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De tortas y café

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Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Si es verdad que esta es Betty la fea,
    mis gafas me las compre en Ikea

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    A la playa llegó de imprevisto
    y se montó la de Dios en Cristo

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    La moda de los cuernos viene desde antes del año diez,
    pero va a ser que se ha puesto de moda la moda otra vez

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 21 Va_a_s11

    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Marea un montón
    ese pantalón

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Un gorila le puso permanentemente su Emir,
    y es precisamente el gorila quien la hace gemir

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 21 Un_gor10

    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Señor, recuerde usted lo que me acaba de decir:
    "Carmen, ven enseguida presto con lo puesto"

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado 4 de julio


    El Alzheimer que sufrió Rita Hayworth

    Su alzheimer, de mayor se confundió con el alcoholismo

    Sin duda alguna, Rita Hayworth fue una de las actrices más guapas que han pisado Hollywood desde que lo que en antaño fue una montaña sagrada para los indios de la región de California se convirtió en la meca del cine. Tuvo la suerte de alcanzar la cima del éxito cuando Hollywood brillaba con todo su esplendor, durante los dorados años 50, cuando las actrices se acostaban entre burbujas de champán francés y desayunaban con diamantes. Y, sin embargo, algo que poca gente sabe es que la protagonista del streaptese más sensual e icónico de la historia del cine murió desterrada en el olvido. A los cincuenta años empezó a enfermar de Alzheimer. Algo que, al no estar diagnosticado por aquel entonces, se confundió con el alcoholismo. Y así, señalada y condenada por una adicción que no padecía, la actriz falleció a los 68 años (1987), víctima de esta enfermedad que se le tardó veinte años en diagnosticar.

    Pero hubo una época en que Rita Hayworth llegó a tener el mundo a sus pies. Fue una de las piezas clave del star system de Hollywood en una época en que la fuerza de la pantalla cinematográfica dominaba mentes y corazones de millones de personas en todo el mundo. La belleza pelirroja tuvo una vida digna de una de las tantas películas que protagonizó, en la que gastó millones de dólares y se casó cinco veces. Margarita Carmen Cansino, verdadero nombre de la actriz, era hija de un bailarín español y de una actriz de vodevil. Como suele ocurrir en este tipo de historias, un ejecutivo de la 20th Century Fox la vio bailar en México cuando ella tenía 16 años y la llevó a Hollywood para unas pruebas. Así obtuvo su primer papel en una película.

    Ya por aquel entonces, Hayworth se casó con un petrolero cuarentón llamado Edward Judson, a quien posteriormente dejó para casarse con el director y actor Orson Welles. Su unión con Welles dio como fruto una hija, Rebecca, y un nuevo divorcio en 1948. Un año más tarde la guapa actriz contraería nupcias con el príncipe Ali Khan, del que también se divorció tras el nacimiento de su hija, Jasmin Khan. Su último matrimonio fue con el productor James Hill, de quien se divorció en 1961. Ya entonces empezaron los primeros síntomas de su enfermedad. La dolencia que padecía Rita Hayworth era una especie de senilidad precoz: Alzheimer, una enfermedad que hoy en día nos es muy familiar, pero que en los 80 era una gran desconocida. Su muerte fue triste y degradante. Se la señaló y se la etiquetó sin piedad por estar enferma. Y como ocurre a menudo, al final la gente olvidó quien había sido. Como en aquella célebre cita suya en la que, con voz desvalida, confesaba que ser una estrella no era tan fabuloso: “Verán, lo que ocurre es que los hombres se acuestan con Gilda y se despiertan conmigo…“.

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    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 20 Rita-h10

    Mi ídolo desde siempre, incluso ahora ya fallecida es Margarita Carmen Cansino​ (Rita Hayworth), que era de ascendencia española. Su padre nació y vivió durante algunos años más en España, concretamente en una localidad de la provincia de Sevilla, Castilleja de la Cuesta. Y cuentan fuentes que era bético, como yo, como no podía ser de otra manera Smile . Emigró a USA y allí se casó con una californiana, y de esa unión salió esa belleza natural que es Rita. Yo tuve el honor y el privilegio de conocerla en persona; ella, una madurita de unos cuarenta y pico, y yo un púber de apenas 21. Su belleza me impresionó, y su simpatía, y su elegancia, y sus miradas coquetas, y, sobre todo, su abrumadora amabilidad. Hasta entablamos interesante conversación (aún recuerdo lo que hablamos, pero no viene a cuento ahora), entendiéndonos entre mi cascajoso ingles y su atrancado español. En esa etapa de su vida estaba divorciada. Si quiero presumir, voy a presumir y digo que por entonces, aparte de un oven, era lanzado y atractivo y en plena carrera universitaria de ingeniero agrónomo. Me dio la impresión de que le gusté a mi diva, pero ella a mí me chiflaba, y aún la recuerdo con respeto y nostalgia ¡Qué maravilla de mujer, lástima la diferencia de edad! De haber existido entonces los teléfonos móviles, seguro estoy de que nos los hubiésemos facilitados. Ah, bailé con ella dos piezas; yo, más arrugado que un higo, sabiendo que estaba bailando nada menos que con la gran RITA HAYWORH, una autentica profesional del baile.

    Cosas de la vida.

    ACHL

    Smile

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Que el independentista fugado Puigmamón
    siga percibiendo de mi ESPAÑA un pastón,
    es el peor de los asesinatos a la razón

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    ACHL

     :)
     

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Enviudó ella y fue cuando se percataba
    de que no le convenía ser tan recatada

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Entona el cuerpo guitarra de la campeona

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Si se presentan repetidas,
    la velada será más divertida

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 20 Repeti10


    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Poco pecho
    en tanto techo

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 20 Poca_t10

    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    La rancia burguesía del antaño
    flirteaba más que la del hogaño

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 19 La_ran10


    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Como la Mala siga destapándose tanto,
    un día cogerá un resfriado de espanto

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Sin merecértelo, ganaste fiabilidad
    y mereciéndotelo, no vales ni un real

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 19 Sin_me10

    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    La rubita Tontita Dante
    sólo vale para amante

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 19 Tontit12

    ACHL

     :) 

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Su trasero mantiene
    el lujo que ella tiene

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Yo juego mis cartas con clase,
    y siempre me salen ases

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Hoy y ahora te puedes hartar,
    porque no lo verás nunca más

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Cara y cuerpo de madura
    tienen un toque de locura

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    ¡Vete con tu última amante, maridito,
    que yo me iré con tu mejor amiguito!

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 18 Vete_a10

    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Una o dos tallas menos
    desorbitan a ojos ajenos

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 18 Una_ta10

    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Me fui de mi casa

    Y para llegar hasta donde me encuentro, no hay caminos para personas como tú. Me desvié por dos cruces, y por otros pasé varias veces, despistando al destino. En algunos, caminé en círculo; en otros, di media vuelta a mitad del trayecto. Me alegra saber que por aquí hay infinidad de muestras de auténtica amistad, que ésta primorosa gente se explaya en ella. En este lugar hay paz por todos los lados. Las señales de tráfico se tornan por personas solidarias. Por estos pagos, solo el buen rollo es el único idioma.

    He atravesado puertas que antes fueron abiertas. Otras, las he tenido que abrir yo; unas más fáciles que otras, pero todas con cerraduras sencillas, y, si se atascan, busco en mis alrededores, que seguro hallaré a alguien que las arregla. En ninguna existe carencia de amor, y en todas ellas la humildad la llevan como escudo. Los tramos que recorrí, campo a través, sin seguir ruta ni marca, son entrañables, pero si tú hallas algo en ese nuevo mundo que te has pintado y que piensas que es más apropiado para mí que este paraíso, avísame; o mejor no, no quiero volver a mi majestuosa ciudad nunca más, y solamente por no verte.

    He estado transitando en las nostalgias, haciéndome habitual en dos de ellas. La gente de aquí ni siquiera sabe cómo se escribe la palabra malicia. Lo que me queda por descubrir, me han comunicado que es cupido, pero no tengo ahora ánimos ni predisposición para ello. Tal vez, algún día con una buena hembra que sepa practicar la amabilidad y la comprensión, podría planteármelo. Mientras, continuaré contemporizando. El clima aquí es cálido y sereno. Conseguí un trabajo y en mis horas libres, tranquilamente puedo pasear, leer, escribir, pensar… Atónito, pero maravillado, veo que aquí todo el mundo es feliz, casi con nada.

    Sabes que no me las apañé mal del todo en mis tiempos contigo, quizás por suerte. Sé que a veces la he cagado, pero siempre o casi siempre he salido bien parado, aunque muchas veces a costa de mi propia salud. De algunos errores he ido deshaciéndome, más pronto que tarde, y otros siguen todavía pendientes de resolver. Pero el más importante me lo corregido demasiado tarde: tú.

    Tomo buena nota de que, en cada curva, en cada cruce, en cada puerto que me dé paso a un nuevo amor, debo pararme y girar la cabeza. La visión es diferente cuando se mira hacia atrás. Conocer la trayectoria de las dos partes, me ayuda a hallar el camino de mi felicidad. Por desconocimiento, no lo hice y para cuando fui consciente, mi casa quedaba lejos. Entonces pensé: “total, para qué, da igual, solo iba a ser capaz de regresar al lugar donde te conocí”. Convencido estoy de que ha sido un acierto mi decisión, cuya pesa más que todos mis aciertos juntos.

    Eso último me auto sirve de tonta excusa para justificarme de por qué no quiero regresar. Pero la realidad es que se me olvidó el camino de regreso y ahora no tengo interés por averiguarlo. Aunque, obviamente, hay la misma distancia de aquí a allí que de allí a aquí, pero, por mi parte, ni siquiera he pensado en esta clase de utopías.

    Es rigurosamente cierto que no he querido reconocer que de orgullo estoy muy bien despachado. Y esto, según se mire, no es bueno para mí, porque supone un peso extra en el supuesto de que algún día tome la decisión de plantearme volver a mi antigua, pero desastrosa vida.

    ¿Y mi Sevilla qué tal? ¿Cómo le va sin mí?

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 18 Me_fui13

    A Chávez López
    Sevilla jul 2026

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Seguramente que impacté,
    y lo hice para a mi ex joder

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 18 Szo_qu12

    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Buenos días. Sevilla, domingo 05 julio 2026

     

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Buenos días de domingo 05 julio julio 2026

    Les agradeceríamos a las personas que entren por primera vez en este foro de Literatura que participen con comentarios hacia los textos de los foreros que estamos en él, y con escritos propios, imágenes, vídeos... y no solamente se limiten a presentarnos sus obras. Gracias.

    Saludos

      

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado 5 de julio


    Quizá llegue a ser la mujer de mi vida

    Mi padre me enseñó todo lo que sé, y en lo que más interés ponía era en meterme en la mollera algo muy importante: “¡uno debe conocer siempre sus propios límites; quien los traspase, jamás llegará a buen puerto!”. Y me lo decía con frecuencia y hasta con énfasis, como si le fuese la vida en ello, pero no siempre le hacía yo caso.

    Reconozco que no soy un hombre deslumbrante, sólo agraciado de cara y cuerpo. Pero creo que ahora no vale la pena entrar en este detalle. Simplemente, mi físico no es para tirar cohetes.

    Pero, eso sí, he aprendido a arreglármelas solo. Y no quiero más que esto, porque sé que tal vez no pueda llegar a más. No es que envidie a quien vive del éxito, o como quieran llamarlo. No, no es eso lo mío. Quizás por esto nunca me he insinuado a una mujer con la picardía necesaria. Tuve una relación amorosa en mi juventud, pero a estas alturas de mi vida, 55 años y aún sin pareja, supongo que sólo necesito compañía.

    Pero un día conocí a una mujer, poco después de montar la tienda de perfumería. Entró con un hombre alto, fuerte y rubio y me compró un gel. Me regaló una sonrisa mientras recogía el cambio. Ahora ella sigue igual; educada y risueña. Habla moviendo despacio los labios. Nunca tuve un rollo con ninguna de mis clientas, a menos que alguna insista, que también la ha habido.

    Volvió esa mujer a visitar mi tienda, hasta hacerse asidua. Es probable que le resuelva los pequeños olvidos porque nunca compra gran cosa: un carmín, siempre rojo; una pasta de dientes, un rímel…, pero siempre me deja una sonrisa. En realidad, salgo ganando.

    Ella dejó al rubio, y me di cuenta que venía más a menudo por mi tienda y me compraba más artículos. Una mañana le dije que tenía ojeras. “Ya ve usted”, me respondió. Pasada una semana entró a la tienda un señor trajeado y elegante y me preguntó cuánto costaba el lirio, que era un adorno en un jarrón para la tienda. Le dije que no estaba en venta. Se volvió de espalda y miró hacia la calle, y entonces la vi en la acera, esperando. Logré que el hombre aceptase la flor como regalo, por más que insistía en pagármela. Vi la sonrisa de ella cuando recibía la romántica flor de mano de su acompañante, amigo, vecino o lo que fuese, que a mí me pareció un individuo insulso y afectado. ¡Qué bien conocía yo la sonrisa de ella!

    Un día, después de cerrar a la dos, decidí averiguar dónde vivía ella. Fue tan fácil como visitar el barrio y hacer una pregunta a una antigua clienta mía, que me encontré en la calle principal.

    Una mañana escribí unos versos en un folio, que lo metí en un sobre y lo deposité en su buzón. Hago las cosas sin pensar, porque es la única forma de vencer mi inseguridad.

    Al día siguiente volvió ella por mi tienda. Me pedía un perfume sencillo. Siempre quería cosas sencillas. Le pregunté qué tal le iba, mientras empaquetaba la cajita del perfume. “Bien, ¿y a usted?”, respondió, pero su cara decía otra cosa.

    Ahora me visita con frecuencia. Me pregunté para mi interior si leería mis pobres letras que le había seguido enviando.

    Un día temprano decidí abandonar mi patética costumbre cuando al atardecer vi el color pálido del folio en su mano mientras caminaba. Miraba, de vez en cuando, a todos lados. Lo guardaba en su bolso y seguía caminando con paso lento.

    Esa tarde, mi habitual tranquilidad se veía turbada. Nadie lee lo que no quiere leer. Se lee porque gusta lo que lee, o no se lee. Simple. Pero, mi proverbial sensatez no quería sacar conclusiones. Quizá mis rimas no eran tan anodinas como yo mismo pensaba, o a ella le gustaban. Qué más da. Lo importante para mí era no dejar que esa mujer se agrandase en mi corazón como una esperanza.

    “Sigue tu vida Eusebio”, me decía a mí mismo.

    Un día entró a la tienda con un aire misterioso. No recuerdo ahora qué me pidió. Se veía extraña. Le di lo que me había pedido y me preparé para admirar su sonrisa. Pero nada, no hubo sonrisa. Pero me miró y me preguntó:

    —¿Me respondería usted a una pregunta?.

    Sobresaltado por la novedad, le dije que me peguntase.

    —¿Sabe usted si hay algún poeta en nuestro barrio que acostumbra a distribuir gratis sus obras? Supongo que aquí en su tienda escuchará usted todo, máxime siendo su clientela mayoritariamente femenina.
    —Ni idea –respondí, nervioso, pero creo que ella se percató de mi nerviosismo.
    —Es que recibo poemas de una persona que no conozco -añadió.
    —¿Le molestan? -le pregunté, intrigado, e interesado también.
    —¡Oh, no, al contrario! -y se despidió, pero olvidando de nuevo su sonrisa.

    Ya en mi casa repasé otro de mis poemas antes de meterlo en el sobre. “No le molestan, al contrario”. Recorría el pasillo dando vuelta a sus palabras. Pero no estaba yo seguro de que mis poemas fuesen buenos. A punto de salir hacia su casa, vi mi imagen en el espejo alargado del pasillo; un hombre maduro con un papel en la mano. Aparté la vista y dejé el sobre encima del mueble de la entrada. Entonces, nació dentro de mí algo parecido a la ira. Pero tenía que llevarle mi último poema.

    Antes de cerrar el sobre, añadí una línea al final, como una post data: “espero no haberla molestado; este es mi último envío”. Ella no lo entendería, y quizá eso era lo mejor. Cerré el sobre con una sensación de asfixia y me miré al espejo antes de salir. “Algunas veces me pregunto quién coño ha diseñado esta estúpida sonrisa mía”, dije al espejo, o sea, a mí mismo.

    Pasada una semana, antes de cerrar la tienda, la vi en la acera de enfrente una lluviosa tarde. Caminaba con semejante lasitud que parecía enfermiza. Llevaba un paraguas color café que hacía juego con su gabardina. Cerré la tienda y la seguí sin saber por qué hacía. eso. Las luces de las farolas filtraban la lluvia. Caminé detrás ella por calles concurridas de la ciudad, hasta llegar a la plaza principal. Entró en a una cafetería que tenía grandes ventanales y se sentó en una silla de una mesa frente a la puerta de entrada y salida. Me resguardé bajo el toldo de una tienda de electrodomésticos de enfrente, a pocos metros de la cafetería. El camarero apareció y le sirvió café. Se quitó la gabardina y la extendió en la silla de al lado. Abrió su bolso y sacó mis folios. Se recostó en su silla y comenzó a leer, a la vez que removía su café. Al poco, dejó la lectura y miró hacia la calle, colocó la cucharilla sobre el plato y bebió un sorbo, llevó la taza a su lugar y, seguidamente siguió leyendo.

    Acabó su café y se quedó mirando la calle con mis papeles en una de sus manos. Decidí acercarme con la misma sensación que debe sentir el recluta cuando aparece su general. Con un gesto de satisfacción me miró cuando empezó a cruzar la calle. Pero, sin poderlo evitar, por el gentío y por la lluvia, topé con el cristal de la cristalera. Miré fijamente mis papeles y a ella. Asomó una mueca de contento a su rostro, y sus grandes y bellos ojos estaban abiertos de par en par, asombrados. Pero, de repente, sus brillosa mirada cayó dando tumbos, echando la mujer mano de su pañuelo para que la socorriese.

    Sollocé una sonrisa, y el espejo del cristal me devolvió una imagen desvalida de un don nadie que quería ser poeta, pero a ella le gustan mis versos y, a juzgar por el brillo en sus grises luceros, también yo le gusto.

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    A Chávez López
    Sevilla jul 2026

     :)
     

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Ni Carmencita, ni Pepita, ni Amparito, ni Pilar,
    con cualquier nombre me tengo que conformar

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    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    ¡Mi ex novio tiene cicuta
    y además es un hijoputa!

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 17 Su_esp10

    ACHL

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Sé que soy una chica resultona,
    pero los tíos me hacen rabona

    LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 17 Lo_tie10
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