Una cucaracha agonizaba en el suelo de una cocina. Por las ranuras de las baldosas una hilera de hormigas se aproximaban a paso de tropa . El viejo miraba la escena sosteniendo el bastón con su mano, el arma con el que había dado el golpe casi mortal.
Tres días llevaba la cucaracha en el mismo lugar y aún se movía espasmódicamente. Las hormigas empezaron a despedazar una por una sus patas y al viejo absorto se le cayó un hilo de baba mientras el ventilador de techo emitía un lastimoso sonido.
Tuvo la intención de aplastar con el bastón nuevamente al insecto, le acercó su punta de goma y la movió para corroborar que aún tenía signos vitales. Luego, delicadamente, apuntó a una de sus patas y se la sustrajo de un tirón mientras la cucaracha agitaba enérgicamente el resto de sus partes.
Pasaron muchos días calurosos de aquel verano hasta que encontraron el cuerpo del viejo tirado al borde de la silla.
Ya algunos gusanos habían comenzado a caminar por encima del cadáver
Diría querida Lara que todos somos un poco cucaracha y a veces agradeceríamos un bastón que , desde el cielo, nos libere. Deus ex machina, en este caso un Terminator geriátrico caducado.
y tanto!!! Ruego que mi asesino geriátrico tenga puntería -te rogamos, señor-.
Una cucaracha agonizaba en el suelo de una cocina. Por las ranuras de las baldosas una hilera de hormigas se aproximaban a paso de tropa . El viejo miraba la escena sosteniendo el bastón con su mano, el arma con el que había dado el golpe casi mortal.
Tres días llevaba la cucaracha en el mismo lugar y aún se movía espasmódicamente. Las hormigas empezaron a despedazar una por una sus patas y al viejo absorto se le cayó un hilo de baba mientras el ventilador de techo emitía un lastimoso sonido.
Tuvo la intención de aplastar con el bastón nuevamente al insecto, le acercó su punta de goma y la movió para corroborar que aún tenía signos vitales. Luego, delicadamente, apuntó a una de sus patas y se la sustrajo de un tirón mientras la cucaracha agitaba enérgicamente el resto de sus partes.
Pasaron muchos días calurosos de aquel verano hasta que encontraron el cuerpo del viejo tirado al borde de la silla.
Ya algunos gusanos habían comenzado a caminar por encima del cadáver
Diría querida Lara que todos somos un poco cucaracha y a veces agradeceríamos un bastón que , desde el cielo, nos libere. Deus ex machina, en este caso un Terminator geriátrico caducado.
Ah qué lindo, me encanta que me traten como una Alicia. Estoy en busca de mi conejo.
El viejo no sé merecía el bastón. Se merecía sufrir minimo tres días como la cucaracha.
El tema es que habrá pensado? Dónde irá el pensamiento en esos tres agónicos días? Pensará en la cucaracha ?
Intrigas, que se llevó el viejo vaya a saber dónde
Una cucaracha agonizaba en el suelo de una cocina. Por las ranuras de las baldosas una hilera de hormigas se aproximaban a paso de tropa . El viejo miraba la escena sosteniendo el bastón con su mano, el arma con el que había dado el golpe casi mortal.
Tres días llevaba la cucaracha en el mismo lugar y aún se movía espasmódicamente. Las hormigas empezaron a despedazar una por una sus patas y al viejo absorto se le cayó un hilo de baba mientras el ventilador de techo emitía un lastimoso sonido.
Tuvo la intención de aplastar con el bastón nuevamente al insecto, le acercó su punta de goma y la movió para corroborar que aún tenía signos vitales. Luego, delicadamente, apuntó a una de sus patas y se la sustrajo de un tirón mientras la cucaracha agitaba enérgicamente el resto de sus partes.
Pasaron muchos días calurosos de aquel verano hasta que encontraron el cuerpo del viejo tirado al borde de la silla.
Ya algunos gusanos habían comenzado a caminar por encima del cadáver
Diría querida Lara que todos somos un poco cucaracha y a veces agradeceríamos un bastón que , desde el cielo, nos libere. Deus ex machina, en este caso un Terminator geriátrico caducado.
y tanto!!! Ruego que mi asesino geriátrico tenga puntería -te rogamos, señor-.
Tal vez le erre a proposito. Sino se le termina la diversión. Un disparo una muerte. Que aburrido
El extraño e inesperado movimiento dentro de pan sobresaltó al viejo. Ya no tenía dientes ni dinero para trufarlo con quesos o embutidos así que no esperaba que hubiera nada dentro del chusco que desayunaba por las mañanas. Dejó el pan en la mesa e inmediatamente una pequeña cucaracha asomó entre la miga. Primero sus dos antenas escudriñando el posible peligro, luego, toda ella en alocada carrera hasta encontrar nuevo refugio bajo el ala de un plato. El viejo escupió asqueado el trozo de pan que salivaba entre sus desnudas encías en ese momento. Se gachó un poco y miró bajo el plato. Ahí estaba, negra, sucia y repugnante. Toda la naturaleza del viejo le pedía a gritos coger el periódico, levantar el plato y aplastar de un golpe al asqueroso insecto que había arruinado su desayuno. Entonces tuvo la visión. Se vio él mismo aplastando la cucaracha, seguir con su rutina diaria y al acostarse recibir un certero y mortal golpe divino que acabó con su vida. Levitó hasta su particular cielo donde su particular dios le esperaba; -¿Por que me mataste?- pregunto el viejo a su dios -porque podía hacerlo- dijo su dios; y le hizo pasar a la sala donde sería juzgado. El dios no quedó indemne, un certero golpe divino le fulminó de inmediato. Cuando accedió a su particular cielo a encontrarse con su particular dios le preguntó confundido -¿Por que me mataste?- y recibió la misma respuesta de su dios que a su vez cayó fulminado también. Al fin el viejo entendió que poder hacer algo no es una razón para hacerlo. Acercó el trozo de pan al plato y dijo - Perdón cucaracha, ¡Quién soy yo para matarte!-
El extraño e inesperado movimiento dentro de pan sobresaltó al viejo. Ya no tenía dientes ni dinero para trufarlo con quesos o embutidos así que no esperaba que hubiera nada dentro del chusco que desayunaba por las mañanas. Dejó el pan en la mesa e inmediatamente una pequeña cucaracha asomó entre la miga. Primero sus dos antenas escudriñando el posible peligro, luego, toda ella en alocada carrera hasta encontrar nuevo refugio bajo el ala de un plato. El viejo escupió asqueado el trozo de pan que salivaba entre sus desnudas encías en ese momento. Se gachó un poco y miró bajo el plato. Ahí estaba, negra, sucia y repugnante. Toda la naturaleza del viejo le pedía a gritos coger el periódico, levantar el plato y aplastar de un golpe al asqueroso insecto que había arruinado su desayuno. Entonces tuvo la visión. Se vio él mismo aplastando la cucaracha, seguir con su rutina diaria y al acostarse recibir un certero y mortal golpe divino que acabó con su vida. Levitó hasta su particular cielo donde su particular dios le esperaba; -¿Por que me mataste?- pregunto el viejo a su dios -porque podía hacerlo- dijo su dios; y le hizo pasar a la sala donde sería juzgado. El dios no quedó indemne, un certero golpe divino le fulminó de inmediato. Cuando accedió a su particular cielo a encontrarse con su particular dios le preguntó confundido -¿Por que me mataste?- y recibió la misma respuesta de su dios que a su vez cayó fulminado también. Al fin el viejo entendió que poder hacer algo no es una razón para hacerlo. Acercó el trozo de pan al plato y dijo - Perdón cucaracha, ¡Quién soy yo para matarte!-
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El viejo no sé merecía el bastón. Se merecía sufrir minimo tres días como la cucaracha.
El tema es que habrá pensado? Dónde irá el pensamiento en esos tres agónicos días? Pensará en la cucaracha ?
Intrigas, que se llevó el viejo vaya a saber dónde
El extraño e inesperado movimiento dentro de pan sobresaltó al viejo. Ya no tenía dientes ni dinero para trufarlo con quesos o embutidos así que no esperaba que hubiera nada dentro del chusco que desayunaba por las mañanas. Dejó el pan en la mesa e inmediatamente una pequeña cucaracha asomó entre la miga. Primero sus dos antenas escudriñando el posible peligro, luego, toda ella en alocada carrera hasta encontrar nuevo refugio bajo el ala de un plato. El viejo escupió asqueado el trozo de pan que salivaba entre sus desnudas encías en ese momento. Se gachó un poco y miró bajo el plato. Ahí estaba, negra, sucia y repugnante. Toda la naturaleza del viejo le pedía a gritos coger el periódico, levantar el plato y aplastar de un golpe al asqueroso insecto que había arruinado su desayuno. Entonces tuvo la visión. Se vio él mismo aplastando la cucaracha, seguir con su rutina diaria y al acostarse recibir un certero y mortal golpe divino que acabó con su vida. Levitó hasta su particular cielo donde su particular dios le esperaba; -¿Por que me mataste?- pregunto el viejo a su dios -porque podía hacerlo- dijo su dios; y le hizo pasar a la sala donde sería juzgado. El dios no quedó indemne, un certero golpe divino le fulminó de inmediato. Cuando accedió a su particular cielo a encontrarse con su particular dios le preguntó confundido -¿Por que me mataste?- y recibió la misma respuesta de su dios que a su vez cayó fulminado también. Al fin el viejo entendió que poder hacer algo no es una razón para hacerlo. Acercó el trozo de pan al plato y dijo - Perdón cucaracha, ¡Quién soy yo para matarte!-