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Carta de un preso

edgar89edgar89 Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado julio 2010 en Narrativa
Quiero empezar diciéndote que lamento que no te escribiera antes pero he estado muy liado aquí dentro, ya sabes… familiarizándome un poco con el sitio, haciendo amigos… tipos duros de verdad, por cierto, estoy currando en la biblioteca, lo sé, el típico trabajo carcelario que hace el listillo de la película, jeje ese soy yo, pero me va bien, allí encuentro paz sabes… no leo mucho pero me relaja pensar que hay historias decorando las claustrofóbicas paredes grises de este sitio que se escapan a algún pintoresco lugar en busca de aventuras y una feliz rutina, distinta a la que estamos acostumbrados. Hay libros rojos, verdes, amarillos, algunos grises, pero procuro quitarles el polvo a todos, todos guardan historias ambientadas aquí y allá, me leo las contraportadas y me inventó la trama antes de acostarme para no pensar, suena algo ridículo, pero me ayuda a dormir, aunque a veces sea imposible. Siento mucho lo que te he hecho pasar, pero ya no hay marcha atrás, debo estar loco o algo parecido, no lo sé… me apeteció y lo hice, ya sabes como soy. No te imaginas cuanto me arrepiento, por ti claro, no por él, si te digo la verdad no pienso en él, ni siquiera en su familia, no sé si me da igual o no puedo, pero me siento extraño cuando trato de hacerlo, me veo a mí mismo desde el techo de mi celda antes de acostarme y me pregunto desde ahí en tono susurrante para no despertar a los demás, si esto va conmigo, es decir, si soy verdaderamente culpable, si la vida es injusta por naturaleza o somos los hombres los injustos, si Dios me odia o que cojones pasa aquí…me martiriza tratar de comprender lo que siento, mis sentimientos, desde que entré aquí, son fríos y distantes con mi cuerpo. Creo que he perdido tanto amor propio que ni siquiera puedo compadecerme de mí mismo, o puede que haya perdido la cabeza, no sé, la verdad que no lo sé... y aunque soy consciente de que fui yo el que disparé físicamente, sólo pienso en la bala, en el gatillo, en el regazo del árbol en el que calló ese tipo, y esas cosas…en un hombre que mira, un puto testigo, y me veo a mí desde sus ojos, y pienso: “no quiero ser ese tío” sin tampoco darme asco, que sería lo lógico, pero cada día me hago más débil. Quería que lo supieras, simplemente para ver que te parece, si me sigues queriendo igual o piensas que estoy loco, esta es mi versión de los hechos ilustrísimo juez, te imaginas… jeje pero enserio, ¿el hecho de no poder pensar en esa gente me convierte en basura? yo no lo veo así pero puede que sea basura, en caso de que así sea, así es como me hicieron, ¿entiendes nena?, así es como las circunstancias vitales me moldearon hasta aquel disparo… ¿y ahora toda la culpa es mía? no es justo, hay toda una vida detrás... bueno, para ser un poco más justos, son dos. Como dicen por ahí, tiene que haber de todo ¿no? Una vez aquí, en prisión, he conocido más a fondo al ser humano, de forma más objetiva, desatado y sin pertenencia alguna a nada, he sido terriblemente libre en éste globo carcelario, paradojicamente consciente de que es preso desde que yo estoy preso, y me he dado cuenta de que nada surge de nosotros, sólo representamos las virtudes y los defectos de un mundo que no inventamos, y a mí me a tocado ser un pequeño grano peninsular en el 2010. Somos el efecto de una inexorable sinrazón que viene de a saber donde y, para conseguir autorrealizarnos, hacemos lo que creemos que que debemos hacer dentro de los límites de esa sinrazón, luego nos damos cuenta de que todo es mentira, cuando sostenemos un vacío interior a un más grande del que teníamos antes, pues cuanto más tienes más quieres, esto siempre lo he tenido claro. El problema son esos jodidos límites, al parecer, yo fui un poco más allá y acabe sin saber muy bien porqué aquí, ya ves, me siento decepcionado conmigo y con todo. La gente de por aquí es necesaria para que funcione el bienestar de algunos y los parias veneren una falsa libertad integrada en un orden que no hace otra cosa más que desplazar, desde un espeluznante anonimato, a personas y despojarles de su vida sino quieren aceptar por las buenas lo que hay, y no me refiero sólo a asesinos como yo. Todo esto esta muy encubierto, todos esos hijos de puta necesitan del miedo para justificar el diámetro de estos barrotes y las balas con punta de acero en el cargador de sus armas, esas son armas de paz y de control, oh sí, eso ya lo sé, pero ¿soy peor que ellos?.
Debe haber una causa que explique razonadamente lo que hice, yo no fui quien me metió esta mierda en la cabeza, ni en el cargador, este odio ni tampoco estas palabras ¿que culpa tengo de sentirme de un modo socialmente inmoral si ha sido precisamente ella, la sociedad, la que me ha convertido en basura?, ella fue la que hizo que disparara, lo sé, y en parte lamento percibirlo así, pero fue ella la que me hacía levantarme todos los días a las seis de la mañana, y sí, también la que hizo que te conociera en aquel bar del centro, por eso no le guardo rencor… Sabes nena, sé que lo estás pasando canutas ahí, en el sofá de casa, rota, injustamente enloquecida, reaccionando del shock, te imagino distinta, pero tú también tienes que hacer un pequeño esfuerzo por entenderme, aunque incluso a mí me cueste un mundo hacerlo, nunca mejor dicho, pero tú eres mejor que yo. Hay algo que me bloquea, una fuerza superior que impide una conclusión de los hechos clara y coherente. De todas las historias que corretean sin sentido afuera sólo te visualizo a ti, pero estás distinta y rota, inerte, quieta y muda, con otra personalidad y otros sentimientos parecidos a los míos, y no me gusta, no me gusta nada. Te veo triste, con la sombra de ojos derramándose por tus mejillas y los pelos del flequillo pegados a tu frente sudada, y alborotados. Se me hace muy cuesta arriba este papel con esa imagen… con grietas por la cara de un azul paliducho que he dejado yo en cada esfuerzo por mirar tus ojos tras esas vidrieras de pena y de dolor que no dejan salir ese precioso brillo verde, convertido en desesperanza, y es un verde feo, muy desagradable, ya te digo… distinto, todo parece una horrible pesadilla y después esta esto, estos jodidos barrotes y sus jodidos perros guardianes… creo que me estoy olvidando de tu cara, de tu estatura y tu forma de ser, por favor haz que me acuerde, hazlo por mí, si tú estás bien, yo estaré mejor, ahora mismo, si vivo, es por y para ti. Recupérate, sonríe, contéstame si te apetece y envíame una foto. Te quiero y te añoro.

Pasó un mes y ella no le contestó, a los pocos días se rajó las muñecas en su celda con un pequeño trozo de un tenedor que había robado durante la comida, dejando escrito en una servilleta: “¿Para qué? No me merecéis, espero que algún día lo entendáis. Hasta nunca y que os jodan a todos y cada uno, yo me largo. PD: Lo único que lamento es no haberme llevado a uno o dos más por delante”.

Comentarios

  • betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado julio 2010
    Estimado Edgar. siempre he sentido atracción por todo lo relacionado con la vida de los convictos, allí, como bien lo explica el protagonista de la historia relatada, ( en forma sencilla, directa y muy bien lograda), son otras y diferentes las concepciones, valores y pensamientos.

    Muchas gracias por compartir.

    betob
  • JNMJNM Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado julio 2010
    Edgar, como siempre, buena prosa. Muy bueno el tono. Dominas a la perfección ese tono negro, oscuro, adecuado para personajes marginales. Quizá el final, el hecho de que se raje las venas, sea un poco típico, ¿no crees? También funcionaría si le dejaras esperando la respuesta, desconsolado, a lo largo del tiempo, sería una condena todavía más dura. Bueno, es una matización sin importancia, cuestión de gustos.

    El hecho de que sea un monólogo interior, casi más que una epístola, me parece un gran acierto, los pensamientos se suceden en cascada de una forma conexa y desvelando la historia, dejándola asomar, como debe ser, como hacen los que escriben bien. Me gustó mucho. Ah, si no has leído "Celda 211" (no vale con haber visto la película) te lo recomiendo. Te gustará.

    Un saludo.
  • edgar89edgar89 Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado julio 2010
    Ey gracias a los dos por los comentarios. Betop, es la primera vez que te veo por aquí, le echaré un ojo a tus escritos. JNM, es bueno el final que propones, seguramente más abierto y atípico que el mío, más interesante quizá, pero prefiero poner un punto y final entiendes, "ya no hay más", "esto se acaba y acaba mal" y sobretodo, una excusa para dejar esa posdata jeje. Un saludo a los dos y gracias por el interés.
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