Madrugada del 6 para el 7 (del jueves a viernes) de abril de 2000. En la cama, a las 01'24 h.
Yukio Mishima se hizo el harakiri a sus 45 años. Admiraba R. Radiguet, muerto a los veinte años de su propia edad.
Se sintió fuertemente atraído por la cultura española.
Nació en 1.925, poniéndosele el nombre de Kimitake Iraoka.
Asiduo y obseso visitante del gimnasio, cultivador de su juvenil cuerpo, y ejercitado en artísticos movimientos marciales con la espada. Creen algunos que su hiperbólica fama se debe más a estos y otros aspectos de su imagen pública, que a la calidad de su obra.
Le gustaba ser fotografiado.
Sobrino de Oscar Wilde, Arthur Cravan fue amante de la aventura, buscó oro, hizo poemas con palabras y boxeó. Gozó (o no) de la dudosa gloria de ser muy popular ya en vida.
Nacido en Suiza, habitante en Francia y Nueva York y boxeador en Barcelona. Lo hizo, boxear -en México-, contra el campeón del mundo: Jack Johnson (acusado de trata de blancas por otro Jack: London, el escritor), en un combate amañado.
Su cuerpo se perdió en 1.918 en algún lugar del golfo de México, por lo que se habló de un posible ahogamiento en esa zona marítima. Algunos, como André Breton y Marcel Duchamp, dijeron que fue asesinado por un bandolero en el México revolucionario y revolucionado de 1.918 y de Pancho Villa.
Se (le) relacionó "amorosamente" con la esposa de Apollinaire, de quien dijo cosas ingeniosas y nada corteses, llegando a comparar cierta parte pudenda de su anatomía con un Teatro de variedades. Por esta ofensa indirecta, Apollinaire retó a Cravan a batirse en duelo, lo cual éste rehusó.
Inspiró una novela inacabada (Colossus) a una poetisa (Mina Loy) casi con nombre de actriz (Myrna Loy).Y es curioso que también Mina fuera actriz (o que lo fuera también Myrna, pues la poetisa nació veintitrés antes que la famosa actriz (la reina de Hollywood, con Gable de monarca, en los años treinta), una de mis favoritas, por cierto, como intérprete y como mujer o imagen femenina). También es curioso -o lo es para mí- que una de sus fotos más conocidas sea del año en que nació Myrna (1.905). Y otro detalle que me llama la atención: ninguna de estas dos mujeres se llamaba realmente, naturalmente, Loy. La poetisa fue admirada, como tal, por Gertrude Stein, T. S. Eliot y Ezra Pound, entre otros artistas de la lengua.
Creo, he leído, que llegó a medir dos metros. Era virulento en sus ataques verbales (llamó 'Chacal' a Chagall, criticó a Picasso, de A. Gide -"Androgide"- dijo que nunca llegaría a escribir un verso.
Se dice que su vida fue un montaje urdido por él mismo. Hasta se habló, me parece, de que Wilde no fuera su tío, sino su padre. Se dice haber carta a su madre en que le habla de fingir su muerte. En torno a su vida han sido numerosas las especulaciones. Mina, musa de artistas vanguardistas, creadora polifacética (fue también pintora y diseñadora, amante de Marinetti y de Papini,...), perdió la cabeza por este gigante "más guapo que Modigliani" hasta el punto de seguirlo a la aventura a México -de nuevo huyendo de la pelea colectiva Cravan-, para crear una vida -un hijo- entre penurias. Diría Mina que sólo fue feliz con este hombre que quiso vivir como un caballo salvaje y fornicar con todas las mujeres.
Yo veo las fotos suyas y las de Mina y me parecen dos fantasmas. ¿Qué queda de las vidas -qué quedará de las nuestras-, por muy intensa y rica o pobremente que vivamos, por muy triste o alegremente que nos las corramos, por muy grave o frívolamente que nos las tomemos, por mucho que estudiemos, escribamos, produzcamos arte en cualquiera de sus formas, holguemos (hagamos el amor: el amor sexual o el sexo amoroso), amemos, odiemos, censuremos (con virtud verdadera o falsa: porque a veces censuramos lo que nos gustaría hacer),...? ¿Qué quedará de nuestras vidas, trabajadores honrados, constantes -adictos-, casi vitalicios,... u holgazanes, virtuosos y viciosos, chapados a la antigua y precursores liberales, mansos y violentos, espléndidos y avaros que tacañean su propia vida, charlatanes calaveras, habladores geniales, creadores de verbos y nombres, mudos ruidosos, hombres de pocas palabras y muchos hijos espirituales (o amigos o discípulos), de profusas obras,...? ¿Qué quedará de nosotros, una foto, una imagen en movimiento que no pesa, no come, no vive, no se cansa ni duerme, no tiene descendencia,..., o unas palabras que se oyen o se leen? ¿Fantasmas, fotos, imágenes móviles e ideas que su autor o transmisor -porque sólo somos comunicantes, testigos, divulgadores,...- no puede explicar o defender?
Volvamos a mirar esas fotos de Cravan y Loy. ¿No parecen fotos más de murientes que de vivientes? ¿No parece que la muerte ya está anunciada, avisada, en la foto? Ves la foto y piensas: ¿ves, para esto, para convertirse en esta foto, trabajó, luchó, gozó, sufrió, se ilusionó, rió, lloró, buscó macho o hembra (hombre o mujer), procreó, "creó" (creyó que creaba, se dejó halagar por este calificativo de 'creador', 'artista',...), quiso convencer, dominar, mandar, ambicionó, amasó fortuna, se irritó, envidió, se enamoró, hizo poesías,...? ¿Para acabar así,siendo lo que podríamos decir que queda aquí de nosotros: no más que una foto, una imagen o palabras (y como resultado de nuestro vivir, una obra quizás y una influencia segura, mayor o menor. Pero ¿es esto -obra e influencia- nosotros?), escribimos diario, autobiografía o memorias, novelamos vidas y la propia, maltratamos, matamos por una idea y en nombre de, mezquindamos, somos santos, malvados, criminales, entregamos nuestra libertad o nos la dejamos arrebatar,...?
Por cierto, caigo ahora en que he escrito antes que a Yukio Mishima le gustaba ser fotografiado. Es curioso: ilusionarnos con convertirnos en una foto, y mañana en la foto de un muerto. Hace treinta años -casi- que Yukio murió, ya es una foto. Algunos dirán que también una obra escrita, etc. Pues sí, también eso, como efecto de su vivir.
La ira es un vicio aborrecible que debe su violencia al orgullo; esfuérzate, pues, en acumular un caudal de dulzura, para que cuando te ultrajen, por honda que sea la herida de la injuria, seas capaz de conservar la calma. En esas ocasiones, no alimentes ni guardes en tu corazón sentimientos de aversión o de venganza para quien te ofendió; antes bien, perdónale de corazón.
La práctica de la humildad
- Quien camina una legua sin amor, camina a su propio entierro envuelto en su sudario.
- ¡Oh, Dios, llegar al lindero de la muerte y descubrir que nunca se ha vivido nada!
- El destello de unos ojos o un guisante en su vaina, confunden a la sabiduría de todas las épocas.
- Pasé junto a mi dicha y la pisoteé sin conocerla.
- No hagas preguntas sobre Dios.
- Escucho y veo a Dios en todos los objetos, pero no le comprendo.
- Veo a Dios en el rostro de los hombres y de las mujeres, y en mi propio rostro en el espejo.
- La vida es un banquete, y la mayoría de los tontos se muere de hambre.
Bellísimo... hombre gris... símbolo de la sociedad actual, creo que gris representa mucho, tanto como lo indefinido, incierto, estanco... y propone varias preguntas desde el "qué somos", "qué hacemos" hasta "hacia dónde vamos"...
HOmbre Gris... el mundo está en una etapa Gris...
Me alegra ver que de vez en cuando algún lector de mi diario expresa su opinión elogiosa del mismo o de uno de los textos que lo conforman. No estoy acostumbrado a juicios tan favorables como el que manifiesta la palabra 'bellísimo'. Esa bella palabra es benefactora, y da sentido a mi intento y quehacer relacionados con la escritura de mi diario.Gracias por ese beneficio.
No se agota la fuente, de la que mana mi amor por Alicia en forma de poesías, de bellas palabras, de recuerdos, de ilusión,...
Esta, de nuevo, me ha salido con versos alejandrinos, los cuales tienen, creo, la particularidad de que se componen de dos hemistiquios, los cuales deben ser heptasílabos, aunque en el cómputo del verso medido de corrido el número de sílabas sea trece o quince. Creo que esto es así, aunque yo no soy, por supuesto, un experto en esta materia. Y ha de tenerse en cuenta, para la medida, que la regla que rige para el final de los versos, rige también para el final del primer (de todos los primeros, claro) hemistiquio; es decir, que las agudas suman y las esdrújulas restan. Y creo que no se hace uso de la sinalefa en la cesura.
- ¿Tanto sabes tú, que al más humilde lo llamas ignorante?
- Mis grandes pensamientos -como yo los creía- ¿no eran harto pobres en realidad?
- Vivir mal muchos años puede ser una tontería irreparable.
- Parece que no vivimos lo suficiente para tomar la vida en serio.
- Puedes contribuir con un verso.
- Creo firmemente que nos encontraremos otra vez.
- Este polvo fue hombre.
- Adquiere hábitos positivos.
- Una sola rosa tiene más importancia para el que vive, que una gran corona para el que ya se fue.
- Las faltas ajenas son grandes cuando nuestro amor es pequeño.
Muy exquisitos los versos,,, aunque le daría un pequeño ajuste ahorrando los versos 5to 8vo y 10mo.... igualmente me encanta la intensidad de tus producciones... GAby
Ayer vi por televisión el film portugués "Recuerdos de la casa amarilla" de Joao César Monteiro , ... la verdad me encantó, una obra de arte,,, un drama grotesco que se asimila o bien simbolizaría a ese hombre gris que vive el mundo de hoy y de todos los tiempos... de hecho, me encantan las historias de hombres grandes solos, sin búsqueda de un destino, inexpresivos, y resignados a cualquier final de sus vidas...
"Sostiene Pereyra" de Antonio Tabucchi
"El Proceso" de Kafka
y tantos otros personajes.... grises....
Yo me pregunto por qué grandes hombres y grandes mujeres están solos. Creo que algunas personas han buscado/buscan esa soledad, por algo bueno que le ven ( a la soledad que ellos buscan y gustan, no a la soledad que otros huyen); pero otras personas no la buscan, y la sufren. Entonces, me pregunto de qué clase es su grandeza, pues su inteligencia no evita esa soledad que no desean.
Jaime Borrás nos dice en su libro Vivir para vivir siempre que la fuerza de una persona equilibrada se parece a la fuerza unitaria de la mano con sus cinco dedos. Uno de estos cinco dedos de este hombre equilibrado y fuerte es el hacer vida social.
Mientras Alicia crea en Dios y mis palabras le gusten, estremezcan, emocionen, le hagan temblar y amarme, yo seré poeta -a mi manera, y también es un milagro que lo sea- por ella y para ella; y mis palabras brotarán -remozadas-, saltarán -juguetonas-, enloquecerán -porque amor que no es locura, no es amor- y borbotearán, porque así siempre fue, es y será.
Sobre Rafael Sánchez Ferlosio (El Jarama, Industrias... de Alfanhuí, ...):
Comunista. Dice que quiere enterrar su pasado como novelista. Lo mató (al novelista) para hacerse gramático; ahora quiere inhumar al gramático, porque dice que esta dedicación/estudio "quema" en exceso. Prefiere que llamemos a nuestra lengua 'castellano', mejor que 'español'; y que debería decirse 'españuelo', pues 'español' es un galicismo. No le gusta cómo escribe Azorín. Ha criticado, también negativamente, a Ortega, a Lorca, a A. Gala,...
La hipotaxis o alargamiento excesivo de las frases era una forma estilística muy frecuente en el período barroco, sobre todo en el lenguaje administrativo.
Por el camino de la vida, me encontré contigo. Un paseo fue el teatro de nuestra inocencia amorosa. Alboreaban nuestras vidas. En la madurez vespertina, seguimos caminando juntos. Y mañana, de nuevo con el sol salido y radiante, podremos empezar de nuevo, cogidos de la mano. Será justo y Bello. ¿No ha de triunfar, realizarse, la Belleza? Nuestras vidas están llenas de milagros, de Belleza, de magia, de Poesía. Toda vida ha de estar abierta a las señales. Si Dios o la vida lo quieren, escribiré en tu tronco mis últimos poemas y cogeré en buena sazón el fruto de tu amor.
Dicen algunos algunos que han estudiado o experimentado las energías o vibraciones telúricas (y personales) que en la Tierra o por debajo de su superficie existe una invisible red electromagnética; y que cuando nos colocamos sobre el punto de cruce de dos meridianos electromagnéticos, recibimos una mayor influencia de estas vibraciones. Dicen los mismos que la casa -y dentro de ella, la cama- son los lugares donde más expuestos estamos a esa influencia, pues es donde más tiempo pasamos. Y por supuesto, es mucho mayor tal influencia si casa y/o cama están situadas sobre corrientes de otra naturaleza (por ejemplo, de agua). Dicen que los animales -por ejemplo, los perros y los gatos- captan mejor estas emanaciones. Opinan los que dicen saber de esto que nuestra cama debe -debería, sería mejor para nosotros- mirar hacia el norte (o bien de este a oeste).
En cuanto a la energía personal, dicen algunos que la aceptación o el rechazo social de las personas podría estar condicionado, influido, por las vibraciones que emitimos.
He visto una muy bonita peli: La guerra de Dios, con Paco Rabal y Fernando Sancho. En un pueblo imaginario, unos mineros se enfrentan a los ricos. Un cura joven, estricto cumplidor del evangelio, revoluciona al pueblo. Me ha gustado mucho.
Dicen que Richard Burton intentó seducir al marido de Liz Taylor: Eddie Fisher; y que tuvo también una breve relación homosentimental con Lawrence Olivier.
En El amante de lady Chatterly, D. H. Lawrence nos dice que todas, o casi todas, las mujeres -consciente o inconscientemente- son lesbianas.
Madrugada del 24 al 25 (del lunes al martes) de abril de 2.000, a las 2'45 h.
Acabo de ver El orgullo de los yankies, con Gary Cooper.
He oído decir que el espacio es lo mismo que el tiempo, y que el vacío está lleno. En cuanto a la edad del universo, he oído decir que tiene unos quince mil millones de años (es lo que he oído decir desde que me acuerdo); pero hace poco he oído decir en Redes que tiene unos veinte mil; y hoy, en el telediario, han dicho que tiene unos trece mil. ¿¿En qué quedamos?? ¡Es que siete mil millones de años no es una cantidad pequeña!
Acabo de leer La feria de las vanidades. Es una obra excelente. Me gustaría aprender de Dobbin, no olvidarme de su ejemplo (me olvidé. Sólo creo recordar que era un hombre bueno); y de los otros, lo que no hay que hacer.
29 de abril, sábado, de 2.000, a las 10'46 h.
Brian Epstein, mánager de los Beatles, murió a los 32 años de su edad, de sobredosis, dicen que involuntaria. Dicen que se pintaba y maquillaba mucho. Era homosexual y un tanto afeminado. Me resulta curioso recordar que también era homosexual otro "músico" de nombre muy parecido: Leonard Berstein.
Los Beatles perdieron mucho dinero -eso se dice- en su gira americana. También hablan de que sólo Ringo era de la clase obrera; que los demás eran de la media-baja. Hay que gente que afirma que Lennon era muy violento (recientemente he escuchado decir que financió al IRA). Hasta hablan de escarceos homosexuales de Lennon; entre otros, con Stuart Sutcliffe, y quizás también con Brian Epstein. Opinan que George era el más tolerante, el más pacífico. John decía que todo era/es sexo. Stu murió de un derrame cerebral. Era/fue pintor.
Los que me conocen un poco y los que leen asiduamente este diario, o las poesías que aquí incluyo, sabrán, saben, en quién pensaba cuando hice la poesía Mi amor por ti. Ese amor es tan firme, tan estable, más bello, que las pirámides de Egipto, v. gr. Mi palabra es creíble, yo lo sé. No cambia la realidad de las cosas el que se pueda dudar de ellas, de su verdad, de su existencia. Supongo que la realidad no necesita ser conocida; existen, v. gr., las galaxias o estrellas aún no descubiertas. No es que yo esté ahora absolutamente seguro de que esto es o deba ser así; soy consciente de que sólo opino, pero esta idea mía me parece plausible. Mi amor por Alicia es una realidad. Y sé que no hago poesía para alardear, para suscitar una buena opinión o la admiración de algunos sensibles a los versos o al sentimiento poético de la vida. Me nace el sentimiento a cada instante, se me derrama, escribo con fidelidad lo que me corre por dentro buscando una salida. No fuerzo ideas ni expresiones, no digo lo que no siento.
LA VIDA NOS INVITA A SER DICHOSOS
Cuando era un niño enamorado de tu rostro: la vida,
no sabía qué era temor: no a la gente, no a conocerme,
ni al miedo ni a la muerte.
Ahora temo a la umbría del corazón del bosque,
al ruido del mundo, a las multitudes,
ansiosas y vociferantes,
a la noche aislante, deprimente;
a la maldad del hombre,
a la enfermedad grave,
a verme ante el dolor inerme,
al lastre de creerme
mejor que mis semejantes,
a mis certezas cognitivas
-en verdad sólo pseudoculturales.
En el fondo, soy un dilettante,
y por añadidura, torpe-,
a mi falsa humildad,
a mis negros pensamientos,
a la cháchara mundana, vulgar,
a caer en el pozo de la depresión,
a seguir perdiendo el tiempo
(a que éste corra sin fruto, bello y nutritivo,
el que da sentido a tanto deseo
y tanto movimiento por satisfacerlo),...
Ahora temo a no vivir.
Ahora temo. El temor me rodea, me inunda,
me asola. Morbosa, esclavizadoramente,
me limita, me encastilla
en la seguridad de mi guarida.
Ahora temo a hacerme viejo, y a morir.
Ahora temo, simplemente, a no poder.
Mas tu rostro: la vida, mi Dios,
sigue irradiando, e invitándonos,
con admirable generosidad
-y aun aparente despilfarro-,
a ser dichosos.
La vida, sabia, providente
-con Poesía y milagros sencillos,
por miríadas-, maternal, justa, imparcial,
paciente, con la sonrisa (la Belleza) del que sabe,...
nos regala a manos llenas,
nos habla claro (la verdad natural), sin embozo,
y nos invita, como en los primeros balbuceos,
ahora, en la grave madurez,
a descorrer, de la pena negra, el craso paramento,
para que pase la luz y nos caliente el corazón.
MI AMOR POR TI
Mi amor por ti es un corazón;
y como tal, palpita de deseo y excitación.
Mi sangre (mi amor) te fecunda;
con mi fálico, rojo carmesí, elemento,
se llenan, se excitan, las arterias de tu amor.
Mi corazón, mi sangre: amor gestante,
amor que alumbra: vidas y mundos.
Mi amor por ti es un mundo;
y como tal, renace cada día,
sólido, Bello, luminoso.
Pero mi amor por ti es más grande que la Tierra.
Y es más bello que el cielo y sus estrellas.
Y es música, más bella que el latido del universo.
Mi amor por ti es el Amor, su primera voz
y su primera cara. No es eco ni es imagen.
Mi amor por ti es viento que no cae,
color que no pierde, luz que no languidece,
grandeza que no mengua, Belleza que no pasa.
Cerca de mi amor por ti,
son polvo al aire las montañas,
enmudece el huracán, son enanas las galaxias
y la música calla, admirada.
No es un portento ni es un prodigio,
es el amor sencillo, espontáneo, niño.
Es la Belleza, natural, lo más valioso.
Se ama sin esfuerzo, no tiene mérito.
Mi amor por ti es una flor pequeña,
un guijarro menudo, suave, limpio,
torneado por el agua milenaria.
Es un abrazo sincero, confiado,
el recuerdo imborrable de horas ideales.
Mi amor por ti es el perfume de la Tierra,
el pebetero de todos sus aromas.
Es la luz del día, creativa, creativo.
Y es, también creadora, la noche;
la noche que cura, que restaura,
que regenera, que sueña.
Mi amor por ti es la sobriedad y la ebriedad.
Sobriedad desmedida -la medida
del amor es amar sin medida-.
Ebriedad: entusiasmo -llevar a los dioses
dentro-, deseo -todos los manantiales
de la Tierra, deseosos de llegar a su mar.
Tú eres el mío-, pasión -colisión de soles-.
Mi amor por ti es magia, sin engaño,
sin prestigio, sin fama.
Su flor es verdadera, su fuego es verdadero
(son hijos de la Tierra, flor y fuego.
Y mi amor por ti es la mágica Tierra,
y es más mágico y más grande que ella).
Y es mi amor por ti, ríos y mares subterráneos,
vivos, de aguas vivas y de vivo fuego.
Mi amor por ti es la Poesía.
Poesía ilimitada, Poesía sentida, a veces callada;
a veces un estallido de júbilo,
a veces un lamento con sordina,
a veces lágrimas de fuego,
a veces ululante viento airado.
Todas mis palabras riman con lo que siento.
Pongo todos los acentos en ti, en lo que quiero.
Y así, mi Poesía es siempre perfecta.
Escucha, hombre o mujer que me lees:
un poco de mí te comunico.
No mi vida, que late, alienta,
reposa, desea, se alimenta,
ensueña, teme, observa,
hace, se entristece, se alegra,
ora, se ilusiona y espera,...
No mi vida, sino algunas dudables
ideas, y unos pocos sentimientos nobles.
Una imagen desvaída de mi ser.
Escucha, amigo: pasó ya el mejor tiempo,
aquel en que fuimos dichosos en la inconsciencia,
perfectos en nuestra creencia,
ilusos en nuestra ignorancia,
ingenuos en nuestra inocencia.
Teníamos toda la fuerza de la naturaleza,
los sueños de la niñez y de la adolescencia
(ensueños ideales, proyectos utópicos,
deseos insensatos de arreglar el mundo,
el prurito de querer saberlo todo).
La obra que empezó ambiciosa, se ha desmoronado.
Hércules ha sido vencido.Toda fuerza periclita.
El final de todo es la ceniza.
Y ahora, de mí puedo decir con calma:
mi mirar y mi pensar ya no son altivos;
En buena hora dobló la cerviz mi fatuidad,
feliz la hora en que cayó la torre de mi vanidad.
Amigo, nos acercamos a la última puerta.
Recordemos los jardines y los prados
en que creció, rozagante, nuestra amistad;
y las fuentes que calmaron nuestra sed juvenil.
Vivamos entre tanto. No pensemos, amargados,
en la hora de la fatal separación.
Escucha, Alicia: Dios, providente, acaba
lo que empieza; y no finge ni engaña.
Sus obras son cumplidas, perfectamente bellas
(o es grande mi error, y vital,
tomando por verdad los inventos de otros,
dando credibilidad a sus visiones, en su ceguera).
Yo creo que en su designio entra que vivamos.
Y confío en que nuestros caminos, Él los ha trazado.
Yo quiero ser sencillo como un niño,
preguntarle con humilde confianza:
¿me diste esta ilusión y este amor
para que fueran al final defraudados?
Mientras me quede la memoria de lo bueno, de lo Bello, de tus partes - 'cualidades', en acepción de otra época- egregias: de tu despejado entendimiento, de tus virtuosas cualidades morales,... y de aquellas "partes señaladas" de tu cuerpo, no pasarán sus cualidades exteriores correspondientes, perceptibles por los sentidos de toda persona enamorada de la Belleza. No pasarán, pues, la tersura y claridad de tu piel, el color de tus ojos y de tu pelo, ni el buen olor de todo tu cuerpo: fresco, limpio, sano.
Estos versitos, mi Pequeña Flor, son un sencillo y modesto regalo que te hago, en estas fiestas tan propicias a la emoción amorosa. Creo no equivocarme si pienso que nada es mejor para tu sutil sensibilidad que una palabras concebidas y pronunciadas con amor.
MIENTRAS NO MUERAN EN MÍ LOS MÁS BELLOS RECUERDOS
¿Pasarán, para no volver,
la tersura, la claridad,
el color, el buen olor,
de tus partes señaladas,
por su señera calidad?
¿Morirá la Belleza?
No, mientras en mí no mueran
los más bellos recuerdos;
mientras se agiten,
lúcidamente vivos,
los espíritus de mi memoria.
Anoche soñé.Tus ojos
me miraban con ternura
y un reproche tímido.
En tu quietud, una queja muda
había; y en tu mirada,
una tácita súplica.
Recordé en mi sueño
las horas de cielo,
las horas de luz,
tu gracia derramada
-mi vida transida
de su fragante esencia-,
tu alegría bienhechora
alimentando flores,
alimentando amores;
tu femenina dulzura
inundando mi casa,
revolando en sus salas
el ave canora
de tu voz celestial.
Desperté y no te vi.
El fuego del dolor
me consumía
(¿cuándo, cómo,
por qué se perdió
el tesoro de la isla?).
Algunas lágrimas ígneas
dejaron su estela plateada
en mis mejillas.
He aquí unos versos nuevos, más que escritos, sentidos con entusiasmo, y un mucho de anhelo inquietante, inspirados por quien despierta en mí estos deseos de conquista, imponentes en su constancia, presente, y aseguro -con la certeza del que sabe que sabe- que también futura. Esa diaria conquista futura -desde la humildad y el buen hacer- podría llegar a ser la mejor obra de mi vida.
AÚN QUERRÍA CONQUISTARTE CADA DÍA
Aún querría conquistarte cada día,
en una seducción continua y entusiasta;
ganarte con mis ganas de tomarte,
deslumbrarte, a la puesta del sol de mi amor,
con su incólume fulgor auroral.
La edad es sólo engañosa capa polvorienta;
bajo ella, la belleza de la flor no pasa,
en un amanecer eterno se sueña
admirativamente deseada, adorablemente amada.
Siento que debo, ¡cuánto lo deseo!,
limpiarme de tanta noche, en el agua
clara de tus ojos; al calor de tu sonrisa
solar, fundir mi tristeza mineral.
Siento que te debo, ¡cuánto lo siento!,
ternuras y caricias guardadas en el tiempo
(un tiempo de crecer, de llorar en silencio;
un tiempo de ensoñar, de rogar a Dios:
encontrarnos al atardecer, en mitad del camino).
Yo querría conquistarte todavía.
Yo querría, por la magia de tu alquimia,
transmutar mi plúmbea personalidad verbal,
y ganarte a fuerza de besos de piel,
no de aire, ni de mentales abrazos,
ni de palabras de miel, que no te tocan,
sino de aquellas que acarician tus oídos.
Yo querría desvivirme viviéndote,
como se vive una aventura, una música,
una historia de amor o un sueño.
Y al vivirte con dichosa locura,
vivirme, vivir al fin una vida.
Porque algunos que respiran y caminan,
no viven sus sueños -su vida verdadera,
interior, lo que ellos realmente son-;
de modo que su vida carece de sentido,
todo les duele, todo les ofende,
son el pim-pam-pum de la injusticia,
"otros son culpables; yo, nunca".
Yo querría conquistarte una vez más,
llevándote a la cima de tu sueño
-que es el mío-, para que vivas
-te vivas-, me vivas y vivamos.
He aquí unos versillos rescatados ahora por mí desde el fondo del olvido. En ellos hablaba clara y directamente (en la primera poesía breve) de Alicia; o bien de modo indirecto, en la segunda poesía (en ésta, hago alusión, de manera inconcreta, a todas las mujeres que no me amaron; y a Alicia, en el segundo verso).
1/2 (lunes al martes) de mayo de 2.000
DESPUÉS DE CASI VEINTE AÑOS
Después de casi veinte años,
sigo pensando en ti a diario.
Veinte años perdidos. Desengaños
a diario. Me digo: estoy solo.
Después, lobo estepario, lloro.
Y en ti sigo pensando.
PENSÉ QUE PODRÍAS LLENAR MI VACÍO
Pensé que podrías llenar el vacío
que dejó la única mujer que me llenó.
¡Vana ilusión, infantil ensueño!
Despreciaste un corazón,
por pobre y por desierto;
cuando era rico en amor
y poblado de sueños.
Un mi amigo me ha llamado -otra vez- tonto. Horas después, me ha pedido perdón. Me dice que en adelante me dirá 'raro', en vez de tonto. Dice que mi cultura sólo es libresca. Me ha parecido verlo arrepentido de haberme ofendido. Quiere que no le guarde rencor, así me lo ha dicho. La charla que con él he tenido, lo que hemos hablado sobre esto, ha sido para mí regeneradora, y me ha sentado muy bien; porque en el fondo, yo no quería guardársela, porque lo valoro (como noble, honorable, honesto, franco,...) aunque a veces yerre -como todos, ¿quién no se equivoca?-; porque me sentía mal almacenando ira. Siento haber pensado mal de él por causa de este asunto. Este pensamiento negativo mío, contra mi amigo, ha sido lluvia de una mala nube de momento, mi orgullo intelectual herido. Si puede ser, lo (ese pensamiento negativo) borro y empezamos otra vez de nuevo. Quizás a veces se precisa una buena pelea para darse un buen abrazo; porque para poder darlo, antes hemos de soltar los bultos. Todos estamos faltos de cariño. Lo que pasa es que algunos no confían en la posibilidad de su aparición, y no lo buscan (por eso no lo dan).
Un oriental ha dado 85.000 toques seguidos, sin interrupción, a un balón, con sus piernas/pies. Ha necesitado, para lograr esa cifra récord, aguantar 15 horas sin parar. Yo he llegado a dar 2500 toques a un balón, con todas las partes -sumando las cantidades de toques dados con todas ellas, en un mismo intento- del cuerpo normalmente participantes en un hábil divertimento como es éste. Sólo con la cabeza, no se me ha caído la pelota al suelo antes de darle 333 toques.
(En el margen derecho de estos versillos, con letras dispuestas verticalmente, escribí: "es posible, hay que intentarlo")
(Los versillos que siguen no me parecen buenos, pero me decido a publicarlos por lo que significaron y significan en mi vida, y porque quizás me fueron inspirados para ser nuncios de lo que mucho más tarde sucedería. A nadie pido ni pediré que crea en anuncios ni en buenos o malos agüeros; quizás yo tampoco crea en ellos, cuando escucho sólo a mi razón. Es más: digo que hemos de atender a la Razón -no siempre a nuestras razones-, porque el buen juicio busca el bien, y la Razón, después de buscar bien, encuentra y admite la verdad (aunque ésta no coincida a veces con nuestro bien. Admite la Razón, el buen razonamiento, la realidad innegable de la verdad, aunque ésta a veces no nos convenga, individual o colectivamente, o nos parezca que no nos conviene, mientras ignoramos partes de la realidad); pero puede la Razón bien ejercida admitir la verdad pero no aceptarla, no darla por buena o útil, según los ensueños, ilusiones o deseos de cada uno. En fin, no me enrollo más. Digo sólo, repito, que estos versillos que a continuación expongo, bien pudieran haber sido para mí heraldos o guiones de un acontecer futuro, conforme con mi deseo. En modo alguno descarto la muy probable posibilidad de que sólo la casualidad -o la libertad psicológica- haya intervenido causalmente (y ya que hablo de este abstruso tema -sin duda, lo es para mí- de la libertad, del azar y del destino, insertaré aquí un pareado que escribí este mismo día 4 de mayo de 2.000, con cuya idea inspiradora no estoy de acuerdo ahora, o bien digo que mi opinión actual se acuesta más a la idea de que nuestro destino va siendo nuestro carácter -el cual, según Aristóteles, se adquiere por hábito; el cual, a su vez, es mudable muchas veces, si no todas, si cambiarlo es lo que se quiere-, o bien que nuestro destino va siendo el fruto de nuestro carácter, el cual es mudable, y por tanto, nuestro destino:
No hay mayor desvarío, mayor desatino
que luchar contra el destino.
(continúo con la idea que empecé a desarrollar más arriba): que no descarto en modo alguno la muy probable posibilidad de que sólo la casualidad, o la libertad psicológica, hayan intervenido casualmente en la composición de mis versos que a seguido se verán, y en la efectividad, realización o cumplimiento de lo anunciado, supuestamente (según mi parecer de este momento), por ellos. Está claro que "lo mío" es enrollarme, con una filosofía de café... Van los versillos ya: )
PIDO A DIOS
Tenerte frente a mí, a un beso de distancia;
clavados los pies, mirarnos fascinados,
los labios sellados, las manos anhelantes.
Hablarte lentamente, saborear cada palabra;
gozar con fruición de tu mirada,
transida de nostalgia;
notar que te pones un poco nerviosa,
que a tus ojos asoma una lágrima;
sonreír, temblarte la boca,
decirme "te quiero" y cerrar los ojos.
Y besar tus labios. Eso pido a Dios.
(Sobre la premonición o acierto de los versillos que siguen, podría decir, digo, lo mismo que dije anteriormente)
Sufre con paciencia los defectos y la fragilidad de los otros, teniendo siempre ante los ojos tu propia miseria, por la que has de ser tú también compadecido por los demás.
La práctica de la humildad
- No podemos saber historia, en realidad; lo que nosotros pensamos que es historia, no es más que ficción.(G.V.)
- Es mayor pecado dar un bofetón a un moreno (negro) que a un Cristo, porque dar un bofetón a un moreno es darlo a una imagen viva de Dios, y dárselo a un Cristo de madera es dárselo a una imagen muerta. (P. Luis Frías)
- El señor de toda Asia, de cuantos reinos y riquezas adquirió en vida, no se llevó a la tumba más que esta mortaja. (Saladino. Epitafio)
- Una tumba fue suficiente para aquel a quien no bastó el universo. (Alejandro Magno. Epitafio)
En mi reciente texto de 3 de mayo de 2.000, decía, cuando hablaba de un amigo (?) que me había llamado tonto:
"Siento haber pensado mal de él por causa de este asunto. Este pensamiento negativo mío, contra mi amigo, ha sido lluvia de una mala nube de momento, mi orgullo intelectual herido. Si puede ser, lo (ese pensamiento negativo) borro y empezamos otra vez de nuevo."
Minutos después de copiar eso y publicarlo, leí en Infancia y adolescencia, de Tolstoi, esto, que el propio autor, a sus diez años de edad, decía de su preceptor alemán:
¡Qué bueno es y cuánto nos quiere! ¿Cómo he podido pensar tan mal de él?
Creo que eso podría yo pensar y preguntarme, cada vez que juzgue o recuerde estas palabras antes de juzgar, a las personas que por mi bien me aconsejan -bien o mal, importa la intención en este caso-, por mi bien -acierten o no acierten- actúan en contra de mi deseo, por mi bien me reprochan, se quejan de mi conducta o de mis palabras,... Creo que pensar con esa limpieza de corazón que las palabras del niño Tolstoi expresan sería pensar bien, justamente.
¿No deberíamos hacerlo así todos, cuando juzgamos inmerecidamente a gente buena y que nos ama; o incluso a aquellos que, sin ser buenos para nosotros ni amarnos, sí tienen cualidades encomiables, o merecen nuestro reconocimiento por alguna de sus virtudes o alguna de sus buenas obras?
Yo he pensado muchas veces mal de gente buena, mejor que yo. No conocía a esa gente, y por eso la juzgaba negativamente. Es cierto que me hacían daño; o bien el daño era nimio o imaginado: un malestar psicológico, un estado de ánimo desagradable, un sentirme ofendido; es cierto que su actitud era reprobable o cuestionable, desde mi punto de vista; es cierto que no fueron respetuosos, no tuvieron tacto, fueron insensibles, duros, maleducados, egoístas, poco o nada compasivos, poco o nada comprensivos,... pero ¿a quién no le pasa todo o algo de esto?, ¿quién acierta siempre en su trato con la gente?
Yo he cometido muchos y grande errores, he sido duro e injusto -siempre con buena intención, pero con mucha necedad-, he dado malos consejos, creyendo que eran buenos, claro -incluso a sabiendas de que dudaba de su bondad-, he sido indiscretísimo -queriendo, en mi inmadurez, saber lo que no me importaba, de vidas ajenas, y hablando demasiado-, me he equivocado a menudo y he pedido a otros que hicieran o pensaran como yo, por no saber que no sabía, que había errado; me he enfadado y acalorado, defendido con vehemencia ideas erróneas -si no me equivoco ahora al considerarlas erradas-, muchas veces no he sido humilde, me he considerado más inteligente/bueno que otros, he hablado mal de muchos de ellos,...
Poco a poco he ido pensando menos mal, y hasta bien, de algunos, a medida que los he ido conociendo mejor. De algunos, muchos, aún pienso mal. Pero ahora me digo: no los conozco; la idea que me hago de ellos, mi necedad me la da; cuando vea sus buenas cualidades, pensaré bien de ellos. Y si no llego a verlas, por no tratarlos suficientemente, o porque a veces mi poca inteligencia no me permita descubrirlas, debería entretanto abstenerme de juzgarlos. ¿No debería bastarme, satisfacerme, mi intención/intento de obrar bien, y los pequeños avances que en esto consiga, dejando de mirar con torvo ceño cómo andan los demás, y aun poniendo palos en las ruedas de sus vidas? Por supuesto que hemos de censurar la mala conducta, corregirla aquellos que puedan o deban, educar, aconsejar o influir desde el bien y con buena intención; pero ¿quién empieza aplicando todo eso a su propia vida, quién reconoce sus defectos y errores, quien quiere corregirse en verdad, dejar los yerros placenteros, llevar una vida ejemplar por su virtud,...? Claro que hay gente buena en verdad, por un lado, y de maldad incorregible, por otro. La corrección de estos, si es posible; o evitar que causen el daño que desean o querrían causar, es un problema de altura. Para buscar la solución a eso, si la tiene, hay personas más capacitadas que yo. En mi pequeño mundo, yo intento obrar bien, o no muy mal. De un modo u otro, influyo, influimos, todos, para bien o para mal.
Los que me conocen un poco y los que leen asiduamente este diario, o las poesías que aquí incluyo, sabrán, saben, en quién pensaba cuando hice la poesía Mi amor por ti. Ese amor es tan firme, tan estable, más bello, que las pirámides de Egipto, v. gr. Mi palabra es creíble, yo lo sé. No cambia la realidad de las cosas el que se pueda dudar de ellas, de su verdad, de su existencia. Supongo que la realidad no necesita ser conocida; existen, v. gr., las galaxias o estrellas aún no descubiertas. No es que yo esté ahora absolutamente seguro de que esto es o deba ser así; soy consciente de que sólo opino, pero esta idea mía me parece plausible. Mi amor por Alicia es una realidad. Y sé que no hago poesía para alardear, para suscitar una buena opinión o la admiración de algunos sensibles a los versos o al sentimiento poético de la vida. Me nace el sentimiento a cada instante, se me derrama, escribo con fidelidad lo que me corre por dentro buscando una salida. No fuerzo ideas ni expresiones, no digo lo que no siento.
LA VIDA NOS INVITA A SER DICHOSOS
Cuando era un niño enamorado de tu rostro: la vida,
no sabía qué era temor: no a la gente, no a conocerme,
ni al miedo ni a la muerte.
Ahora temo a la umbría del corazón del bosque,
al ruido del mundo, a las multitudes,
ansiosas y vociferantes,
a la noche aislante, deprimente;
a la maldad del hombre,
a la enfermedad grave,
a verme ante el dolor inerme,
al lastre de creerme
mejor que mis semejantes,
a mis certezas cognitivas
-en verdad sólo pseudoculturales.
En el fondo, soy un dilettante,
y por añadidura, torpe-,
a mi falsa humildad,
a mis negros pensamientos,
a la cháchara mundana, vulgar,
a caer en el pozo de la depresión,
a seguir perdiendo el tiempo
(a que éste corra sin fruto, bello y nutritivo,
el que da sentido a tanto deseo
y tanto movimiento por satisfacerlo),...
Ahora temo a no vivir.
Ahora temo. El temor me rodea, me inunda,
me asola. Morbosa, esclavizadoramente,
me limita, me encastilla
en la seguridad de mi guarida.
Ahora temo a hacerme viejo, y a morir.
Ahora temo, simplemente, a no poder.
Mas tu rostro: la vida, mi Dios,
sigue irradiando, e invitándonos,
con admirable generosidad
-y aun aparente despilfarro-,
a ser dichosos.
La vida, sabia, providente
-con Poesía y milagros sencillos,
por miríadas-, maternal, justa, imparcial,
paciente, con la sonrisa (la Belleza) del que sabe,...
nos regala a manos llenas,
nos habla claro (la verdad natural), sin embozo,
y nos invita, como en los primeros balbuceos,
ahora, en la grave madurez,
a descorrer, de la pena negra, el craso paramento,
para que pase la luz y nos caliente el corazón.
MI AMOR POR TI
Mi amor por ti es un corazón;
y como tal, palpita de deseo y excitación.
Mi sangre (mi amor) te fecunda;
con mi fálico, rojo carmesí, elemento,
se llenan, se excitan, las arterias de tu amor.
Mi corazón, mi sangre: amor gestante,
amor que alumbra: vidas y mundos.
Mi amor por ti es un mundo;
y como tal, renace cada día,
sólido, Bello, luminoso.
Pero mi amor por ti es más grande que la Tierra.
Y es más bello que el cielo y sus estrellas.
Y es música, más bella que el latido del universo.
Mi amor por ti es el Amor, su primera voz
y su primera cara. No es eco ni es imagen.
Mi amor por ti es viento que no cae,
color que no pierde, luz que no languidece,
grandeza que no mengua, Belleza que no pasa.
Cerca de mi amor por ti,
son polvo al aire las montañas,
enmudece el huracán, son enanas las galaxias
y la música calla, admirada.
No es un portento ni es un prodigio,
es el amor sencillo, espontáneo, niño.
Es la Belleza, natural, lo más valioso.
Se ama sin esfuerzo, no tiene mérito.
Mi amor por ti es una flor pequeña,
un guijarro menudo, suave, limpio,
torneado por el agua milenaria.
Es un abrazo sincero, confiado,
el recuerdo imborrable de horas ideales.
Mi amor por ti es el perfume de la Tierra,
el pebetero de todos sus aromas.
Es la luz del día, creativa, creativo.
Y es, también creadora, la noche;
la noche que cura, que restaura,
que regenera, que sueña.
Mi amor por ti es la sobriedad y la ebriedad.
Sobriedad desmedida -la medida
del amor es amar sin medida-.
Ebriedad: entusiasmo -llevar a los dioses
dentro-, deseo -todos los manantiales
de la Tierra, deseosos de llegar a su mar.
Tú eres el mío-, pasión -colisión de soles-.
Mi amor por ti es magia, sin engaño,
sin prestigio, sin fama.
Su flor es verdadera, su fuego es verdadero
(son hijos de la Tierra, flor y fuego.
Y mi amor por ti es la mágica Tierra,
y es más mágico y más grande que ella).
Y es mi amor por ti, ríos y mares subterráneos,
vivos, de aguas vivas y de vivo fuego.
Mi amor por ti es la Poesía.
Poesía ilimitada, Poesía sentida, a veces callada;
a veces un estallido de júbilo,
a veces un lamento con sordina,
a veces lágrimas de fuego,
a veces ululante viento airado.
Todas mis palabras riman con lo que siento.
Pongo todos los acentos en ti, en lo que quiero.
Y así, mi Poesía es siempre perfecta.
OHHH mis ojos se encienden ante tal derroche de amor!!!.Si tu amor es como tu pluma,hombre gris????,afortunadas aquellas feminas que disfruten de tu amor!!!!
No se agota la fuente, de la que mana mi amor por Alicia en forma de poesías, de bellas palabras, de recuerdos, de ilusión,...
Esta, de nuevo, me ha salido con versos alejandrinos, los cuales tienen, creo, la particularidad de que se componen de dos hemistiquios, los cuales deben ser heptasílabos, aunque en el cómputo del verso medido de corrido el número de sílabas sea trece o quince. Creo que esto es así, aunque yo no soy, por supuesto, un experto en esta materia. Y ha de tenerse en cuenta, para la medida, que la regla que rige para el final de los versos, rige también para el final del primer (de todos los primeros, claro) hemistiquio; es decir, que las agudas suman y las esdrújulas restan. Y creo que no se hace uso de la sinalefa en la cesura.
POR LOS PRIMEROS BESOS, JUVENTUD ARDOROSA
Por los primeros besos, juventud ardorosa,
con nostalgia infinita, compongo esta canción.
Por tu beldad real, tu gracia primorosa;
la, de tu cuerpo suave, prístina sensación.
Y por tus ojos de ahora, por tu voz y mirada,
con enorme ilusión, compongo hoy este poema.
Por que este nuestro amor, tan bello, sea tema
de una vida en común, largamente esperada.
Por tres años perfectos, de dicha irrepetible,
con sonrisa nostálgica, hago hoy esta poesía.
Por marzo y ella: mi Flor, Pequeña, inmarcesible.
Por de nuevo tocarte, que vuelvas a ser mía.
Alicia!!!!,seguro que no sera la unica afortunada,cuidado hombre gris!!!
Comentarios
EN LAS NOCHES OSCURAS Y FRÍAS
En las noches oscuras y frías,
mi Dios, mi Amor, mi Amado, mi Amante,
te ruego, Señor: dame un diamante
puro de mujer, de aliento puro;
una voz que me aliente en mis días
también. Y en el crudo invierno, duro,
mi abrigo, ella, su piel, su calor.
Dame, mi Amor, mi Dios, que yo cante
puras alabanzas a tu amor;
y un corazón limpio que me encante:
el de mi amor, mi vida, mi sol.
Dame una vida sobria en el campo.
En el frío invierno, el vivo lampo
níveo, feliz me haga; o el resol
cálido de la tarde estival.
Dame soledad sanadora;
en ella, horas vivas: festival
de ideas, en la paz creadora,
felices, alegría a raudales.
No me des horas muertas, ni cosas
superfluas, ni capciosos caudales,
ni ruido, prisa o impura conciencia.
Dame amar y ser amado, ciencia
dame; y el sutil olor de las rosas;
que en paz viva en el mundo y conmigo.
Dame salud y vivir viviendo.
Que no me engañe a mí mismo. Amigo
tuyo, mi Dios, quiero ser yo. Viendo
Belleza en lo grande y lo pequeño,
siendo siempre de mí mismo dueño.
A los doce años de su edad ya leía a Oscar Wilde, entre otros muchos escritores.
Su abuela le prohibía jugar en la calle y su padre escribir.
Yukio luchaba contra su homosexualidad, porque no podía aceptarla.
Estudió Derecho.
Dejó su trabajo en un Ministerio gubernamental para dedicarse enteramente a la literatura.
Con veinticuatro años, escribió su autobiografía en Confesiones de una máscara.
Creo que sus ideas eran fascistas.
Se suicidó.
Yukio Mishima se hizo el harakiri a sus 45 años. Admiraba R. Radiguet, muerto a los veinte años de su propia edad.
Se sintió fuertemente atraído por la cultura española.
Nació en 1.925, poniéndosele el nombre de Kimitake Iraoka.
Asiduo y obseso visitante del gimnasio, cultivador de su juvenil cuerpo, y ejercitado en artísticos movimientos marciales con la espada. Creen algunos que su hiperbólica fama se debe más a estos y otros aspectos de su imagen pública, que a la calidad de su obra.
Le gustaba ser fotografiado.
Sobrino de Oscar Wilde, Arthur Cravan fue amante de la aventura, buscó oro, hizo poemas con palabras y boxeó. Gozó (o no) de la dudosa gloria de ser muy popular ya en vida.
Nacido en Suiza, habitante en Francia y Nueva York y boxeador en Barcelona. Lo hizo, boxear -en México-, contra el campeón del mundo: Jack Johnson (acusado de trata de blancas por otro Jack: London, el escritor), en un combate amañado.
Su cuerpo se perdió en 1.918 en algún lugar del golfo de México, por lo que se habló de un posible ahogamiento en esa zona marítima. Algunos, como André Breton y Marcel Duchamp, dijeron que fue asesinado por un bandolero en el México revolucionario y revolucionado de 1.918 y de Pancho Villa.
Se (le) relacionó "amorosamente" con la esposa de Apollinaire, de quien dijo cosas ingeniosas y nada corteses, llegando a comparar cierta parte pudenda de su anatomía con un Teatro de variedades. Por esta ofensa indirecta, Apollinaire retó a Cravan a batirse en duelo, lo cual éste rehusó.
Inspiró una novela inacabada (Colossus) a una poetisa (Mina Loy) casi con nombre de actriz (Myrna Loy).Y es curioso que también Mina fuera actriz (o que lo fuera también Myrna, pues la poetisa nació veintitrés antes que la famosa actriz (la reina de Hollywood, con Gable de monarca, en los años treinta), una de mis favoritas, por cierto, como intérprete y como mujer o imagen femenina). También es curioso -o lo es para mí- que una de sus fotos más conocidas sea del año en que nació Myrna (1.905). Y otro detalle que me llama la atención: ninguna de estas dos mujeres se llamaba realmente, naturalmente, Loy. La poetisa fue admirada, como tal, por Gertrude Stein, T. S. Eliot y Ezra Pound, entre otros artistas de la lengua.
Creo, he leído, que llegó a medir dos metros. Era virulento en sus ataques verbales (llamó 'Chacal' a Chagall, criticó a Picasso, de A. Gide -"Androgide"- dijo que nunca llegaría a escribir un verso.
Se dice que su vida fue un montaje urdido por él mismo. Hasta se habló, me parece, de que Wilde no fuera su tío, sino su padre. Se dice haber carta a su madre en que le habla de fingir su muerte. En torno a su vida han sido numerosas las especulaciones. Mina, musa de artistas vanguardistas, creadora polifacética (fue también pintora y diseñadora, amante de Marinetti y de Papini,...), perdió la cabeza por este gigante "más guapo que Modigliani" hasta el punto de seguirlo a la aventura a México -de nuevo huyendo de la pelea colectiva Cravan-, para crear una vida -un hijo- entre penurias. Diría Mina que sólo fue feliz con este hombre que quiso vivir como un caballo salvaje y fornicar con todas las mujeres.
Yo veo las fotos suyas y las de Mina y me parecen dos fantasmas. ¿Qué queda de las vidas -qué quedará de las nuestras-, por muy intensa y rica o pobremente que vivamos, por muy triste o alegremente que nos las corramos, por muy grave o frívolamente que nos las tomemos, por mucho que estudiemos, escribamos, produzcamos arte en cualquiera de sus formas, holguemos (hagamos el amor: el amor sexual o el sexo amoroso), amemos, odiemos, censuremos (con virtud verdadera o falsa: porque a veces censuramos lo que nos gustaría hacer),...? ¿Qué quedará de nuestras vidas, trabajadores honrados, constantes -adictos-, casi vitalicios,... u holgazanes, virtuosos y viciosos, chapados a la antigua y precursores liberales, mansos y violentos, espléndidos y avaros que tacañean su propia vida, charlatanes calaveras, habladores geniales, creadores de verbos y nombres, mudos ruidosos, hombres de pocas palabras y muchos hijos espirituales (o amigos o discípulos), de profusas obras,...? ¿Qué quedará de nosotros, una foto, una imagen en movimiento que no pesa, no come, no vive, no se cansa ni duerme, no tiene descendencia,..., o unas palabras que se oyen o se leen? ¿Fantasmas, fotos, imágenes móviles e ideas que su autor o transmisor -porque sólo somos comunicantes, testigos, divulgadores,...- no puede explicar o defender?
Volvamos a mirar esas fotos de Cravan y Loy. ¿No parecen fotos más de murientes que de vivientes? ¿No parece que la muerte ya está anunciada, avisada, en la foto? Ves la foto y piensas: ¿ves, para esto, para convertirse en esta foto, trabajó, luchó, gozó, sufrió, se ilusionó, rió, lloró, buscó macho o hembra (hombre o mujer), procreó, "creó" (creyó que creaba, se dejó halagar por este calificativo de 'creador', 'artista',...), quiso convencer, dominar, mandar, ambicionó, amasó fortuna, se irritó, envidió, se enamoró, hizo poesías,...? ¿Para acabar así,siendo lo que podríamos decir que queda aquí de nosotros: no más que una foto, una imagen o palabras (y como resultado de nuestro vivir, una obra quizás y una influencia segura, mayor o menor. Pero ¿es esto -obra e influencia- nosotros?), escribimos diario, autobiografía o memorias, novelamos vidas y la propia, maltratamos, matamos por una idea y en nombre de, mezquindamos, somos santos, malvados, criminales, entregamos nuestra libertad o nos la dejamos arrebatar,...?
Por cierto, caigo ahora en que he escrito antes que a Yukio Mishima le gustaba ser fotografiado. Es curioso: ilusionarnos con convertirnos en una foto, y mañana en la foto de un muerto. Hace treinta años -casi- que Yukio murió, ya es una foto. Algunos dirán que también una obra escrita, etc. Pues sí, también eso, como efecto de su vivir.
La práctica de la humildad
- Quien camina una legua sin amor, camina a su propio entierro envuelto en su sudario.
- ¡Oh, Dios, llegar al lindero de la muerte y descubrir que nunca se ha vivido nada!
- El destello de unos ojos o un guisante en su vaina, confunden a la sabiduría de todas las épocas.
- Pasé junto a mi dicha y la pisoteé sin conocerla.
- No hagas preguntas sobre Dios.
- Escucho y veo a Dios en todos los objetos, pero no le comprendo.
- Veo a Dios en el rostro de los hombres y de las mujeres, y en mi propio rostro en el espejo.
- La vida es un banquete, y la mayoría de los tontos se muere de hambre.
HOmbre Gris... el mundo está en una etapa Gris...
- Mis grandes pensamientos -como yo los creía- ¿no eran harto pobres en realidad?
- Vivir mal muchos años puede ser una tontería irreparable.
- Parece que no vivimos lo suficiente para tomar la vida en serio.
- Puedes contribuir con un verso.
- Creo firmemente que nos encontraremos otra vez.
- Este polvo fue hombre.
- Adquiere hábitos positivos.
- Una sola rosa tiene más importancia para el que vive, que una gran corona para el que ya se fue.
- Las faltas ajenas son grandes cuando nuestro amor es pequeño.
Torpeza es acoger los malos hábitos:
piedras minúsculas bajo mi pie.
Nos paran, nos hacen dar un traspié.
No es vivir, vivir de penas ahítos.
No vive el que procura en su egoísmo
sólo su bien, olvidando el ajeno.
El hombre que así obra, no es hombre bueno.
Pienso a veces que ese hombre soy yo mismo.
El descarriado se hunde en el abismo
de su mal proceder, arruina su vida.
Pésimo ejemplo es si se entrega al vicio.
Todo lo destroza, como un seísmo.
Familia, Dios, virtud: todo lo olvida.
Que le hablen de amor lo saca de quicio.
Esta, de nuevo, me ha salido con versos alejandrinos, los cuales tienen, creo, la particularidad de que se componen de dos hemistiquios, los cuales deben ser heptasílabos, aunque en el cómputo del verso medido de corrido el número de sílabas sea trece o quince. Creo que esto es así, aunque yo no soy, por supuesto, un experto en esta materia. Y ha de tenerse en cuenta, para la medida, que la regla que rige para el final de los versos, rige también para el final del primer (de todos los primeros, claro) hemistiquio; es decir, que las agudas suman y las esdrújulas restan. Y creo que no se hace uso de la sinalefa en la cesura.
POR LOS PRIMEROS BESOS, JUVENTUD ARDOROSA
Por los primeros besos, juventud ardorosa,
con nostalgia infinita, compongo esta canción.
Por tu beldad real, tu gracia primorosa;
la, de tu cuerpo suave, prístina sensación.
Y por tus ojos de ahora, por tu voz y mirada,
con enorme ilusión, compongo hoy este poema.
Por que este nuestro amor, tan bello, sea tema
de una vida en común, largamente esperada.
Por tres años perfectos, de dicha irrepetible,
con sonrisa nostálgica, hago hoy esta poesía.
Por marzo y ella: mi Flor, Pequeña, inmarcesible.
Por de nuevo tocarte, que vuelvas a ser mía.
Muy exquisitos los versos,,, aunque le daría un pequeño ajuste ahorrando los versos 5to 8vo y 10mo.... igualmente me encanta la intensidad de tus producciones... GAby
"Sostiene Pereyra" de Antonio Tabucchi
"El Proceso" de Kafka
y tantos otros personajes.... grises....
fabuloso....
Yo me pregunto por qué grandes hombres y grandes mujeres están solos. Creo que algunas personas han buscado/buscan esa soledad, por algo bueno que le ven ( a la soledad que ellos buscan y gustan, no a la soledad que otros huyen); pero otras personas no la buscan, y la sufren. Entonces, me pregunto de qué clase es su grandeza, pues su inteligencia no evita esa soledad que no desean.
Jaime Borrás nos dice en su libro Vivir para vivir siempre que la fuerza de una persona equilibrada se parece a la fuerza unitaria de la mano con sus cinco dedos. Uno de estos cinco dedos de este hombre equilibrado y fuerte es el hacer vida social.
Gracias, Gabriela, por comentar en mi diario.
MIENTRAS CREAS EN DIOS
Mientras creas en Dios, yo creeré en ti;
mientras lo ames, yo te amaré.
Mientras creas en la gente y la ames,
en ti creeré y te amaré yo.
Te amaré mientras me des vida
-y aunque nada me des o dieres,
yo te daré: mi vida y mi amor-,
mientras me alegres, me animes,
creas en mí, me busques, llores,
sonrías, me esperes, te emociones,
cantes, arriesgues,... por mí;
mientras así, mi amor, me ames
-como las flores aman al sol,
como me quieren mis perritas,
como tú amas a Dios, que te salvó,
como Él te amó, así te amaré yo.
Mientras el sol alegre mis mañanas,
me dé ánimo, luz, vida, calor;
mientras la Belleza me inspire Poesía,
mientras vivas conmigo ilusionada,
serás mi musa, mi hogar, la fuente
que calme mi sed, el camino por andar.
En tanto que las flores sean bellas,
será enaltecida mi Pequeña.
Mi alma llorará, amante, enternecida,
en tanto que adamantinos aljófares de amor
destilen sus ojos, si por mí llora.
Cuando lea poesía, pensaré en ella;
mientras piense en ella, haré poesía.
Seré Poesía, seré poeta, seré la voz
de la Belleza que extasiado percibo
y del amor inefable que siento.
Quizás no sea un poeta al uso:
sabio, correcto, brillante,...
Seré sólo un enamorado, adorador
-un pobre hombre, solitario y gris-,
mientras mi corazón palpite amor,
de Alicia: mi Pequeña Flor.
SI MIS PALABRAS GUSTAN
Si mis palabras gustan o brillan,
en los versos o en el aire,
bien rimadas, medidas, o pronunciadas;
si mis palabras se estremecen,
se emocionan, tiemblan, aman
-si yo me estremezco,
me emociono, tiemblo, amo-,
por ti, mi amor, todo fue, es y será.
Un milagro es tu voz;
tus ojos, un milagro.
Todo tu cuerpo, tus ideas, deseos,
sentimientos, milagros son.
Me amas con tu cuerpo y persona;
y con lo mismo, yo te amo.
Que nos amemos es un milagro.
¿Hay milagro más raro
que amarnos de este modo?
Un modo extraño, apasionado, riesgoso;
a veces, crítico, mas también luminoso.
Siempre bellísimo, constante, firme.
Si mis palabras de amor
te enamoran, te estremecen,
te emocionan, te hacen temblar, amarme,
sabrás, mi amor, que por ti brotan,
saltan, enloquecen, borbotean,...
y que así siempre fue, es y será.
Sobre Rafael Sánchez Ferlosio (El Jarama, Industrias... de Alfanhuí, ...):
Comunista. Dice que quiere enterrar su pasado como novelista. Lo mató (al novelista) para hacerse gramático; ahora quiere inhumar al gramático, porque dice que esta dedicación/estudio "quema" en exceso. Prefiere que llamemos a nuestra lengua 'castellano', mejor que 'español'; y que debería decirse 'españuelo', pues 'español' es un galicismo. No le gusta cómo escribe Azorín. Ha criticado, también negativamente, a Ortega, a Lorca, a A. Gala,...
La hipotaxis o alargamiento excesivo de las frases era una forma estilística muy frecuente en el período barroco, sobre todo en el lenguaje administrativo.
POR EL CAMINO DE LA VIDA
Por el camino de la vida, mi alma viajera
cogió con inocencia las flores
y los frutos imperecederos: la Belleza.
Caminante, abiertos mis sentidos,
me extasiaban, tomo, gozaré,
las cosas grandes y pequeñas de mi vida:
un beso vernal aquella tarde,
un banco -amoroso escenario-,
cuatro días de oro,
los libros que me dieron un ser nuevo,
tesoros ideales,
el amor hecho y expresado, inefable,
días de sol cogidos de la mano mañana,
paseos, complicidad, naturaleza,
sonrisas, carcajadas, abrazos,
proyectos, dulzura en las miradas,
silencios no embarazosos,
fértiles, bellos en su gravedad;
Belleza en un gesto indicativo,
en un cerrarse los ojos pensativos,
en una mano que en la hierba
busca a la otra: la tuya, la mía;
Belleza en las estrellas y en la luna,
más bellas cuando el amor las mira.
Belleza en todo lo creado,
Belleza en nosotros.
Por el camino de la vida,
mi alma viajera te tomará
con complacencia,
descansará a tu sombra,
hallará cobijo bajo tu copa,
serás mi árbol bueno.
Y yo, tu fiel poeta y vagabundo,
inscribiré unos versos en tu tronco
a cambio de tu amoroso fruto.
Dicen algunos algunos que han estudiado o experimentado las energías o vibraciones telúricas (y personales) que en la Tierra o por debajo de su superficie existe una invisible red electromagnética; y que cuando nos colocamos sobre el punto de cruce de dos meridianos electromagnéticos, recibimos una mayor influencia de estas vibraciones. Dicen los mismos que la casa -y dentro de ella, la cama- son los lugares donde más expuestos estamos a esa influencia, pues es donde más tiempo pasamos. Y por supuesto, es mucho mayor tal influencia si casa y/o cama están situadas sobre corrientes de otra naturaleza (por ejemplo, de agua). Dicen que los animales -por ejemplo, los perros y los gatos- captan mejor estas emanaciones. Opinan los que dicen saber de esto que nuestra cama debe -debería, sería mejor para nosotros- mirar hacia el norte (o bien de este a oeste).
En cuanto a la energía personal, dicen algunos que la aceptación o el rechazo social de las personas podría estar condicionado, influido, por las vibraciones que emitimos.
He visto una muy bonita peli: La guerra de Dios, con Paco Rabal y Fernando Sancho. En un pueblo imaginario, unos mineros se enfrentan a los ricos. Un cura joven, estricto cumplidor del evangelio, revoluciona al pueblo. Me ha gustado mucho.
Dicen que Richard Burton intentó seducir al marido de Liz Taylor: Eddie Fisher; y que tuvo también una breve relación homosentimental con Lawrence Olivier.
En El amante de lady Chatterly, D. H. Lawrence nos dice que todas, o casi todas, las mujeres -consciente o inconscientemente- son lesbianas.
Madrugada del 24 al 25 (del lunes al martes) de abril de 2.000, a las 2'45 h.
Acabo de ver El orgullo de los yankies, con Gary Cooper.
He oído decir que el espacio es lo mismo que el tiempo, y que el vacío está lleno. En cuanto a la edad del universo, he oído decir que tiene unos quince mil millones de años (es lo que he oído decir desde que me acuerdo); pero hace poco he oído decir en Redes que tiene unos veinte mil; y hoy, en el telediario, han dicho que tiene unos trece mil. ¿¿En qué quedamos?? ¡Es que siete mil millones de años no es una cantidad pequeña!
Acabo de leer La feria de las vanidades. Es una obra excelente. Me gustaría aprender de Dobbin, no olvidarme de su ejemplo (me olvidé. Sólo creo recordar que era un hombre bueno); y de los otros, lo que no hay que hacer.
29 de abril, sábado, de 2.000, a las 10'46 h.
Brian Epstein, mánager de los Beatles, murió a los 32 años de su edad, de sobredosis, dicen que involuntaria. Dicen que se pintaba y maquillaba mucho. Era homosexual y un tanto afeminado. Me resulta curioso recordar que también era homosexual otro "músico" de nombre muy parecido: Leonard Berstein.
Los Beatles perdieron mucho dinero -eso se dice- en su gira americana. También hablan de que sólo Ringo era de la clase obrera; que los demás eran de la media-baja. Hay que gente que afirma que Lennon era muy violento (recientemente he escuchado decir que financió al IRA). Hasta hablan de escarceos homosexuales de Lennon; entre otros, con Stuart Sutcliffe, y quizás también con Brian Epstein. Opinan que George era el más tolerante, el más pacífico. John decía que todo era/es sexo. Stu murió de un derrame cerebral. Era/fue pintor.
LA VIDA NOS INVITA A SER DICHOSOS
Cuando era un niño enamorado de tu rostro: la vida,
no sabía qué era temor: no a la gente, no a conocerme,
ni al miedo ni a la muerte.
Ahora temo a la umbría del corazón del bosque,
al ruido del mundo, a las multitudes,
ansiosas y vociferantes,
a la noche aislante, deprimente;
a la maldad del hombre,
a la enfermedad grave,
a verme ante el dolor inerme,
al lastre de creerme
mejor que mis semejantes,
a mis certezas cognitivas
-en verdad sólo pseudoculturales.
En el fondo, soy un dilettante,
y por añadidura, torpe-,
a mi falsa humildad,
a mis negros pensamientos,
a la cháchara mundana, vulgar,
a caer en el pozo de la depresión,
a seguir perdiendo el tiempo
(a que éste corra sin fruto, bello y nutritivo,
el que da sentido a tanto deseo
y tanto movimiento por satisfacerlo),...
Ahora temo a no vivir.
Ahora temo. El temor me rodea, me inunda,
me asola. Morbosa, esclavizadoramente,
me limita, me encastilla
en la seguridad de mi guarida.
Ahora temo a hacerme viejo, y a morir.
Ahora temo, simplemente, a no poder.
Mas tu rostro: la vida, mi Dios,
sigue irradiando, e invitándonos,
con admirable generosidad
-y aun aparente despilfarro-,
a ser dichosos.
La vida, sabia, providente
-con Poesía y milagros sencillos,
por miríadas-, maternal, justa, imparcial,
paciente, con la sonrisa (la Belleza) del que sabe,...
nos regala a manos llenas,
nos habla claro (la verdad natural), sin embozo,
y nos invita, como en los primeros balbuceos,
ahora, en la grave madurez,
a descorrer, de la pena negra, el craso paramento,
para que pase la luz y nos caliente el corazón.
MI AMOR POR TI
Mi amor por ti es un corazón;
y como tal, palpita de deseo y excitación.
Mi sangre (mi amor) te fecunda;
con mi fálico, rojo carmesí, elemento,
se llenan, se excitan, las arterias de tu amor.
Mi corazón, mi sangre: amor gestante,
amor que alumbra: vidas y mundos.
Mi amor por ti es un mundo;
y como tal, renace cada día,
sólido, Bello, luminoso.
Pero mi amor por ti es más grande que la Tierra.
Y es más bello que el cielo y sus estrellas.
Y es música, más bella que el latido del universo.
Mi amor por ti es el Amor, su primera voz
y su primera cara. No es eco ni es imagen.
Mi amor por ti es viento que no cae,
color que no pierde, luz que no languidece,
grandeza que no mengua, Belleza que no pasa.
Cerca de mi amor por ti,
son polvo al aire las montañas,
enmudece el huracán, son enanas las galaxias
y la música calla, admirada.
No es un portento ni es un prodigio,
es el amor sencillo, espontáneo, niño.
Es la Belleza, natural, lo más valioso.
Se ama sin esfuerzo, no tiene mérito.
Mi amor por ti es una flor pequeña,
un guijarro menudo, suave, limpio,
torneado por el agua milenaria.
Es un abrazo sincero, confiado,
el recuerdo imborrable de horas ideales.
Mi amor por ti es el perfume de la Tierra,
el pebetero de todos sus aromas.
Es la luz del día, creativa, creativo.
Y es, también creadora, la noche;
la noche que cura, que restaura,
que regenera, que sueña.
Mi amor por ti es la sobriedad y la ebriedad.
Sobriedad desmedida -la medida
del amor es amar sin medida-.
Ebriedad: entusiasmo -llevar a los dioses
dentro-, deseo -todos los manantiales
de la Tierra, deseosos de llegar a su mar.
Tú eres el mío-, pasión -colisión de soles-.
Mi amor por ti es magia, sin engaño,
sin prestigio, sin fama.
Su flor es verdadera, su fuego es verdadero
(son hijos de la Tierra, flor y fuego.
Y mi amor por ti es la mágica Tierra,
y es más mágico y más grande que ella).
Y es mi amor por ti, ríos y mares subterráneos,
vivos, de aguas vivas y de vivo fuego.
Mi amor por ti es la Poesía.
Poesía ilimitada, Poesía sentida, a veces callada;
a veces un estallido de júbilo,
a veces un lamento con sordina,
a veces lágrimas de fuego,
a veces ululante viento airado.
Todas mis palabras riman con lo que siento.
Pongo todos los acentos en ti, en lo que quiero.
Y así, mi Poesía es siempre perfecta.
Escucha, hombre o mujer que me lees:
un poco de mí te comunico.
No mi vida, que late, alienta,
reposa, desea, se alimenta,
ensueña, teme, observa,
hace, se entristece, se alegra,
ora, se ilusiona y espera,...
No mi vida, sino algunas dudables
ideas, y unos pocos sentimientos nobles.
Una imagen desvaída de mi ser.
Escucha, amigo: pasó ya el mejor tiempo,
aquel en que fuimos dichosos en la inconsciencia,
perfectos en nuestra creencia,
ilusos en nuestra ignorancia,
ingenuos en nuestra inocencia.
Teníamos toda la fuerza de la naturaleza,
los sueños de la niñez y de la adolescencia
(ensueños ideales, proyectos utópicos,
deseos insensatos de arreglar el mundo,
el prurito de querer saberlo todo).
La obra que empezó ambiciosa, se ha desmoronado.
Hércules ha sido vencido.Toda fuerza periclita.
El final de todo es la ceniza.
Y ahora, de mí puedo decir con calma:
mi mirar y mi pensar ya no son altivos;
En buena hora dobló la cerviz mi fatuidad,
feliz la hora en que cayó la torre de mi vanidad.
Amigo, nos acercamos a la última puerta.
Recordemos los jardines y los prados
en que creció, rozagante, nuestra amistad;
y las fuentes que calmaron nuestra sed juvenil.
Vivamos entre tanto. No pensemos, amargados,
en la hora de la fatal separación.
Escucha, Alicia: Dios, providente, acaba
lo que empieza; y no finge ni engaña.
Sus obras son cumplidas, perfectamente bellas
(o es grande mi error, y vital,
tomando por verdad los inventos de otros,
dando credibilidad a sus visiones, en su ceguera).
Yo creo que en su designio entra que vivamos.
Y confío en que nuestros caminos, Él los ha trazado.
Yo quiero ser sencillo como un niño,
preguntarle con humilde confianza:
¿me diste esta ilusión y este amor
para que fueran al final defraudados?
Estos versitos, mi Pequeña Flor, son un sencillo y modesto regalo que te hago, en estas fiestas tan propicias a la emoción amorosa. Creo no equivocarme si pienso que nada es mejor para tu sutil sensibilidad que una palabras concebidas y pronunciadas con amor.
MIENTRAS NO MUERAN EN MÍ LOS MÁS BELLOS RECUERDOS
¿Pasarán, para no volver,
la tersura, la claridad,
el color, el buen olor,
de tus partes señaladas,
por su señera calidad?
¿Morirá la Belleza?
No, mientras en mí no mueran
los más bellos recuerdos;
mientras se agiten,
lúcidamente vivos,
los espíritus de mi memoria.
Anoche soñé.Tus ojos
me miraban con ternura
y un reproche tímido.
En tu quietud, una queja muda
había; y en tu mirada,
una tácita súplica.
Recordé en mi sueño
las horas de cielo,
las horas de luz,
tu gracia derramada
-mi vida transida
de su fragante esencia-,
tu alegría bienhechora
alimentando flores,
alimentando amores;
tu femenina dulzura
inundando mi casa,
revolando en sus salas
el ave canora
de tu voz celestial.
Desperté y no te vi.
El fuego del dolor
me consumía
(¿cuándo, cómo,
por qué se perdió
el tesoro de la isla?).
Algunas lágrimas ígneas
dejaron su estela plateada
en mis mejillas.
El alma -mi dolor- me impetra lágrimas ardientes.
El cuerpo -mi cansancio- me amonesta,
me recuerda que necesito un descanso.
Mi vida -mi andar-, con pasos incoherentes
e indecisos, me acerca a la hora funesta.
Agotado por nadar contracorriente,
acogotado, me roba el aire la verdad molesta
de la hora postrimera, cuando en el remanso
de esta hora poética, me desahogo, y sonriente,
con infantil entusiasmo, invoco a la Belleza.
AÚN QUERRÍA CONQUISTARTE CADA DÍA
Aún querría conquistarte cada día,
en una seducción continua y entusiasta;
ganarte con mis ganas de tomarte,
deslumbrarte, a la puesta del sol de mi amor,
con su incólume fulgor auroral.
La edad es sólo engañosa capa polvorienta;
bajo ella, la belleza de la flor no pasa,
en un amanecer eterno se sueña
admirativamente deseada, adorablemente amada.
Siento que debo, ¡cuánto lo deseo!,
limpiarme de tanta noche, en el agua
clara de tus ojos; al calor de tu sonrisa
solar, fundir mi tristeza mineral.
Siento que te debo, ¡cuánto lo siento!,
ternuras y caricias guardadas en el tiempo
(un tiempo de crecer, de llorar en silencio;
un tiempo de ensoñar, de rogar a Dios:
encontrarnos al atardecer, en mitad del camino).
Yo querría conquistarte todavía.
Yo querría, por la magia de tu alquimia,
transmutar mi plúmbea personalidad verbal,
y ganarte a fuerza de besos de piel,
no de aire, ni de mentales abrazos,
ni de palabras de miel, que no te tocan,
sino de aquellas que acarician tus oídos.
Yo querría desvivirme viviéndote,
como se vive una aventura, una música,
una historia de amor o un sueño.
Y al vivirte con dichosa locura,
vivirme, vivir al fin una vida.
Porque algunos que respiran y caminan,
no viven sus sueños -su vida verdadera,
interior, lo que ellos realmente son-;
de modo que su vida carece de sentido,
todo les duele, todo les ofende,
son el pim-pam-pum de la injusticia,
"otros son culpables; yo, nunca".
Yo querría conquistarte una vez más,
llevándote a la cima de tu sueño
-que es el mío-, para que vivas
-te vivas-, me vivas y vivamos.
1/2 (lunes al martes) de mayo de 2.000
DESPUÉS DE CASI VEINTE AÑOS
Después de casi veinte años,
sigo pensando en ti a diario.
Veinte años perdidos. Desengaños
a diario. Me digo: estoy solo.
Después, lobo estepario, lloro.
Y en ti sigo pensando.
PENSÉ QUE PODRÍAS LLENAR MI VACÍO
Pensé que podrías llenar el vacío
que dejó la única mujer que me llenó.
¡Vana ilusión, infantil ensueño!
Despreciaste un corazón,
por pobre y por desierto;
cuando era rico en amor
y poblado de sueños.
Un mi amigo me ha llamado -otra vez- tonto. Horas después, me ha pedido perdón. Me dice que en adelante me dirá 'raro', en vez de tonto. Dice que mi cultura sólo es libresca. Me ha parecido verlo arrepentido de haberme ofendido. Quiere que no le guarde rencor, así me lo ha dicho. La charla que con él he tenido, lo que hemos hablado sobre esto, ha sido para mí regeneradora, y me ha sentado muy bien; porque en el fondo, yo no quería guardársela, porque lo valoro (como noble, honorable, honesto, franco,...) aunque a veces yerre -como todos, ¿quién no se equivoca?-; porque me sentía mal almacenando ira. Siento haber pensado mal de él por causa de este asunto. Este pensamiento negativo mío, contra mi amigo, ha sido lluvia de una mala nube de momento, mi orgullo intelectual herido. Si puede ser, lo (ese pensamiento negativo) borro y empezamos otra vez de nuevo. Quizás a veces se precisa una buena pelea para darse un buen abrazo; porque para poder darlo, antes hemos de soltar los bultos. Todos estamos faltos de cariño. Lo que pasa es que algunos no confían en la posibilidad de su aparición, y no lo buscan (por eso no lo dan).
Un oriental ha dado 85.000 toques seguidos, sin interrupción, a un balón, con sus piernas/pies. Ha necesitado, para lograr esa cifra récord, aguantar 15 horas sin parar. Yo he llegado a dar 2500 toques a un balón, con todas las partes -sumando las cantidades de toques dados con todas ellas, en un mismo intento- del cuerpo normalmente participantes en un hábil divertimento como es éste. Sólo con la cabeza, no se me ha caído la pelota al suelo antes de darle 333 toques.
SOÑAR NO CUESTA
Es la cuesta más pina
la que lleva al país de Nunca Jamás;
a más edad, más se empina.
Intentaré coronarla muchas veces más.
(En el margen derecho de estos versillos, con letras dispuestas verticalmente, escribí: "es posible, hay que intentarlo")
(Los versillos que siguen no me parecen buenos, pero me decido a publicarlos por lo que significaron y significan en mi vida, y porque quizás me fueron inspirados para ser nuncios de lo que mucho más tarde sucedería. A nadie pido ni pediré que crea en anuncios ni en buenos o malos agüeros; quizás yo tampoco crea en ellos, cuando escucho sólo a mi razón. Es más: digo que hemos de atender a la Razón -no siempre a nuestras razones-, porque el buen juicio busca el bien, y la Razón, después de buscar bien, encuentra y admite la verdad (aunque ésta no coincida a veces con nuestro bien. Admite la Razón, el buen razonamiento, la realidad innegable de la verdad, aunque ésta a veces no nos convenga, individual o colectivamente, o nos parezca que no nos conviene, mientras ignoramos partes de la realidad); pero puede la Razón bien ejercida admitir la verdad pero no aceptarla, no darla por buena o útil, según los ensueños, ilusiones o deseos de cada uno. En fin, no me enrollo más. Digo sólo, repito, que estos versillos que a continuación expongo, bien pudieran haber sido para mí heraldos o guiones de un acontecer futuro, conforme con mi deseo. En modo alguno descarto la muy probable posibilidad de que sólo la casualidad -o la libertad psicológica- haya intervenido causalmente (y ya que hablo de este abstruso tema -sin duda, lo es para mí- de la libertad, del azar y del destino, insertaré aquí un pareado que escribí este mismo día 4 de mayo de 2.000, con cuya idea inspiradora no estoy de acuerdo ahora, o bien digo que mi opinión actual se acuesta más a la idea de que nuestro destino va siendo nuestro carácter -el cual, según Aristóteles, se adquiere por hábito; el cual, a su vez, es mudable muchas veces, si no todas, si cambiarlo es lo que se quiere-, o bien que nuestro destino va siendo el fruto de nuestro carácter, el cual es mudable, y por tanto, nuestro destino:
No hay mayor desvarío, mayor desatino
que luchar contra el destino.
(continúo con la idea que empecé a desarrollar más arriba): que no descarto en modo alguno la muy probable posibilidad de que sólo la casualidad, o la libertad psicológica, hayan intervenido casualmente en la composición de mis versos que a seguido se verán, y en la efectividad, realización o cumplimiento de lo anunciado, supuestamente (según mi parecer de este momento), por ellos. Está claro que "lo mío" es enrollarme, con una filosofía de café... Van los versillos ya: )
PIDO A DIOS
Tenerte frente a mí, a un beso de distancia;
clavados los pies, mirarnos fascinados,
los labios sellados, las manos anhelantes.
Hablarte lentamente, saborear cada palabra;
gozar con fruición de tu mirada,
transida de nostalgia;
notar que te pones un poco nerviosa,
que a tus ojos asoma una lágrima;
sonreír, temblarte la boca,
decirme "te quiero" y cerrar los ojos.
Y besar tus labios. Eso pido a Dios.
(Sobre la premonición o acierto de los versillos que siguen, podría decir, digo, lo mismo que dije anteriormente)
ALGÚN DÍA ME AMARÁS PORQUE TE AMÉ
Algún día, me amarás porque te amé.
Comprenderás cuando sea tarde.
Volverán mis palabras a sonarte;
y una lágrima amarga caerá.
Ese día, te querré aún más si cabe.
Nunca nadie lloró por mí, salvo mi madre.
Algún día, comprenderás y me amarás.
hundida, en tu cama, llorarás a solas;
me pedirás perdón, sin alharacas;
y temblarás de amor al recordar.
Y ese día, yo te querré aún más si cabe.
Nunca nadie me pidió perdón, salvo mi madre.
La práctica de la humildad
- No podemos saber historia, en realidad; lo que nosotros pensamos que es historia, no es más que ficción.(G.V.)
- Es mayor pecado dar un bofetón a un moreno (negro) que a un Cristo, porque dar un bofetón a un moreno es darlo a una imagen viva de Dios, y dárselo a un Cristo de madera es dárselo a una imagen muerta. (P. Luis Frías)
- El señor de toda Asia, de cuantos reinos y riquezas adquirió en vida, no se llevó a la tumba más que esta mortaja. (Saladino. Epitafio)
- Una tumba fue suficiente para aquel a quien no bastó el universo. (Alejandro Magno. Epitafio)
En mi reciente texto de 3 de mayo de 2.000, decía, cuando hablaba de un amigo (?) que me había llamado tonto:
"Siento haber pensado mal de él por causa de este asunto. Este pensamiento negativo mío, contra mi amigo, ha sido lluvia de una mala nube de momento, mi orgullo intelectual herido. Si puede ser, lo (ese pensamiento negativo) borro y empezamos otra vez de nuevo."
Minutos después de copiar eso y publicarlo, leí en Infancia y adolescencia, de Tolstoi, esto, que el propio autor, a sus diez años de edad, decía de su preceptor alemán:
¡Qué bueno es y cuánto nos quiere! ¿Cómo he podido pensar tan mal de él?
Creo que eso podría yo pensar y preguntarme, cada vez que juzgue o recuerde estas palabras antes de juzgar, a las personas que por mi bien me aconsejan -bien o mal, importa la intención en este caso-, por mi bien -acierten o no acierten- actúan en contra de mi deseo, por mi bien me reprochan, se quejan de mi conducta o de mis palabras,... Creo que pensar con esa limpieza de corazón que las palabras del niño Tolstoi expresan sería pensar bien, justamente.
¿No deberíamos hacerlo así todos, cuando juzgamos inmerecidamente a gente buena y que nos ama; o incluso a aquellos que, sin ser buenos para nosotros ni amarnos, sí tienen cualidades encomiables, o merecen nuestro reconocimiento por alguna de sus virtudes o alguna de sus buenas obras?
Yo he pensado muchas veces mal de gente buena, mejor que yo. No conocía a esa gente, y por eso la juzgaba negativamente. Es cierto que me hacían daño; o bien el daño era nimio o imaginado: un malestar psicológico, un estado de ánimo desagradable, un sentirme ofendido; es cierto que su actitud era reprobable o cuestionable, desde mi punto de vista; es cierto que no fueron respetuosos, no tuvieron tacto, fueron insensibles, duros, maleducados, egoístas, poco o nada compasivos, poco o nada comprensivos,... pero ¿a quién no le pasa todo o algo de esto?, ¿quién acierta siempre en su trato con la gente?
Yo he cometido muchos y grande errores, he sido duro e injusto -siempre con buena intención, pero con mucha necedad-, he dado malos consejos, creyendo que eran buenos, claro -incluso a sabiendas de que dudaba de su bondad-, he sido indiscretísimo -queriendo, en mi inmadurez, saber lo que no me importaba, de vidas ajenas, y hablando demasiado-, me he equivocado a menudo y he pedido a otros que hicieran o pensaran como yo, por no saber que no sabía, que había errado; me he enfadado y acalorado, defendido con vehemencia ideas erróneas -si no me equivoco ahora al considerarlas erradas-, muchas veces no he sido humilde, me he considerado más inteligente/bueno que otros, he hablado mal de muchos de ellos,...
Poco a poco he ido pensando menos mal, y hasta bien, de algunos, a medida que los he ido conociendo mejor. De algunos, muchos, aún pienso mal. Pero ahora me digo: no los conozco; la idea que me hago de ellos, mi necedad me la da; cuando vea sus buenas cualidades, pensaré bien de ellos. Y si no llego a verlas, por no tratarlos suficientemente, o porque a veces mi poca inteligencia no me permita descubrirlas, debería entretanto abstenerme de juzgarlos. ¿No debería bastarme, satisfacerme, mi intención/intento de obrar bien, y los pequeños avances que en esto consiga, dejando de mirar con torvo ceño cómo andan los demás, y aun poniendo palos en las ruedas de sus vidas? Por supuesto que hemos de censurar la mala conducta, corregirla aquellos que puedan o deban, educar, aconsejar o influir desde el bien y con buena intención; pero ¿quién empieza aplicando todo eso a su propia vida, quién reconoce sus defectos y errores, quien quiere corregirse en verdad, dejar los yerros placenteros, llevar una vida ejemplar por su virtud,...? Claro que hay gente buena en verdad, por un lado, y de maldad incorregible, por otro. La corrección de estos, si es posible; o evitar que causen el daño que desean o querrían causar, es un problema de altura. Para buscar la solución a eso, si la tiene, hay personas más capacitadas que yo. En mi pequeño mundo, yo intento obrar bien, o no muy mal. De un modo u otro, influyo, influimos, todos, para bien o para mal.