
Bueno, aquí mi nuevo intento de acercarme a la novela negra:
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- ¿El siguiente, por favor? -apeló la secretaria. Un chico muy joven, recién graduado, se levantó rápidamente y se dirigió a la mesa de la mujer que lo había llamado.
- Soy yo -dijo él,- tenía una cita con el doctor Robert.
- Ah, el señor Robert -respondió ella- siga hasta el final del pasillo a la izquierda. La puerta roja es su despacho.
- Gracias.
El inocente moreno anduvo por el estrecho pasillo, tanto que le pareció mucho más largo de lo que aparentaba. No tenía ventanas, ni luz. Pronto se quedó a oscuras, y se extrañó, porque no podía ver de dónde había venido. Siguió tanteando las paredes, que cada vez eran más angostas, y el eco de sus pasos lo atemorizaba.
- Debe ser mi imaginación -se dijo, para tranquilizarse.
Por fin, palpó algo sobresaliente. Era la puerta, seguramente. Puso la mano en el pomo, aunque le costó agarrarlo debido a su helada temperatura. Lo giró lentamente, despacio, sudando un poco en frío.
- ¿Puedo pasar?
- Naturalmente, pasa -se hizo escuchar una voz calmada.
- Con permis... ¡!
- Shhh... Tú eres huérfano, ¿Verdad? ¿Charlie? -el doctor tenía puesta la mano en la boca del crío, que asintió gestualmente, asustado.- Perfecto. Nadie notará tu muerte. Ahora, relájate, dejarás de sufrir en seguida...
Antes de que pudiera hacer nada, el demente doctor le clavó una inyección que le hizo derrumbarse en el suelo, semiconsciente. El adulto lo llevó en brazos encima de una mesa de operaciones y alcanzó un bisturí. Un chorro de sangre escapó de la herida que le hizo en el corazón. Le abrió las tripas en canal, y miraba gustosamente la escena, casi con placer. El chico intentó gritar, primero en pos de auxilio, después de dolor. Y más tarde, se desmayó.
En el altavoz de su equipo de sonó la voz de una mujer:
- ¿Has acabado ya? -le preguntó- aquí hay mucha lista de espera.
- Sí... Mándame a otro desgraciado.
- Ahora mismo... -el sonido se apagó.
En la sala de espera, un poco más mayor, otro chaval jugueteaba con sus dedos, esperando impaciente a que le llegara el turno.
- ¿El siguiente, por favor?
Comentarios
¡Gracias!
¡Gracias!
Mis disculpas, de nuevo, por mi apresuramiento al escribir.
Saludos.
S. Cid
Saludos.
A ver: No sé como usan en España o en otros países la palabra "graduado". Para mí, en Argentina, un graduado es alguien que finalizó sus estudios de una carrera de grado. O sea, alguién que acaba de terminar la universidad.
Sí es así... ¿cómo es que al consultorio entró un niño?
Obviamente, puedo estar diciendo una barbaridad, dependiendo de sea para vos un "graduado".
Pero independientemente de eso, me queda una duda: ¿Para qué mataba niños el médico?
No sé, se me ocurre que podrías haber agregado que tenía pequeñas manos en formol, qué sé yo... algo así de desagradable, pero que diera alguna pista de ¿porqué lo hace?
¿Para qué le dijo la secretaria, o lo que fuera, que la puerta era roja? Es un dato absolutamente inconexo. Porque cuando finalmente llega a la puerta, no puede ver el color.
Por otro lado, es un dato interesante que la puerta sea roja. Convengamos en que no es muy común ver la puerta de un doctor de color rojo... Creo que deberías aprovechar eso.
No sé, algo como que al final del pasillo se veía una luz muy tenue, y cuando llegó a la puerta notó que su color era rojo sangre... o algo por el estilo.
Me parece que colaboraría con el ambiente de suspenso, de aprensión y de terror, claro.
Bueh... cosas que se me ocurren al leerlo.
Sigo pensando (y ya veo que no soy la única), que sos una persona con mucho talento.
Ah... me entusiasman tanto tus textos que casi me olvido.
Tenés un pequeño error de puntuación:
- Soy yo -dijo él-, tenía una cita con el doctor Robert.
La coma debe ir fuera de los guiones. Porque es una pausa en el diálogo.
Soy yo, tenía (tengo) una cita con...
Hmm... Graduado le llamo yo a cuando ha finalizado sus estudios básicos. Si no se repite, sobre los dieciocho años.
Dato interesante, lo de la coma fuera del guión. Creo que es la primera vez que alguien me dijo eso :eek: Y agradezco mucho, porque no he prestado atención jamás a las comas dentro o fuera del guión
El único móvil que le encuentro al asesino es que está loco. De hecho, yo no fui quien inventó el personaje. Simplemente, me vino a la cabeza. Qué miedo.
Bueno, con todo esto, claro que me gusta tu idea. De hecho, releyéndolo otra vez, creo que debería añadir esto:
<<...era la puerta, seguramente. A pesar de la ausencia de luz, su mente podía imaginar perfectamente todos los detalles; podía ver aquel rojo que le recordaba al mismo que el del Sol al huir del mundo... Quizás debiera huir él también>>.
O algo así, supongo
No te preocupes, Barton, tienes mucho material y bueno así que de vez en cuando retócalo y vete juntando relatos.
S. Cid, lo que me he reído con tu "n"; o mejor dicho, con tu no "n"
Calla, calla..., no sabes qué corte me dio
Bueno, ya lo he superado. Al fin y al cabo... sólo fue cosa de un "n"
Saludos
Te cuento un poco mi impresión. Espero que no te sepa mal si algunas observaciones te parecen duras o muy categóricas. Son mis impresiones simplemente, en la medida en que tú expones aquí tu relato para que nosotros lo juzguemos.
En general, me parece que falta mucha, mucha información para que tenga algo de consistencia esta historia. Como tú dices, se trata de una aproximación. Una escenita. Pero en ella dejas ver inocentemente todos los trucos e hilos y todo lo que ocurre se hace previsible. A mi juicio le faltan elementos (y le sobran otros) para que tenga algo más de peso el relato. Verdea mucho y de sintáxis no anda muy fino. Las breves descripciones son algo toscas y con poca gracia. En general creo, falta rodaje y rodaje...
Yo te pondría varios ejemplos de errores que creo advertir, pero te comentaré de momento sólo uno en el que incurres tú mismo.
Al principio del relato la enfermera advierte al chaval que la puerta del doctor es una de color roja, al final del pasillo. El chaval, llega al final y resulta que todo está oscuro (porque simple y llanamente tú lo has decidido que sea así) por lo tanto,difícilmente verá el color de la puerta (ni lo ve él ni nosotros como lectores) luego, ¿qué aporta a la historia (y al lector) el hecho de que la puerta sea roja?? La respuesta es NADA. Y como ese, unos cuantos más. Como el hecho de que el chaval sea "graduado". Hay otras formas (mas interesantes, literariamente hablando) de hablar de la edad del chaval sin ese dato tan prescindible.
Quizá esto te parezca una tonteriía, pero de contradicciones y errores de este tipo se comenten y cometemos en tropel. Algunas veces más claros y visibles y otras veces menos... detalles que sumados hacen que las historas se debiliten y pierdan fuelle.
A pesar de todo te animo a que sigas escribiendo y compartas tan honestamente como lo haces tus relatos con nosotros.
Espero haberte servido de ayuda.
Un cordial saludo, compi.
De verdad te lo agradezco, porque son comentarios como los tuyos los que me hacen falta para ir aprendiendo, poco a poco.
Buen día