¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Mériac, un vampiro con alma. Capítulo 10: Familia de sangre

ValakyaValakya Pedro Abad s.XII
editado julio 2010 en Terror
La historia de Natael tenía interesada de sobremanera a Mériac. Ahora entendía por qué siempre había visto a Nicolás de noche. Las famosas juntas de negocios en realidad eran excusas para su sueño diurno. El hambre natural de conocimiento pedía saber más acerca de este oscuro y maravilloso nuevo mundo.
—¿Cómo está dividida esta sociedad? —preguntó con ávido interés.
Nicolás sonrió, hablar acerca del origen de la crianza de Natael era un tema que apasionaba al grado de poder hablar del tema por noches enteras sin cansarse, cerró el viejo ejemplar de La Odisea que tenía en sus manos y dejó su lectura para otro momento, su mirada hizo retroceder a Mériac.
—En-kaiban la dividió en familias cuando forjó la Sociedad Inmortal y sus reglas en Roma. Cada familia ha desarrollado una serie de poderes específicos, así como un vino varietal de merlot, el cual posee ciertas características en sabor, aroma y color con respecto a un pinot noir o a un Chatrrê Du Pap, el Don Oscuro tiene diferentes matices dependiendo del vampiro que sea tu sommelier.
Se puso en pie y caminó hacia el ventanal, miró por unos minutos los árboles frutales; en esa época del año las frutas estaban madurando Nicolás se deleitaba al contemplarlos en ese estado, pese a ya no recordar su sabor después de más de ochocientos años de vida inmortal.
—Sólo Natael tenía todos los poderes del Don Oscuro, este se diluyó en sus hijos. Andamid, Dhurzal y Qhaal-enumeph, a los cuales nos referimos coloquialmente como los ancianos o los Dioses Sumerios; Cada uno de ellos desarrolló ciertos dones, pero no pudieron desarrollar otros, que a su vez se fueron diluyendo con sus demás crianzas.
—¿Qué pasó con ellos? – preguntó intrigada.
—No lo sabemos con exactitud, hay muchos mitos al respecto, algunos aseguran que el mismo Natael los empaló en Babilonia y están enterrados en alguna zona de la región de Irak, otros dicen que fueron sepultados por la primer erupción del Vesubio en el año 1600 antes de Cristo y sus cuerpos petrificados fueron arrojados al mar, otros tantos presumen que luego de un fuerte temblor quedaron sepultados en roca, cientos de kilómetros bajo nuestros pies. Lo único cierto es que están dormidos y esperamos que duerman para siempre, porque en la noche del Raknarok, cuando despierten devorarán a todos los vampiros y demás seres vivos del planeta: será el fin del mundo.
—¡Oh! —musitó con un marcado interés y preocupación.
Complacido por el efecto de sus palabras en Mériac, prosiguió:
—En nuestra sociedad hay varias familias: los Cambiaformas, los Andamid, los Saitan, los Dhurzal y nosotros, los Volvalio. Sólo dos de los nuestros tienen el nombre de su fundador original; los Andamid son crianza del primo de Marmateron, Lugal de Uruk, y primer hijo de Natael. Andamid era un noble relegado que se hizo de gran renombre cuando logró obtener la realeza para la primer dinastía de Uruk, que dominó por siglos Mesopotamia. Los Andamid son apegados a la tradición familiar; desearon tanto que el control se estableciera en nuestra sociedad que más de alguno los culpa de la ruptura que se dio en la noche de la Gran Revuelta en Estambul. Jactanciosos, petulantes, soberbios, pero sobre todo insulsos y ciegos como un murciélago al medio día en el desierto, no se han dado cuenta que ya no es el Siglo V —dio un sorbo a su copa—.
“La otra familia son los Dhurzal; crianza de la hija de Kaimhenip, señor de Lagash y consejera real. Muchos aseguran que fue el primer amor del Padre Oscuro en su vida inmortal. Ellos fueron menos afortunados que el resto de nosotros; dice la tradición que una noche en Babilonia, Dhurzal bebió la sangre de un ángel, al ser tocada por la gracia de Dios, su mente simplemente se destrozó y muchos aseguran que la sangre del ángel revivió el espíritu de Kirthegihian en ella, siempre sediento de la esencia de los níveos soldados de Dios. El espíritu guerrero de su herencia sólo es comparable con su sed por sangre inmortal. La gran mayoría de los caníbales son dhurzales; el deseo de Kirthegihian ha sido heredado en sus cuerpos; Asur-ballit, descendiente directa de Dhurzal, llevó a las tropas asirias de Arsubanipal a destruir todo el oriente. Si no podía apagar su sed con sangre inmortal, lo haría con sangre humana.
“Luego tenemos a los Cambiaformas descendientes de Kaah. El viñador de los sembradíos sagrados de Horus en Egipto, tras su conversión tomó el nombre de Anubis. Dejó su rostro con la forma de un chacal negro para autonombrarse señor de los muertos en Menfis. Durante su estancia en el desierto, Natael descubrió que podía transformar su cuerpo, tomando la forma de un águila, un león o en niebla, este descubrimiento trajo como consecuencia un estado mental en nuestra no-existencia que nos hace perder la razón, se apodera de nuestra conciencia haciendo de nosotros bestias sedientas de sangre. A este estado le llamó el Demonio interior; en los Cambiaformas, esta entidad se manifiesta alterando sus cuerpos para llevarlos a cierto estado cercano a la locura y a una forma correspondiente a su estado mental; usualmente este cambio es gradual, poco a poco los Cambiaformas van transformándose lentamente en ese demonio, pero en algunos casos la transformación se da en el proceso de la conversión. Cuando un odre con poco autocontrol obtiene el Don Oscuro, ese demonio trata de tomar el poder del cuerpo a como dé lugar; se lleva a cabo una lucha feroz entre la conciencia del nuevo crío y esa entidad, dando como resultado una conversión llena de dolor y angustia que se manifiesta en sus cuerpos, completamente deformados como verdaderos monstruos. Muchos aseguran que son descendientes de las aberraciones que hicieron los Babilonios cuando esta ciudad fue tomada por Ciro de Persia. Muchos animales mitológicos en realidad son estos sempiternos que fueron poseídos totalmente por esa fuerza preternatural, como el Minotauro o el León que destruyó Hércules; al final todos los descendientes de Kaah están condenados más que cualquier otro a llegar a ese estado”.
Tomó asiento sin dejar de mirar a Mériac, extasiada ante la verdad que era develada a sus ojos.
—Tenemos a los Saitan. Es extraño que un grupo tan anarquista y rebelde como esa crianza conserve el nombre de su fundador Saitan debido a su falta de apego a las tradiciones. Fue un guerrero espartano, el único sobreviviente de los trescientos que enfrentaron a Jerjes I durante la guerra de las Termópilas.
—Creí que todos habían muerto —repuso Mériac confundida.
—Y así fue. Esa noche todos murieron —sonrió mostrando sus alongados colmillos—. Saitan murió junto con todas las tropas de Leonidas; cuando Natael lo encontró, agonizaba, había presenciado la batalla. Jerjes había sido motivado por Natael para tomar el control del mundo conocido, pero no pudo dejar de conmoverse cuando vio el valor de los espartanos. Una vez que las tropas persas se retiraron, Natael caminó entre los cadáveres y encontró el moribundo cuerpo de Saitan quien se arrastraba hacia su espada con la mirada fija en la dirección por donde había partido el ejército persa dispuesto a perseguir al enemigo con su último aliento de vida. Sorprendido por el valor de este odre, decidió convertirlo. Ojala hubiera sabido el error que estaba cometiendo al Compartir el Don Oscuro con el más rebelde de los inmortales. Saitan lideró de nuevo a los espartanos y aqueos para derrotar a los persas; después de eso su crianza se negó a tener que acatar las tradiciones y principios de la Sociedad Inmortal. Fueron décadas muy difíciles que terminaron con la extinción de este guerrero sempiterno; para nuestra desgracia, su crianza, que por cierto era mucha, heredó el carácter rebelde y anárquico de su sommelier. Nunca verás entre los Regentes de nuestra sociedad a un solo Saitan.
Chasqueó los dedos y un sirviente apareció con otro par de copas rebosantes de sangre; Nicolás prefería beber en la comodidad de su salón de lectura.
—Bebe, no es bueno postergar el hambre, el demonio que habita en nosotros puede despertar.
Mériac llevó con mucha dificultad la copa a su boca, era su segunda noche como inmortal y beber sangre humana le parecía grotesco, aún se negaba a creer que había dejado ser humana para convertirse en vampiro.



**************
Continúa en el sigueinte mensaje de este hilo

Comentarios

  • ValakyaValakya Pedro Abad s.XII
    editado julio 2010
    ... Continúa del mensaje anterior.

    ************

    —Por último están los Dubois, una subfamilia de la crianza de Imhotep. Muchos creen que descienden del linaje de Carlomagno en los tiempos de Bizancio; alardean de su origen procedente de castas reales de príncipes y reyes, pero no son más que despreciables vividores, parias que pretenden tomar el poder detrás de sus lindos rostros de adorables muñecas de porcelana —su rostro gesticuló desagrado— Las leyendas de vampiros galantes y andróginos provienen de estos vanidosos y petulantes niños mimados, protegidos por los Andamid. Son tan insulsos y banales que no hablaré más de ellos, me fastidia el tema.
    —¿Cuál es nuestro origen? —preguntó Mériac con sumo interés.
    —Dejé lo mejor para el final, pequeña. Nosotros procedemos de una familia que logró despertar un poder que se creía perdido, un poder que no toleran quienes no pertenecen a nuestra familia por el origen de este mismo don y por el cual se ha perdido el nombre de nuestra familia original, dejamos de ser parte de los cinco y formamos nuestro propio linaje. Hace poco más de mil años en la región que hoy se conoce como Ucrania, un vampiro de nombre Sarko Volvalio invadió, por órdenes del Regente de la ciudad, un pueblo donde habitaba una antigua orden de hechiceros; cuando estos se dieron cuenta de la presencia del vampiro se quitaron la vida. Volvalio tenía mas de seiscientos años de vida inmortal, era demasiado poderoso para ellos y prefirieron morir antes que caer en sus manos y entregarle los secretos de su orden; sin embargo, para su mala suerte, uno de ellos quedó vivo, nuestro ancestro lo encontró y lo drenó por completo. El brujo estaba tan mal herido que no pudo evitar que bebiera su alma, entonces —guardó silencio— despertó el poder dormido que no procedía de Natael, sino de su cautivadora concubina en sus primeros años de vida inmortal, el arcano. La herencia de Kirthegihian.
    Tras miles de años el nombre de la Diosa Oscura de Sippar causaba que los cuerpos vampíricos sufrieran un escalofrío involuntario en lo más profundo de su ser —Mériac no fue la excepción—, sin saber por qué, ese nombre había estremecido su cuerpo en una mezcla de odio y miedo.
    “Ella era una maga, perteneciente a la primer orden de hechiceras del mundo. Logró tener preso a Natael por más de un siglo en Sippar. Usando únicamente su fuerza de voluntad, el Padre Oscuro logró liberarse del yugo que la bruja tenía sobre él para devorarla a la postre. Sus poderes permanecieron en Natael, sólo que estuvieron dormidos durante miles de años hasta que gracias a que Volvalio bebió el alma de ese mago despertó el arcano. Cada miembro de nuestra familia desarrolla cierta habilidad en el arcano. Existen quienes dominan la sangre, el primer componente mágico que usó el viñedo; hay otros que pueden crear objetos mediante el uso de una alquimia, usando su sangre como componente de intercambio para la equivalencia que exige este arte, y estamos nosotros que controlamos la materia con el poder de nuestra mente, mover objetos con el pensamiento”.
    Nicolás extendió su mano y el libro que estaba leyendo voló desde su lugar en el librero hasta su mano.
    —Nosotros podemos sobreponer nuestros pensamientos a los objetos de la realidad, incluso hasta podemos —miró de soslayo a Mériac— volar.
    Los ojos de la joven se abrieron como platos, no podía creer lo que había escuchado… volar, uno de los sueños más codiciados de cualquier ser humano.
    Se puso en pie y sin pensarlo bebió la sangre de un solo trago, sin recordar siquiera el contenido de la copa.
    —¿Hablas en serio Nicolás? —preguntó sin ocultar su asombro.
    —Claro —su mirada cambió—; no vuelvas a llamarme por mi nombre con tanta familiaridad, te dirigirás a mi de usted y usarás el termino sommelier. Siempre.
    Estaba sorprendida ante la reacción de Nicolás.
    —El beber de ese mago fue un hito en nuestra historia, al grado que se creó una nueva familia. Por obvias razones fuimos odiados por muchas familias, entre ellas los Diávolos.
    Durante unos minutos guardó silencio.
    —Proceden de vampiros persas en los tiempos de Darío. Casi fueron destruidos en su totalidad en la batalla de Gaugamela. Los sobrevivientes huyeron hacia Europa donde encontraron refugio en Rumania. Se escondieron en la comarca de los Cárpatos, en Transilvania, para ser exactos.
    —¿Cómo… Drácula? —preguntó dubitativa.
    —Así es, pequeña, los Diávolos tienen uno de los poderes más terrible de la crianza de Natael, una variante de los Cambiaformas babilónicos que inmigraron desde Menfis. Un estudio profundo por parte de Valka Nisporius ha determinado que esta alteración en el poder de los Cambiaformas procede de los tiempos de Jerjes I, cuando un vampiro de nombre Xilios desarrolló un poder extraño. Este poder fue perfeccionado siglos después por Diávolo al pactar con un demonio de nombre Belial. El mundo consideraba monstruos aberrantes a los persas en aquellas noches y tenían razón en creerlo, pues la depravación de sus almas y su deseo irrefrenable por la perfección física alteró el poder de los cambiaformas; ellos no solamente pueden cambiar sus cuerpos en formas animales, también pueden moldear la carne y el hueso a voluntad, son capaces de crear horribles pesadillas con seres humanos y vampiros. El miembro fundador de esta familia depravada fue Diávolo, quien compartió el Don Oscuro con más de cien persas; tras su destrucción, el único sobreviviente, Fyrom, hizo resurgir a su familia en los Cárpatos y como agradecimiento de su crianza fue devorado durante la noche de la Gran Revuelta en Estambul, lugar que había hecho su residencia desde el siglo II después de Cristo.
    Movió su mano y el libro voló para tomar su lugar en el librero.
    —Se nos llamó herejes por haber revivido el legado de la Diosa Oscura. Fue ella quien esclavizó a Natael por un siglo usando el arcano, un arte por el cual odiamos a los brujos; nos recuerdan constantemente que una simple mortal pudo tener como prisionero al primer vampiro.
    Sonrió.
    —Pero resulta que nuestro arte prohibido y odiado fue el arma que detuvo a los renegados en la noche de la Gran Revuelta; Antonio de Casares nunca se imaginó que el arcano tuviera tanto poder. Los Santaterra y los Diávolo son ortodoxos, crearon su sociedad, si es que así se le puede llamar a ese atajo de salvajes, basándose en las jerarquías de la iglesia. Al igual que nosotros tienen un Regente que controla la ciudad o dominio en cuestión. Debajo no está un patriarcado como con nosotros, sino un solo vampiro, el Obispo, un rebelde de gran poder que generalmente es la mano ejecutora del Regente; luego siguen los sicarios. El resto se divide en tropas y manadas, no hay más agrupación. Se organizaron rápido durante la noche de la Gran Revuelta, pero cuando dejaron París para tomar las ciudades españolas con el fin de apoderarse de los barcos de guerra, se toparon con nosotros —su mirada brilló de orgullo—. Yo estaba ahí, recuerdo sus llantos y gritos cuando miles de estacas impregnadas en brea y fuego volaron hacia ellos. Cientos de rebeldes dejaron de existir esa noche, Antonio de Casares ordenó como prioridad el exterminio de todos nosotros, fuimos un arma decisiva contra los renegados; sin nosotros los rebeldes hubieran obtenido más poder, quizás incluso hubieran ganado la guerra.
    —Nic… Sommelier —corrigió cerrando los ojos— ¿Estamos en guerra?
    —Sí, pequeña, estamos en una guerra desde hace muchos siglos contra los cruzados, como se hacen llamar estos renegados. Esta guerra podría despertar a los ancianos.
    —Mañana daremos inicio con tu adiestramiento en el arcano.
    Mériac dejó la copa sobre la mesa.
    —¿Puedo retirarme? —preguntó con respeto.
    —Sí puedes.
    Abandonó la habitación, una vez afuera se dio cuenta de algo que no había pensado por la vorágine de información, estaba muerta; era un muerto en vida, no envejecería, pero tampoco tendría hijos naturales, vería a todos sus amigos morir. Las voces de los ángeles y sus amenazas cayeron sobre ella junto con un sentimiento de tristeza.
    Había dejado de ser una hija de Dios, ahora era una inmortal y para poder seguir existiendo debería de beber sangre humana, por siempre.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com