Su ronco grito sacudió mi modorra y de un salto me asomé a la ventana.
Dos muchachos corrían por la vereda de enfrente , una tira de friambre se balanceaba a punto de caer desde una bolsa que uno de ellos utilizaba mientras su compañero asía un gran queso.
El carnicero viejo ya, caído a la entrada de su negocio, sin pretender siquiera erguirse y volver a protestar los miraba correr. Todos los años tras el mostrador, todos los quehaceres diarios, las deudas y los problemas se agolparon detrás de sus párpados y pesaron sobre su cuerpo enfermo destruyendo el impulso vital de luchar por su vida.
Semisentado en el umbral de su carnicería lo recogió la ambulancia llevándoselo entre los ululares de la sirena que un hermoso día de verano borró rapidamente.
Comentarios
Conciso relato, pero muy real.
Saludos cordiales.
Puma
http://www.everyoneweb.com/riosdetinta
Saludos.
Rocinante.
No explicas mucho en forma explicita, pero queda claro al lector lo que esta sucediendo.
sigue adelante
Un abrazo
María
Me gusta como se entiende tan bien en un resumido desarrollo.
un abrazo,