Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!
Recorrió de nuevo aquel camino, como tantas otras veces hizo en el pasado, y sin perder ni un ápice del entusiasmo y la ilusión que escondía en su cuerpo durante aquella primera ocasión, cuando aún era un adolescente inseguro, al que le costaba dios y ayuda crear alguna frase que no resultara demasiado estúpida y que, además, pudiera arrancar una sonrisa de tan bonito rostro.
Ella, porque no había ninguna más sobre la faz de la tierra. Su mirada, su elegancia al moverse, esos gestos, el cabello y, sobre todo, esa bondad que a todos se ganaba, esa inocencia que casi hacía llorar al más duro carácter, y esa empatía tan natural y magnética que no existía mejor droga en el mundo.
¿Pero cómo? Aún no lo sabía, y tampoco le importaba. Alguien dijo que, parte de la belleza del mundo y del vivir, radicaba en los misterios que nos rodean; a veces nos empeñamos en intentar desvelarlos, y esto puede llevarnos a no disfrutar lo suficiente de ellos.
Él, que había estado tan centrado en lo terrenal, y ahora había encontrado un lugar oculto, que no se puede tocar, ni mirar, ni siquiera escuchar, o al menos no de la misma manera que hasta ahora había utilizado para realizar tales acciones: ¡deberían redefinirse todos los versos habidos y por haber!
Así la sentía, como parte del mundo pero, tan ajena a lo que conocía del mismo, que le intrigaba, le atraía... incluso, por qué no decirlo, le seducía. Cada segundo lejos de ella era un martirio insufrible, que con nadie podía compartir, porque nadie le comprendía, y tampoco él deseaba que lo hicieran, eso hacía aquel sentimiento aún mas especial si cabe.
---
Debía hacerlo esperar un poco al menos, pero su corazón se aceleraba solamente de pensar en su galán. Nerviosa y acelerada, aunque lenta en su caminar, se dirigió al mismo lugar de siempre, el de sus sueños, el de esperanzas, el de felicidad sin igual.
Él, ¿quién si no?, que parecia sorprendido cada vez que se miraban. Su pose, sus ojos, aquellas manos, la voz pero, más aún, esa seguridad que tanto la reconfortaba, ese tesón con el que a muchos impresionaba, y esa imaginación idílica y distinta que es lo que, en realidad, más la enamoraba.
¿Qué tontería? Aunque, si lo era, no le importaba afirmar que procuraría ser tonta tanto por la noche como por el día. Cuan poco significa lo que los demás piensen, y más si los hados parecen propicios, para que se reunan dos almas afines mientras muchas otras se quejan por vicio.
Ella, con tantos planes y tan distintos los unos de los otros. Y todos cayeron como una torre de naipes bajo la sugerente mirada de aquel moreno, que le hacía recorrer el mundo sin tener que moverse ni por un momento: ¡el lenguaje no era suficiente para describir su tan maravillosa mente!
Así lo sentia, consciente del mundo pero con su vista en la mía, buscando gigantes donde solo molinos había, y quién sabe si juntos con alguno se topaban todavía. Aceleró el paso, como siempre le pasaba, con el absurdo miedo de llegar y ver que él ya no estaba.
---
Eran ya las ocho de la tarde, y por si fuera poco había comenzado a lloviznar cuando, al abrir la puerta del estudio, comprobó que, ni su madre ni su padre se encontraban allí dentro. Rápidamente buscó por toda la casa, aunque sin éxito alguno, y acabó llamando por teléfono a su esposa, que a esa hora ya estaba saliendo del trabajo.
Ella, encontró al anciano, sonriendo con los ojos inyectados en jubilo, frente al mirador desde el que se podía observar una preciosa vista del casco antiguo de la ciudad, iluminado por las farolas y empapándose debido a la lluvia.
Él, recogió a su madre que, con una expresión de plena felicidad, estaba sentada en el banco del parque, justo enfrente del estanque mientras el sonido de las gotas al caer creaba una atmósfera realmente especial.
El destino los había unido a ambos muchos años atrás, y ahora una maldita enfermedad intentaba separarlos cruelmente y que perdieran todo lo vivido... Pero ellos, juntos, de algún extraño modo, resistían el malvado influjo de aquel demonio, y guardaban a buen recaudo sus tesoros más preciados: los del corazón.
Comentarios
Cierto es que no sé si es lo que piensas tú, Martin, o es cosa de los personajes unicamente (el texto del narrador que he citado podría ser simplemente una frase que oyó el anciano protagonista y la interiorizó, ya que en ese momento el narrador está muy metido en la mente del anciano).
El final es sorprendente, ya que no me esperaba que fueran dos ancianos. También es un final que presents belleza y emotividad, lo cual valoro.
Sobre el texto, deberías usar raya (—) en vez de guión (-). Es “por qué” y no “porqué”.
Por último, dejando el texto aparte, decir que valoro mucho que hayas tenido constancia y hayas podido llegar a subir texto. Como amante de la escritura le doy importancia a que una iniciativa como esta salga bien, y tú eres una de esas personas con las que se puede contar para ello. También te digo que no había razón para disculparte por subir este texto, ya que por una parte no hay normas sobre de qué género deba ser el texto, y por otra, si un tipo de textos se te dan peor escribirlos... ¡Esos son los que te conviene subir! Ya que así recibirás críticas que he ayuden a mejorar.
un saludo y espero haber resultado útil.
Por suerte o desgracia, no es como yo pienso, sino mi forma de plasmar el recuerdo de un amor intenso adolescente, en el que todo lo relegaban a esa sensación que les embargaba, tan grande que no les importaba ninguna otra cosa. Aunque al oír el comentario me ha llevado a pensar: ¿habrá gente que piense de ese modo? Irracionalmente utópico, pero enormemente romántico sin duda alguna...
Tomo nota (vuelvo en realidad) sobre lo de los guiones y el "porqué" se me fue al escribirlo y al darle la vuelta...
Intentaré seguir aportando lo poco que puedo a la iniciativa para mantenerla viva por supuesto. ¡Un saludo!
No entro en materia de gramática en todas sus ramas, entre otras cosas porque no se me da bien y porque ya tenemos para este menester al amigo Iramejoj, un purista de las reglas y las normas, que como bien dice su apodo, transformado al dialecto andaluz... "irá a mejor" todo.
Este pequeño relato es romántico y, en cierto modo, conmovedor. A mi forma de interpretarlo, cualquier final podría haber encajado, dando por acertado el que has puesto. Lo releeré y ampliaré en comentarios
Saludos
El final me lo inspiró una persona muy especial que hace ya tiempo que se fue a un lugar mejor (o así deseo yo pensarlo), pero es cierto que podría haber encajado algún otro, incluso quizá de mejor modo.
¡Un saludo grande!
Intenté, más mal que bien, reunir sentimientos opuestos en un mismo texto: alegría y tristeza ya que, por raro que parezca, en muchas ocasiones la línea que los diferencia es muy delgada, tanto que se entremezclan entre ambos...
Nos seguimos leyendo Eneele...
Sí, al escribirlo mi sensación fue parecida a la que describes, ya que, desgraciadamente, está enfermedad suele afectar tanto a quien la padece como a su círculo más cercano...
Me alegro de que te haya gustado y espero poder leer algo tuyo también en la lista...
Un saludo...