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Vivo con miedo. Con dos tipos de miedo. El primero se acrecienta irremisiblemente cuando se aproximan estas fechas. Las fechas en las que mensualmente debo ser entrevistado por un psiquiatra. No siempre ha sido así, con un corte de vigilancia tan estrecho; ni me he sentido así, tan indefenso. Hace exactamente tres años se profetizó que yo volvería probablemente a una institución mental pasado este periodo. Eso, y el hecho de que en nuestra última entrevista mi psiquiatra volvió a hacer alusión a dicha institución, recae sobre mí. Y es raro, porque durante estos tres últimos años, nuestras entrevistas han sido lacónicas y estériles. Bajo mi punto de vista. No me han ayudado lo más mínimo, salvo en, como ella misma dijo <<haber conseguido no volver a ese sitio>>. Como si estuviese predestinado y gracias a este seguimiento lográsemos burlar al destino. Cuando la vez anterior confesó verme equilibrado.
Este asunto de los psiquiátricos es muy turbio. Para los médicos es bien sencillo, cuando algo en tu vida se desmorona, cuando aparecen testigos que te señalan, cuando te colocan enfrente de ellos y dices algo, o reaccionas de algún modo errático, te cuelgan el cartel, básicamente te medican y esperan a que las aguas se calmen. Aunque en tu interior estén embravecidas.
[...]
(El texto completo se encuentra aquí)>>> https://siervosdelsol.blogspot.com/2022/10/otro-asunto-de-locos_21.html
Comentarios
Es precioso llevar la contraria.
Hace años, aún era yo joven, viajaba por una carretera de segundo orden, cuando llegué con el coche a un cruce con las vías del tren. Por la derecha era una zona plana, no así por la izqueirda. Cuando me acercaba con el coche, miré a la derecha y ví cómo se acercaba un tren de mercancías. No era demasiado rápido, pero yo aún andaba algo lejos del cruce. De pronto, sentí cómo en mi mente había algo que me decía: "¡Cruza! ¡Ten la valentía de hacerlo! Tienes el tiempo justo, pero sentirás algo en tu interior que te llenará plenamente" De inmediato, mi pié aceleró el coche. Curiosamente, en ese instante, sentí cómo en mi cerebro me hablaba otra voz que me decía: "No tienes prisa. ¿Qué necesidad tienes de correr ese riesgo? Frena. ¡Ya!" Y frené. Vi pasar el largo tren de mercancías y seguí mi camino.
¿Quienes fueron las voces que me hablaron? Lo único que sé es que la segunda voz fue más determinante. No me dio opción a otra cosa que no fuera obedecerla.
En cualquier caso, "disfrutemos de ello".
Claro, sí, como suele escribir Navuk, pero profundo no, profundísimo, tanto que no sea uno capaz de volver a la superficie.
Desde siempre se ha hecho referencia a esta dualidad.
Ese "otro" oculto, es fuente de confusión y angustia. La "otredad" es difícil de soportar porque se opone a lo que consideramos "normal", sobre todo cuando se pone a los mandos y nos lleva a hacer, decir y pensar desde un lugar que no nos resulta cómodo, desde la inquietud de no reconocernos a nosotros mismos.
Los dibujos animados muestran un angelito en un hombro y un diablillo en el otro. Las leyendas del hombre lobo, el nahual o el yaguareté-aba. O "el que escribe es el otro" como dijera Borges.
Muy bueno el texto de Navuk, nos gusto mucho a mí y a mi bestia interior.
Saludos
Los Marcelos
Me ha encantado eso de "Los Marcelos", que hace honor y corrobora todo lo que dices anteriormente.
Te envío un abrazo desde la distancia, Marcelo.
Dicen que Dios está en todas partes para predicar el bien (soy creyente, pero no llego a tanto), pero resulta que su enemigo acérrimo, el Demonio (como pueda ser el Sevilla FC del Real Betis, y viceversa
Los pintores de brocha gorda suelen ponerse bata blanca mientras están pintando; quizá por eso que dices, nosotros mismos pintamos nuestra casa
Bueno, pintan su casa las mujeres, porque los hombres pintamos poco, pero ni la casa ni en nada, si ellas están presentes y al loro
Hay quienes sostienen (deben de estar locos) que los psicóticos no ven una realidad distorsionada sino "otra realidad", que se encuentran en otro estado de conciencia.
Recuerdo "Estados alterados" de Ken Russell.
Disculpen, es que los argentinos somos psicólogos por derecho de nacimiento
Marcelo_Choren dijo, entre otra cosas:
Disculpen, es que los argentinos somos psicólogos por derecho de nacimiento
Sí, doy fe. Desde hace muchos años tengo una amiga argentina, que, su forma de ser y actuar, corrobora tu dicho
Y existen calles con nombres de psicólogos. Es una profesión muy solicitada por los estudiantes.
No creo, los yankis son maniáticos de psicólogos y psiquiatras. Raro es el/la yanki que no le falte un tornillo jajajaja...