Una pradera, un charco.
A veces para hablar hay que retroceder,
retroceder hasta las antiguas civilizaciones florecientes,
retroceder aun cuando no codificaban los escritos,
retroceder incluso cuando aún no se gesticulaban palabras,
cuando aún no existía el hombre ni la mujer,
bailar sobre el charco con forma cubica,
cubo con un núcleo destinado a bombear,
bombear agua con cuchillo de linaje,
linaje de una tierra ya desértica, inmaculada, invisible e intransitable a la mirada,
mirada oculta a la base de la nitidez, sobre la ínfima sensación de sabor,
sabor insípido, soso y simple en un océano prolífico de un homogéneo,
homogéneo sorber de un mundo fructuoso, jaspeado, palpable y transitable a la lengua,
sustracción pasiva de un contorno circular,
circulo inerte plagado en la oscuridad,
petrificado en la pradera ya sin vida alguna,
donde existió el animal y la fauna,
avanzar con el único fin de crear letras,
avanzar con voces poéticas,
avanzar hasta las nuevas sociedades que fenecerán en la marchites,
eternamente avanzar, para hablar sin retroceder.
Comentarios
Un saludo y gracias.
Ojalá pudiese ayudarte. Ser un crítico con criterio, pero no lo soy.
Para mi, la métrica no tiene importancia. Lo he leído varias veces y me parece que tiene cierta musicalidad. En cuanto al mensaje, no sé si acabo de entenderlo, pero creo que intentas alabar la sabiduría del que busca en el pasado más primigenio.
Me ha gustado.
Un saludo. y ánimo.
Esta es la sensación que he tenido durante todo el poema. Ha sido como estar subida en una noria que no deja de dar vueltas y retorna al mismo principio... muy acorde con el mensaje del poema. Ha sido escuchar a Liszt...
Me ha gustado, más que el otro que escribiste.
En cuanto a lo de la métrica, no puedo ayudarte, unnada, pero por aquí hay personas que te pueden guiar en esa cuestión... A ver si se pronuncian :rolleyes: