9:51 a.m
Bajé corriendo las escaleras, pensé que lo perdía. Afortunadamente no era el mío. Suspiré y notaba que me faltaba algo. ¿La cartera? Uff menos mal, estaba en mi bolsillo. Me faltabas tú. Me puse de puntillas y te busqué entre los demás pasajeros. Miradas equívocas. ¡Al fin! Allí estabas, en tu sitio de siempre, como si el mundo entero supiera que es el tuyo. Con cuidado me acerco ¿Perdone caballero me permite? Y tras dos paradas conseguí ponerme a tu lado. ¡Qué mona! Hoy incluso estabas más guapa siempre. No sé, se habrían alineado los planetas con la luna y los asteroides, pero hoy estabas espectacularmente preciosa. Piernas cruzadas y cabeza apoyada en el cristal. Tus ojos se cerraban del sueño… Aunque intentabas disimularlo yo me di cuenta. Me alegras las mañanas. ¿Qué sería un viaje sin verte? ¿Sin ver cómo te retocas los ojos en ese pequeño espejo que guardas en el bolso? Y ahora es cuando deseo ser espejo… ¡Lástima! Se me agotaron mis tres deseos. En menos de tres paradas te bajas. Te pones de pie, te colocas la falda, te miras de arriba abajo, casi como yo, y sales. ¡Hasta mañana querida! ¿No te olvidas de algo?
Comentarios
Dime, ¿eres tú a quien olvida ella al irse? Eso he interpretado...
Gracias por leerme y por tu comentario
Gracias por leerlo
A lo mejor porque soy una seductora en crisis...
Seguiré leyédote. Me gusta tu estilo.