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Mis piernas avanzaban sin rumbo alguno mientras lograba distinguir, entre montañas y abetos, un lugar que se presentaba perfecto para tirar mi inexperta caña. En aquel territorio, el rió Namsen abandonaba su turbulencia habitual para escupir aguas calmas. Dejando atrás la arboleda, avancé por una superficie de roquillas blancuzcas. Llegué a la orilla, descargué la mochila sobre un pedrusco y preparé el instrumento atrapa-peces.
Habían transcurrido once años desde mi último lance con el sedal; pero mi atinada memoria aún albergaba recuerdos de pesca, los suficientes, al menos, para no perder un ojo.
Montada la caña, me disponía a realizar el quehacer más dificultoso: ensartar el gusano en el anzuelo. El bichejo se retorcía desesperadamente para escapar de un, a su ojos, enorme garfio. «Deja de moverte», le dije. Me estaba poniendo nervioso. Acerqué la vista para contemplar mejor a los dos púgiles. «Deja de moverte», repetí.
-¿Me estás pidiendo que me suicide, imbécil? –dijo el gusano.
A esto reaccione como cualquier otra persona que oye hablar a un repugnante anélido. Grité, mis manos se agitaron imprudentemente y mis peores temores se vieron cumplidos: el anzuelo decidió saludar efusivamente a mi ojo izquierdo; este le contestó con un chorrito de sangre y yo, gritando de dolor, caí al suelo. Menuda ostia me pegué.
-No te lamentes: aunque te haya costado un ojo… ¡Ya tienes cebo! –dijo el gusano al tiempo que se marchaba silbando al ritmo de los Monty Python. Encima, después de aquél encontronazo, el gusanito me venía con coñas. Suerte tuvo de que perdiera el conocimiento porque no hubiese dudado en pisarlo con mis botas.
Y esta es la trágica historia que me metió de lleno en el negocio de los cupones. En ocasiones aún pienso en arrancarme el otro ojo para conseguir un rostro simétrico pero entonces mis amigos dejarían de llamarme El Cíclope y eso, sinceramente, es algo que me encanta.
Comentarios
Pd: ¿A qué filosófo has leído?
En la escuela Platón/Sócrates, David Hume, Stuart Mill y Nietszche. Este último lo cogí con ganas e indagué un poco más por mi cuenta y, junto con el primero, es el que más se me ha quedado. Luego, el aire filosófico también me viene por las películas que me trago (tipo 2001: Una odisea en el espacio), y porque soy así.:D Ahora empiezo carrera de filosofia; pero no quiero que con ello no se entienda nada de lo que digo.:o Miraré la novela de Mann, ya conocía de ella. Grachie.
Hola Eanu, es la primera vez que me dirijo a ti, pero leo casi todo lo que escribes últimamente. Y por un lado agradecerte tus comentarios sobre mí y por otro lado hacerte llegar los míos. Al contrario de lo que en una primera lectura pueda parecer, creo leer entre las líneas de tus escritos una gran sensibilidad, una gran cultura de las emociones y un mas que correcto uso de la lengua escrita, unas veces literaria, otras veces más prosaica, pero casi siempre interesante. Y creéme me río con la fina ironía rayana en el sarcasmo que derramas sobre las cosas, las ideas, los conceptos e incluso sobre tí mismo. Espero y deseo que tras esa actitud no se esconda, en verdad, un sufrimiento emocional o afectivo real que pueda estar interfiriendo seriamente en tu vida, de ser así, como si no lo es, en la medida que nos brinda el foro cuenta conmigo.
Un placer siempre leerte amigo!!
Un abrazo
Dorchy