[FONT="]Los muertos de este mundo, hoy y muy probablemente ayer, descansan en el pavimento de los caminos. Por las noches se levantan con la única idea de vengar la última imagen de sus ojos, la perturbadora escena que los despierta al ocaso. El viento helado y con olor a rosa mosqueta se escurre decididamente por las rajaduras de las lajas de antigua procedencia.[/FONT]
[FONT="]Los hombres de este mundo de yuyo y pasto seco preparan revoluciones. Pero el viento, nuevamente incitador del nuevo crimen y amigo fiero de aquellos que buscan cortar una torta de partes del cuerpo, se lleva volando los cuerpos más allá de la visión de los simples animales que murmuran.[/FONT]
[FONT="]No es la visión del universo mas aceptada pero si avalada por una institución de antaño. Es por ello que no existe ser humano o criatura que pueda cuestionar esta realidad. ¿Es que no han visto volando alguna ves un pedazo de pasto seco? O acaso no hay lajas que forman cruces en la esquina de tu casa. Y también conozco mounstros vengativos que andan apurados por las calles buscando victimas para arrollar. Si en tu barrio estas características están presentes, al igual que lo están en el mío, estoy seguro que has entrado en la realidad de las mariposas con cuerpos de billetes y ojos fosforescentes. Una vida con papeles que forman moradas de insectos blancos y fríos. Una realidad irreal de hileras e iguales, con homogéneas personas, con homogéneas mentes. En mi mundo aunque usted amigo no lo crea hay maquinas que cosechan espigas de hombres y no de trigo. Un mundo extraño y del cual recomiendo salir en este mismo instante.[/FONT]
Comentarios
"[...] máquinas que cosechan espigas de hombres y no de trigo [...]", lo mejor de tu texto, y lo de las mariposas hechas de billetes estuvo bueno, también.
Saludos.
Lilitu