Aquellos cisnes tristes en un mar sonoro
de inmensa calma, en un ambiente hostil.
Porque de cantos mágicos crece el Moro,
quien nos mira insano, sin poder huir.
Quien canta no resuena...
pero mira aquel corcel.
No hay quien le dé madera,
¡no tiene melodía para imponer!
Sus manos quietas y parejas,
como quien teje cisnes en el desierto:
piruetas, relajo y pincel,
su artista interno pide llanto.
Aquí se presenta el Moro como rey en su palacio,
que de tanto tiempo sigue sordo,
pescando males en el fungo.
Quien mira sin rumbo,
pero en alta mar grita: “¡A bordo!”,
como escritor sin su prefacio.
Pajarillos y luciérnagas...
quien mata al muerto no tiene final.
Si miras a lo lejos, está el desierto,
¡pero mi amigo el Moro no puede mirar!
Comentarios
Hola, leo_alv1993
BUeno sería que te presentaras al foro. Gracias.
Aquí:
https://www.forodeliteratura.com/f/categories/presentemonos
Un saludo cordial