influido;
él, fútil, colorado, con dinero
y ellos, zánganos de ala de otro peso.
¡Oh botella sin vino! ¡oh vino que enviudó de esta botella!
Da bienes Fortuna
Que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.
¡Cuán diversas sendas
se suelen seguir
en el repartir
honras y haciendas!
A unos da encomiendas,
a otros sambenitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.
A veces despoja
de choza y apero
al mayor cabrero;
y a quien se le antoja
la cabra más coja
pare dos cabritos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.
Porque en una aldea
un pobre mancebo
hurtó sólo un huevo,
al sol bambolea;
y otro se pasea con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas
cuando flautas pitos.
El que hacerse quisiera caballero,
póngaseme muy grave y muy severo
y aprenda muy despacio
lo que son etiquetas de palacio.
Si nombrare al virrey, diga, su esencia,
y no como la plebe, Su excelencia;
al título lo trate de Usiría,
y que le nombra así de cortesía
y a que no hablarle más ya se resuelve
porque no se la vuelve.
Entra aquí al elegar ejecutorias
el suponer hazañas y memorias
heroicas de ascendientes,
y el hacer a diez grandes sus parientes.
Si este tal caballero fuere pobre,
porque todo le sobre,
a una iglesia se vaya, y, por dos reales,
que a un cochero le dé para tamales,
por este corto logro que interesa,
le meterá en el coche o la calesa
donde abriendo del todo las cortinas,
por las calles remotas y vecinas,
cuantos fuere por ellas encontrando
los irá saludando
llamándole de vos al mal vestido
y al galán poderoso y engreído,
de tú, porque les oigan tutearse
y así piensan que llegan a igualarse.
Si el tal le preguntare dónde ha estado,
le dirá que ocupado:
Su esencia le ha tenido
en consulta, cansado y aburrido,
porque el gobierno todo lo ha fiado
de su corto discurso limitado,
y que nunca le deja, aunque
él se excusa
y murmure algo de él,
que así se usa.
Pequeña
rosa,
rosa pequeña,
a veces,
diminuta y desnuda,
parece
que en una mano mía
cabes,
que así voy a cerrarte
y a llevarte a mi boca,
pero
de pronto
mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios,
has crecido,
suben tus hombros como dos colinas,
tus pechos se pasean por mi pecho,
mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada
línea de luna nueva que tiene tu cintura:
en el amor como agua de mar te has desatado:
mido apenas los ojos más extensos del cielo
y me inclino a tu boca para besar la tierra.
no quieres
ir con zapatos rotos al mercado
y volver con el viejo vestido.
Amor,no amamos,
como quieren los ricos,la miseria.
Nosotros
la extirparemos como diente maligno
que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre.
Pero no quiero
que la temas.
Si llega por mi culpa a tu morada,
si la pobreza expulsa
tus zapatos dorados,
que no expulse tu risa que es el pan de mi vida.
Si no puedes pagar el alquiler
sal al trabajo con paso orgulloso,
y piensa,amor,que te estoy mirando
y somos juntos la mayor riqueza
que jamás se reunió sobre la tierra.
Ya para que seguir siendo árbol
si el verano de dos años
me arrancó las hojas y las flores
Ya para que seguir siendo árbol
si el viento no canta en mi follaje
si mis pájaros migraron a otros lugares
Ya para que seguir siendo árbol
sin habitantes
a no ser esos ahorcados que penden
de mis ramas
como frutas podridas en otoño Raúl Gómez Jattin
Como una absurda barca
Llena de besos y de piel madura.
Extravié la manera de abrazarte
En no sé que lejanas, olvidadas comarcas.
Estoy perdido en medio de tu carne.
En el fondo de tus ojos me despierto
Solo como una estatua.
Tu amor me sabe a exilio.
Como exiliado llego hasta tu almohada.
Como a un extranjero tú me aguardas.
SONETO DE LUIS DE GONGORA A DON FRANCISCO DE QUEVEDO
Anacreonte español, no hay quien os tope, que no diga con mucha cortesía, que ya que vuestros pies son de elegía, que vuestras suavidades son de arrope.
¿No imitaréis al terenciano Lope, que al de Belerofonte cada día sobre zuecos de cómica poesía se calza espuelas y le da un galope?
Con cuidado especial vuestros anteojos dicen que quieren traducir al griego, no habiéndolos mirado vuestros ojos.
Prestádselos un rato a mi ojo ciego, porque a luz saque ciertos versos flojos, y entenderéis cualquier gregüesco luego.
Una vez salí con una mujer que me gustaba sólo un 43%
Así que sólo escuché el 43% de lo que dijo
Sólo dije la verdad un 43% del tiempo
Y sólo la besé con un 43% de mis labios
Algunos dicen que no puedes cuantificar el deseo,
ponerle un número a la pasión no está bien,
que el corazón humano no funciona así.
Pero para mí sí - Camino por la calle
y los números aparecen en las frentes
de la gente que miro. En los bares, es peor.
Con cada trago, los números suben
hasta que cada mujer en el antro tiene un borroso
ochenta y algo sobre sus cejas
y al día siguiente solo puedo recordar un 17 %
de lo que realmente pasó. Ése es el problema
con la bebida - te jode las matemáticas.
A la infiel más infiel de las hermosas
un hombre la quería y yo la amaba;
y ella a un tiempo a los dos nos encantaba
con la miel de sus frases engañosas.
Mientras él, con sus flores venenosas,
queriéndola, su aliento empozoñaba,
yo de ella ante los pies, que idolatraba,
acabadas de abrir echaba rosas.
De su favor ya en vano el aire arrecía;
mintió a los dos, y sufrirá el castigo
que uno le da por vil, y otro por necia.
No hallará paz con él, ni bien conmigo
él que sólo la quiso, la desprecia;
yo, que tanto la amaba, la maldigo.
Algo más, algo menos, mi querido muchacho,
Las voces de los hombres son todas un engaño;
Sólo somos honestos cuando niños,
Y ya después en el sepulcro.
Yacemos luego junto a los que nos precedieron,
Sabios al fin y llenos de fría claridad,
Y, con huesos blancos, crujir hacemos la verdad,
Y alguno mentiría, otros preferirían una vez más vivir.
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.
¿Cómo decía usted, amigo mío?
¿Qué el amor es un río? No es extraño.
Es ciertamente un río
Que, uniéndose al confluente del desvío,
Va a perderse en el mar del desengaño.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
Hace ya diez años
Que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive deprisa no vive de veras:
Quien no hecha raíces no puede dar fruto.
Ser río que corre, ser nube que pasa,
Sin dejar recuerdos ni rastro ninguno,
Es triste, y más triste para el que se siente
Nube en lo elevado, río en lo profundo.
Quisiera ser árbol, mejor que ser ave,
Quisiera ser leño, mejor que ser humo,
Y al viaje que cansa
Prefiero el terruño:
La ciudad nativa con sus campanarios,
Arcaicos balcones, portales vetustos
Y calles estrechas, como si las casas
Tampoco quisieran separarse mucho...
Estoy en la orilla
De un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
Que en cada montaña da vueltas a un nudo;
Y entonces comprendo que el camino es largo,
Que el terreno es brusco,
Que la cuesta es ardua,
Que el paisaje mustio...
¡Señor!, ya me canso de viajar, ya siento
Nostalgia, ya ansío descansar muy junto
De los míos... Todos rodearán mi asiento
Para que diga mis penas y triunfos;
Y yo, a la manera del que recorriera
Un álbum de cromos, contaré con gusto
Las mil y una noches de mis aventuras
Y acabaré con esta frase de infortunio:
Hace ya diez años
Que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive deprisa no vive de veras:
Quien no echa raíces no puede dar fruto.
Ser río que corre, ser nube que pasa,
Sin dejar recuerdos ni rastro ninguno,
Es triste, y más triste para el que se siente
Nube en lo elevado, río en lo profundo.
Quisiera ser árbol, mejor que ser ave,
Quisiera ser leño, mejor que ser humo,
Y al viaje que cansa
Prefiero el terruño:
La ciudad nativa con sus campanarios,
Arcaicos balcones, portales vetustos
Y calles estrechas, como si las casas
Tampoco quisieran separarse mucho...
Estoy en la orilla
De un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
Que en cada montaña da vueltas a un nudo;
Y entonces comprendo que el camino es largo,
Que el terreno es brusco,
Que la cuesta es ardua,
Que el paisaje mustio...
¡Señor!, ya me canso de viajar, ya siento
Nostalgia, ya ansío descansar muy junto
De los míos... Todos rodearán mi asiento
Para que diga mis penas y triunfos;
Y yo, a la manera del que recorriera
Un álbum de cromos, contaré con gusto
Las mil y una noches de mis aventuras
Y acabaré con esta frase de infortunio:
¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho!
José Santos Chocano
Impresionante el de Unamuno que pusiste anterior e este.
Cuando cubrí tu cuerpo,
Si cuando te besaba
Mis ojos eran ciegos,
Sigamos siendo noche,
Como la noche inmensos,
Con nuestro amor oscuro,
Sin límites, eterno...
Porque a la luz del día
Nuestro amor es pequeño.
Dos poemas de Prévert. Pongo también la traducción.
Démons et merveilles
Vents et marées Au loin déjà la mer s’est retirée Démons et merveilles Vents et marées Et toi Comme une algue doucement carressée par le vent Dans les sables du lit tu remues en rêvant Démons et merveilles Vents et marées Au loin déjà la mer s’est retirée Mais dans tes yeux entrouverts Deux petites vagues sont restées Démons et merveilles Vents et marées Deux petites vagues pour me noyer.
Arenas movedizas
Demonios y maravillas Vientos y mareas A lo lejos ya el mar se ha retirado Y tú Como un alga dulcemente acariciada por el viento En las arenas del viento te agitas entre sueños Demonios y maravillas Vientos y mareas A lo lejos ya el mar se ha retirado Pero en tus ojos entreabiertos Han quedado dos pequeñas olas Demonios y maravillas Vientos y mareas Dos pequeñas olas para ahogarme.
DEJEUNER DU MATIN
Il a mis le café Dans la tasse Il a mis le lait Dans la tasse de café Il a mis le sucre Dans le café au lait Avec la petite cuiller Il a tourné Il a bu le café au lait Et il a reposé la tasse Sans me parler Il a allumé Une cigarette Il a fait des ronds Avec la fumée Il a mis les cendres Dans le cendrier Sans me parler Sans me regarder Il s’est levé Il a mis Son chapeau sur sa tête Il a mis son manteau de pluie Parce qu’il pleuvait Et il est parti Sous la pluie Sans une parole Sans me regarder Et moi s’ai pris Ma tête dans ma main Et j’ai pleuré.
Desayuno
Echó café en la taza. Echó leche en la taza de café. Echó azúcar en el café con leche. Con la cucharilla lo revolvió. Bebió el café con leche. Dejó la taza sin hablarme. Encendió un cigarrillo. Hizo anillos de humo. Volcó la ceniza en el cenicero sin hablarme. Sin mirarme se puso de pie. Se puso el sombrero. Se puso el impermeable porque llovía. se marchó bajo la lluvia. Sin decir palabra. Sin mirarme. Y me cubrí la cara con las manos. Y lloré.
Mi padre fue muy bueno: me donó su alegría
Ingenua; su ironía
Amable: su risueño y apacible candor.
¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía,
Tú me hiciste el regalo de tu suave dolor.
Tú pusiste en mi alma la enfermiza ternura,
El anhelo nervioso e incansable de amar;
Las recónditas ansias de creer; la dulzura
De sentir la belleza de la vida, y soñar.
Del ósculo fecundo que se dieron dos seres
-El gozoso y el triste- en una hora de amor,
Nació mi alma inarmónica; pero tú, madre, eres
Quien me ha dado el secreto de la paz interior.
A merced de los vientos, como una barca rota
Va, doliente, el espíritu; desesperado no.
La placidez alegre poco a poco se agota;
Mas sobre la sonrisa que me dio el padre, brota
De mis ojos la lágrima que la madre me dio.
Te joden tu mamá y tu papá.
Tal vez ellos no quieran, pero lo hacen.
Te llenan con defectos que tenían
Y agregan otros, sólo para ti.
Pero en su turno a ellos los jodieron
Giles de abrigo con sombrero antiguo,
Que a medio tiempo fueron tontos graves,
La otra mitad, del cuello se agarraban.
Transmite el hombre la desgracia al hombre
Se profundiza cual fondo marino.
Escapa lo más rápido posible
Y que no se te ocurra tener hijos.
Comentarios
¡Bellísimo!
de tanta sabiduría
como amontonó, vivía
brillantemente sombrío.
Y el agua le sonreía.
Tan sombrío llegó a estar
nada del agua le divierte
que después de meditar,
tomó el camino del mar,
es decir, el de la muerte.
Reíste tú junto al río,
niño solar. Y ese día
el pez más viejo del río
se quitó el aire sombrío.
http://youtu.be/YZw-cruiD-k
Miguel Hernández
y a la Tierra. Da al pobre la mitad de tus bienes,
perdona las ofensas, no le hagas daño a nadie
y apártate a un rincón si quieres ser dichoso.
que te remontas una y otra vez en el cielo,
¡Cuántas y cuántas veces tratarás de buscarme en el mismo jardín,
y todo será inútil! .
El vino tiene el color de las rosas.
Tal vez no sea sangre de viñas, sino de rosas.
Quizás no sea cristal éste cáliz, sino azul de mar profundo.
Tal vez no haya noche sino párpado del día.
Es muy emotivo ese poema, creo que lo voy a imprimir y lo voy colocar en un lugar donde todos lo lean.
Gracias
Esto es de mi paisano.
¡Oh botella sin vino! ¡Oh vino que enviudó de esta botella!
Tarde cuando la aurora de la tarde
flameó funestamente en cinco espíritus.
Viudez sin pan ni mugre, rematando en horrendos metaloides
y en células orales acabando.
¡Oh siempre, nunca dar con el jamás de tánto siempre!
¡oh mis buenos amigos, cruel falacia,
parcial, penetrativa en nuestro trunco,
volátil, jugarino desconsuelo!
¡Sublime, baja perfección del cerdo,
palpa mi general melancolía!
¡Zuela sonante en sueños,
zuela
zafia, inferior, vendida, lícita, ladrona,
baja y palpa lo que eran mis ideas!
Tú y él y ellos y todos,
sin embargo,
entraron a la vez en mi camisa,
en los hombros madera, entre los fémures, palillos;
tú particularmente,
habiéndome influido;
él, fútil, colorado, con dinero
y ellos, zánganos de ala de otro peso.
¡Oh botella sin vino! ¡oh vino que enviudó de esta botella!
César Abraham Vallejo Mendoza
Que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.
se suelen seguir
en el repartir
honras y haciendas!
A unos da encomiendas,
a otros sambenitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.
de choza y apero
al mayor cabrero;
y a quien se le antoja
la cabra más coja
pare dos cabritos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.
un pobre mancebo
hurtó sólo un huevo,
al sol bambolea;
y otro se pasea con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas
cuando flautas pitos.
El que hacerse quisiera caballero,
póngaseme muy grave y muy severo
y aprenda muy despacio
lo que son etiquetas de palacio.
Si nombrare al virrey, diga, su esencia,
y no como la plebe, Su excelencia;
al título lo trate de Usiría,
y que le nombra así de cortesía
y a que no hablarle más ya se resuelve
porque no se la vuelve.
Entra aquí al elegar ejecutorias
el suponer hazañas y memorias
heroicas de ascendientes,
y el hacer a diez grandes sus parientes.
Si este tal caballero fuere pobre,
porque todo le sobre,
a una iglesia se vaya, y, por dos reales,
que a un cochero le dé para tamales,
por este corto logro que interesa,
le meterá en el coche o la calesa
donde abriendo del todo las cortinas,
por las calles remotas y vecinas,
cuantos fuere por ellas encontrando
los irá saludando
llamándole de vos al mal vestido
y al galán poderoso y engreído,
de tú, porque les oigan tutearse
y así piensan que llegan a igualarse.
Si el tal le preguntare dónde ha estado,
le dirá que ocupado:
Su esencia le ha tenido
en consulta, cansado y aburrido,
porque el gobierno todo lo ha fiado
de su corto discurso limitado,
y que nunca le deja, aunque
él se excusa
y murmure algo de él,
que así se usa.
Juan Del Valle y Caviedes
rosa,
rosa pequeña,
a veces,
diminuta y desnuda,
parece
que en una mano mía
cabes,
que así voy a cerrarte
y a llevarte a mi boca,
pero
de pronto
mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios,
has crecido,
suben tus hombros como dos colinas,
tus pechos se pasean por mi pecho,
mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada
línea de luna nueva que tiene tu cintura:
en el amor como agua de mar te has desatado:
mido apenas los ojos más extensos del cielo
y me inclino a tu boca para besar la tierra.
Pablo Neruda
te asusta
la pobreza,
no quieres
ir con zapatos rotos al mercado
y volver con el viejo vestido.
Amor,no amamos,
como quieren los ricos,la miseria.
Nosotros
la extirparemos como diente maligno
que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre.
Pero no quiero
que la temas.
Si llega por mi culpa a tu morada,
si la pobreza expulsa
tus zapatos dorados,
que no expulse tu risa que es el pan de mi vida.
Si no puedes pagar el alquiler
sal al trabajo con paso orgulloso,
y piensa,amor,que te estoy mirando
y somos juntos la mayor riqueza
que jamás se reunió sobre la tierra.
Pablo Neruda
Ya para que seguir siendo árbol
si el verano de dos años
me arrancó las hojas y las flores
Ya para que seguir siendo árbol
si el viento no canta en mi follaje
si mis pájaros migraron a otros lugares
Ya para que seguir siendo árbol
sin habitantes
a no ser esos ahorcados que penden
de mis ramas
como frutas podridas en otoño
Raúl Gómez Jattin
Un abrazo
No los eches
al pozo de los cielos.
después que la belleza
se haya ido.
camine libremente
de la cama hasta el patio
y mi casa parezca
-al ojo del infante-
algún enorme erizo.
quizás entre sus líneas
descubras un instante
inadvertido;
la palabra extraviada
en domingos zoológicos;
algo más verdadero que lo hermoso.
Consérvalos.
la piel del mundo.
Pero el poema queda
guardando su misterio.
-todavía-
esa única lámpara
con la que puedes verlo.
Llena de besos y de piel madura.
Extravié la manera de abrazarte
En no sé que lejanas, olvidadas comarcas.
Estoy perdido en medio de tu carne.
En el fondo de tus ojos me despierto
Solo como una estatua.
Tu amor me sabe a exilio.
Como exiliado llego hasta tu almohada.
Como a un extranjero tú me aguardas.
que no diga con mucha cortesía,
que ya que vuestros pies son de elegía,
que vuestras suavidades son de arrope.
que al de Belerofonte cada día
sobre zuecos de cómica poesía
se calza espuelas y le da un galope?
dicen que quieren traducir al griego,
no habiéndolos mirado vuestros ojos.
porque a luz saque ciertos versos flojos,
y entenderéis cualquier gregüesco luego.
del microcosmo sí, orbe postrero;
esta antípoda faz, cuyo hemisferio
zona divide en término italiano;
este que, siendo solamente cero,
le multiplica y parte por entero
todo buen abaquista veneciano;
el resquicio barbado de melenas;
esta cima del vicio y del insulto;
éste es el culo, en Góngora y en culto,
que un bujarrón le conociera apenas.
Así que sólo escuché el 43% de lo que dijo
Sólo dije la verdad un 43% del tiempo
Y sólo la besé con un 43% de mis labios
ponerle un número a la pasión no está bien,
que el corazón humano no funciona así.
Pero para mí sí - Camino por la calle
de la gente que miro. En los bares, es peor.
Con cada trago, los números suben
hasta que cada mujer en el antro tiene un borroso
y al día siguiente solo puedo recordar un 17 %
de lo que realmente pasó. Ése es el problema
con la bebida - te jode las matemáticas.
Te irá diciendo todo, todo, todo.
Ramón de Campoamor
un hombre la quería y yo la amaba;
y ella a un tiempo a los dos nos encantaba
con la miel de sus frases engañosas.
queriéndola, su aliento empozoñaba,
yo de ella ante los pies, que idolatraba,
acabadas de abrir echaba rosas.
mintió a los dos, y sufrirá el castigo
que uno le da por vil, y otro por necia.
él que sólo la quiso, la desprecia;
yo, que tanto la amaba, la maldigo.
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.
Para mi tambien es un favorito...
Las voces de los hombres son todas un engaño;
Sólo somos honestos cuando niños,
Y ya después en el sepulcro.
Sabios al fin y llenos de fría claridad,
Y, con huesos blancos, crujir hacemos la verdad,
Y alguno mentiría, otros preferirían una vez más vivir.
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.
Tagore
¿Cómo decía usted, amigo mío?
¿Qué el amor es un río? No es extraño.
Es ciertamente un río
Que, uniéndose al confluente del desvío,
Va a perderse en el mar del desengaño.
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
Que me devora las entrañas fiero
Y es mi único constante compañero
Labra mis penas con su pico corvo.
Apurar de mi negra sangre, quiero
Que me dejéis con él solo y señero
Un momento, sin nadie como estorbo.
Mientras él mi último despojo traga,
Sorprender en sus ojos la sombría
Sin esta presa en que satisfacía
El hambre atroz que nunca se le apaga.
Que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien no hecha raíces no puede dar fruto.
Sin dejar recuerdos ni rastro ninguno,
Es triste, y más triste para el que se siente
Nube en lo elevado, río en lo profundo.
Quisiera ser leño, mejor que ser humo,
Y al viaje que cansa
Prefiero el terruño:
La ciudad nativa con sus campanarios,
Arcaicos balcones, portales vetustos
Y calles estrechas, como si las casas
Tampoco quisieran separarse mucho...
De un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
Que en cada montaña da vueltas a un nudo;
Y entonces comprendo que el camino es largo,
Que el terreno es brusco,
Que la cuesta es ardua,
Que el paisaje mustio...
Nostalgia, ya ansío descansar muy junto
De los míos... Todos rodearán mi asiento
Para que diga mis penas y triunfos;
Y yo, a la manera del que recorriera
Un álbum de cromos, contaré con gusto
Las mil y una noches de mis aventuras
Y acabaré con esta frase de infortunio:
Impresionante el de Unamuno que pusiste anterior e este.
Que bueno verte por aqui.
Si cuando te besaba
Mis ojos eran ciegos,
Sigamos siendo noche,
Como la noche inmensos,
Con nuestro amor oscuro,
Sin límites, eterno...
Porque a la luz del día
Nuestro amor es pequeño.
Au loin déjà la mer s’est retirée
Démons et merveilles
Vents et marées
Et toi
Comme une algue doucement carressée par le vent
Dans les sables du lit tu remues en rêvant
Démons et merveilles
Vents et marées
Au loin déjà la mer s’est retirée
Mais dans tes yeux entrouverts
Deux petites vagues sont restées
Démons et merveilles
Vents et marées
Deux petites vagues pour me noyer.
Vientos y mareas
A lo lejos ya el mar se ha retirado
Y tú
Como un alga dulcemente acariciada por el viento
En las arenas del viento te agitas entre sueños
Demonios y maravillas
Vientos y mareas
A lo lejos ya el mar se ha retirado
Pero en tus ojos entreabiertos
Han quedado dos pequeñas olas
Demonios y maravillas
Vientos y mareas
Dos pequeñas olas para ahogarme.
Dans la tasse
Il a mis le lait
Dans la tasse de café
Il a mis le sucre
Dans le café au lait
Avec la petite cuiller
Il a tourné
Il a bu le café au lait
Et il a reposé la tasse
Sans me parler
Il a allumé
Une cigarette
Il a fait des ronds
Avec la fumée
Il a mis les cendres
Dans le cendrier
Sans me parler
Sans me regarder
Il s’est levé
Il a mis
Son chapeau sur sa tête
Il a mis son manteau de pluie
Parce qu’il pleuvait
Et il est parti
Sous la pluie
Sans une parole
Sans me regarder
Et moi s’ai pris
Ma tête dans ma main
Et j’ai pleuré.
en la taza.
Echó leche
en la taza de café.
Echó azúcar
en el café con leche.
Con la cucharilla
lo revolvió.
Bebió el café con leche.
Dejó la taza
sin hablarme.
Encendió un cigarrillo.
Hizo anillos
de humo.
Volcó la ceniza
en el cenicero
sin hablarme.
Sin mirarme
se puso de pie.
Se puso
el sombrero.
Se puso
el impermeable
porque llovía.
se marchó
bajo la lluvia.
Sin decir palabra.
Sin mirarme.
Y me cubrí
la cara con las manos.
Y lloré.
es la yedra obstinada,
la reja y el amor,
apenas lágrimas de otro tiempo).
llena de soledad de lámparas vacías.
está marchita una flor,
un nombre de mujer.
están llenos de lluvia, de paisajes helados y sin árboles.
que olvida su cabellera en los ríos del alba?
y una mujer ahogada hace tiempo en un estanque!
al silencio de sus párpados cerrados.
Ingenua; su ironía
Amable: su risueño y apacible candor.
¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía,
Tú me hiciste el regalo de tu suave dolor.
El anhelo nervioso e incansable de amar;
Las recónditas ansias de creer; la dulzura
De sentir la belleza de la vida, y soñar.
-El gozoso y el triste- en una hora de amor,
Nació mi alma inarmónica; pero tú, madre, eres
Quien me ha dado el secreto de la paz interior.
Va, doliente, el espíritu; desesperado no.
La placidez alegre poco a poco se agota;
Mas sobre la sonrisa que me dio el padre, brota
De mis ojos la lágrima que la madre me dio.
Tal vez ellos no quieran, pero lo hacen.
Te llenan con defectos que tenían
Y agregan otros, sólo para ti.
Giles de abrigo con sombrero antiguo,
Que a medio tiempo fueron tontos graves,
La otra mitad, del cuello se agarraban.
Se profundiza cual fondo marino.
Escapa lo más rápido posible
Y que no se te ocurra tener hijos.