Nací cuando le vi por primera vez. 20 primaveras tenían aquellos luceros de los que pude disfrutar de su mirada, y
toda una vida por delante en la que hubiese podido pasar con él. Era feliz, sonriente, amable, respetuoso, chispeante... una de esas personas que con solo su presencia le pone color a la vida. La miel alimentaba el
color de sus ojos, y el Sol desaparecía entre las nubes mientras parpadeaban.
Su pelo era del color del castaño, chirriante de fuerza; y su sonrisa...
¡oh, su sonrisa era el motor de mi vida! Le conocí en uno de esos trenes que no se
pueden dejar escapar, y el tiempo se detenía cuando le vi irse. Cerré los ojos creyendo que si lo veía sería una fantasía, pero los volvía a abrir y ya se había ido, y lo único que me quedó fue un abominable vacío, que desde su partida protagoniza mis días. Gritaba su
nombre para romper el silencio, y la respuesta era mi propio eco. Rodeada de gente
estaba siempre y siempre me sentía sola, como si él se hubiese llevado hasta el
último resquicio de la vida que me quedaba. Solo tenía fuerza para llorar.
Madre mía tremendo microrrelato. Me ha encantado socio. ESPECTACULAR. 👌
Nací cuando le vi por primera vez. 20 primaveras tenían aquellos luceros de los que pude disfrutar de su mirada, y
toda una vida por delante en la que hubiese podido pasar con él. Era feliz, sonriente, amable, respetuoso, chispeante... una de esas personas que con solo su presencia le pone color a la vida. La miel alimentaba el
color de sus ojos, y el Sol desaparecía entre las nubes mientras parpadeaban.
Su pelo era del color del castaño, chirriante de fuerza; y su sonrisa...
¡oh, su sonrisa era el motor de mi vida! Le conocí en uno de esos trenes que no se
pueden dejar escapar, y el tiempo se detenía cuando le vi irse. Cerré los ojos creyendo que si lo veía sería una fantasía, pero los volvía a abrir y ya se había ido, y lo único que me quedó fue un abominable vacío, que desde su partida protagoniza mis días. Gritaba su
nombre para romper el silencio, y la respuesta era mi propio eco. Rodeada de gente
estaba siempre y siempre me sentía sola, como si él se hubiese llevado hasta el
último resquicio de la vida que me quedaba. Solo tenía fuerza para llorar.
Madre mía tremendo microrrelato. Me ha encantado socio. ESPECTACULAR. 👌
Pues sí, pobre viuda... tan enamorada, tan joven, tan guapa, tan tan... Pero echamos mano de ese tópico: "la vida sigue...".
El guarda del lago descubrió el cuerpo en la orilla, y enseguida dio parte. Pronto estaban allí, conmocionados en un despertar de pesadilla, sus
padres y el alcalde del pueblo, cuyo
corazón y el corazón del guarda se rendían
al llanto y al desgarro de esos padres ante sus gestos de ternura, vistiendo y arropando a su pequeña. Nadie de la comitiva de dolor vio a una figura negra, que, con siniestra majestuosidad, incansable remaba hasta
desaparecer. Nadie sabía que junto al lago iba a dormir esa noche una niña de tan solo 9 años, ahora acurrucada como un bebé en el vientre de su mamá. Nadie imaginaba ni remotamente, que otra vez iba a suceder lo mismo. De nuevo, un
psicópata, que era buscado, y, obviamente, no hallado, había vuelto a violar y asesinar, y con
esta niña eran ya seis sus víctimas en los últimos seis años, una por año.
Las cosas que mas
fastidiaban al padre Francisco eran:
1- Pasar por delante
del burdel del pueblo, donde a veces las meretrices le miraban con
burla y hasta un día se ganaron una reprimenda a voces del irascible
sacerdote.
2- Tener que
visitar a su joven médica, que hasta se atrevía a regañarle por
comer o beber tal o cual cosa y que delante de la cual tuvo hasta que
desvestirse una vez.
3- Lo peor de todo
era pasar por delante de “la casa del pueblo”. El caserón,
típico de la arquitectura andaluza, era donde el partido socialista
había establecido su sede local y donde lógicamente se encontraba a
veces con su enemigo natural, Pablo Cuevas, el candidato socialista a
la alcaldía.
Los días que el
encuentro se producía, al padre Francisco le sudaban hasta las
manos, el lunes por ejemplo el rifirrafe ocurrió a media mañana:
_Buenos días
padre, no olvide usted decirle a su jefe, el papa, que Jesucristo
predicaba la pobreza con el ejemplo, no viviendo
rodeado de riquezas y lujos.
_Buenos días,
Don Pablo, lo haré, pero recuerde usted que su doctrina socialista
se basa en repartir las posesiones en igualdad. Lo digo por el
edificio que tienen ustedes como sede y el coche oficial.
Lo peor no era ese
enfrentamiento constante. Lo peor era, cuando tras varios días, el
encuentro no se producía y el padre Francisco se iba sin jugar su
particular partida de reproches.
Las cosas que mas
fastidiaban al padre Francisco eran:
1- Pasar por delante
del burdel del pueblo, donde a veces las meretrices le miraban con
burla y hasta un día se ganaron una reprimenda a voces del irascible
sacerdote.
2- Tener que
visitar a su joven médica, que hasta se atrevía a regañarle por
comer o beber tal o cual cosa y que delante de la cual tuvo hasta que
desvestirse una vez.
3- Lo peor de todo
era pasar por delante de “la casa del pueblo”. El caserón,
típico de la arquitectura andaluza, era donde el partido socialista
había establecido su sede local y donde lógicamente se encontraba a
veces con su enemigo natural, Pablo Cuevas, el candidato socialista a
la alcaldía.
Los días que el
encuentro se producía, al padre Francisco le sudaban hasta las
manos, el lunes por ejemplo el rifirrafe ocurrió a media mañana:
_Buenos días
padre, no olvide usted decirle a su jefe, el papa, que Jesucristo
predicaba la pobreza con el ejemplo, no viviendo
rodeado de riquezas y lujos.
_Buenos días,
Don Pablo, lo haré, pero recuerde usted que su doctrina socialista
se basa en repartir las posesiones en igualdad. Lo digo por el
edificio que tienen ustedes como sede y el coche oficial.
Lo peor no era ese
enfrentamiento constante. Lo peor era, cuando tras varios días, el
encuentro no se producía y el padre Francisco se iba sin jugar su
particular partida de reproches.
Paisano Fran, sabes sacarle todo el jugo al típico humor andaluz. sevillano-gaditano. Me hacen gracia las peripecias del Padre Francisco, y las escribes y las relatas con buenas dotes de escritor. Ser acuarelista no es incompatible, sino todo lo contrario, con ser también escritor. Ya he leído que quieres incorporarte a la LISTA, ¡bien hecho! En ella, todos aprendemos de todos, y, una vez dentro, seguro que irás mejorando tu escritura.
No puedo dejar pasar por alto esa forma tan original con la que solicitas ser miembro de la LISTA...
Gracias amigo Antonio, el padre Francisco se ha hecho sitio en mis historias por recuerdos de mi infancia en el colegio de los Agustinos Recoletos y por la memoria de mi padre que era muy creyente. Mi relato es casi improvisado y seguro que carente de calidad literaria, técnicamente hablando. Seguro que aprenderé mucho de vosotros en La lista.
Gracias amigo Antonio, el padre Francisco se ha hecho sitio en mis historias por recuerdos de mi infancia en el colegio de los Agustinos Recoletos y por la memoria de mi padre que era muy creyente. Mi relato es casi improvisado y seguro que carente de calidad literaria, técnicamente hablando. Seguro que aprenderé mucho de vosotros en La lista.
Un saludo, "mi arma".
Yo que tú colgaría un hilo titulado, por ejemplo: "El cura padre Francisco", o "Las cosas del cura padre Francisco", o cualquier otro título ocurrente, y ahí metería ése relato que ya has publicado y otros más que tú te vayas inventando. Porque de "aje" (gracia o salero o donaire para los foreros de este foro no andaluces) tiene un rato. Y ese hilo lo podrías colgar en "Publica aquí tu relatos - Humorística". Pero conste que esto es solo una idea mía. Tú mandas, Fran.
Gracias amigo Antonio, el padre Francisco se ha hecho sitio en mis historias por recuerdos de mi infancia en el colegio de los Agustinos Recoletos y por la memoria de mi padre que era muy creyente. Mi relato es casi improvisado y seguro que carente de calidad literaria, técnicamente hablando. Seguro que aprenderé mucho de vosotros en La lista.
Un saludo, "mi arma".
Yo que tú colgaría un hilo titulado, por ejemplo: "El cura padre Francisco", o "Las cosas del cura padre Francisco", o cualquier otro título ocurrente, y ahí metería ése relato que ya has publicado y otros más que tú te vayas inventando. Porque de "aje" (gracia o salero o donaire para los foreros de este foro no andaluces) tiene un rato. Y ese hilo lo podrías colgar en "Publica aquí tu relatos - Humorística". Pero conste que esto es solo una idea mía. Tú mandas, Fran.
Las cosas que mas
fastidiaban al padre Francisco eran:
1- Pasar por delante
del burdel del pueblo, donde a veces las meretrices le miraban con
burla y hasta un día se ganaron una reprimenda a voces del irascible
sacerdote.
2- Tener que
visitar a su joven médica, que hasta se atrevía a regañarle por
comer o beber tal o cual cosa y que delante de la cual tuvo hasta que
desvestirse una vez.
3- Lo peor de todo
era pasar por delante de “la casa del pueblo”. El caserón,
típico de la arquitectura andaluza, era donde el partido socialista
había establecido su sede local y donde lógicamente se encontraba a
veces con su enemigo natural, Pablo Cuevas, el candidato socialista a
la alcaldía.
Los días que el
encuentro se producía, al padre Francisco le sudaban hasta las
manos, el lunes por ejemplo el rifirrafe ocurrió a media mañana:
_Buenos días
padre, no olvide usted decirle a su jefe, el papa, que Jesucristo
predicaba la pobreza con el ejemplo, no viviendo
rodeado de riquezas y lujos.
_Buenos días,
Don Pablo, lo haré, pero recuerde usted que su doctrina socialista
se basa en repartir las posesiones en igualdad. Lo digo por el
edificio que tienen ustedes como sede y el coche oficial.
Lo peor no era ese
enfrentamiento constante. Lo peor era, cuando tras varios días, el
encuentro no se producía y el padre Francisco se iba sin jugar su
particular partida de reproches.
La eterna guerra del cura y el comunista, y al final son como el gato y el ratón... no pueden vivir uno sin el otro. Buena @acuar@Acuarelista
La historia de la eterna guerra del curita y del rojillo (muy bien relatada, por cierto) me hace acordar a un cuento que recomiendo muchísimo, se titula "No ha claudicado" y es del uruguayo Mario Benedetti.
Trata sobre como el odio a veces es la fuerza que mantiene vivos a algunos. No cuento más para no hacer spoiler.
Conozco yo a dos criaturas entrañables. A una de ellas la conozco
mejor; es que es una de mis hijas, Patri, y a la otra la conozco menos, pero si es
amiga de mi hija, tiene que ser buena persona: es su compañero sentimental,
Pepe. Bueno, pues resulta que un buen día decidieron visitar las Islas Griegas,
y para ello, tras variados medios de transporte desde su localidad malacitana, se agregaron a un crucero. Se deleitaron durante toda la travesía con el ambiente exquisito
que reinaba entre todos los viajeros. Pero, como todo lo que empieza acaba, llegó la
hora de regresar a casa, cuando, ¡oh, sorpresa!, de pronto el buque se elevó
suavemente hacia arriba empujado por el lomo de un enorme pez, tal vez enviado
por Dios, un poco bastante celosillo, porque quería que también visitasen su
Santa Casa: el Cielo.
La historia de la eterna guerra del curita y del rojillo (muy bien relatada, por cierto) me hace acordar a un cuento que recomiendo muchísimo, se titula "No ha claudicado" y es del uruguayo Mario Benedetti.
Trata sobre como el odio a veces es la fuerza que mantiene vivos a algunos. No cuento más para no hacer spoiler.
Claudio
Tengo entendido que la dirección de este foro, con educación y respeto, nos permite insertar casi todo a todos, excepto publicidad gratuita (spam). Es por eso que apoyo tu comentario no dejando que los restantes compañeros busquen en internet esa magistral obra del no menos magistral Mario Benedetti y la "revelo" a través de este enlace
La evidente
pérdida de peso que por día estaba sufriendo desde que se había enamorado,
sorprendía a toda la gente de su entorno. Pero no se estaba encanijando para
llamar la atención del hombre por el que suspiraba y se bebía los vientos, sino
para reducir su vientre, porque pensaba que contra más pequeño fuera su estómago,
menos mariposas revolotearían dentro de él.
Tumbada estaba junto a la piscina. El Sol se iba perdiendo en el horizonte y la Luna, aún bebé, iba apareciendo. Miró los pies del chico parado a su lado. "Están bronceados
de mar", se dijo para sí. Se sentó encima del césped, cruzadas las manos sobre las piernas, apoyada
la barbilla contra las rodillas. “Dónde has estado en estas últimas semanas?”. “En Cádiz, con mis
padres y mis hermanas; por cierto, ¿sigues empecinada en no querer salir
conmigo?”. Lo miraron largamente dos pícaros ojos. A medida que iba
avanzando la temporada, las normas acerca de la fraternización entre empleados y socios no eran tan rígidas. Sabía por una compañera, dos veranos más antigua que
ella en ese trabajo, que todos los años ocurría lo mismo. Se puso en pie y
vio que el chico era más alto y guapo de lo que recordaba de la tarde que lo
conoció en el bar del club, del que ella era una de las camareras. De pronto,
sin mediar palabra, se puso una camiseta, un pantalón corto y unas sandalias, cogió al chico de la mano y ambos, sonriendo y felices, se perdieron en la
oscuridad de la noche.
Buenos días. Por fin, voy a tener tres días seguidos libres. No es algo habitual en este país, con tan poquitos festivos. Encima, los pocos que hay suelen ocurrir durante mis vacaciones, así que ni me entero.
Primavera de lluvia y calor a la vez, en Sevilla. Si sales a la calle en mangas de camisa, te empapas, y si sales con algo más encima, no lo aguantas. ¿A que va a ser verdad que mi ciudad es especial?
Viento, dile al COVID que quiero volar, y volar yo estoy con mi compañera hace más de un año sin poder volar...
(leves cambios en la letra de una canción de "Los Gatos")
El viento no habla el mismo idioma que el Covid; bueno, ni el viento ni nada ni nadie. Este asquerosito virus exportado por los chinos es una ácrata analfabeto.
Los zurcidos que sostenían su corazón acababan
por soltarse tras la última traición. Había soportado infidelidades,
triquiñuelas, mentiras, carantoñas falsas, hipócritas te quiero, porque seguía
enamorada de él. Echarlo por siempre de su vida era el mayor de sus deseos, lo
que más anhelaba era dejar de recordar sus brazos rodeando su cuerpo, borrar
todas las huellas de sus caricias y besos, no volver a catar sus labios,
soterrar en los más hondo de su ser su olor, navegar en otro mar, tirar por la
borda todos los sabores, antes bien ingeridos, ahora atragantados. Cuántas
dañinas verdades escupían sus labios cuando hablaban de amor en ese desgarrador
final. Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte,
hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones. En su recogimiento de
sufrimiento y dolor, solo quería como un pírrico consuelo el pensar que él
también iba a sufrir por el amor perdido.
Los zurcidos que sostenían su corazón acababan
por soltarse tras la última traición. Había soportado infidelidades,
triquiñuelas, mentiras, carantoñas falsas, hipócritas te quiero, porque seguía
enamorada de él. Echarlo por siempre de su vida era el mayor de sus deseos, lo
que más anhelaba era dejar de recordar sus brazos rodeando su cuerpo, borrar
todas las huellas de sus caricias y besos, no volver a catar sus labios,
soterrar en los más hondo de su ser su olor, navegar en otro mar, tirar por la
borda todos los sabores, antes bien ingeridos, ahora atragantados. Cuántas
dañinas verdades escupían sus labios cuando hablaban de amor en ese desgarrador
final. Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte,
hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones. En su recogimiento de
sufrimiento y dolor, solo quería como un pírrico consuelo el pensar que él
también iba a sufrir por el amor perdido.
“Los zurcidos que sostenían su corazón acababan por soltarse tras la última traición.”
—Me encanta
"soterrar en los más hondo de su ser su olor, navegar en otro mar, tirar por la borda todos los sabores, antes bien ingeridos, ahora atragantados"
—Brillante
“Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte, hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones.”
—Se te da de vicio elaborar metáforas y las metes como quieres.
La única pega/duda es acerca de las “cuántas” que escribes cerca del final. En teoría llevan tilde cuando expresan valor interrogativo o exclamativo, pero ahí no lo visualizo bien la verdad.
Los signos de interrogación en la lengua española deben colocarse, invariablemente, al principio y al final de la frase (la lengua inglesa solo lo usa al final (?).
Ahora, los signos de admiración o exclamación (según qué frase) no necesariamente se deben poner, las tildes los sustituyen; aunque, claro, disminuye el énfasis.
De ahí que eso en negrillas, a veces se pone y otras no, pero ambas son correctas.
Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte, hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones.
O
¡Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte, hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones!
Pues es verdad, no había caído en eso. Por ejemplo, cuántas cosas más tendré que comprarte, pues a este paso voy a tener que pedir un préstamo. 😆
Es realidad no es una regla fija de la RAE, pero sí es admitida por la mimas. Los señores y las señoras académicos/as que componen en consejo de la Real Academia Española, además de regir los destinos de ésa institución pública, tiene la obligación de escuchar y atender la voz del pueblo, de ahí que casi permanentemente estén ampliando el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), toda vez que dicha institución se financia con dinero público (tuyo y mío, un decir porque somos las dos personas que en este momento estamos dilucidando este asunto); por tanto, aparte de los saberes de dichas eminencia de la lengua española, deben tener en cuanta los saberes de la calle, que son muchos y buenos. Esto también es democracia.
El
coche del alcalde de aquel pueblo era negro. Negros nos vimos uno que pasaba por allí y yo
para llevar a aquel herido por asta de toro hasta un lecho a través de los negros
y desiguales peldaños de la primera casa que vimos para auxiliarlo. La sangre
le brotaba negra. Negro era el trayecto hasta el hospital más
cercano de la ciudad. La esperanza de vida de aquel pobre maletilla se me antojaba negra.
De rubia borrachera, a resaca negra. En aquel improvisado coso pueblerino,
los negros toros mugían justicieros. De millares de cirios negros
se engalanaba la noche negra. ¡Negro me tenían ya los persistentes
gritos provenientes de los aficionados taurinos del pueblo!
Comentarios
Pues sí, pobre viuda... tan enamorada, tan joven, tan guapa, tan tan... Pero echamos mano de ese tópico: "la vida sigue...".
Atacó de nuevo
El guarda del lago descubrió el cuerpo en la orilla, y enseguida dio parte. Pronto estaban allí, conmocionados en un despertar de pesadilla, sus padres y el alcalde del pueblo, cuyo corazón y el corazón del guarda se rendían al llanto y al desgarro de esos padres ante sus gestos de ternura, vistiendo y arropando a su pequeña. Nadie de la comitiva de dolor vio a una figura negra, que, con siniestra majestuosidad, incansable remaba hasta desaparecer. Nadie sabía que junto al lago iba a dormir esa noche una niña de tan solo 9 años, ahora acurrucada como un bebé en el vientre de su mamá. Nadie imaginaba ni remotamente, que otra vez iba a suceder lo mismo. De nuevo, un psicópata, que era buscado, y, obviamente, no hallado, había vuelto a violar y asesinar, y con esta niña eran ya seis sus víctimas en los últimos seis años, una por año.
Buenos relatos!
La guerra fría
Las cosas que mas fastidiaban al padre Francisco eran:
1- Pasar por delante del burdel del pueblo, donde a veces las meretrices le miraban con burla y hasta un día se ganaron una reprimenda a voces del irascible sacerdote.
2- Tener que visitar a su joven médica, que hasta se atrevía a regañarle por comer o beber tal o cual cosa y que delante de la cual tuvo hasta que desvestirse una vez.
3- Lo peor de todo era pasar por delante de “la casa del pueblo”. El caserón, típico de la arquitectura andaluza, era donde el partido socialista había establecido su sede local y donde lógicamente se encontraba a veces con su enemigo natural, Pablo Cuevas, el candidato socialista a la alcaldía.
Los días que el encuentro se producía, al padre Francisco le sudaban hasta las manos, el lunes por ejemplo el rifirrafe ocurrió a media mañana:
_Buenos días padre, no olvide usted decirle a su jefe, el papa, que Jesucristo predicaba la pobreza con el ejemplo, no viviendo rodeado de riquezas y lujos.
_Buenos días, Don Pablo, lo haré, pero recuerde usted que su doctrina socialista se basa en repartir las posesiones en igualdad. Lo digo por el edificio que tienen ustedes como sede y el coche oficial.
Lo peor no era ese enfrentamiento constante. Lo peor era, cuando tras varios días, el encuentro no se producía y el padre Francisco se iba sin jugar su particular partida de reproches.
Buenos días, Foro
Paisano Fran, sabes sacarle todo el jugo al típico humor andaluz. sevillano-gaditano. Me hacen gracia las peripecias del Padre Francisco, y las escribes y las relatas con buenas dotes de escritor. Ser acuarelista no es incompatible, sino todo lo contrario, con ser también escritor. Ya he leído que quieres incorporarte a la LISTA, ¡bien hecho! En ella, todos aprendemos de todos, y, una vez dentro, seguro que irás mejorando tu escritura.
No puedo dejar pasar por alto esa forma tan original con la que solicitas ser miembro de la LISTA...
Acuarelista
Me gustaría participar si no entorpezco.
Saludos
Un saludo afectuoso
Un saludo, "mi arma".
Yo que tú colgaría un hilo titulado, por ejemplo: "El cura padre Francisco", o "Las cosas del cura padre Francisco", o cualquier otro título ocurrente, y ahí metería ése relato que ya has publicado y otros más que tú te vayas inventando. Porque de "aje" (gracia o salero o donaire para los foreros de este foro no andaluces) tiene un rato. Y ese hilo lo podrías colgar en "Publica aquí tu relatos - Humorística". Pero conste que esto es solo una idea mía. Tú mandas, Fran.
Otro saludo para ti, miarma
Buena @acuar@Acuarelista
Buenas tardes, Foro
Trata sobre como el odio a veces es la fuerza que mantiene vivos a algunos. No cuento más para no hacer spoiler.
Del crucero al cielo
Conozco yo a dos criaturas entrañables. A una de ellas la conozco mejor; es que es una de mis hijas, Patri, y a la otra la conozco menos, pero si es amiga de mi hija, tiene que ser buena persona: es su compañero sentimental, Pepe. Bueno, pues resulta que un buen día decidieron visitar las Islas Griegas, y para ello, tras variados medios de transporte desde su localidad malacitana, se agregaron a un crucero. Se deleitaron durante toda la travesía con el ambiente exquisito que reinaba entre todos los viajeros. Pero, como todo lo que empieza acaba, llegó la hora de regresar a casa, cuando, ¡oh, sorpresa!, de pronto el buque se elevó suavemente hacia arriba empujado por el lomo de un enorme pez, tal vez enviado por Dios, un poco bastante celosillo, porque quería que también visitasen su Santa Casa: el Cielo.
Claudio
Tengo entendido que la dirección de este foro, con educación y respeto, nos permite insertar casi todo a todos, excepto publicidad gratuita (spam). Es por eso que apoyo tu comentario no dejando que los restantes compañeros busquen en internet esa magistral obra del no menos magistral Mario Benedetti y la "revelo" a través de este enlace
https://www.literatura.us/benedetti/claudicado.html
Dieta táctica
La evidente pérdida de peso que por día estaba sufriendo desde que se había enamorado, sorprendía a toda la gente de su entorno. Pero no se estaba encanijando para llamar la atención del hombre por el que suspiraba y se bebía los vientos, sino para reducir su vientre, porque pensaba que contra más pequeño fuera su estómago, menos mariposas revolotearían dentro de él.
Cupido andaba por allí
Tumbada estaba junto a la piscina. El Sol se iba perdiendo en el horizonte y la Luna, aún bebé, iba apareciendo. Miró los pies del chico parado a su lado. "Están bronceados de mar", se dijo para sí. Se sentó encima del césped, cruzadas las manos sobre las piernas, apoyada la barbilla contra las rodillas. “Dónde has estado en estas últimas semanas?”. “En Cádiz, con mis padres y mis hermanas; por cierto, ¿sigues empecinada en no querer salir conmigo?”. Lo miraron largamente dos pícaros ojos. A medida que iba avanzando la temporada, las normas acerca de la fraternización entre empleados y socios no eran tan rígidas. Sabía por una compañera, dos veranos más antigua que ella en ese trabajo, que todos los años ocurría lo mismo. Se puso en pie y vio que el chico era más alto y guapo de lo que recordaba de la tarde que lo conoció en el bar del club, del que ella era una de las camareras. De pronto, sin mediar palabra, se puso una camiseta, un pantalón corto y unas sandalias, cogió al chico de la mano y ambos, sonriendo y felices, se perdieron en la oscuridad de la noche.
Buenas tardes, Foro
que quiero volar, y volar
yo estoy con mi compañera
hace más de un año
sin poder volar...
(leves cambios en la letra de una canción de "Los Gatos")
Buenas tardes, Foro
Buenos días, Foro
Primavera de lluvia y calor a la vez, en Sevilla. Si sales a la calle en mangas de camisa, te empapas, y si sales con algo más encima, no lo aguantas. ¿A que va a ser verdad que mi ciudad es especial?
El viento no habla el mismo idioma que el Covid; bueno, ni el viento ni nada ni nadie. Este asquerosito virus exportado por los chinos es una ácrata analfabeto.
Se acabó mariajimenezco
Los zurcidos que sostenían su corazón acababan por soltarse tras la última traición. Había soportado infidelidades, triquiñuelas, mentiras, carantoñas falsas, hipócritas te quiero, porque seguía enamorada de él. Echarlo por siempre de su vida era el mayor de sus deseos, lo que más anhelaba era dejar de recordar sus brazos rodeando su cuerpo, borrar todas las huellas de sus caricias y besos, no volver a catar sus labios, soterrar en los más hondo de su ser su olor, navegar en otro mar, tirar por la borda todos los sabores, antes bien ingeridos, ahora atragantados. Cuántas dañinas verdades escupían sus labios cuando hablaban de amor en ese desgarrador final. Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte, hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones. En su recogimiento de sufrimiento y dolor, solo quería como un pírrico consuelo el pensar que él también iba a sufrir por el amor perdido.
—Me encanta
"soterrar en los más hondo de su ser su olor, navegar en otro mar, tirar por la borda todos los sabores, antes bien ingeridos, ahora atragantados"
—Brillante
“Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte, hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones.”
—Se te da de vicio elaborar metáforas y las metes como quieres.
La única pega/duda es acerca de las “cuántas” que escribes cerca del final. En teoría llevan tilde cuando expresan valor interrogativo o exclamativo, pero ahí no lo visualizo bien la verdad.
Buen micro socio 😁👌
Los signos de interrogación en la lengua española deben colocarse, invariablemente, al principio y al final de la frase (la lengua inglesa solo lo usa al final (?).
Ahora, los signos de admiración o exclamación (según qué frase) no necesariamente se deben poner, las tildes los sustituyen; aunque, claro, disminuye el énfasis.
De ahí que eso en negrillas, a veces se pone y otras no, pero ambas son correctas.
Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte, hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones.
O
¡Cuántas ganas tenía de escapar a toda vela del mástil, antaño fuerte, hogaño débil, pero que aún soportaban sus corazones!
Gracias por leerme, socio
Es realidad no es una regla fija de la RAE, pero sí es admitida por la mimas. Los señores y las señoras académicos/as que componen en consejo de la Real Academia Española, además de regir los destinos de ésa institución pública, tiene la obligación de escuchar y atender la voz del pueblo, de ahí que casi permanentemente estén ampliando el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), toda vez que dicha institución se financia con dinero público (tuyo y mío, un decir porque somos las dos personas que en este momento estamos dilucidando este asunto); por tanto, aparte de los saberes de dichas eminencia de la lengua española, deben tener en cuanta los saberes de la calle, que son muchos y buenos. Esto también es democracia.
Es realidad no es una regla fija de la RAE, pero sí es admitida por la mimas (misma)
Hombre, si me he puesto a hablar en plan literato (de pacotillas que es uno), no es cuestión que yerre en "misma"
Negro
El coche del alcalde de aquel pueblo era negro. Negros nos vimos uno que pasaba por allí y yo para llevar a aquel herido por asta de toro hasta un lecho a través de los negros y desiguales peldaños de la primera casa que vimos para auxiliarlo. La sangre le brotaba negra. Negro era el trayecto hasta el hospital más cercano de la ciudad. La esperanza de vida de aquel pobre maletilla se me antojaba negra. De rubia borrachera, a resaca negra. En aquel improvisado coso pueblerino, los negros toros mugían justicieros. De millares de cirios negros se engalanaba la noche negra. ¡Negro me tenían ya los persistentes gritos provenientes de los aficionados taurinos del pueblo!