Hoy es lento e insípido, abrumado por su banalidad de domingo sin objeto definido. Se va por el desagüe de mi vida, convirtiéndose en victima de una guerra que yo no he empezado pero que me presenta batalla cada día. Y lucho, desahuciada, entre unas ansias sobrevivientes en mil reyertas y la apatía que la experiencia me ha regalado.
Conozco la versatilidad de que es capaz, engañándome una y mil veces con sus cambios de ritmo que no son tales pero que mienten sin miramientos aunque la confusión se deshaga a golpe de minutero.
Es el tiempo, el de ahora, el de ayer, el de la infancia intemporal por más que ya no sea más que un cadáver momificado al que se vuelve de tanto en tanto cuando uno no encuentra otro… tiempo.
Comentarios
Para mí, estos textos son poesía.