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El Trastorno

dantexenator2dantexenator2 Anónimo s.XI
editado marzo 2015 en Terror
El Trastorno

[FONT=&quot]Temo que se avecina, de nuevo las sombras se abalanzan sobre mí ser. La oscuridad lo engulle todo con un paso lento pero sin titubeo; la fatídica hora en la que mis pesadillas salen a deambular libres a mí alrededor murmurando... Me susurran cosas que nunca comprenderían, ¿Pero cómo han de comprender? si ninguno de ellos lo ha sufrido, cómo alcanzarían a entender el temor que emana de mi corazón, inundándolo todo hasta desquiciar mi conducta, me arrastra a la locura y me conduce a la soledad. Me han llamado paranoico, enfermo, que padezco de un trastorno, pero yo sé la verdad, lo sé, cada vez que el sol se oculta tras las montañas... Cada vez que miro a la gente dirigiéndose presurosamente a sus hogares para descansar, yo los veo, los siento, escucho sus voces llamándome a la decadencia y depravación de la oscuridad, supongo que no puedo culpar al sol por escapar, ha de emprender la justificada huida y si el pobre conoce o ha tenido tan fatídica suerte en ver lo que yo he visto, oír lo que por desgracia he oído, no le culpo.[/FONT]
[FONT=&quot]Sé que la gente habla de mí, a mis espaldas, a mí pasar murmullan, ¡Se ríen de mí! pero ellos no saben, tan sólo suponen que he perdido la cabeza, que me sugestiono con facilidad, y en mi defensa, en éstas líneas he de desmentir eso. Antes de aquella noche, yo era diferente, respetado y para nada tomado por un simple loco; pero entonces ellos vinieron a mí, y que este documento sirva para hacer entrever mi prodigiosa razón que ha sido menoscabada por los eventos que me han hundido en la miseria emocional y psicológica.[/FONT]
[FONT=&quot]Bien ¿por dónde he de empezar? hay tanto que contar y he de contarlo, comunicaré al mundo mis tormentos, con la firme esperanza de que otros desdichados, otros desgraciados a los cuales el destino depare el mismo camino que tan firmemente me ha impuesto, tengan alguna oportunidad, por eso escribo este diario. Por eso narraré con el más apegado detalle los hechos que amenazan con terminar con mi vida.[/FONT]
[FONT=&quot]Todo comenzó el seis de Octubre de 1989, una fecha tan buena como cualquiera para iniciar el descenso a las profundidades del averno que se ha convertido mi vida. Por aquellos tiempos yo era un respetado maestro de filosofía e historia en la Universidad Estatal; Mi tiempo dividido entre los placeres laborales y sociales, solía dejarme con un apetito feroz por el beso de mí almohada; pero ese día, mí necesidad fue negada por algo más allá de mi comprensión… Todo comenzó con deberes atrasados de mi amada profesión. Siempre trate de prestar especial atención a los temas de mi profesión, pero es inevitable acumular trabajo cuando se está muy ocupado.[/FONT]
[FONT=&quot]La lectura y preparación de la clase siguiente me mantuvo ocupado hasta deshoras, tal vez ese primer día, lo que vi y escuché fue culpa de un cerebro acosado por el trabajo, el cansancio y dosis desorbitantes de café, pero mientras escribía las notas correspondientes a mí clase, pude escucharlo, primero vino a mí como un susurro espectral, un llamado de ultratumba que resonó en la insufrible oscuridad, mi mente me protegió de ese primer contacto, razoné de inmediato que la mezcla de circunstancias estaba jugándole bromas a mí cerebro, así pues como un necio, pomposo arrogante y petulante, autocomplacido con mí rápida reflexión lógica, desistí de seguir pensando en el asunto, hasta que de nuevo la llamada de un origen desconocido que parecía provenir de las sombras volvió, esta vez con más fuerza, haciendo retumbar mi nombre a través del salón donde me encontraba, demostrando la desinhibida intención de llamar mi atención.[/FONT]
[FONT=&quot]Esta vez no hubo protección por parte de mí subconsciente, era clara la voz fantasmal e insidiosa que retumbaba a mí alrededor, el chance, aunque minúsculo fue concedido a un grito ahogado de mi madre, ella descansaba en su cuarto junto a mi padre. Me moví tan rápido como me fue posible, entré abruptamente encendiendo la luz del cuarto. Sólo para contemplar una imagen que se contrapone a mis deseos, ambos se encontraban profundamente dormidos, qué horror más habido me inundó cuando un tercer llamado vino a mí desde el salón donde, apenas escasos segundos había cruzado esperanzado en mi madre. Esta vez fue más fuerte que el anterior, mi nombre recorría la casa como un susurro, un secreto prohibido y vetado, salido de las fauces del más aberrante ser, de nuevo caí presa de la arrogancia, mi enorme ego, no me permitió comprender lo que sucedía. Mientras me encamine a apagar la lámpara de mesa que utilizaba para realizar mi trabajo aquella noche pude sentirlo, fue la primera pero no la última vez; claramente sentí como caminaba por un pasillo rodeado de espectadores, sus presencias a mi alrededor eran tan claras como la de cualquier grupo de personas, pero había algo más, una sensación de peligro inminente que abrazaba mi alama hasta impedir mis movimientos, me detuve en seco, podía sentir varias miradas reposando incesantemente sobre mi ser, decidí emprender la pronta retirada, abandoné la idea de apagar aquella lámpara y me dirigí a mi habitación convencido de que el sueño y el estrés estaban acabando con mis nervios aquella noche, entré en mi cuarto y cerré la puerta, no sin advertir las presencias que se quedaron contemplándome del otro lado de la puerta, claramente podía sentirlos. [/FONT]
[FONT=&quot]Me dispuse a dormir y olvidar la escalofriante noche llena de juegos mentales, pero el sueño nunca vino a mí, tan sólo me acompaño la siniestra sensación de que al abrir aquella puerta mis visitantes seguirían allí, parados frente a la puerta, contemplando, esperando el momento en que saliera para actuar, con ese sádico sentimiento que acosaba mi alma y así pase la primera noche en vela.[/FONT]
[FONT=&quot]Al día siguiente, debido a la normalidad con que transcurrió el día, logró hacerme olvidar la noche de paranoia que había vivido, mi mente bloqueó todos los extraños sucesos y se dispuso a seguir adelante. Era avanzada la tarde cuando llegué a mí casa, mis deberes habían terminado y esta vez para fortuna mía no contaba con labor nocturna como la noche anterior; después de la rutina nocturna me dispuse a dormir así que me dirigí a mi cuarto, donde mi acogedora cama me esperaba como de costumbre, ¡Oh, mi querida cama! Quién imaginaría que en el futuro sería un tormento siquiera verla.[/FONT]

no me dejo subirlo completo, hay les dejo link de el pdf

https://play.google.com/store/books/details/Yaret_Blanco_El_Trastorno?id=KJSMBwAAQBAJ

Luego subire las otras partes, pero ya sera mañana o en algun rato libre :cool:
Espero sus comentarios.

Un saludo :p

Comentarios

  • dantexenator2dantexenator2 Anónimo s.XI
    editado marzo 2015
    [FONT=&quot]Cuando me recosté en mi cama, los recuerdos de la noche anterior acudieron a mí cual perro de caza que finalmente encuentra a su presa, me sentí mortificado, pero de nuevo logré convencerme que había sido causa del estrés y la sobredosis de cafeína, así pues me dispuse a dormir un tanto preocupado de que mi sueño volviera a eludirme. Tras algunos minutos largos de reflexiones personales, creí por fin alcanzar el sueño; todo trascurría bien hasta que en medio de mi sueño placentero y reparador un pequeño murmullo llegó a mis oídos, es extraño que pudiese escucharlo, pues tengo la costumbre de dormir tan pesadamente que ni siquiera el más devastador terremoto podría despertarme como extraño aquellos días; los murmullos siguieron, pero me negué a prestarles atención de igual manera que uno tiende a ignorar a un borracho parlanchín que se cruza en el camino, sin embargo, insistieron cada vez más y más y más frecuentes, ¿Qué decían?, sólo Dios lo sabe, pues la lengua en que se me murmuraba me era ajena, pero el sentimiento de inquietud crecía dentro de mi ser, con precaución y una gran porción de terror entre abrí un ojo, con la vaga esperanza de que al tener media visión mis temores disminuirían, pero no vi a nadie, sin embargo, las presencias volvieron ¡los podía sentir!, vigilando incansables y diligentes mientras rodeaban mi cama, su amenaza a mi ser era palpable, inundaba el aire y me asfixiaba, invitándome a correr, pero estaba seguro de que esa sería mi última acción, no entendía qué es lo que pasaba.[/FONT]
    [FONT=&quot]Varias preguntas vinieron a mí cabeza en esos momentos… ¿Sólo es uno?, ¿qué quieren de mí?, ¿estaré soñando?; De la nada otro acontecimiento puso fin a algunas preguntas que inundaban mi mente, los susurros cesaron, pero las presencias seguían ahí, observándome con codiciosos ojos volcados entorno a mí, una fuerza invisible e incolora se escurrió sobre mis piernas y muñecas reteniendo mis acciones, intenté pedir ayuda, grite con todas mis fuerzas ¡lo juro!, pero mi voz había sido robada, sentía la fuerza del aire escapar por mis pulmones y salir disparada como un cañón de mi boca, sin embargo ningún ruido apareció, en mi desesperación y desasosiego, me refugié en la irracional creencia de los seres sobrenaturales, recordé lo que aconsejaban todos los sacerdotes y entidades religiosas en general, así pues me rendí a las oraciones, suplicas y plegarias que en algún momento había escuchado, pero nada cambió mi situación seguía siendo de cautiverio.[/FONT]
    [FONT=&quot]Decidido a ver a mí agresor observé con cuidado alrededor de la habitación, pero no logre ver nada, como si de una audiencia se tratase, los murmullos volvieron acompañados de un frío sepulcral que helaba mi sangre pues ahora podía sentir esa fuerza inmovilizándome contra mi propia cama, me sentía a merced de un asesino que juega con sus víctimas, mientras se ufana de su próximo acto. Me sacudí violentamente en la cama con el férreo deseo de lograr un ruido suficientemente fuerte como para llamar la atención de mis padres que descansaban en el cuarto contiguo, aunque de edad avanzada, contaba con que el ruido estrepitoso y violento de la cama lograse despertarlos, ¡Dios! Yo rogaba por eso, pero nada logre con mi eufórico intento. En mis violentos movimientos logré divisar sombras, en las esquinas de mi cuarto, me detuve en seco, calme mi menté y eché un segundo vistazo, ahí estaban, figuras borrosas cubiertas por el manto de la noche, parados como pérfidos monolitos, sin moverse, en silencio, no divisé ojos o boca ni ningún rasgo humano alguno tal vez debido a la oscuridad o tal vez...[/FONT]
    [FONT=&quot]Los susurros aumentaron su volumen, ¡las cosas que me decían, Dios las cosas!, las más impúdicas y depravadas peticiones llegaban a mis oídos, órdenes de locura y oscuridad, con esas escabrosas voces que retumbaban perforando mis oídos y de la nada todo dimitió, con un violento movimiento me logré incorporar sentándome sobre la cama, ¿que había sido eso?, un sueño, una alucinación o quizás había contemplado la cara de mis acechadores nocturnos; rápidamente me levanté en búsqueda de aquellos que habían irrumpido en mi habitación, pero sólo encontré el vacío, al poco momento mis padres se sumaron a mí confusión llenando mi mente con preguntas, bombardeando con razones sobradas, que mil veces había pensado sobre aquellos sucesos, pero no desprecié sus palabras y me propuse a encontrar la causa de lo que me estaba atormentando.[/FONT]
    [FONT=&quot]A la mañana siguiente me deslinde de todos mis deberes, ignore los asuntos que ese día me ocuparían y me dirigí a consultar sobre mi pequeño problema con un doctor, este muy amablemente, me dijo que era tan común como un resfriado y que solía pasar después de algún tiempo; por alguna extraña razón me sentí profundamente ofendido, ese doctor tiraba a menos mi inteligencia, ¡Cómo se atreve! En mi mente le gritaba, argumentando los razonamientos tan certeros que había establecido aquella noche durante mi cautiverio, Le sonrió pues él estaba parado con esa amplia sonrisa de dientes amarillentos, le pedí que escuchara mi relato sobre lo que me había ocurrido y así procedí contándole cada detalle, pero era claro que él estaba convencido que era un simple problema del sueño, un trastorno que muchos otros antes que yo habían padecido, no le dio mayor importancia y me obsequió algunas muestras gratis de una medicina próxima en salir a la venta, se suponía que esta medicina se encargaría de mis largas noches de insomnio o al menos eso creía aquel doctor; me retiré de aquel antro disfrazado de hospital con la rabia a punto de salir de mi ser dispuesta a arrollar a cualquiera que se atravesara en mi camino. [/FONT]
    [FONT=&quot]Mientras caminaba fúrico, pasé cerca de un establecimiento exotérico, tal vez mis peticiones y suplicas de aquella noche habían sido tardíamente recibidas por Dios y esta era su respuesta, así pues entré y me dispuse a tener una consulta más, mi cerebro me pedía a gritos que saliera de ese lugar donde según yo sólo vendían chácharas y mentiras a los pobres diablos ignorantes, sin embargo, me dispuse a prestar la mejor disposición a mi consulta con la autoproclamada bruja, que si bien había soportado el insulto de un médico que más daba el de una persona auto convencida de sus poderes; me conduje a través de la tienda dónde luego de concertar una cita con algo que asemejaba ser un encargado, finalmente, llegué a un cuarto más pequeño donde tomé asiento en una silla exageradamente adornada. La mujer entró y al verme, con una cara de espanto más allá de lo que alguna vez había concebido mi imaginación me echó pegando gritos en un idioma que, en mi entender, era propio de los gitanos; dos insultos proporcionados por la gente que se suponía me ayudarían, pues bien según mi suerte me decidí a tomar rienda de lo que ocurría, me dirigí a la biblioteca y tomé todos los libros sobre esoterismo, enfermedades del sueño y mitos que pude encontrar, en el trascurso de esa tarde los devoré ávido de respuestas pero de nada sirvió, no había nada, sólo encontré algo referente a la muerte mientras se duerme.[/FONT]
    [FONT=&quot]¡Oh, qué fatídico sufrir el saber que la noche se avecina de nuevo! Desarmado sin ninguna nueva sapiencia que pueda ayudarme a sobrellevar los feroces tormentos que me aguardaban, me dispuse a tomar las pastillas que el doctor me había recetado, debo admitir que el sueño llegó a mí de golpe, caí pesado como una roca y reposé tranquilamente hasta la mañana siguiente, pero mi sorpresa fue mayúscula al despertar invadido por un ardor que me era extraño, me levanté con premura para inspeccionar los brazos y el pecho, sólo encontré un enrojecimiento, pero mientras aplicaba agua para aliviar el ardor extremo pude notar cómo marcas de dedos recorrían cada zona enrojecida, estos dedos no eran humanos, por lo menos así lo percibí, pues eran extremadamente delgados al punto de provocar escalofríos con sólo mirarlos, en mí confusión llamé a mi madre ya adentrada en años, para que me diera una segunda opinión pero tan sólo pudo notar que estaba perdiendo peso y que unas pronunciadas ojeras se dibujaban en mí rostro.[/FONT]
    [FONT=&quot]Tras inspeccionar con más cuidado mi rostro yo también las pude notar, eras sombras largas que me daban un aspecto demacrado, como si anunciaran mi prematura muerte, claro, culpe al insomnio y a el estrés provocado por tan hórridos sucesos, sin embargo estaba feliz, pues cuando menos podía dormir ignorando lo que pasaba en mi habitación, ¡ah qué consuelo! El plácido abrazo de Morfeo, ya bien dicen, bendito el ignorante, pues bien de ese exacto modo me sentía, pero una mejora era una mejora, o al menos eso creía yo.[/FONT]
    [FONT=&quot]Pasaron tres noches seguidas, mi peso se redujo considerablemente y las ojeras aumentaron casi de forma proporcional a la reducción de mi peso, el aspecto demacrado, carcomido que denotaba una profunda enfermedad me acompañó de esos días en adelante. Toda la gente que solía frecuentar noto mi demacrada apariencia, con el tiempo me volví receloso, solitario, mis experiencias continuas durante las noches me recordaban lo poco que esa gente tenía en común conmigo; por momentos sentía sus risas sobre mi marchito ser, sentía que se burlaban de mi cada vez que intentaba contar las historias de mi tortura. La preocupación consiguió animar a mi familia para intervenir pues el cambio tan radical en aspecto y personalidad era sumamente siniestro y desesperanzador; perdí mí empleo y los problemas de salud aumentaron, estaba en una espiral de decadencia que me consumía por dentro y por fuera, empezaba a preguntarme si mi alma soportaría tal martirio; abuse de las drogas para dormir, que irónico, todo en mi vida se desmoronó, tan sólo mi cama seguía intacta, mi habitación y aquellos que moraban conmigo. [/FONT]
  • dantexenator2dantexenator2 Anónimo s.XI
    editado marzo 2015
    [FONT=&quot]Ahora estaban en todos lados, las sombras me acompañaban a donde quiera que fuese, me seguían y me atormentaban a toda hora del día; los murmullos evolucionaron en tormentosos gritos, exigiendo terribles cosas, incluso mientras hablaba con otra persona, lo cual era en muy escasas ocasiones, ellos hablaban, gritaban demandando acciones nocivas para todo aquel cercano a mí.[/FONT]
    [FONT=&quot]Las noches de sueño que conseguía usando el maravilloso medicamento, sólo disfrazaban el tormento, pues con el paso del tiempo fueron perdiendo efecto, llegado cierto punto sólo dormía en pausas de no más de dos horas, pero esas horas, si el tormento que sufría despierto era suficiente para irme empujando a la locura y perder la razón que un día me enorgullecí de poseer.[/FONT]
    [FONT=&quot]Durante el sueño me encontraba totalmente en su territorio, claro ellos ocultaban sus rostros, se movían entre las sombras, pero en mis sueños ellos no disimulaban sus movimientos asechadores a mí alrededor, tan sólo evitaban el contacto directo, sospecho que les causaba gracia la mortificación que aquello me causaba, en contrapunto sus voces siniestras eran más fuertes me relataban historias de otros, pobres diablos arrastrados a la mísera vida que ahora me pertenecía y como alcanzaban su final, como venenosa premonición de mi futuro; en esos momentos no entendía nada, pero ya lo entendería.[/FONT]
    [FONT=&quot]La intervención de mi familia aunque de buena intención, tan sólo logró empeorar la situación ahora el psicólogo al que fui obligado a consultar, estaba convencido de que sufría de un estado de esquizofrenia derivado de los trastornos de sueño que sufrí. Su diagnóstico.[/FONT]
    [FONT=&quot] -Requiere inmediata internación en un asilo especializado en tratamiento de enfermedades mentales, derivado de profunda esquizofrenia, trastornos alimenticios, trastorno delirando, sensación de persecución y privación voluntaria del sueño-[/FONT]
    [FONT=&quot]Las cosas estaban llegando a su fin, pero la última noche antes de que los gentiles doctores viniesen a por mí para refundirme en este lúgubre lugar, entendí todo, su plan, su grandioso y elaborado plan, todo era para este resultado; lograron su objetivo, ahora estoy en un lugar dónde sus torturas son sólo síntomas de enfermedad, donde pueden actuar a sabiendas que todos su métodos y formas son normales, ahora lo sé, porque, su esfuerzo fue fructífero.[/FONT]
    [FONT=&quot]Esta probable mente sea la última vez que puedo escribir, pero que quede en constancia de todo aquel que pueda leer esto ¡nos estoy loco! Ellos existen, siempre han estado ahí, acompañando a la humanidad guiándola a la locura, consumiendo su sufrimiento. La locura, enfermedad de hombres y cada hombre afligido por ella termina en el mismo lugar al que ahora me dirijo, en la soledad de los muros donde todos somos atormentados por el mismo mal, en donde la locura se manifiesta de diferentes formas, cobra aspectos terroríficos de indecible espanto y día a día se alimenta de nuestro dolor y pesar, sin embargo ¡No estoy loco! estoy seguro de no estar loco… Ellos me han dicho que nadie nace loco…

    [FONT=&quot]bien eso es todo espero les guste :rolleyes2::rolleyes2::p[/FONT]
    [/FONT]
  • thetalesprojectthetalesproject Anónimo s.XI
    editado marzo 2015
    Nada mal, me ha gustado. Lo encuentro muy lovecraftiano. Al menos el estilo me recuerda mucho a sus relatos.
    Saludos.
  • dantexenator2dantexenator2 Anónimo s.XI
    editado marzo 2015
    Muchas Gracias :)
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