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Sueños

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Comentarios

  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado diciembre 2014
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    No rechaces los sueños por ser sueños.
    Todos los sueños pueden ser realidad,
    si el sueño no se acaba.
    La realidad es un sueño.
    Si soñamos que la piedra es la piedra,
    eso es la piedra.
    Lo que corre en los ríos no es un agua,
    es un soñar, el agua, cristalino.
    La realidad disfraza su propio sueño, y dice:
    «Yo soy el sol, los cielos, el amor.»
    Pero nunca se va, nunca se pasa
    si fingimos creer que es más que un sueño.
    Y vivimos soñándola.
    Soñar es el modo que el alma tiene
    para que nunca se le escape lo que se escaparía
    si dejamos de soñar que es verdad lo que no existe.
    Sólo muere un amor que ha dejado de soñarse
    hecho materia y que se busca en tierra.



    Pedro Salinas

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  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Duermes. Mi mano toca sueño. Duermes...


    Duermes. Mi mano toca sueño. Duermes.
    Gozo de tu inocencia confiada,
    de tu implícita forma en esa noche
    que hace tan suya con amor la mano.

    Te siento dormir sin verte,
    serenísima, sagrada,
    nunca imagen de la muerte,
    y oponiéndote a la nada
    triunfar como piedra inerte.

    La delicada masa de tu sueño
    se espesa junto a mí, sin paz nocturna,
    que así convive con la invulnerable,
    cuyo retorno al despertar es siempre
    la súbita inmersión en nuestra dicha.

    Sumido en un calor de dos, el sueño
    relaja su clausura, casi abierta
    dulcemente hacia el día aún isleño.
    Calor, amor.
    La historia tras la puerta.


    Jorge Guillén




  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Trozos de sol


    La tempestad ha comenzado a grabar su nombre sobre el polvo.




    Tengo hambre, tengo dolor, tengo tristeza,
    tengo un deseo profundo de confundirme con el mar,
    de integrarme a la piedra,
    de perderme en el aire podrido de la ciudad.


    Quiero tocar la fuente del rayo.


    He visto la luz postrada.


    He visto sonrisas para estrangular.


    He visto una flor roja en la sien del Enemigo.


    Sé bien que la Mujer, viendo hacia atrás,
    alcanza a ver más lejos hacia adelante.


    Lo sé bien: una mujer desnuda
    hace brotar un dios en cualquier miserable.


    Al pie de un cerro cruel
    hay una piel colgando de un árbol espinoso:
    alguien sube a ofrendarse para glorificar tu nombre, oh Diosa.


    Un día me dio por escuchar los ruidos de la noche.


    Por eso estoy aquí.
    Miradme: desolado.
    Una ele nomás y heme aquí: desollado.


    He soñado.


    Sueño que una soberbia estrella de diamante quema mi corazón.


    Sueño en caer.
    Sueño una lenta noche precipitándose conmigo
    hasta la boca del Infierno.
    Hasta la última roca desolada.


    Soñé que mi corazón era mi Madre.
    Soñé que mi cerebro era mi Padre.
    Soñé que mi mujer era la Noche.
    Mi hermana era la Muerte.
    Mi corazón oscuro era el Viento del Sur.


    Por eso pude alimentar el día.


    Por eso tengo el corazón deshilachado. (Altura, Madre, Altura!)


    Por eso arrojo estos poemas al crepúsculo:
    trozos de sol,
    como monedas sucias.



    Efraín Bartolome (México, 1950)




  • SarasvatiSarasvati Fernando de Rojas s.XV
    editado diciembre 2014
    Hoy la primavera

    Hoy la primavera hace que los institutos estén ebrios.
    Mi vestido negro es un pequeño funeral:
    muestra que estoy seria.
    Los libros que llevo se clavan en mi costado.
    Tuve una vez una vieja herida, pero ya ha cicatrizado.
    Soñé con una isla, una isla roja de gritos.
    Era un sueño, y no
    significaba.

    Sylvia Plath
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Trozos de sol


    La tempestad ha comenzado a grabar su nombre sobre el polvo.




    Tengo hambre, tengo dolor, tengo tristeza,
    tengo un deseo profundo de confundirme con el mar,
    de integrarme a la piedra,
    de perderme en el aire podrido de la ciudad.


    Quiero tocar la fuente del rayo.


    He visto la luz postrada.


    He visto sonrisas para estrangular.


    He visto una flor roja en la sien del Enemigo.


    Sé bien que la Mujer, viendo hacia atrás,
    alcanza a ver más lejos hacia adelante.


    Lo sé bien: una mujer desnuda
    hace brotar un dios en cualquier miserable.


    Al pie de un cerro cruel
    hay una piel colgando de un árbol espinoso:
    alguien sube a ofrendarse para glorificar tu nombre, oh Diosa.


    Un día me dio por escuchar los ruidos de la noche.


    Por eso estoy aquí.
    Miradme: desolado.
    Una ele nomás y heme aquí: desollado.


    He soñado.


    Sueño que una soberbia estrella de diamante quema mi corazón.


    Sueño en caer.
    Sueño una lenta noche precipitándose conmigo
    hasta la boca del Infierno.
    Hasta la última roca desolada.


    Soñé que mi corazón era mi Madre.
    Soñé que mi cerebro era mi Padre.
    Soñé que mi mujer era la Noche.
    Mi hermana era la Muerte.
    Mi corazón oscuro era el Viento del Sur.


    Por eso pude alimentar el día.


    Por eso tengo el corazón deshilachado. (Altura, Madre, Altura!)


    Por eso arrojo estos poemas al crepúsculo:
    trozos de sol,
    como monedas sucias.


    Efraín Bartolomé (México, 1950)




  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado diciembre 2014
    ¿Dónde está lo que me falta?


    Me ha gustado soñar mucho, de día, despierta y sin cerrar los ojos...
    y es que no sueño de noche.
    No pasa nada ahí cuando cierro los ojos.
    Sueño tantas cosas sobre las cosas
    que hago mal dicen
    (así me dicen los desalmados)
    cuando me pongo a llorar, apoyada en las rodillas
    ya lejos de mis sueños,
    ya lejos,
    con la carita contra la realidad
    (que siempre es contraria).
    Las palabras no son cosas,
    los sueños
    ¿qué son?
    ¿o no son acaso?
    Y ¿qué es lo que es?
    ¿Qué es lo que asiste?
    ¿Sólo la mano que dice adiós?
    ¿Sólo la palabra Alma, ese nombre que le pongo a esa parte que me duele y no está en ninguna parte?
    Y luego digo Vacío como dijiste Amor
    y a ninguna de las dos las encuentro en esta colección de balazos...
    ¿Dónde está lo que me falta?
    ¿Y lo que tengo está?
    Están estas dos piernas, esta espalda de tormentas, estos ojos que caen agudos sobre sus cuencas, dos brazos delgados, débiles sin duda.
    Una cadera con fuerza,
    unas manitas de niño... y mi pelo largo y enredado que no cambia con el tiempo.
    Y si eso se va, se va conmigo.
    Y lo que se fue, ¿estuvo acaso?
    Si usted sabe debe decirlo,
    no se haga el loco ni tenga piedad.
    Si usted vive de decir cosas, habla tanto de tanto vacío, y vacío habla, vacías cosas.
    Eso que calla no explica, nada explica...,
    ni esta rabia que tiene forma,
    forma de pez espada, dispuesto a atravesar trenes que descansan en sus rieles,
    dispuesto a romper soles inflados y lunas de colores,
    rabia que embiste toda su dulzura,
    y retira el pez su espada, sin sangre en el cuchillo.
    Mi pez de palabras miente
    y no mata pues no existe.
    A mí me mata soñarlo
    porque sueño siempre de día.



    Sebastiana escribe en tiempodelefantes.blogspot.com
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  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Por error repetí el mismo poema dos veces seguidas. Copié y pegué el que no era el otro día :(-( Disculpar mi despiste




    Sophie soñaba Sophie pintaba Sophie danzaba


    Soñabas con estrellas aladas,
    con flores que miman a flores
    en los labios del infinito,
    con fuentes de luz que se abren,
    con eclosiones simétricas,
    con sedas que respiran,
    con ciencias serenas,
    lejos de las casas de los mil dardos
    de las prosternaciones de desiertos ingenuos,
    entre mil milagros desordenados.
    Soñabas con lo que reposa en la inmutable morada
    de la claridad.
    Pintabas una rosa desvelada,
    un ramo de ondas,
    un cristal vivo.

    Pintabas las conchas
    que recogías a la orilla del mar
    y que colocabas en la mesa de dibujo
    en torno a una concha grande
    como un rebaño en torno a su pastor.
    pintabas una lágrima entre el rocío,
    una lágrima entre perlas.
    Pintabas la claridad que hace latir el corazón,
    la dulzura que hace mover los labios.
    Pintabas la noche que tiende las estrellas,
    el sueño claro,
    el buen placer de las flores.

    Danzabas la aurora que desborda a la tierra.
    Danzabas el jardín estremecido al alba.

    Danzabas en el paisaje enguantado de la luna
    con los gnomos traviesos de la sombra.
    Danzabas el desnudo que pierde su juguete de aire,
    el placer que solloza desposeído.
    Danzabas las seis butacas bermejas
    más perspicaz que seis cerebros de filósofos,
    mientras el patíbulo de marfil sombreaba en la lava
    de lo oscuro,
    la risa del polvo,
    la noche del mediodía y sus canciones de grillos.
    Danzabas el adiós.


    Jean Arp (Francia, 1886-1966)




  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado diciembre 2014
    estrofa escribió : »
    Por error repetí el mismo poema dos veces seguidas. Copié y pegué el que no era el otro día :(-( Disculpar mi despiste

    Ay ay ay, repetir poema. Por favor.

    Los hay que por menos ya están muertos.:rolleyes:

    Y alguno vivo. O incluso conmigo.

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  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    [OCULTAR]Eres Sutil Candil de la Poesía :-D [/OCULTAR]


    Sofía 2


    ¿Cuál era tu sueño
    cuando dejaste esta orilla?
    ¿Soñabas con una balsa de estrellas a la deriva,
    soñabas con abismos de candor?

    Separaste las esferas intransigentes
    para tomar una flor.
    Eras el eco de un mundo de luz.

    Las mariposas representan una escena de tu vida
    que muestra el despertar de la aurora en tus labios.
    Una estrella se forma siguiendo tu diseño.

    La cortina del día cae para ocultar los sueños.
    Eres una estrella que se transforma en flor
    La luz se desliza bajo tus pies
    y alas radiantes te rodean como un cerco.

    La flor se balancea en sus alas.
    Ostenta una joya de rocío.
    Sueña con una lágrima de sutileza.
    Sus besos son perlas.

    Ella desaparece, desaparece
    en su propia luz.
    Ella desaparece, desaparece
    en su pureza, en su dulzura.

    Soñaste sobre el índice del cielo
    entre los últimos copos de la noche.
    La tierra se cubrió de lágrimas de gozo.
    El día se despertó en una mano de cristal.


    (Versión de Aldo Pellegrini)


    Jean Arp (Francia, 1886-1996)



  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Soy una mujer sin problemas

    Todos lo saben
    y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
    Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
    y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
    porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
    dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
    que no entra en mis planes.
    Sin embargo yo sueño por las noches
    con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
    yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
    me habla amigablemente del resto del mundo
    y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
    tan apropiados como tema de conversación.


    Juana Bignozzi (Argentina, 1937)




  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado diciembre 2014
    [OCULTAR](Extracto del Cap.32. del Libro de las Maravillas del Mundo
    de Sir John de Mandeville)

    [/OCULTAR]
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    El colesterol que se agolpaba en la podredumbre de su ira/
    La migraña de su deseo/Noli esse incredulus sed fidelis/
    De noche parecía dulcemente/

    Bajo el tilo los demonios del temblor se desmenuzan
    El amor es una herida sin dolor donde se crece
    Nada parece este corazón donde el temor anida/

    Nada suavemente parecía el espacio de obscenas oquedades
    Que me mecen/Su sueño velo/Humea mi corazón
    De puro hielo/

    Amo los ojos que se incendian dentro/Amo su llanto/





    Celos

    Nada revelará nuestra insumisa/
    El frío acontecer del deleznable
    El cieno que oblicúa su rostro perfumado/

    La forma que ensombrece la sordidez tan mía/

    En las almenas de los sueños mato/




    Sombra del Emperador en Lalibela


    alto vuela el neblí/
    el guante aguarda/el breve alado cuerpo/

    entierran hoy al Negus/
    canta el rasta/


    José Maria de Montells es poeta madrileño (1949-)
    .
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  • SarasvatiSarasvati Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2015
    Alguien me ve llorar en un sueño

    Mi soledad va hacia ninguna parte
    manoseada por máscaras y gestos
    mi soledad es mi madre impresa en un puñal
    su cuerpo desnudo en un pasillo
    la sien desbaratada de mi hermano
    y el arma letal contra su locura
    mi amigo lanzándose desde una torre
    su cuerpo que pesa desplomado en tierra
    sus zapatos rotos por el viento
    y escarbados de dolor.

    Mi soledad es la espalda de mis amigos
    cuando busqué partir hacia otra orilla
    las jeringas en mis brazos sobre una helada camilla
    los parches sobre mi ojo morado
    mis ojos vacíos y perdidos en un taxi
    a las cinco de la madrugada
    la cerveza que dejó alguien a medio beber
    y la mano enterrada en su blanco sepulcro
    ¿Te acordás Misael?
    A mi soledad la perforan voces
    y ruidos de huesos masticados por un niño
    mi soledad es una lágrima cayendo al abismo
    la cara de horror duplicada de alguien
    alguien que me ve llorar en un sueño.

    Francisco Ruiz Udiel
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2015
    XVI

    Sueño con el que escribe,
    desenvuelto de sí, desarropado,
    incómodo en su falta de lugar,
    lo sueño escuchando un habla
    y como un eco, proliferar
    entre las fuerzas que bien conoce
    y de las que da constancia.

    Sueño con sus sencillos
    movimientos domésticos,
    danzas que no alteran
    el escenario desnudo
    ni la vaga sombra, lo grave
    que se esfuma al acercarse él
    a la mesa, la pluma, los papeles.

    Al despertar, una tristeza
    perturbará mi vida, no como si
    se perdiera esa escritura, sino peor,
    como si fuera yo un niño
    que espera fuegos de artificio y ve,
    de a poco, en ese cielo,
    apagarse toda luz.


    Liliana Lukin (Argentina, 1951)
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2015
    Un remedio para el insomnio

    No ovejas bajando la colina
    ni las grietas del techo:
    cuenta a los que amaste,
    a los antiguos inquilinos
    de los sueños que te mantenían despierta,
    a los que una vez fueron tu mundo,
    a los que te acunaban en sus brazos,
    a los que te amaron...
    Caerás, entonces, dormida al amanecer. Llorando.

    Vera Pavlova (Moscú, Rusia, 1963)




  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2015
    Todos fuimos talla 29

    Anhelábamos poner una boca más pequeña dentro de la nuestra
    Pronunciar las palabras mágicas
    —muy buenas tardes bienvenido a Mac Donalds
    puedo tomar su orden—
    a nadie absolutamente a nadie le presumíamos nuestra felicidad
    éramos capaces de tener veintinueve o treinta sueños
    en el trayecto de la escuela a la casa.

    Hoy los sueños son años.



    Armando Alanís Pulido (Monterrey, Nuevo León, 1969-).

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  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado abril 2015
    Pobre Desdémona

    Oh, si las flores duermen,
    que dulcísimo sueño
    Bécquer (naturalmente)

    La espalda de esta luz
    son esos sueños tuyos, amada,
    que duelen al soñarse
    y que hacen florecer las prímulas
    y azahares en tus flancos.

    Y caen del lecho moras
    de grueso jugo, cuando sueñas;
    y zarzarrosas crecen
    bajo el cojín de pluma;
    y tiernos gansos pican,
    bajo el tálamo, hierbas prodigiosas
    del sueño enternecido.

    Despiertas luego: me miras,
    descubres en mis ojos la muerte;
    ves en mi mano flores
    arrancadas al sueño que soñabas
    y se deshacen lentas,
    como el mundo del sueño
    que pasa a la vigilia,
    como el flotante polen del jardín distraído
    hacia los muladares.

    Los pelos de la burra
    en esta mano
    que ha de cortar tu vida.

    Vuelve a dormir, te digo,
    en un dormir sin sueño
    y sin campánulas.

    Las flores se diluyen plenamente;
    vuelven a ser remate de las telas.
    Los gansos vuelan torpes hacia el azul del techo.

    Las moras son tranquilas manchas
    de sangre remolida
    que el tigre deja ahora
    al balancear su hocico.
    Y ya no existe el sueño.

    Eduardo Lizalde
    (Ciudad de México, 1929)






  • Conde de AloneConde de Alone Pedro Abad s.XII
    editado abril 2015
    • Nada me retuvo. Me liberé y fui.


      Hacia placeres que estaban


      tanto en la realidad como en mi ser,


      a través de la noche iluminada.


      Y bebí un vino fuerte, como


      sólo los audaces beben el placer.



      Kavafis


      .
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado abril 2015
    LA MUERTE SOÑÓ CON CHUANG TSE*

    La muerte soñó con Chuang Tse
    y se olvidó quién era en el sueño
    vagaba por el inconsciente con las rodillas rotas
    y a veces se arrojaba al vacío para no llorar

    Chuang Tse soñó con la muerte
    y vio a lo lejos los campos de exterminio
    los esqueletos que vagaban por las alambradas
    las cenizas amontonadas en los jardines de Auschwitz

    Ambos soñaron con la misma mariposa
    y dejaron de tener pesadillas
    pero la pobre mariposa ya no regresó del sueño
    había quedado atrapada en el ombligo de Dios

    *Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Chuang Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Chuang Tzu (Chuang Tse).

    Mario Meléndez




  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado mayo 2015




    Sueño en fuga

    Soñé que me soñabas,
    que tu voz como estela de naufragios
    amanecía en mi aliento.

    Que era mío el silencio
    de cada madrugada cómplice
    en tus párpados cerrados,
    el secreto
    que rindes a tu almohada,
    el pensamiento
    que traicionas en mis brazos.

    De ese sueño sin fin
    ya no despiertes:
    que el alba nos encuentre suspendidos,
    sin voz, sin figura, sin recuerdos,
    habitantes
    de un sueño en fuga
    hacia su propia muerte.

    Blanca Luz Pulido
    (Ciudad de México, 1956)





  • SarasvatiSarasvati Fernando de Rojas s.XV
    editado mayo 2015
    Mi corazón temblaba. No era un sueño.
    Y fueron muriendo
    todos los soldados de la guardia del rey
    y mi corazón seguía temblando.

    Leopoldo María Panero
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado junio 2015
    Lo que sueño

    en el asombro de una inquietud ajena
    que me mantiene viva
    (otros mundos o cuerpos)
    lumínica textura
    placer
    agonizante


    Ana Franco Ortuño nació en la Ciudad de México, en 1969


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