Era un planeta muy parecido a la Tierra, excepto por dos hechos: uno de ellos era que la especie inteligente y, por ende, dominante, eran las arañas. Éstas habían controlado a todos los depredadores que las amenazaban; se vacunaban contra todo; vivían en urbes llenas de modernos vehículos que las transportaban a todas partes; etc. Era una sociedad perfectamente estructurada.
El segundo hecho es que había una repulsiva especie animal bípeda que habitaba los rincones abandonados y el campo; que se alimentaba de insectos; y que, en la mayor parte de los casos, resultaba ponzoñosa (sobre todo con sus venenosos comentarios).
No era que esta inmunda especie significase realmente un peligro para las arañas, pero cuando una de éstas inventó un químico exterminador de humanos, recibió de sus congéneres toda clase de premios y honores científicos.
Comentarios
Saludos.
como una peste... no deja de interesarme...
por su cercanía a la realidad
Creo que por tamaño somos los seres
más exageradamente abundantes.
Deberíamos ser:
sólo algunos más que las cebras,
y algunos menos que los lobos.
Estamos muy lejos de la realidad natural.
Emilio
Las arañas eran inteligentes pero suseptibles a los comentarios... pobres, necesitarian terapia psicologica para curarse su complejo de persecución.
Ese congénere que invento el químico, debió invitar a multitudes de congéneres a pararse en las esquinas (las esquinas son lugares favoritos de arañas) a gritarles comentarios venenosos. Por ejemplo, gritarles que las telas que tejían eran inútiles, que no servían para nada ni detenian nada. Que aprendieran a tejer como el hombre araña, que si bien es cierto que era araña, también era híbrido de hombre. Que eran feas, patudas y peludas... seguro caían muertas por el veneno de las palabras.
Somos despiadados en muchos aspectos... menos mal que tenemos otras cosas que compensan esa faceta...
Buen relato, Legendario.