Tezcatlipoca era la luna y el manto negro, el humo y el espejo que todo lo ve y que todo lo siente, a cambio yo era joven y creía ser mejor, así, a veces, los dioses somos la prueba misma de la arrogancia. Yo decía ser el bueno, el blanco, la verdadera serpiente emplumada. Mentía que volvería y jamás volví. Yo era la taimada prueba de la soberbia celestial. Ojala me hubieran comido el pie a mi, al fin y al cabo Tezcatlipoca lo necesitaba mas que yo, ya que fue el quien combatió a ese engendro Cortez que, en vano, uso mi nombre, fue su fugaz esencia, profano cuerpo y alma mortal que se apoderaron de mi psique y me entregaron a esta condición de hombre. El fantasma del espejo que es mi hermano me ha atormentado siempre, quien sabrá que fue de el al creer que esa bestia asesina que descuartizaba a sus hombres uno a uno era su gemelo. Ahora estoy en esta comarca donde a mi padre lo llaman Inti, lo llaman o lo llamaban, pues nuestro paso por la tierra esta casi olvidado. Poco a poco voy recordando algo que pretende ser de ningún tiempo y de ninguna parte, se que nunca será así hasta ser olvidado, en el fondo estoy seguro que no falta demasiado. Desde esta ventana que ve al mundo siento ya no ser omnipresente. ¿Cuándo nos perdimos padre? Este diario o confesiones que escribo pretenden evocar de algún modo a esa deidad que nunca fui. Nadie sabe el dolor que es para un dios tener que hacer memoria y sentarse a escribir como un hombre, preterir su omnipotencia y ser testigo rindiéndose a una fuerza mayor. En fin, los perros ya no ladran hacia nosotros. Talvez sea tiempo de ser olvidados, de abandonar el mundo de los hombres y partir hacia las ideas. Solo se que mi pueblo a muerto, que mi muerte esta próxima, y que tu, padre allá en lo alto, te has vuelto sordo y das la espalda a nosotros mortales.
Comentarios
intentare tomarlas en cuenta y escribir un mejor cuento.
lo unico que creo es necesario defender es que el anonimato de Quetzalcoatl es necesario para este relato, es obvio quien lo escribe y el que no lo entienda debe estudiar un poco la mitologia azteca eso le ayudara a comprender mejor la historia
Yo me refería a que hubiese sido más claro, en el caso de su gemelo Xolotl del que hablas en tu texto, haberlo llamado por su nombre.
No creo que escribir sobre personajes (históricos o mitológicos) sin aclarar su identidad o su historia, pensando que quien te lee deba "estudiar" el tema, sea un buen aproche hacia tus potenciales lectores.