Luche con todas mis fuerzas para repeler aquel ataque sin sentido, me defendí con pies y puños, intentado zafarme de aquellas manos, pero lo máximo que conseguí fue caer al suelo, donde seguí combinando patadas y zapados hacia la nada y hacia el todo.
Un minuto después sentí como me cogía del cuello y me levantaba del suelo, estrelló mi cuerpo contra el frigorífico, lo se por que cayeron en estampida los imanes que tenia pegados en él.
En aquel instante en que no podía respirar, cada hilillo de aire era un alivio, pero su mano de hierro no se detuvo, no era un juego, y en ese momento una voz en mi interior, la mía propia, dijo arrastrando la pena, ”Emma, vas a morir”. Una vez que contemplé la realidad de la muerte, no se si por las fuerzas, por la falta de aire o bien por esa claridad mortuoria dejé de luchar y sentí como mi cuerpo se zarandeaba de un sitio a otro inerte. Se hizo la oscuridad fría y volátil, junto con flases de una sonrisa, unas palas de playa abandonadas en la arena, una puesta de sol, mi madre.. y yo misma .
Comentarios
bea
Pero lo dicho, me a gustado.
bea
y...ya e colgado un par de cosillas...
un abrazo
mi angel caido es la poesia y esperare a ver si se decide a pasear por aquí de nuevo
y sino, siempre t puedes pasar por mi blog o fotolog jeje q tienes los enlaces en mi firma