Estos dias pasados, había escrito un extenso recordatorio basandome en la nostalgia acumulada de las playas de nuestra vida, pero cuando ya lo tenia terminado, corregido etc, le doy a editar y resulta que no estaba como activo en el foro, de forma que todo aquellos se perdió sin remedio.
Ahora pensando en que "segundas partes nunca fueron buenas", vuelvo a retomarlo.
Y es que resulta evidente que el recuerdos de nuestras playas nos acompaña, que tiene en nuestros pasado un papel importante, sobre todo para los que nacimos a orillas de los mares que rodean a España, Y alguna playa está allí en nuestra niñez y la recordamos dejandonos revolcar por las olas llenandonos de tierra, aquella de los castillos de arena, y de agujeros en ella para enterrarnos, mientras el helado se lo llevaba una ola.
También está la de la primera salida colegial a la mas cercana en donde nos adentramos con valentía porque ya sabiamos nadar, pero comprobabamos con sastifacción, que en el agua de Mar flotábamos mejor y que se nadaba con mas soltura. Puede que esa playa le perdimos el miedo a esa infinita masa de agua que nos atemorizaba, y ese verano fuimos el que mas lejos se metía y hasta nos creímos un vigilante playero enseñando a los novatos en aquello de poder mantenerse a flote.
Las playas que siguieron fueron las de con pandillas reducidas de amigos en donde la alegría imperaba, y ahora el Mar, la playa, era casi una escusa para celebrar simplemente el hecho de bajarse a la cercanías de las olas
para estar juntos, fumar, reirse, escuchar musica, quedarse hasta el ocaso, y ver la puesta de Sol, coger de la mano a la chica que nos gustaba o tal vez, y si había suerte, perderse por entre las calas vecinas.
Pero las playas siguieron, han seguido formando parte de nuestros pasados y tambien de este presente, y es raro conocer y haberse bañado solo en una, porque siempre se tiende a visitar las que desconocemos porque la playa nos atrae. La inmensidad del Mar es como un iman que nos llama a conocerlo aunque solo sea su contorno, el sitio en donde su lucha eterna contra la Tierra se hace mas elocuente, y en mis antiguos viajes las he conocido de varios continentes y me he bañado en las desiertas de Libia, en las pobres de Marruecos, en las superpobladas de Francia y de la Costa Brava, en la de mi pueblo ahora limpia de alquitrán, y en la perdidas de Argelia. Y en todas, la compañía del mar me ha bastado, aunque en algunas he tenido que sacar de su aguas mi sustento diario, y en otras el Mar quiso castigar mi osadía intentando llevarme a sus profundos dominios, pero se quedó con las ganas.
En todas las playas siempre he visto las mismas gentes, los mismos niños los mismo gestos y forma de estar, y creo que es el unico lugar del mundo en donde todos hacen las mismas cosas, tenderse la Sol, bañarse, darse cremas, los niños y los jóvenes repiten los mismos juegos de siempre, y solo cambia el entorno, el paisaje que las rodea porque en unas hay rocas en otras no, alguna estan alejadas y otras la tenemos a pie de ciudad.
A las playas como a las ciudades siempre se les vuelve a visitar, aunque solo sea para comprobar si ellas tambien cambian como nosotros los mortales, y claro que cambian, si acaso mas rápidamente, porque las tormentas, las mareas, las fuertes olas les cambian el perfil de un año para otro, las moldea a su capricho, y el plástico y le Petróleo se han hecho amigo de ellas de forma que como inseparables compañeros se mezclan mutuamente aniquilando la vida de sus rocas y fondos marinos, y hoy ya no vemos a los cangrejos corretear por entre sus rincones, ni al musgo tapiza sus contornos, ni a los erizos ennegrecen su fondo, no serpentean el pez araña la fina arena de la rompiente, ni el Sargo se arrima a buscar la lapas que las olas despega. Las aguas de nuetras las playas, como mudos testigo del mundo de hoy, parecen de tan limpias y depuradas, artificiales.
Comentarios
yo vivo en una ciudad costera tambien y comparto todo lo dicho