Madrugada del primer miércoles de agosto, sueño, mucho sueño le debo al dormir mucho tiempo. Y de pronto sin llamar antes a la puerta la vena literaria me empieza a palpitar, lo haze de forma demasiado ruidosa como para no preguntarle por sus intenciones. Desconocía que pudiera venir a visitarme sin previo aviso, a sí que no he podido ofrecerla nada para tomar aparte de asiento. Sentada frente a mi me ha intentado convencerme de que el momento esta ya aquí.Dice, llegado el momento de que escribamos algo y además ese algo sea publicado.
Yo la intento explicar que estoy demasiado ocupado haciendo nada. Pero no quiere oír o no puede, después de todo es una vena.
Al final de nuestra charla me veo obligado a escribir algo pero es tarde no tengo mucho tiempo ni demasiadas ganas así que escribo un borrador que no llega a serlo pendiente de ser borrado. Con prisa y con sueño, vamos como se hacen las cosas importantes en mi vida, el estudio de los exámenes finales, la visita a los familiares lejanos y esas cosas tan aburridas y que tanto echaremos de menos.
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Lilitu