Dame un beso tan humedo como la inmensa mar,
tan calido como un amanecer
y tan profundo que me pierda para siempre.
¡Oh hermosa mujer!
Desde que te vi quede inmerso en tus senos,
tus labios,
tu tierna mirada.
Tu voz sonó cual melodía
que emocionó a mi apagado corazón,
para despertarlo en tus brazos
y fundirlo con tu mirada.
Tú,
mi hermosa dama,
que atraviesas la primera neblina del día
y me acercas más a esta mañana;
timida,
triste,
perezosa,
¡y que ahora justo despierta en tu mirada!
Comentarios
Aterriza un poco el poema a la cruda realidad y sigue.
:cool: