Jazmín
Puede que sea el momento
-todavía eres Jazmín-
de cumplir una promesa.
Hablar sería menos triste
si tuviera tu mano.
Eras ese ser cotidiano.
Un algo blanco encendido
con sonrisa de niño.
Y me dabas la mano...
como quien entrega la vida
en un gesto de amor
que vivimos intensamente.
El desequilibrio como norma
contra un gris no demasiado cruel
y la suerte ligada al cuello,
rienda del indómito corcel
que galopa por tus venas.
Renaces de tus cenizas
con un gesto adolescente,
y una fuerza desbocada
en tus pupilas
derriba muros
... o los tiñe con la sangre
de tus venas.
No hay ahora palabras
en busca de unos ojos pacientes
o entristecidos que las acojan,
ni una mirada inocente, desorientada,
que espere encontrar aún
todas las respuestas
en unas pocas palabras.
Me niego -¿oyes?-, me niego
a ver tus ojos serenos
y tu cuerpo, siempre inquieto,
dormido.
Quiero que caigas rendido
de tanto sentir,
que la vida no te quepa
en la piel.
Hazte, amigo, un camino largo
y lleno de experiencias
que un día puedas contarme.
Recuerda siempre
que te quiero.
PS. Estaba buscando algo que subir y me he encontrado con esto. Es muuuy antiguo y no tiene mucho de literario, por no decir nada. No es más que una promesa, y la historia de un momento de esos que tienen la facultad de permanecer.
(Como es personal, me permito aclarar que no hay drogas -por lo del caballo- ni historia de pareja, sólo una profunda amistad que no pudo continuar.)
Comentarios
Un abrazo.
Un abrazo. ¡¡ Y sigue !!
También le tengo cariño a esa frase, aunque creo que me gusta más por lo que tiene de regalo que por otra cosa. Imagino que subirlo fue como un gesto, un recordatorio de esas amistades que pasaron pero no se olvidan, y por eso no quise tocarlo.
Me apetece retomar aunque sea un poco esto de los versos, así que igual cuando tenga un rato puedo subir algo con un poco más de intención.
Espero que podamos verte en breve por aquí con más de lo tuyo; entre tanto, mucha suerte con esos relatos!!
Saludos!
Esto... en lo de literario, siempre sale algo, y más aquí, que habla de una amistad que se alimentaba de tardes a base de café y mucha ilusión por la poesía. Sólo creo que cedí por esa parte a cambio de personalizarlo, y, claro, no creo que ése sea un rasgo literario.
Lo del jazmín, todo lo demás, es exactamente como dices. Esos momentos intensos e inocentes suelen acompañarnos para siempre (no sólo esos, claro), y suelo desempolvarlos de vez en cuando para tomar un poco de perspectiva.
Gracias miles por la visita!