Les agradeceríamos a las personas que entren por primera vez en este foro de Literatura que participen con comentarios hacia los textos de los foreros que ya estamos en él, y con escritos, imágenes, vídeos propios... y no sólo se limiten a presentarnos sus obras. Gracias.
Aquel chico, pudiente en dinero a costa de sus padres, era tan presumido que casi no comía para guardar la línea. Tenía una buena presencia física: alto, moreno, ojos claros y complexión proporcionada. Con semejante aspecto, y sobre todo con dinero, ropa de marca y coche deportivo de alta gama, se hacía apetecible a muchas mujeres solteras (y a alguna casada) de su entorno.
Bebía, vaya si bebía, y no agua, que es barata. Lo que bebía era whisky etiqueta negra en cabaret y en casas de citas, a las que acudía a diario y no precisamente para oír misa. Y tenía ya tenía 40, pero él insistía en seguir viviendo una vida de crápula, sin preocuparle ni un ápice su futuro.
Había medio acabado sus estudios universitarios, pero ni ejercía su carrera ni trabajaba en algo productivo. Como era hijo único y sus padres lo adoraban (típico niño mimado) y todavía vivían, le concedían todos los caprichos que se le antojaba. El señorito de aquella casa no movía dedo para ganarse la vida por su cuenta, sin depender de sus padres.
Pero, claro, con tanto despilfarro, la gallina de los huevos de oro dejó de poner huevos. Sus padres, desgraciadamente, tuvieron un grave accidente de tráfico que casi pierden la vida. Durante mucho años, ambos estaban recluidos e inhabilitados en una prestigiosa clínica particular, con múltiples padecimientos, además de haberse sometidos, los dos, a varias intervenciones quirúrgicas, peligrosas y costosas. Con lo cual, el caudal monetario del matrimonio iba menguando, hasta llegar a agotarse.
Consecuentemente, el hijo (que sentía más no poder disponer de lo que antes disponía, que la salud de sus padres) tuvo que enfrentarse a la realidad de la vida con cero bagaje de experiencia en nada, además de una voluntad indolente que le impedía reaccionar.
Aquel calavera hijo, evidentemente, no era un buen hijo, pero los padres no supieron inculcarle los verdaderos valores para pelear en el difícil caminar de la vida.
Y el tiempo, inexorable, pasaba y "el niño de papá", ya contaba 49 años.
Resultado final: los padres murieron arruinados y el hijo vive en la calle sin ninguna clase de recursos, sin oficio ni beneficio.
Los chicos amancebados por señoras maduras, suelen ser aprovechados
La madura Adela es buena conmigo
Adela me dijo este mediodía que va a volver a casa sobre las cinco de la tarde, así que tengo tiempo para prepararle una sorpresa. Me haría cargo de sus facturas, eso sí que sería una gran sorpresa, sobre todo para mí. Pero no puedo, no tengo un pavo, estoy más tieso que la mojama.
Tengo que buscar un trabajo cuanto antes y no ser una carga para Adela. Aunque lo más probable es que sea una carga, con trabajo o sin trabajo, así que, ¿para qué molestarme en buscarlo?
No, de verdad, tengo que buscarlo. Claro que me será difícil. A lo largo de mi vida he tenido cientos de empleos. Pero en ninguno he durado mucho, y, sinceramente, no lo entiendo porque sólo imitaba lo que hacían mis jefes. Sus secretarias sí lo entendían bien pero que muy bien. "¡Es que las mujeres tienen lo que yo no tengo!"
Recuerdo cuando era ayudante del fiscal del distrito. Aquella era buena etapa. El índice de criminalidad en Nueva York estaba desbocado. Mi equipo y yo detuvimos y después interrogamos a miles de chorizos: ladrones, timadores, estafadores, trileros... y todos los tunantes. Fue aquella la época de mi vida en la que más conocimientos y mañas de mi profesión adquirí.
También fue fastuosa mi etapa de cazador en las selvas africanas. Sólo cacé una pieza, y era un ratoncillo, al que atropellé con mi Jeep en aquellos carriles africanos. Y aquellas noches estrelladas, con un cielo increíblemente nítido eran ideales para dormir a pierna suelta bajo una mosquitera, acompañado de una joven indígena, a la que gratuitamente les enseñaba la antonomasia de las civilizaciones. A cambio, ellas bailaban en taparrabos alrededor de una hoguera luciendo cuerpo ébano, y sus naturales y puntiagudas mamas apuntándome, como pidiéndome, bueno, "eso". Hasta que me enviaron a la más vieja de las hechiceras, y entonces el baile dejó de ser divertido. A ésa le hubiera enseñado yo las maravillas de una buena plancha, porque tenía más arrugas que toda mi ropa junta.
Mira, aquí hay un periódico del día. Voy a echarle un vistazo a los anuncios de empleos, y a ver qué pasa...
Se necesita ingeniero de telecomunicaciones, con conocimientos informáticos a nivel de expansión de páginas web y amplio manejo de los lenguajes delphi, java, asp y punto. net. Experiencia a demostrar en las coordinaciones de equipos de desarrollos entornos de la ingeniería del software, y minería de datos.
"¡Joder! ¿Quién es el contratante? ¿La Nasa, quizá? En mis tiempos, los mineros sacaban carbón. Nada, esto es demasiado complicado para mí. Y todos los anuncios son más o menos iguales", pensé.
Ojalá pudiera rehacer el bufete de abogados que monté con mi hermano. No ganábamos dinero, pero nos divertíamos mogollón. Incluso publicamos un libro que fue un rotundo fracaso, aunque nos proporcionó papel higiénico para una buena temporada.
Un momento, ¿y por qué no? Puedo reabrirlo con la ayuda de Adela, si es que ella acepta. Seremos famosos, apareceremos en las listas de morosos. Claro que no tengo el título de abogado, pero no lo necesito. Todos mis clientes eran delincuentes y tampoco tenían el título de delincuente. Puro formalismo. Y la ley no habrá cambiado en 30 años. Apuesto cien de los grandes a que aún siguen favoreciendo a los "pobrecitos Forbes".
Sí, eso es lo que voy a hacer. A Adela le va a encantar. Ea, ya le tengo mi sorpresa.
Además, como habrán leído, no hace falta decir que soy el mejor negociador en todas las clases de contrato.
Padre puede ser cualquier hombre, basta sólo con dejar salir de una semilla, pero PADRE, con mayúsculas, requiere mucho más que eso...
Los rescoldos que le dejó su papá
Los recuerdos le rondaban esa noche. La luz artificial era tenue. El cielo estaba nublado y sin estrellas. El ambiente llamaba a la depresión, a la melancolía. El sentimiento en los adentros de Gil era complejos, una ansiedad que jamás pudo contener. Culpa sí, algo de culpa sentía cada vez que se acercaba la fecha en que tenía que hacer un ritual hipócrita, que odiaba con toda su alma. Nunca se sentía querido por su gente, pero todos los años se repetía la maldita romería de la familia para visitar la tumba, y él con ganas de gritar la verdad a la cara. Reprimido en su dura vida. Callar era el sentimiento para no perder su dignidad, y al no gritar, no se percataba de que la iba perdiendo.
Esa noche su padre se aferró a su esposa, abrazándola. Sentía como si ella hiciera que el miedo menguase. Ni siquiera fue al dormitorio de su hijo a darle las buenas noches. Le fallaba fuerza. Se levantó, se preparó un whisky y con el vaso en la mano se fue a ver las estrellas desde el jardín. Su mujer le bendecía desde la ventana del salón, sabiendo que su esposo tenía demonios dentro que nunca exorcizó.
Su padre le golpeaba, le maltrataba, abusaba de él. Y Gil resistía en silencio, aguantaba hasta que su papá salía del dormitorio, y entonces lloraba en ahogos callados. El hombre saciaba deseos anormales en el cuerpo de su hijo, aún niño siendo. Le rasgaba el cuerpo, el alma, con la virilidad de un hombre. Nunca llegó a saber Gil si su madre se enteró de su martirio. Sentía que sí, que ella lo sabía, simplemente se callaba por miedo o porque creía que esos hechos eran normales.
Todos los años, desde la muerte de su padre, era habitual reunirse con la familia en el cementerio a visitar la tumba. Actuar como si le doliese... y sí, le dolía, pero no la muerte de su padre, sólo el hecho de no haber sido él quien lo matase, sino el cáncer.
Una noche mientras Gil estaba en el cuarto del anciano moribundo, se le aproximó y le dijo a sovoz:
-¡Disfruto de tu sufrimiento, hijoputa, ojalá sufras mil veces más, porque nunca tendrá comparación con lo que me has hecho sufrir a mí durante mi corta vida!
Día después murió. Y luego, el derrame cerebral de su mujer, que no asistía al funeral ni al entierro del "esposo y padre ejemplar" (ese esta el epitafio de la lápida). Y los llantos de su hermana en el tanatorio y el cementerio que certificaban lo que él había pensando durante años. Nadie había compartido su victimización a manos de aquel mal llamado padre.
Gil sacó fuerzas de flaquezas. Tenía ganas de hacer lo que iba a hacer. Se levantó una madrugada, mientras sostenía la manija de la puerta del dormitorio. Era en ese momento cuando detestaba más a su padre. Su "querido papá" lo había convertido a su imagen y semejanza.
Del otro lado de la puerta, un niño de apenas ocho años abrazaba fuertemente su tesoro: su bicicleta, mientras rezaba para que no fuese su "querido papá" el que estuviese al otro lado de la puerta
Les agradeceríamos a las personas que entren por primera vez en este foro de Literatura que participen con comentarios hacia los textos de los foreros que ya estamos en él, y con escritos, imágenes, vídeos propios... y no sólo se limiten a presentarnos sus obras. Gracias.
Te vi como un punto de luz en la penumbra, como una coraza del fuego tumbada a mi lado. Ardías de dentro a fuera, un pedazo de carne viva y palpitante. Y no pude evitarlo, cogí tus museo, sí, esos condenados bultos blandos, y fue para mí definitivamente como una descarga; el beso de Dios Padre en la boca del hombre.
Apreté tanto tus dos tetas que acabé por despertarte: "¿Qué haces Amor?". Continuaba exprimiendo, no contesté, sólo amasé tus blandas bolas de carne aprisionadas bajo un sostén, hasta que al fin sentí la palma de tu mano en mis..., bueno..., acariciándolos...
"¿Qué sentido misterioso contiene ese prensar tibio teta blanda de una mujer hermosa?". "¿Por qué no me canso nunca de apretarte y apretarte y apretarte...?".
Teta es el símbolo del Paraíso en la Tierra, el último vestigio alegre. O bien, la expresión exaltada y perfecta del paisaje. Por eso las amas de las mamas untan a ellas cremas y les dan masajes, e incluso hablan con ellas como con las flores. Todo el Poder-Mujer que la teta posee, toda su fuerza más que enorme depende de la atención de las amas de las mamas.
Dios debe tener tetas. Dios tiene que ser necesariamente una Teta Divina. pensarán que lo digo por decir, pero estoy convencido de que la teta fue el Principio, con su aureola y su pezón divino.
Mecerme entre dos tetas es como una hamaca entre palmeras.
Dos tetas pueden más que una carreta.
La máxima expresión de la teta es cuando es una trabajadora en el Dignísimo Empleo de la Lactancia
En cuanto a ti, Amor, a veces te quiero teta única y no mujer completa. De cuando en cuando, es verdad que me sobran tus labios y tus hombros, tu espalda, y ese tajo entre tus piernas y tu culo. ¡Sé Teta toda para mí, mujer! Al menos un rato cada día!
¿Qué diseño cruel y a la vez perfecto es un pecho femenino? Me pierde. Donde hay teta, sobran las palabras.
Entre nosotros, pero que no se entere nadie: "podría comerle las tetas a una vieja mona, si las de una mujer desapareciese".
¿Y no resulta sospechoso ese canalillo y esa zanjilla ardiente que queda entre las tetas? ¿Para qué están ahí, sino para albergar y dar cobijo?
Un misterio lácteo: la teta inagotable.
La cuestión es: ¿Cuántas veces Teta hasta que la Teta se canse? Aún no sé la respuesta...
Bajo un ángel pétreo e impasible se alarga una extensa mancha de sangre que sobre la nieve parece más roja que el carmín rojo. Y entre las hojas esparcidas -angustiadas y muertas- está una mujer desnuda riéndose. Entre sus muslos esconde un puñal. Sus pezones parecen reventar del frío de la misma pasión que emana. Tras el ardor de la muerte se cubre con un manto y siente cómo la tela roja roza en sus partes mas íntimas. Mira a sus alrededores, no sin antes llevarse a la boca un puñado de nieve sangrienta, para limpiarse las comisuras de los labios, tragarse y mostrar en un sólo suspiro el ansia y la exaltación.
Quizás se pueda pensar que mi ociosa imaginación se haya encargado de relatar este escenario, grotesco y morboso a la vez, y que mis noches se abstraen en un seno imaginario en la piel de la joven misteriosa, pero no. Yo la vi tal y como la he descrito, como puedo jurar que lo hice, y un fuego abrasador se apoderó de mí, de mis entrañas, de un miembro apenas capaz de contenerse. Pero he mentido después de todo, porque no me atreví preguntarle qué sentía al devorar la sangre de los caídos, si era grande el placer que sentía metiéndose el mango de la daga, pero he pensado en ello tantas veces que siento como si pudiese transmitir cada poro de su piel.
Obsesión. Escuché esta palabra de una forma reiterada durante las últimas semanas. Ni siquiera Luis parecía ver en mis aserciones otra cosa que la locura, y eso que se trata del único del que veía realmente digno. Los demás, antes de sopesar mis argumentos, creen que yo mismo me deshice de las pequeñas niñas. ¡Mentira! Veía sus cuerpos maltrechos, abiertos en canal, y no sentía más que repulsión, un asco frente a la ausencia de pechos y vellos, e incluso pena por haber alguien finalizando con su vida antes que semejantes elementos tan jugosos brotasen por un mandato divino. Temía, sí, temía que su asesino aún se encontrase en las cercanías y que tuviese que tropezarme con él. No era miedo lo que sentía, sino pereza por el papeleo que correspondería a la captura o la muerte de un criminal, después de todo, llevaba mi dócil carabina. De todos modos, veis que no sentía pesar al encontrarme de frente con el verdugo de las niñas.
Cuando la veía, ¡Dios!, no podía creerlo. Los largos rizos negros envolvían la nieve y la sangre. Sus curvas eran sinuosas cuales estatuas que coronaban el conjunto de aquel cementerio ancestral. La cara estaba cubierta por la blancura más noble que un hombre ha visto. Sus labios, duele recordar la carnosidad teñida de gotas bajando hasta el cuello pálido. Pero lo que más me extasió, además de su belleza, eran los movimientos rítmicos de su pelvis al ritmo de onanismo. Parecía escuchar, desde muchos metros de distancia, cómo su abertura recibía hambrienta el arma homicida, y cuando podía darme cuenta estaba con mi pene en la mano, muriéndome, deshaciéndome de una emoción sucia.
Pecado sí, esto creo que era, y tan grande y tan atroz que no hay sacerdote que regale su palabra a alguien tan vil de la Iglesia. Pena que no pueda yo absolverme, dejar ascender mi alma inmortal, mientras este cuerpo, pronto putrefacto, yazca en la fría tierra de mi tumba. Lo que más añoro ahora es que ella sepa dónde reposo, para violar la sepultura, introducir en su agujero la rigidez post mortem. Sé bien que es una cosa que le gustaría.
Cuando mi semilla saltó, espasmódica, arrebatadora, incluso lacerante, creí caer al suelo de la inmensidad, de la brutalidad del placer. Mi gemido descontrolado llamó su atención y se acercó con aquel manto -que podría haber sido de armiño-, dejando entrever todo su cuerpo. El primer pensamiento que cruzó mi cabeza, mientras mi pene seguía sujeto a la tensión de mi mano, era que se acercaron para vislumbrar en ella el rostro del diablo. Pero cuanto más se acercaban, más me daba cuenta de que aunque así fuese no había resistencia posible. La cara seguía sonriente, los dientes asomaban, caninos y sensuales. Los pasos lentos que había dado hacia mí, se ralentizaban, convirtiéndose en una danza pausada, una tortura de los sentidos por todos los contornos de su ser.
Toda mi sangre parece viajar inevitablemente a mi pubis, sólo con recordarla. Rezumaba a través del poco vello que coronaba su entrada, los labios, blandos calientes, cuando al final se paró ante mí y acercó la mano que seguía aferrada a ella. Su clítoris estaba duro, y ella gimió a causa de la frialdad de mis dedos, que iban uno a uno hacia su epicentro, removiéndose angustiosos por penetrar. Tenía en una mano el cuchillo, que lo lamía, tal metáfora, tal excelso sabor mezclado con el hierro de nuestro líquido vital, embriagó la poca cordura que quería guardar en mi interior.
Después me lo clavó en la pierna y casi desfallezco. Cuando la sangre manaba como río entre mis rodillas, metió mi falo y se sentó encima sobre el suelo blanco y gris de alguna lápida que no pude leer. El galope fue insaciable, debí escupir en chorro el esperma que parecía esa tarde bajo yugo infinito. Y mi boca iracunda buscó su cuello para morderlo, y arranqué un pedazo de carne, con lo cual también logró un clímax enfermizo, perverso y glorioso. Recuerdo cómo las paredes se ciñeron a mi miembro y cómo de ella el líquido rociaba mi vello púbico, inundándolo. Pero, por desgracia, no hay recuerdo de su ida ni memoria de alguna palabra pronunciada por esa boca sustanciosa, cuya lengua imagino continua y perturbadoramente recorriendo mi glande.
Tras el desmayo por la sangre perdida y el agotamiento, tardé en regresar al convento. Mis hermanos veían en mí el mal, la desgracia que había acaecido de la forma más atroz, e instigaban acerca del atraco que había sufrido.
Antes comenté, como sabéis, que nadie me cree, pero poco me importa porque ella me espera en el cementerio no bien esta mi herida pequeña y sulfurante me lleve de nuevo hasta su lecho. Y esta vez para siempre
Les agradeceríamos a las personas que entren por primera vez en este foro de Literatura que participen con comentarios hacia los textos de los foreros que ya estamos en él, y con escritos, imágenes, vídeos propios... y no sólo se limiten a presentarnos sus obras. Gracias.
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Comentarios
Buenos días todos. Sevilla, martes 20 enero 2026
Buenos días de martes 20 enero 2026
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Saludos a todos
Si la silicona no existiera,
mis mamas serían porqueras
ACHL
Desnuda me vieron nacer
y desnuda permaneceré
ACHL
Aquel chico, pudiente en dinero a costa de sus padres, era tan presumido que casi no comía para guardar la línea. Tenía una buena presencia física: alto, moreno, ojos claros y complexión proporcionada. Con semejante aspecto, y sobre todo con dinero, ropa de marca y coche deportivo de alta gama, se hacía apetecible a muchas mujeres solteras (y a alguna casada) de su entorno.
Bebía, vaya si bebía, y no agua, que es barata. Lo que bebía era whisky etiqueta negra en cabaret y en casas de citas, a las que acudía a diario y no precisamente para oír misa. Y tenía ya tenía 40, pero él insistía en seguir viviendo una vida de crápula, sin preocuparle ni un ápice su futuro.
Había medio acabado sus estudios universitarios, pero ni ejercía su carrera ni trabajaba en algo productivo. Como era hijo único y sus padres lo adoraban (típico niño mimado) y todavía vivían, le concedían todos los caprichos que se le antojaba. El señorito de aquella casa no movía dedo para ganarse la vida por su cuenta, sin depender de sus padres.
Pero, claro, con tanto despilfarro, la gallina de los huevos de oro dejó de poner huevos. Sus padres, desgraciadamente, tuvieron un grave accidente de tráfico que casi pierden la vida. Durante mucho años, ambos estaban recluidos e inhabilitados en una prestigiosa clínica particular, con múltiples padecimientos, además de haberse sometidos, los dos, a varias intervenciones quirúrgicas, peligrosas y costosas. Con lo cual, el caudal monetario del matrimonio iba menguando, hasta llegar a agotarse.
Consecuentemente, el hijo (que sentía más no poder disponer de lo que antes disponía, que la salud de sus padres) tuvo que enfrentarse a la realidad de la vida con cero bagaje de experiencia en nada, además de una voluntad indolente que le impedía reaccionar.
Aquel calavera hijo, evidentemente, no era un buen hijo, pero los padres no supieron inculcarle los verdaderos valores para pelear en el difícil caminar de la vida.
Y el tiempo, inexorable, pasaba y "el niño de papá", ya contaba 49 años.
Resultado final: los padres murieron arruinados y el hijo vive en la calle sin ninguna clase de recursos, sin oficio ni beneficio.
A Chávez López
Sevilla ene 2026
Para tu deseado glande
todo lo tengo grande
ACHL
La llaman lenguarona
todas tus vecindonas
ACHL
Los chicos amancebados por señoras maduras, suelen ser aprovechados
Tengo que buscar un trabajo cuanto antes y no ser una carga para Adela. Aunque lo más probable es que sea una carga, con trabajo o sin trabajo, así que, ¿para qué molestarme en buscarlo?
No, de verdad, tengo que buscarlo. Claro que me será difícil. A lo largo de mi vida he tenido cientos de empleos. Pero en ninguno he durado mucho, y, sinceramente, no lo entiendo porque sólo imitaba lo que hacían mis jefes. Sus secretarias sí lo entendían bien pero que muy bien. "¡Es que las mujeres tienen lo que yo no tengo!"
Recuerdo cuando era ayudante del fiscal del distrito. Aquella era buena etapa. El índice de criminalidad en Nueva York estaba desbocado. Mi equipo y yo detuvimos y después interrogamos a miles de chorizos: ladrones, timadores, estafadores, trileros... y todos los tunantes. Fue aquella la época de mi vida en la que más conocimientos y mañas de mi profesión adquirí.
También fue fastuosa mi etapa de cazador en las selvas africanas. Sólo cacé una pieza, y era un ratoncillo, al que atropellé con mi Jeep en aquellos carriles africanos. Y aquellas noches estrelladas, con un cielo increíblemente nítido eran ideales para dormir a pierna suelta bajo una mosquitera, acompañado de una joven indígena, a la que gratuitamente les enseñaba la antonomasia de las civilizaciones. A cambio, ellas bailaban en taparrabos alrededor de una hoguera luciendo cuerpo ébano, y sus naturales y puntiagudas mamas apuntándome, como pidiéndome, bueno, "eso". Hasta que me enviaron a la más vieja de las hechiceras, y entonces el baile dejó de ser divertido. A ésa le hubiera enseñado yo las maravillas de una buena plancha, porque tenía más arrugas que toda mi ropa junta.
Mira, aquí hay un periódico del día. Voy a echarle un vistazo a los anuncios de empleos, y a ver qué pasa...
Se necesita ingeniero de telecomunicaciones, con conocimientos informáticos a nivel de expansión de páginas web y amplio manejo de los lenguajes delphi, java, asp y punto. net. Experiencia a demostrar en las coordinaciones de equipos de desarrollos entornos de la ingeniería del software, y minería de datos.
"¡Joder! ¿Quién es el contratante? ¿La Nasa, quizá? En mis tiempos, los mineros sacaban carbón. Nada, esto es demasiado complicado para mí. Y todos los anuncios son más o menos iguales", pensé.
Ojalá pudiera rehacer el bufete de abogados que monté con mi hermano. No ganábamos dinero, pero nos divertíamos mogollón. Incluso publicamos un libro que fue un rotundo fracaso, aunque nos proporcionó papel higiénico para una buena temporada.
Un momento, ¿y por qué no? Puedo reabrirlo con la ayuda de Adela, si es que ella acepta. Seremos famosos, apareceremos en las listas de morosos. Claro que no tengo el título de abogado, pero no lo necesito. Todos mis clientes eran delincuentes y tampoco tenían el título de delincuente. Puro formalismo. Y la ley no habrá cambiado en 30 años. Apuesto cien de los grandes a que aún siguen favoreciendo a los "pobrecitos Forbes".
Sí, eso es lo que voy a hacer. A Adela le va a encantar. Ea, ya le tengo mi sorpresa.
A Chávez López
Sevilla ene 2026
Padre puede ser cualquier hombre, basta sólo con dejar salir de una semilla, pero PADRE, con mayúsculas, requiere mucho más que eso...
Los recuerdos le rondaban esa noche. La luz artificial era tenue. El cielo estaba nublado y sin estrellas. El ambiente llamaba a la depresión, a la melancolía. El sentimiento en los adentros de Gil era complejos, una ansiedad que jamás pudo contener. Culpa sí, algo de culpa sentía cada vez que se acercaba la fecha en que tenía que hacer un ritual hipócrita, que odiaba con toda su alma. Nunca se sentía querido por su gente, pero todos los años se repetía la maldita romería de la familia para visitar la tumba, y él con ganas de gritar la verdad a la cara. Reprimido en su dura vida. Callar era el sentimiento para no perder su dignidad, y al no gritar, no se percataba de que la iba perdiendo.
Esa noche su padre se aferró a su esposa, abrazándola. Sentía como si ella hiciera que el miedo menguase. Ni siquiera fue al dormitorio de su hijo a darle las buenas noches. Le fallaba fuerza. Se levantó, se preparó un whisky y con el vaso en la mano se fue a ver las estrellas desde el jardín. Su mujer le bendecía desde la ventana del salón, sabiendo que su esposo tenía demonios dentro que nunca exorcizó.
Su padre le golpeaba, le maltrataba, abusaba de él. Y Gil resistía en silencio, aguantaba hasta que su papá salía del dormitorio, y entonces lloraba en ahogos callados. El hombre saciaba deseos anormales en el cuerpo de su hijo, aún niño siendo. Le rasgaba el cuerpo, el alma, con la virilidad de un hombre. Nunca llegó a saber Gil si su madre se enteró de su martirio. Sentía que sí, que ella lo sabía, simplemente se callaba por miedo o porque creía que esos hechos eran normales.
Todos los años, desde la muerte de su padre, era habitual reunirse con la familia en el cementerio a visitar la tumba. Actuar como si le doliese... y sí, le dolía, pero no la muerte de su padre, sólo el hecho de no haber sido él quien lo matase, sino el cáncer.
Una noche mientras Gil estaba en el cuarto del anciano moribundo, se le aproximó y le dijo a sovoz:
-¡Disfruto de tu sufrimiento, hijoputa, ojalá sufras mil veces más, porque nunca tendrá comparación con lo que me has hecho sufrir a mí durante mi corta vida!
Día después murió. Y luego, el derrame cerebral de su mujer, que no asistía al funeral ni al entierro del "esposo y padre ejemplar" (ese esta el epitafio de la lápida). Y los llantos de su hermana en el tanatorio y el cementerio que certificaban lo que él había pensando durante años. Nadie había compartido su victimización a manos de aquel mal llamado padre.
Gil sacó fuerzas de flaquezas. Tenía ganas de hacer lo que iba a hacer. Se levantó una madrugada, mientras sostenía la manija de la puerta del dormitorio. Era en ese momento cuando detestaba más a su padre. Su "querido papá" lo había convertido a su imagen y semejanza.
A Chávez López
Sevilla ene 2026
Hoy es mi cumpleaños,
y que dure más años
¡Os invito!
ACHL
Buenos días todos. Sevilla, miércoles 21 enero 2026
Buenos días de miércoles 21 enero 2026
Les agradeceríamos a las personas que entren por primera vez en este foro de Literatura que participen con comentarios hacia los textos de los foreros que ya estamos en él, y con escritos, imágenes, vídeos propios... y no sólo se limiten a presentarnos sus obras. Gracias.
Saludos a todos
Te vi como un punto de luz en la penumbra, como una coraza del fuego tumbada a mi lado. Ardías de dentro a fuera, un pedazo de carne viva y palpitante. Y no pude evitarlo, cogí tus museo, sí, esos condenados bultos blandos, y fue para mí definitivamente como una descarga; el beso de Dios Padre en la boca del hombre.
Apreté tanto tus dos tetas que acabé por despertarte: "¿Qué haces Amor?". Continuaba exprimiendo, no contesté, sólo amasé tus blandas bolas de carne aprisionadas bajo un sostén, hasta que al fin sentí la palma de tu mano en mis..., bueno..., acariciándolos...
"¿Qué sentido misterioso contiene ese prensar tibio teta blanda de una mujer hermosa?".
"¿Por qué no me canso nunca de apretarte y apretarte y apretarte...?".
Teta es el símbolo del Paraíso en la Tierra, el último vestigio alegre. O bien, la expresión exaltada y perfecta del paisaje. Por eso las amas de las mamas untan a ellas cremas y les dan masajes, e incluso hablan con ellas como con las flores. Todo el Poder-Mujer que la teta posee, toda su fuerza más que enorme depende de la atención de las amas de las mamas.
Dios debe tener tetas. Dios tiene que ser necesariamente una Teta Divina. pensarán que lo digo por decir, pero estoy convencido de que la teta fue el Principio, con su aureola y su pezón divino.
Mecerme entre dos tetas es como una hamaca entre palmeras.
Dos tetas pueden más que una carreta.
La máxima expresión de la teta es cuando es una trabajadora en el Dignísimo Empleo de la Lactancia
En cuanto a ti, Amor, a veces te quiero teta única y no mujer completa. De cuando en cuando, es verdad que me sobran tus labios y tus hombros, tu espalda, y ese tajo entre tus piernas y tu culo. ¡Sé Teta toda para mí, mujer! Al menos un rato cada día!
¿Qué diseño cruel y a la vez perfecto es un pecho femenino? Me pierde. Donde hay teta, sobran las palabras.
Entre nosotros, pero que no se entere nadie: "podría comerle las tetas a una vieja mona, si las de una mujer desapareciese".
¿Y no resulta sospechoso ese canalillo y esa zanjilla ardiente que queda entre las tetas? ¿Para qué están ahí, sino para albergar y dar cobijo?
Un misterio lácteo: la teta inagotable.
La cuestión es: ¿Cuántas veces Teta hasta que la Teta se canse? Aún no sé la respuesta...
A Chávez López
Sevilla ene 2026
Demasiado se comenta
que el mar adelgaza más de la cuenta
ACHL
ACHL
Mari Trini & Los Panchos
Popurrí
Bajo un ángel pétreo e impasible se alarga una extensa mancha de sangre que sobre la nieve parece más roja que el carmín rojo. Y entre las hojas esparcidas -angustiadas y muertas- está una mujer desnuda riéndose. Entre sus muslos esconde un puñal. Sus pezones parecen reventar del frío de la misma pasión que emana. Tras el ardor de la muerte se cubre con un manto y siente cómo la tela roja roza en sus partes mas íntimas. Mira a sus alrededores, no sin antes llevarse a la boca un puñado de nieve sangrienta, para limpiarse las comisuras de los labios, tragarse y mostrar en un sólo suspiro el ansia y la exaltación.
Quizás se pueda pensar que mi ociosa imaginación se haya encargado de relatar este escenario, grotesco y morboso a la vez, y que mis noches se abstraen en un seno imaginario en la piel de la joven misteriosa, pero no. Yo la vi tal y como la he descrito, como puedo jurar que lo hice, y un fuego abrasador se apoderó de mí, de mis entrañas, de un miembro apenas capaz de contenerse. Pero he mentido después de todo, porque no me atreví preguntarle qué sentía al devorar la sangre de los caídos, si era grande el placer que sentía metiéndose el mango de la daga, pero he pensado en ello tantas veces que siento como si pudiese transmitir cada poro de su piel.
Obsesión. Escuché esta palabra de una forma reiterada durante las últimas semanas. Ni siquiera Luis parecía ver en mis aserciones otra cosa que la locura, y eso que se trata del único del que veía realmente digno. Los demás, antes de sopesar mis argumentos, creen que yo mismo me deshice de las pequeñas niñas. ¡Mentira! Veía sus cuerpos maltrechos, abiertos en canal, y no sentía más que repulsión, un asco frente a la ausencia de pechos y vellos, e incluso pena por haber alguien finalizando con su vida antes que semejantes elementos tan jugosos brotasen por un mandato divino. Temía, sí, temía que su asesino aún se encontrase en las cercanías y que tuviese que tropezarme con él. No era miedo lo que sentía, sino pereza por el papeleo que correspondería a la captura o la muerte de un criminal, después de todo, llevaba mi dócil carabina. De todos modos, veis que no sentía pesar al encontrarme de frente con el verdugo de las niñas.
Cuando la veía, ¡Dios!, no podía creerlo. Los largos rizos negros envolvían la nieve y la sangre. Sus curvas eran sinuosas cuales estatuas que coronaban el conjunto de aquel cementerio ancestral. La cara estaba cubierta por la blancura más noble que un hombre ha visto. Sus labios, duele recordar la carnosidad teñida de gotas bajando hasta el cuello pálido. Pero lo que más me extasió, además de su belleza, eran los movimientos rítmicos de su pelvis al ritmo de onanismo. Parecía escuchar, desde muchos metros de distancia, cómo su abertura recibía hambrienta el arma homicida, y cuando podía darme cuenta estaba con mi pene en la mano, muriéndome, deshaciéndome de una emoción sucia.
Pecado sí, esto creo que era, y tan grande y tan atroz que no hay sacerdote que regale su palabra a alguien tan vil de la Iglesia. Pena que no pueda yo absolverme, dejar ascender mi alma inmortal, mientras este cuerpo, pronto putrefacto, yazca en la fría tierra de mi tumba. Lo que más añoro ahora es que ella sepa dónde reposo, para violar la sepultura, introducir en su agujero la rigidez post mortem. Sé bien que es una cosa que le gustaría.
Cuando mi semilla saltó, espasmódica, arrebatadora, incluso lacerante, creí caer al suelo de la inmensidad, de la brutalidad del placer. Mi gemido descontrolado llamó su atención y se acercó con aquel manto -que podría haber sido de armiño-, dejando entrever todo su cuerpo. El primer pensamiento que cruzó mi cabeza, mientras mi pene seguía sujeto a la tensión de mi mano, era que se acercaron para vislumbrar en ella el rostro del diablo. Pero cuanto más se acercaban, más me daba cuenta de que aunque así fuese no había resistencia posible. La cara seguía sonriente, los dientes asomaban, caninos y sensuales. Los pasos lentos que había dado hacia mí, se ralentizaban, convirtiéndose en una danza pausada, una tortura de los sentidos por todos los contornos de su ser.
Toda mi sangre parece viajar inevitablemente a mi pubis, sólo con recordarla. Rezumaba a través del poco vello que coronaba su entrada, los labios, blandos calientes, cuando al final se paró ante mí y acercó la mano que seguía aferrada a ella. Su clítoris estaba duro, y ella gimió a causa de la frialdad de mis dedos, que iban uno a uno hacia su epicentro, removiéndose angustiosos por penetrar. Tenía en una mano el cuchillo, que lo lamía, tal metáfora, tal excelso sabor mezclado con el hierro de nuestro líquido vital, embriagó la poca cordura que quería guardar en mi interior.
Después me lo clavó en la pierna y casi desfallezco. Cuando la sangre manaba como río entre mis rodillas, metió mi falo y se sentó encima sobre el suelo blanco y gris de alguna lápida que no pude leer. El galope fue insaciable, debí escupir en chorro el esperma que parecía esa tarde bajo yugo infinito. Y mi boca iracunda buscó su cuello para morderlo, y arranqué un pedazo de carne, con lo cual también logró un clímax enfermizo, perverso y glorioso. Recuerdo cómo las paredes se ciñeron a mi miembro y cómo de ella el líquido rociaba mi vello púbico, inundándolo. Pero, por desgracia, no hay recuerdo de su ida ni memoria de alguna palabra pronunciada por esa boca sustanciosa, cuya lengua imagino continua y perturbadoramente recorriendo mi glande.
Tras el desmayo por la sangre perdida y el agotamiento, tardé en regresar al convento. Mis hermanos veían en mí el mal, la desgracia que había acaecido de la forma más atroz, e instigaban acerca del atraco que había sufrido.
A Chávez López
Sevilla ene 2026
Buenos días todos. Sevilla, jueves 22 enero 2026
Buenos días de jueves 22 enero 2026
Les agradeceríamos a las personas que entren por primera vez en este foro de Literatura que participen con comentarios hacia los textos de los foreros que ya estamos en él, y con escritos, imágenes, vídeos propios... y no sólo se limiten a presentarnos sus obras. Gracias.
Saludos a todos
Buenos días todos. Sevilla, viernes 23 enero 2026
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tanto "eso" tenías
ACHL