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Sorpresa en una boda sin anillos

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

Sorpresa en una boda sin anillos

¡Por fin llegó el día en que las familias de los dos contrayentes esperaban! 

Después de diez largos años de noviazgo, Ana y Paco se iban a casar. La Santa Iglesia estaba adornada con flores blancas y rojas, el coro eclesiástico ensayaba las últimas notas, y los invitados aguardaban en amena espera conversadora. Todo era perfecto, hasta que...

—¡He perdido los anillos, Paco! -exclamó Pepe, amigo del novio, el padrino de la boda y el encargado de llevarlos.

—¿Qué has dicho? -Paco sintió que el color se le iba del rostro-. ¡Pepe, déjate de bromas!

—¡No estoy bromeando! Los tenía en el bolsillo esta mañana, pero ahora... ¡han desaparecido!

Ana, que estaba en el dormitorio de su madre preparándose, recibió la noticia a través de su prima Rosa.

—¡Esto no puede ser, barruntaba que algo así iba a pasar! -exclamó, levantándose del silloncito del tocador-. ¡Siempre había pensado que el tontorrón de Pepe haría algo desastroso.

—Cálmate, Ana -le dijo Rosa-. Aparecerán. Lo más importante es que hoy te casas con tu amado Paco.

—Por supuesto, ¿pero qué clase de boda es sin anillos?

Mientras y ya en la iglesia, un cabreado Paco nervioseaba por tardanza, pero trataba de calmarse.

—Tienes razón, Ana, vamos a pensar un poco. ¿Dónde los viste por última vez?

—En este mismo dormitorio, se los entregué yo a Pepe antes que mi madre me pusiese el traje de novia y otros aditamentos. Y después, Pepe cogió un taxi que lo llevase a la iglesia. ¡Ah, el taxi! -Ana se golpeó la frente-. Quizás se hayan caído en el interior del taxi.

—¡Telefonea ahora mismo a tele taxi y que localicen al taxi! -ordenó Ana, casi llorando.

Tras varios intentos nulos, al fin consiguieron contactar con el taxi, que, por cierto lo conducía una mujer, la cual prometió buscarlo por todos los rincones del coche. 

Sin embargo, el tiempo pasaba y la ceremonia tenía que comenzar.

—¿Qué hacemos entonces? -preguntó el sacerdote, echándole paciencia al asunto.

Ana llegó a la iglesia, guapa y radiante, pero visiblemente preocupada.

—No podemos retrasarnos más, Rosa ¿Y si improvisamos?

—¿Y cómo improvisamos dos anillos de boda? -preguntó Rosa, que ya empezaba a nerviosear.

—Quizás resulte. Usaremos otros que servirán momentáneamente -propuso Ana.

Los familiares empezaron a barajar opciones: un tío de Paco prestó su anillo de boda (que le costó trabajo desprendérselo del dedo), su esposa le ofreció una sortija. Pero nada era lo adecuado. 

De pronto, Paco tuvo una idea mejor.

—¡Esperad un poco! -corrió hasta su madre, que estaba entre los invitados:

—Mamá, ¿tú sigues usando el anillo de mi abuela?

—Sí, hijo, pero...

—Pero nada. Préstamelo. Es sólo simbólico, ya recuperaremos los originales.

La madre dudó, pero como era el casamiento de su único su hijo, accedió.

Con los “nuevos” anillos en poder de Pepe, la ceremonia comenzó. La pareja intercambió votos y cuando llegó el momento crucial, se miraron con complicidad.

—Con este anillo -dijo Paco, poniendo el anillo de la madre de Paco en el dedo de Ana-, te prometo Amor eterno.

—Con este anillo -repitió Ana, haciendo lo mismo-, te prometo amarte todos los días de mi vida.

Los invitados aplaudían, pero cuando iban saliendo de la iglesia, la chofer mujer del taxi entró presurosa vestida de novia, con una cajita en la mano derecha, gritó a viva voz:

—¡La ilusión de mi vida se va a cumplir! Voy a casarme con el hombre de vida, mi Paco, por la Iglesia. Tanto nuestros tres pequeños hijos como yo estábamos esperando este sublime día.

Paco reía nerviosamente mirando a la taxista. Le dijo, en forma de pregunta:

—¿Qué haces tú aquí?

—¿Qué hago yo aquí? ¡Pues nada menos que a casarme contigo, corazón mío!

Ana miró a Paco con sorpresa y a la taxista con ira.

—¡Paco, quién es esta mujer! -pregunto Ana

—Pues… verás… -Paco no daba pie con bola


A Chávez López
Sevilla dic 2025

 :)
 

Comentarios

  • Y entonces que pasó...
    Feliz navidad. :)
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    Y entonces que pasó...
    Feliz navidad. :)

    Pues pasó... ¡casi na! Que por poco no se matan las dos novias, siendo separadas por algunos asistentes a la boda, y el novio desapareció y todavía no lo han encontrado.

    ¡Feliz Navidad!

    Saludos, jefa

     :) 

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