Será de recibo por todos los foreros que componemos este foro de Literatura que las personas que entren por primera vez participen con comentarios, escritos, imágenes, vídeos... y con todo lo que vean de interés general, y no sólo se limiten a presentar sus proyectos. Gracias.
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A las mujeres en general les excita más ver a otras mujeres haciendo el Amor entre ellas que a hombres haciendo el Amor con mujeres o haciendo el Amor entre ellos
Esta historia ocurrió en el siglo XIX en Irlanda. En el Condado de Fermanagh nació el protagonista, Pears, un joven campesino de baja extracción, que, para medio ganarse la vida, compaginaba su trabajo en el campo con pequeños hurtos. Hasta que un día todo cambió para él. Corría el año de 1886 cuando…
Pero antes os voy a poner en situación...
El Imperio Británico era el dueño y señor del mar y entre los más recónditos rincones de ese Imperio estaba Australia, y entre los más recónditos rincones de Australia estaba Tasmania, que, por nombrarla de alguna forma, era la cloaca del Imperio.
Pero el Imperio Británico necesitaba con urgencia colonizar hasta las cloacas; sus colonos eran los presos: los borrachos, los ladrones, los asesinos, los violadores, los estafadores, los traidores... y toda esa clase de gente de mal vivir. Muchos de ellos, después de cumplir sus condenas, se instalaban allí de por vida con un trozo de terreno en donde construir una pequeña granja o un pequeño huerto en alguna parte de aquella inmensa zona despoblada.
Y ahora retomo la historia del Pears...
Corría el año de 1886 cuando Pears cometió 'un gran error': robó una gallina, y no fue el único que cometió, ya que lo pillaron. La pena por ese 'gran delito' fue cinco años de trabajos forzados en Australia.
Bueno, si habéis visto la película Papillón os podéis hacer una idea. El penal de Macquarie, el lugar al que fue enviado el pobre Pears, no era precisamente un éxtasis de recreo, de relax, porque a un lado estaba el océano, y al otro miles de hectáreas de selva despoblada, con unas grandes zonas pantanosas y ciénagas, en donde los guardias eran más canallas todavía que los presidiarios, cuyos morían a consecuencia de los trabajos forzados, los malos tratos, el hambre o las enfermedades.
¡Qué horror! ¡¿Qué le esperaba a Pears?! No era de sorprender que los presos tuvieran permanentemente en su mente fugarse, aunque sobre aquel lugar decían que los carceleros no se molestaban en perseguir a los fugados, el propio terreno se encargaba de ellos, ya que nadie fue capaz de sobrevivir. No obstante, Pears pensaba que su condena era demasiado desproporcionada y no estaba dispuesto a cumplirla, si es que él podía evitarlo. Pasó diez largos años encarcelado, hasta que llegó el momento de la fuga. La planeó junto con otros siete reclusos: Dalton, Boe, Ken, Trav, Brown, Green y Mother. De modo que los 8, que se llamaban unos a otros 'amigo', se fugaron una madrugada.
Las provisiones que consiguieron reunir duraron apenas tres días y cuando se acabaron, los ocho 'amigos' ya no lo eran tanto. Un día a Green se le ocurrió decir ‘como siga esto así, no tendremos más remedio que comernos unos a otros’. Nadie le hizo caso, pero con el paso de los días... ¡qué hambre tan atroz!
Llegó un momento en el que Green y Trav se fijaron en Dalton. El delito que había cometido para acabar así, fue la traición; era un chivato de cuidado, así que qué mejor candidato, siendo Dalton la víctima, seguro que no podría contar lo que pretendían hacer. De modo que sin mediar palabra, Green cogió su hacha y… ¡zas! Le cortó la cabeza.
Cuando Green y Trav contaron lo ocurrido a todos los demás, se horrorizaron. Pero ¡qué hambre tan atroz! ‘Si ya está muerto, por lo menos que su cuerpo sirva para que nosotros podamos seguir viviendo’, dijeron. Dicho y hecho. Green lo abrió en canal y… bueno, me ahorraré los detalles. Su cadáver fue repartido a partes iguales entre todos. Ese fue el final de Dalton; es decir, el final de uno de los ocho, pero, claro, aún... quedaban siete...
Seguían pasando los días y no encontraban por ninguna parte ni granjas, ni asomo de civilización, ni que decir, alimentos. Con lo cual, el hambre volvió a aparecer. ¡Qué hambre tan atroz!
Entonces se fijaron en Brown y Ken, parecían débiles y seguro que no aguantarían. ¿Y si…? ¿Cómo debieron ser las miradas de las que fueron objeto Brown y Ken que se les encendieran todas las alarmas? No lo dudaron un segundo. Ambos echaron a correr como locos, sin siquiera pararse un segundo a descansar
Entonces se originó una situación dantesca: Brown y Ken corrían desesperadamente, para salvar sus vidas, en medio de aquellos pantanos, mientras que los restantes cinco los perseguían en alocada carrera con la idea de darles caza y comérselos. Esta persecución duró un día. Finalmente, consiguieron escapar, pero al poco tiempo fallecieron por desnutrición. Pero, al menos, salvaron sus cuerpos... quedaban cinco...
Green, con su hacha bien afilada, no volvería a perder una ocasión. El hambre le atenazaba. Y la ocasión no se demoró. Boe se separó unos metros del grupo, lo que aprovechó Green para seguirle; sigilosamente se acercó por detrás y… ¡zas! Le cortó la cabeza. Esta vez, el resto del grupo no tuvo tanto escrúpulo. Del tirón los cuatro se abalanzaron sobre el cuerpo de Boe, caliente aún, cual manada de lobos salvajes, y dieron cuenta de él... Por lo tanto... quedaban cuatro...
Dos días después estaban en la misma situación. El siguiente en el punto de mira era Mother; de los cuatro era el más callado, el más sumiso, el más gregario y eso fue su final. Green se acercó a él por detrás, pero esta vez no fue tan sigiloso. Mother se dio cuenta e intentó evitar el golpe, pero no lo logró del todo, quedó malherido con un tajo en el cuello tirado en el suelo. Los otros tres se acercaron lentamente y no retrasaron su agonía, Green se aproximó más a él y... ¡zas...! quedaban tres...
Claro, como era natural, Trav ya no se fiaba de ninguno de los dos que le acompañaban. Pero el astuto de Pears provocó una fuerte discusión y… ¡zas!... quedaban dos...
Habían transcurrido un mes de aquel canibalismo, y únicamente quedaban dos. ¿Imagináis la situación? Ni que decir que Green y Pears no se quitaban ojo. Pasó un día de absoluta tensión, hasta que en la noche del segundo día, Green no pudo soportar más el cansancio y el sueño y por eso se echó a dar una cabezadita: su última cabezadita, que Pears aprovechó para quitarle el hacha y.... ¡zas! quedaba uno... Precisamente el protagonista de esta historia: Pears, que secó al sol un brazo de Green y se tiró a la aventura y así estuvo durante poco tiempo, hasta que la policía dio con él y volvió de vuelta al penal.
Aunque corrían rumores de canibalismo, no se pudo demostrar, de modo que, antes de cumplirse un año de su captura, volvió a escaparse y esta vez acompañado de un preso llamado Cox.
Días más tarde, la policía volvió a cazar a Pears. Y ahora sí fue acusado del asesinato de Cox y de haber practicado canibalismo con sus restos. Lo más curioso del caso es que cuando lo pillaron no sólo llevaba en su zurrón el resto que quedaba de Cox, ¡también embutidos de cerdo! Es decir, en esta ocasión no mató y devoró por hambre... ¡le había cogido el gusto a comer carne humana!
Ante semejante situación, Pears lo confesó todo: se había comido a seis personas. Lo declararon culpable y lo condenaron a morir en la horca. Un ahorcamiento que se llevó a cabo en el patio de la misma cárcel de donde se fugó.
Sus últimas palabras antes de ser ejecutado fueron estas: "la carne humana es deliciosa, su sabor es más exquisito que el sabor de cualquier pescado, o el sabor de las carnes de cerdo o de ternera".
Un músico ucraniano, nacionalizado norteamericano, Phil Spitalny, con su maravillosa orquesta compuesta sólo por mujeres, y entre ellas destaca Evelyn y su Violín Mágico. Una joya musical grabada en el 1945.
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AMBROSÍA = Alimento espiritual MISCELÁNEO = Conjunto de cosas diferentes MIDOREXIA = Miedo a envejecer VISOREXIA = Preocupación excesiva por nuestro cuerpo DISOREXIA = Falta de apetito
Comentarios
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Buenas tardes de jueves 27 noviembre 2025
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Saludos a todos
Sea feliz.
un saludo.
Buenas noches, Juan Manuel.
Si esa felicidad se refiere a mi noche, procuro que lo sea. Pero este insomnio crónico que padezco hace que no sea feliz el todo
Un saludo
Buenas tardes de viernes 28 noviembre 2025
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Saludos a todos
El talento de un mago impactó al público
Pues ese pobre hombre palmó,
aun muchos médicos a su alrededor
ACHL
Lujoso inodoro en la Cadena Hilton
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¡Hoy no te escapas!
ACHL
¡A ver quién tiene cojón
de bañarse en ese bidón!
ACHL
A ver si dice algo de mi perra amada,
que antes de partir la deje preñada
ACHL
Por fin eliminaron del basura Tele5
el programa Sálvame y a sus quintos
ACHL
ACHL
Esta historia ocurrió en el siglo XIX en Irlanda. En el Condado de Fermanagh nació el protagonista, Pears, un joven campesino de baja extracción, que, para medio ganarse la vida, compaginaba su trabajo en el campo con pequeños hurtos. Hasta que un día todo cambió para él. Corría el año de 1886 cuando…
Pero antes os voy a poner en situación...
El Imperio Británico era el dueño y señor del mar y entre los más recónditos rincones de ese Imperio estaba Australia, y entre los más recónditos rincones de Australia estaba Tasmania, que, por nombrarla de alguna forma, era la cloaca del Imperio.
Pero el Imperio Británico necesitaba con urgencia colonizar hasta las cloacas; sus colonos eran los presos: los borrachos, los ladrones, los asesinos, los violadores, los estafadores, los traidores... y toda esa clase de gente de mal vivir. Muchos de ellos, después de cumplir sus condenas, se instalaban allí de por vida con un trozo de terreno en donde construir una pequeña granja o un pequeño huerto en alguna parte de aquella inmensa zona despoblada.
Y ahora retomo la historia del Pears...
Corría el año de 1886 cuando Pears cometió 'un gran error': robó una gallina, y no fue el único que cometió, ya que lo pillaron. La pena por ese 'gran delito' fue cinco años de trabajos forzados en Australia.
Bueno, si habéis visto la película Papillón os podéis hacer una idea. El penal de Macquarie, el lugar al que fue enviado el pobre Pears, no era precisamente un éxtasis de recreo, de relax, porque a un lado estaba el océano, y al otro miles de hectáreas de selva despoblada, con unas grandes zonas pantanosas y ciénagas, en donde los guardias eran más canallas todavía que los presidiarios, cuyos morían a consecuencia de los trabajos forzados, los malos tratos, el hambre o las enfermedades.
¡Qué horror! ¡¿Qué le esperaba a Pears?! No era de sorprender que los presos tuvieran permanentemente en su mente fugarse, aunque sobre aquel lugar decían que los carceleros no se molestaban en perseguir a los fugados, el propio terreno se encargaba de ellos, ya que nadie fue capaz de sobrevivir. No obstante, Pears pensaba que su condena era demasiado desproporcionada y no estaba dispuesto a cumplirla, si es que él podía evitarlo. Pasó diez largos años encarcelado, hasta que llegó el momento de la fuga. La planeó junto con otros siete reclusos: Dalton, Boe, Ken, Trav, Brown, Green y Mother. De modo que los 8, que se llamaban unos a otros 'amigo', se fugaron una madrugada.
Las provisiones que consiguieron reunir duraron apenas tres días y cuando se acabaron, los ocho 'amigos' ya no lo eran tanto. Un día a Green se le ocurrió decir ‘como siga esto así, no tendremos más remedio que comernos unos a otros’. Nadie le hizo caso, pero con el paso de los días... ¡qué hambre tan atroz!
Llegó un momento en el que Green y Trav se fijaron en Dalton. El delito que había cometido para acabar así, fue la traición; era un chivato de cuidado, así que qué mejor candidato, siendo Dalton la víctima, seguro que no podría contar lo que pretendían hacer. De modo que sin mediar palabra, Green cogió su hacha y… ¡zas! Le cortó la cabeza.
Cuando Green y Trav contaron lo ocurrido a todos los demás, se horrorizaron. Pero ¡qué hambre tan atroz! ‘Si ya está muerto, por lo menos que su cuerpo sirva para que nosotros podamos seguir viviendo’, dijeron. Dicho y hecho. Green lo abrió en canal y… bueno, me ahorraré los detalles. Su cadáver fue repartido a partes iguales entre todos. Ese fue el final de Dalton; es decir, el final de uno de los ocho, pero, claro, aún... quedaban siete...
Seguían pasando los días y no encontraban por ninguna parte ni granjas, ni asomo de civilización, ni que decir, alimentos. Con lo cual, el hambre volvió a aparecer. ¡Qué hambre tan atroz!
Entonces se fijaron en Brown y Ken, parecían débiles y seguro que no aguantarían. ¿Y si…? ¿Cómo debieron ser las miradas de las que fueron objeto Brown y Ken que se les encendieran todas las alarmas? No lo dudaron un segundo. Ambos echaron a correr como locos, sin siquiera pararse un segundo a descansar
Entonces se originó una situación dantesca: Brown y Ken corrían desesperadamente, para salvar sus vidas, en medio de aquellos pantanos, mientras que los restantes cinco los perseguían en alocada carrera con la idea de darles caza y comérselos. Esta persecución duró un día. Finalmente, consiguieron escapar, pero al poco tiempo fallecieron por desnutrición. Pero, al menos, salvaron sus cuerpos... quedaban cinco...
Green, con su hacha bien afilada, no volvería a perder una ocasión. El hambre le atenazaba. Y la ocasión no se demoró. Boe se separó unos metros del grupo, lo que aprovechó Green para seguirle; sigilosamente se acercó por detrás y… ¡zas! Le cortó la cabeza. Esta vez, el resto del grupo no tuvo tanto escrúpulo. Del tirón los cuatro se abalanzaron sobre el cuerpo de Boe, caliente aún, cual manada de lobos salvajes, y dieron cuenta de él... Por lo tanto... quedaban cuatro...
Dos días después estaban en la misma situación. El siguiente en el punto de mira era Mother; de los cuatro era el más callado, el más sumiso, el más gregario y eso fue su final. Green se acercó a él por detrás, pero esta vez no fue tan sigiloso. Mother se dio cuenta e intentó evitar el golpe, pero no lo logró del todo, quedó malherido con un tajo en el cuello tirado en el suelo. Los otros tres se acercaron lentamente y no retrasaron su agonía, Green se aproximó más a él y... ¡zas...! quedaban tres...
Claro, como era natural, Trav ya no se fiaba de ninguno de los dos que le acompañaban. Pero el astuto de Pears provocó una fuerte discusión y… ¡zas!... quedaban dos...
Habían transcurrido un mes de aquel canibalismo, y únicamente quedaban dos. ¿Imagináis la situación? Ni que decir que Green y Pears no se quitaban ojo. Pasó un día de absoluta tensión, hasta que en la noche del segundo día, Green no pudo soportar más el cansancio y el sueño y por eso se echó a dar una cabezadita: su última cabezadita, que Pears aprovechó para quitarle el hacha y.... ¡zas! quedaba uno... Precisamente el protagonista de esta historia: Pears, que secó al sol un brazo de Green y se tiró a la aventura y así estuvo durante poco tiempo, hasta que la policía dio con él y volvió de vuelta al penal.
Aunque corrían rumores de canibalismo, no se pudo demostrar, de modo que, antes de cumplirse un año de su captura, volvió a escaparse y esta vez acompañado de un preso llamado Cox.
Días más tarde, la policía volvió a cazar a Pears. Y ahora sí fue acusado del asesinato de Cox y de haber practicado canibalismo con sus restos. Lo más curioso del caso es que cuando lo pillaron no sólo llevaba en su zurrón el resto que quedaba de Cox, ¡también embutidos de cerdo! Es decir, en esta ocasión no mató y devoró por hambre... ¡le había cogido el gusto a comer carne humana!
Ante semejante situación, Pears lo confesó todo: se había comido a seis personas. Lo declararon culpable y lo condenaron a morir en la horca. Un ahorcamiento que se llevó a cabo en el patio de la misma cárcel de donde se fugó.
Sus últimas palabras antes de ser ejecutado fueron estas: "la carne humana es deliciosa, su sabor es más exquisito que el sabor de cualquier pescado, o el sabor de las carnes de cerdo o de ternera".
ACHL
Un músico ucraniano, nacionalizado norteamericano, Phil Spitalny, con su maravillosa orquesta compuesta sólo por mujeres, y entre ellas destaca Evelyn y su Violín Mágico. Una joya musical grabada en el 1945.
ACHL
Buenos días de sábado 29 noviembre 2025
Será de recibo por todos los foreros que componemos este foro de Literatura que las personas que entren por primera vez participen con comentarios, escritos, imágenes, vídeos... y con todo lo que vean de interés general, y no sólo se limiten a presentar sus proyectos. Gracias.
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Buenas tardes de domingo 30 noviembre 2025
Será de recibo por todos los foreros que componemos este foro de Literatura que las personas que entren por primera vez participen con comentarios, escritos, imágenes, vídeos... y con todo lo que vean de interés general, y no sólo se limiten a presentar sus proyectos. Gracias.
Saludos a todos
Enriquezcamos nuestro vocabulario
AMBROSÍA = Alimento espiritual
MISCELÁNEO = Conjunto de cosas diferentes
MIDOREXIA = Miedo a envejecer
VISOREXIA = Preocupación excesiva por nuestro cuerpo
DISOREXIA = Falta de apetito
ACHL