Buenos días desde Barcelona. Por aquí ausencia de nubes y un rocío mañanero algo fresco de más. Pero en nada ya viene Lorenzo a calentarnos las ideas. 😁
Buenos días desde Barcelona. Por aquí ausencia de nubes y un rocío mañanero algo fresco de más. Pero en nada ya viene Lorenzo a calentarnos las ideas. 😁
Vamos a puntualizar y digamos que es envidia sana, aunque debería de existir alguna palabra en nuestro diccionario que exprese mejor dicho sentimiento. Para mi la envidia es menester de maldad, y he de decir que nada malo te deseo compañero. No obstante y si nos ponemos farrucos, sí, te tengo envidia. 😂😂
Vamos a puntualizar y digamos que es envidia sana, aunque debería de existir alguna palabra en nuestro diccionario que exprese mejor dicho sentimiento. Para mi la envidia es menester de maldad, y he de decir que nada malo te deseo compañero. No obstante y si nos ponemos farrucos, sí, te tengo envidia. 😂😂
Para mi forma de ver las cosas, no existen la envidia sana ni la envidia podrida; envidia es envidia, y punto. Por supuesto, ni que decir que eso de "Sevilla es especial", es solo un eslogan publicitario, llevado a música por el famoso dúo "Los del Río", los mismos dos cantantes sevillanos que se han forrado y siguen forrándose de pasta con su famosísima canción "Macarena", traducida ya a un montón de idiomas. Sinceramente, para mí, ESPAÑA entera es preciosa, majestuosa y tierra de buena gente por doquier.
Lucía es una chica guapa y está muy buena. Fue mi novia durante más de cinco años, pero un día conoció en nuestro pueblo, Rota, a un yanky que alardeaba de buen pintor, pero que ni siquiera sabía cómo coger un pincel. Se casaron, y ella parió al mes de la boda un bebé gordito y rubito. Sigue insinuándose a todos los hombres, jóvenes y viejos, que pilla a su paso. La saqué de mi vida cuando se mudó a un lujoso chalé que le regaló su hortera yanky. Cuando iba a la playa o a cualquier otro lugar y la veía, no podía evitar ponerme nervioso, pero ahora paso de ella. Empero, cuando a veces la veo en un Ferrari deportivo, con su astado yanky a su lado conduciendo, me entristezco y a la vez me río por haberla dejado ir. Ella, en cambio, aun sus casi crónicos devaneos, batalla a diario por sacarme de su vida, pero sé por amistades comunes que no puede conseguirlo. ¡A joderse toca, Lucía loca!
Pues sí, nos visitó ayer a la chita callando el ERROR 503, pero como vio que aquí somos gente disciplinada charlando, se largó de le misma forma que entró.
Pues sí, ahora resulta que no es “el” Covid, sino
“la” Covid; o sea, o siempre ha sido chichi, o se ha vuelto mariquita; en
cualquier caso, tete o pito, es un hijoputa o una hijaputa (perdón). Un
recalcitrante bastardo o bastarda que le ha cogido tanto gustito a permanecer
entre nosotros que mi coco adivina que todavía se va a quedar una larguita
temporadita, acompañado, ¡cómo no!, de su ya habitual y cansino porculito. ¿Es
que este asquerosito ente chinito no tiene familia? ¿Es que nadie lo/la echa en
falta?
Leyendo el sentido poema de Ferreiro91, me trae a la memoria algo que muchas veces me pregunto. En muchas religiones se imaginan la vida después de la muerte, tal imaginación suele ser plasmada en angelitos con alitas viviendo entre las nubes.
Entiendo que es una representación más bien infantil. Pero infantil y todo, muestra un aspecto muy importante del cielo como se lo imaginan muchos: un lugar inocente, sin maldad, y sin necesidades. Al parecer no hay que comer, ni nada. Y no tenemos cuerpo, somos entidades ideales, almas.
Si ése fuera el cielo, en dónde no hay que comer, ni cagar, ni fornicar... Nosotros, ¿seríamos nosotros mismos? Ese alma eterna vagando entre las nubes, que ya no tiene deseos ni necesidades, ¿seríamos nosotros o ya sería otra cosa o ente completamente diferente? Y si es algo tan diferente, ¿se puede decir que existe la vida después de la muerte?
En otras versiones del cielo, la gente sigue teniendo deseos y necesidades, pero a diferencia de este valle de lágrimas, todos sus deseos se ven resueltos.
Pero si me voy al cielo, y en el mismo segundo de pensar en Pamelita Anderson, me la encuentro tirada al lado mío en una cama hecha de comodísimas nubes, con pechos más grandes todavía de los que los tenía acá y abierta de piernas... ¿qué gracia tendría? ¿Y quién sería el pobre ente que yo reconozco como Pamela y que tiene que abrirse de piernas a la más ligera insinuación de una persona como yo? (y conste que yo no sería ni de lejos lo peorcito con lo que Pamelita tendría que lidiar). ¿Y que pasaría en el más que probable hecho de que hubiera más de un solicitante de Pamela?
Luego está el tema de realizar deseos íntimos. Yo querría ser más inteligente, escribir mejor, ser mejor parecido, más alto, más flaco, por nombrar sólo unas pocas de una bastante cuantiosa lista de mejoras deseadas. Si todo eso me fuera concedido, yo, ¿seguiría siendo yo?
Desde ya les digo, la implementación del cielo en cualquiera de las versiones en que me lo han contado, incurre en terribles y portentosas demandas logísticas, tanto de lugar, como de personal, como de mantenimiento. Pero lo peor, para mí, es que yo mismo sería irreconocible. Y si no me reconozco, ¿cómo sé que soy yo el que sigue vivo?
Interesante reflexión @chclau Para mi agnosticismo escéptico no existe un cielo de paraíso ni de infierno. Como dijo aquel gran sabio: “polvo eres, y en polvo te convertirás”. Así que mientras la vida me deje, intentaré regirme por ese gran refrán, basando mi felicidad en buenos polvos y en no dejar de disfrutar. 😆
Hay otro futuro alternativo, del que se han ocupado unas cuantas series de C.F., y es que haya una computadora lo suficientemente compleja como para seguir "corriendo" mis pensamientos. Y las preguntas son las mismas.
Si yo vivo en la computadora mientras muchos otros siguen en la realidad, ¿sería yo? Sin más necesidades físicas, ¿seguiría siendo yo?
Y si comenzara a vivir en una realidad virtual, en la que todos mis deseos se realizaran, y en la que tuviera un "cuerpo"... ¿seguiría siendo yo?
Desde ya te digo que yo también creo que no hay más nada... Pero no me gusta pensar en el día en que yo no esté más, en que desaparezca en el olvido.
Anoche estuve con la Mari Pili, que me contó, con todo lujo de detalles, el chasco de la Inés, y después topé con la capillita Isa y me habló de los milagros
del Palmar de Troya, y también de ese rollo macabeo que se trae la mulatita meretriz del
barrio; que, oye, otra cosa no, pero guapa y bien hecha es un rato la tía. Mientras mi amante y yo estábamos
enfrascados en… bueno, en “eso”, hablábamos del oficio de ramera, que, desde
luego, es la gran ramerada el siglo. En casa, después de almorzar, salió a la palestra el asquerosito temita
de las tarjetas del suavón Rato ese, que se ha cargado los ahorros de un montón de
abuelos. Hablamos de la casita de Chipiona, que no sabemos quién se la va a
quedar. Y, cómo no, comentamos de pasada el asunto interesantísimo de Franco, que si lo
sacan o no lo sacan del agujero, que si lo embalsaman o lo momian, que dónde lo meten. Ya de
noche vi, por casualidad, a la Charito, la gitana, y me largó la pelea que tuvieron las hermanas “Azúcar
Moreno”. Más tarde, ya en mi camita no podía dormir. Estoy hasta el moño de tantos chismes. Me dieron las tantas de la madrugá y al tontorrón de Morfeo no le salía de... ahí aparecer.
Me levanté medio tarumba esta mañana a las nueve, y ahora estoy más aburrida que un
matrimonio de ostras, porque no veo a nadie en el barrio para que me cuente
algún chisme.
Leyendo el sentido poema de Ferreiro91, me trae a la memoria algo que muchas veces me pregunto. En muchas religiones se imaginan la vida después de la muerte, tal imaginación suele ser plasmada en angelitos con alitas viviendo entre las nubes.
Entiendo que es una representación más bien infantil. Pero infantil y todo, muestra un aspecto muy importante del cielo como se lo imaginan muchos: un lugar inocente, sin maldad, y sin necesidades. Al parecer no hay que comer, ni nada. Y no tenemos cuerpo, somos entidades ideales, almas.
Si ése fuera el cielo, en dónde no hay que comer, ni cagar, ni fornicar... Nosotros, ¿seríamos nosotros mismos? Ese alma eterna vagando entre las nubes, que ya no tiene deseos ni necesidades, ¿seríamos nosotros o ya sería otra cosa o ente completamente diferente? Y si es algo tan diferente, ¿se puede decir que existe la vida después de la muerte?
En otras versiones del cielo, la gente sigue teniendo deseos y necesidades, pero a diferencia de este valle de lágrimas, todos sus deseos se ven resueltos.
Pero si me voy al cielo, y en el mismo segundo de pensar en Pamelita Anderson, me la encuentro tirada al lado mío en una cama hecha de comodísimas nubes, con pechos más grandes todavía de los que los tenía acá y abierta de piernas... ¿qué gracia tendría? ¿Y quién sería el pobre ente que yo reconozco como Pamela y que tiene que abrirse de piernas a la más ligera insinuación de una persona como yo? (y conste que yo no sería ni de lejos lo peorcito con lo que Pamelita tendría que lidiar). ¿Y que pasaría en el más que probable hecho de que hubiera más de un solicitante de Pamela?
Luego está el tema de realizar deseos íntimos. Yo querría ser más inteligente, escribir mejor, ser mejor parecido, más alto, más flaco, por nombrar sólo unas pocas de una bastante cuantiosa lista de mejoras deseadas. Si todo eso me fuera concedido, yo, ¿seguiría siendo yo?
Desde ya les digo, la implementación del cielo en cualquiera de las versiones en que me lo han contado, incurre en terribles y portentosas demandas logísticas, tanto de lugar, como de personal, como de mantenimiento. Pero lo peor, para mí, es que yo mismo sería irreconocible. Y si no me reconozco, ¿cómo sé que soy yo el que sigue vivo?
Tu canadiense-estadounidense cuando le permitiste que fuera vigilante de la playa
Tu canadiense-estadounidense ahora, pasada ya unos años la barrera de los 50
El envejecimiento es una putada y una satisfacción, aunque ambas facetas de la vida tienen su explicación: de joven miras el horizonte con la lupa de la proyección, y de mayor, ansías que la Parca se retrase en su misión.
“...y ahora estoy más aburrida que un matrimonio de ostras...”
Ese viejo dicho coloquial de: "más aburrido que una ostra", es ya una expresión exenta de todo tipo de distracción, así que si, encima, es un desgastado matrimonio, se puede uno imaginar el mayúsculo aburrimiento, ¿no te parece?
por qué no te casas niña, dicen por los calliejones, yo estoy compuesta y sin novio, porque tengo mis razones marido, suegra y cuñá, diej niño, y uno de cría que la plaza que la gripe que tu mare que la mia Son muyas complicaciones, soltera, pa toa mi vida, ole!
por qué no te casas niña, dicen por los calliejones, yo estoy compuesta y sin novio, porque tengo mis razones marido, suegra y cuñá, diej niño, y uno de cría que la plaza que la gripe que tu mare que la mia Son muyas complicaciones, soltera, pa toa mi vida, ole!
La seducción y más la provocación obligan a un movimiento orgánico de la vista; es una acción natural a la hora de la apreciación. Las miradas y las poses insinuantes incitan a la lívido, y cuando topamos con un escaparate femenino, condenadamente irresistible, lo vemos como el gran menú preparado exclusivamente para nosotros y, sin poder evitarlo, no podemos dejar de mirarlo y queremos probarlo. Lejos del morbo, el erotismo es una invitación que estimula nuestra capacidad de observación de la belleza, y de cómo ésta existe en nuestra condición humana.
La seducción y más la provocación obligan a un movimiento orgánico de la vista; es una acción natural a la hora de la apreciación. Las miradas y las poses insinuantes incitan a la lívido, y cuando topamos con un escaparate femenino, condenadamente irresistible, lo vemos como el gran menú preparado exclusivamente para nosotros y, sin poder evitarlo, no podemos dejar de mirarlo y queremos probarlo. Lejos del morbo, el erotismo es una invitación que estimula nuestra capacidad de observación de la belleza, y de cómo ésta existe en nuestra condición humana.
Bien podría ser uno de los iconos de mi quinta... Angelina Jolie. 😄
Comentarios
¿Por casualidad os doy envidia?
Bueno, no yo, mi ciudad.
No olvidéis que Sevilla es especial
No obstante y si nos ponemos farrucos, sí, te tengo envidia. 😂😂
Para mi forma de ver las cosas, no existen la envidia sana ni la envidia podrida; envidia es envidia, y punto. Por supuesto, ni que decir que eso de "Sevilla es especial", es solo un eslogan publicitario, llevado a música por el famoso dúo "Los del Río", los mismos dos cantantes sevillanos que se han forrado y siguen forrándose de pasta con su famosísima canción "Macarena", traducida ya a un montón de idiomas. Sinceramente, para mí, ESPAÑA entera es preciosa, majestuosa y tierra de buena gente por doquier.
Buenos días, Foro
Lucía es una chica guapa y está muy buena. Fue mi novia durante más de cinco años, pero un día conoció en nuestro pueblo, Rota, a un yanky que alardeaba de buen pintor, pero que ni siquiera sabía cómo coger un pincel. Se casaron, y ella parió al mes de la boda un bebé gordito y rubito. Sigue insinuándose a todos los hombres, jóvenes y viejos, que pilla a su paso. La saqué de mi vida cuando se mudó a un lujoso chalé que le regaló su hortera yanky. Cuando iba a la playa o a cualquier otro lugar y la veía, no podía evitar ponerme nervioso, pero ahora paso de ella. Empero, cuando a veces la veo en un Ferrari deportivo, con su astado yanky a su lado conduciendo, me entristezco y a la vez me río por haberla dejado ir. Ella, en cambio, aun sus casi crónicos devaneos, batalla a diario por sacarme de su vida, pero sé por amistades comunes que no puede conseguirlo. ¡A joderse toca, Lucía loca!
Buenos días, Foro
Pues sí, nos visitó ayer a la chita callando el ERROR 503, pero como vio que aquí somos gente disciplinada charlando, se largó de le misma forma que entró.
(Esta es la cuestión)
Pues sí, ahora resulta que no es “el” Covid, sino “la” Covid; o sea, o siempre ha sido chichi, o se ha vuelto mariquita; en cualquier caso, tete o pito, es un hijoputa o una hijaputa (perdón). Un recalcitrante bastardo o bastarda que le ha cogido tanto gustito a permanecer entre nosotros que mi coco adivina que todavía se va a quedar una larguita temporadita, acompañado, ¡cómo no!, de su ya habitual y cansino porculito. ¿Es que este asquerosito ente chinito no tiene familia? ¿Es que nadie lo/la echa en falta?
Entiendo que es una representación más bien infantil. Pero infantil y todo, muestra un aspecto muy importante del cielo como se lo imaginan muchos: un lugar inocente, sin maldad, y sin necesidades. Al parecer no hay que comer, ni nada. Y no tenemos cuerpo, somos entidades ideales, almas.
Si ése fuera el cielo, en dónde no hay que comer, ni cagar, ni fornicar... Nosotros, ¿seríamos nosotros mismos? Ese alma eterna vagando entre las nubes, que ya no tiene deseos ni necesidades, ¿seríamos nosotros o ya sería otra cosa o ente completamente diferente? Y si es algo tan diferente, ¿se puede decir que existe la vida después de la muerte?
En otras versiones del cielo, la gente sigue teniendo deseos y necesidades, pero a diferencia de este valle de lágrimas, todos sus deseos se ven resueltos.
Pero si me voy al cielo, y en el mismo segundo de pensar en Pamelita Anderson, me la encuentro tirada al lado mío en una cama hecha de comodísimas nubes, con pechos más grandes todavía de los que los tenía acá y abierta de piernas... ¿qué gracia tendría? ¿Y quién sería el pobre ente que yo reconozco como Pamela y que tiene que abrirse de piernas a la más ligera insinuación de una persona como yo? (y conste que yo no sería ni de lejos lo peorcito con lo que Pamelita tendría que lidiar). ¿Y que pasaría en el más que probable hecho de que hubiera más de un solicitante de Pamela?
Luego está el tema de realizar deseos íntimos. Yo querría ser más inteligente, escribir mejor, ser mejor parecido, más alto, más flaco, por nombrar sólo unas pocas de una bastante cuantiosa lista de mejoras deseadas. Si todo eso me fuera concedido, yo, ¿seguiría siendo yo?
Desde ya les digo, la implementación del cielo en cualquiera de las versiones en que me lo han contado, incurre en terribles y portentosas demandas logísticas, tanto de lugar, como de personal, como de mantenimiento. Pero lo peor, para mí, es que yo mismo sería irreconocible. Y si no me reconozco, ¿cómo sé que soy yo el que sigue vivo?
Para mi agnosticismo escéptico no existe un cielo de paraíso ni de infierno. Como dijo aquel gran sabio: “polvo eres, y en polvo te convertirás”. Así que mientras la vida me deje, intentaré regirme por ese gran refrán, basando mi felicidad en buenos polvos y en no dejar de disfrutar. 😆
Si yo vivo en la computadora mientras muchos otros siguen en la realidad, ¿sería yo? Sin más necesidades físicas, ¿seguiría siendo yo?
Y si comenzara a vivir en una realidad virtual, en la que todos mis deseos se realizaran, y en la que tuviera un "cuerpo"... ¿seguiría siendo yo?
Desde ya te digo que yo también creo que no hay más nada... Pero no me gusta pensar en el día en que yo no esté más, en que desaparezca en el olvido.
¡Detesto los chismes!
Anoche estuve con la Mari Pili, que me contó, con todo lujo de detalles, el chasco de la Inés, y después topé con la capillita Isa y me habló de los milagros del Palmar de Troya, y también de ese rollo macabeo que se trae la mulatita meretriz del barrio; que, oye, otra cosa no, pero guapa y bien hecha es un rato la tía. Mientras mi amante y yo estábamos enfrascados en… bueno, en “eso”, hablábamos del oficio de ramera, que, desde luego, es la gran ramerada el siglo. En casa, después de almorzar, salió a la palestra el asquerosito temita de las tarjetas del suavón Rato ese, que se ha cargado los ahorros de un montón de abuelos. Hablamos de la casita de Chipiona, que no sabemos quién se la va a quedar. Y, cómo no, comentamos de pasada el asunto interesantísimo de Franco, que si lo sacan o no lo sacan del agujero, que si lo embalsaman o lo momian, que dónde lo meten. Ya de noche vi, por casualidad, a la Charito, la gitana, y me largó la pelea que tuvieron las hermanas “Azúcar Moreno”. Más tarde, ya en mi camita no podía dormir. Estoy hasta el moño de tantos chismes. Me dieron las tantas de la madrugá y al tontorrón de Morfeo no le salía de... ahí aparecer. Me levanté medio tarumba esta mañana a las nueve, y ahora estoy más aburrida que un matrimonio de ostras, porque no veo a nadie en el barrio para que me cuente algún chisme.
permitiste
Tu canadiense-estadounidense ahora,
pasada ya unos años la barrera de los 50
aunque ambas facetas de la vida tienen su explicación:
de joven miras el horizonte con la lupa de la proyección,
y de mayor, ansías que la Parca se retrase en su misión.
Ese viejo dicho coloquial de: "más aburrido que una ostra", es ya una expresión exenta de todo tipo de distracción, así que si, encima, es un desgastado matrimonio, se puede uno imaginar el mayúsculo aburrimiento, ¿no te parece?
yo estoy compuesta y sin novio,
porque tengo mis razones
marido, suegra y cuñá,
diej niño, y uno de cría
que la plaza que la gripe que tu mare que la mia
Son muyas complicaciones,
soltera, pa toa mi vida, ole!
QUE SI!
M'encuentro yoal matrimonio, to los domingos en el café
las caras de avinagraos porque se aburren como un cipréh
Me acordé de eso cuando leí el tuyo de "la ostra"
es solo tragedia, que vea y escuche esto
O esto
O esto
Buenos días, Foro
Ferreiro91
Bien podría ser uno de los iconos de mi quinta... Angelina Jolie. 😄
Ni icono ni mano experta, es mía y solo mía