Juan, estaba libre.
Se lo contaron los amigos de él.
Sabía que vendría por ella. Veinte años preso, siendo inocente, eran demasiados.
¿Y si la perdonó? Seguro que no, sería un caso inédito. En tantos años habría masticado dolor y lágrimas, contra ella, que mintió para salvar a su amante.
Eran las cuatro de la tarde, debía abrir el almacén.
Sacó del ropero el revólver, lo colocó en el estante bajo el mostrador, y lo cubrió con un periódico, luego quitó la traba de la puerta.
Estaba atendiendo a una clienta cuando él entró. La mujer se fue y ella se puso en guardia, acarició el arma.
Él la miraba en silencio, sin odio.
-Sabes –dijo Juan- todo el odio almacenado por años, al verte se diluyeron.
Ella no respondió.
-Estás tan consumida por los años, tan mal, que comprendo, pagaste con remordimiento el mal que causaste. Yo no fui feliz allá adentro, pero vos tampoco.
Ella bajo la cabeza, él continuó:
-Soñaba con tenerte frente a frente y que me dijeras ¿por qué? ¡¿Por qué?! Pero no hace falta.
Lo vio irse, con la tranquilidad del que no tiene apuro.
Lloró mientras su mano se crispó en el arma.
Comentarios
Bonito
Juan, estaba libre.
Se lo contaron los amigos de él.
Da para mucho mas ese parrafito me parece... podes hacerlo mas..mejor xD jaja fijate de darle unos retoques en mi opinion
pero muy lindo che
suerte y segui asi ^^
Toeren, te cuento que me encantan los cuentos cortos, ahorrar palabras de más. Se puede decir mucho sin escribir demasiado. pero es cuestión de estilos.
Gracias.
María
Obvio, a mi tmb me encantan, yo escribo cuentos cortos, pero esos dos renglones q te marque me parece q podes explotarlos mas, igual es solo una opinion ^^ suerte!
Espero otro pronto.
Barton