R.I.P.
Mi hermano Chucho solía noviar con una de las Amarello, blanca como panza de rana, y tan callada que una no sabía si era altiva o retardada. Como en esa época mi otro hermano, el Machilo, era todavía sacristán, le cobraba dos pesos por prestarle la llave de la sacristía para sus escarceos con la mudita. Una noche, en pleno éxtasis rítmico, escucharon sonar el clavicordio. Para no mostrar cobardía, el Chucho fue decidido a ver quién era (arrastrándola también a ella, por las dudas). Llegados a la nave central, vieron que quien tocaba, sentadito en el taburete tallado, era el fantasma del recienmuerto don Pedro Manuel Juárez, antiguo organista de la iglesia. La chica entró en un estado de vesania total y empezó a gritar por todo lo que llevaba callando; al Chucho, por su parte, el susto lo dejó impotente por meses.
A partir de ahí, el concierto se hizo frecuente y fue evolucionando en escándalo, hasta que una caterva de curiosos se reunía para escuchar desde las dos puertas del sacro edificio. Hombre de conciencia amplia, y viendo que sus modestos exorcismos no daban el resultado deseable, el padre Amún convocó a los teólogos accesibles: un dominico viejito y chocho que mandó el Obispo, el rabino León Mustak y don Pancho Cuello, pastor de la Iglesia del Séptimo Día. Todos coincidieron en que el pobre finado andaba penando por algún asunto inconcluso que no lo dejaba descansar en paz. Hubo incienso, oraciones gritadas a voz en cuello, interrogaciones desesperadas, ¡uffff! Pero el fantasma seguía impertérrito, sin comunicar ni por señas cuál diablos era el cabo suelto de su vida.
Enterado de esto, el Obispo tomó una decisión ad hoc, y dictaminó que no había más solución que quemar el poseído clavicordio, dada la tenaz renuencia del ejecutante a abandonar el objeto. Y ya se sabe lo poco que le habrá gustado la orden a nuestro párroco, quien sentía verdadero orgullo por tener tan glamoroso instrumento en su parroquia. Esa noche, el padre Amún fue a buscar consuelo adonde siempre, y volvió de los brazos de Mama Crisa, con el cuerpo molido y en una paz espiritual que no obtenía en ningún otro lado. Apenas puso la cabeza sobre la casta almohada, empezó la majadera barahúnda musical de don Juárez. El padrecito mordió un insulto, mirando de reojo la imagen del Sagrado Corazón de la cabecera, sacó su escopeta de caza, y entrando al templo a tranco largo, la emprendió a tiros por todas partes, a la voz de:
-¡A descansar, su mierda!
El finado oyó, entendió y descansó. Por siempre jamás.
Comentarios
¿Cómo podría pagarte los buenos ratos que me haces pasar? Esa novia "blanca como panza de rana" y "tan callada que una no sabía si era altiva o retrasada", me parece genial. Sabes dibujar un personaje con , apenas, unas palabras Eso es una capacidad de "escritora escritora".
¿ Sabes en quién he pensado?, en el "Maese Pérez, el organista" de Bécquer. Tú me has hecho reír, algo que no tiene precio. El sevillano romántico, me hacía temblar de miedo cuando, de pequeña, mi hermana me leía sus leyendas. Es que tuvo una época gótica y me leía antes de dormir a Poe, Bram Stocker y las Leyendas. ¡ O pobre niña traumatizada!
Espero con ansia tus historias. Y me estoy poniendo hasta las trancas de vídeos de Les Luthiers.
Abrazos.
¡Síiiiii! ¡Bécquer, Poe, qué ídolos amados y temidos de mi adolescencia! Y agrego a Horacio Quiroga, un uruguayo autor de "Cuentos de amor, de locura y de muerte", que... ¡brrrrr!
Muchas gracias por tus palabras, Fran!
¡Gracias por darme ánimos!
“La chica entró en un estado de vesania total y empezó a gritar por todo lo que llevaba callando” jajaja… me encanta. Mudita por descontado; y tonta tonta lo que se dice tonta, tampoco era; deduzco que se daba aires, la pobre…
“Hombre de conciencia amplia, y viendo que sus modestos exorcismos no daban el resultado deseable” Me gusta especialmente “hombre de conciencia amplia”. Corrígeme si me equivoco, pero da la impresión de que ahí cupiera todo, al igual que sucedería en “hombre de poca conciencia”: Lo que en otros su conciencia despreciaría, él las acepta, mejor dicho, se acepta…
“el padre Amún fue a buscar consuelo adonde siempre, y volvió de los brazos de Mama Crisa, con el cuerpo molido y en una paz espiritual que no obtenía en ningún otro lado” Curioso que donde busque paz el padre Amún, sea en lugar profano (sobrentiendo)… aunque quién le iba a decir a don Juárez después de muerto, que el templo, no sería lugar de descanso ni de plantos
Texto irónico donde los haya, Lyli… Buen trabajo
Dispones de un humor capaz de hacer reír a el más seco del planeta
Con la Iglesia has topado, Pope!
Muchas gracias por tu lectura minuciosa y tus palabras amables.
Con hacerte reír a vos y a los foreros que leyeron, me doy por muy satisfecha