Hola a todos , os paso una página en la que vienen una serie de pautas para fomentar la lectura a los mas peques. Esta genial nosotros la hemos estado utilizando en el colegio y nos ha ido fenomenal . Os la paso por si os interesa .
http://www.cuentosinfantilescortos.net/como-fomentar-la-lectura-en-los-ninos/
Saludos!
Comentarios
La verdad es que no entiendo mucho de niños. Pero sí me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre adolescentes: a mí en el cole no me gustaban las novelas. Creía que eran todas malísimas, por lo detestable de las lecturas que aquellos profesores anticuados nos daban a leer. ¿La Celestina? ¿Don Quijote? ¿La casa de Bernarda Alba? ¿Pero qué m... es ésta? :eek:
Nota: por favor, entiéndase que estoy hablando de gustos personales. Seguramente no me gustan por mi profunda ignorancia. Que nadie resulte ofendido lo más mínimo por mi desconocimiento imperdonable.
Un verano, por tercero de ESO o así, me dieron deberes de verano. Puedes leer el libro que quieras, me dijeron los profes. Yo leí ese verano El Hobbit y Un mundo perdido, de Arthur Conan Doyle, y La Isla del Tesoro, de Robert Luis Stephenson.
Tras acabarlos, reflexioné acerca de por qué los profes nos querían hacer odiar los libros. No tenía mucho sentido.
Mi novelilla, que es agua de borrajas, ande vas a parar, también es bastante entretenida y moderna. Muchos amigos la han leído, amigos nada amantes de los libros, de éstos que les cuesta mucho ponerse a leer algo, y se la leyeron en pocos días. ¡Les encantó! ¿Dónde estuvo la clave? Se sintieron identificados: chicas, discotecas, sexo, borracheras, alguna que otra pelea, jóvenes que comparten piso, etc.
La clave es sentirte identificado. Si a ti las celestinas te importan más bien poco y te obligan a La Celestina, pensarás que los libros son un coñazo. Ahora bien, si un profe se pone en la mente de los alumnos y les da para leer libros buenos para ellos, no libros buenos para él, libros buenos para ellos, entonces la gente leería mucho más. El número de lectores en el mundo se habría triplicado.
Nada le ha hecho más daño a la literatura, nada, nada le ha hecho más daño que el halo de pedantería intelectualoide que a veces desprenden algunos al hablar de ella. De verdad, es como eso que dicen que el éxito más grande de Satán es que creamos que no exista. Quien intenta ensalzar la literatura de esta manera le hace un daño terrible en lugar de un bien.
La literatura es diversión, es como el cine o las series. ¡Mola! Pero claro, hay que ser selectivo, no todo mola, igual si por la tele te ves Con el culo al aire y piensas que todas las series son ridículas. Ponte LOST, ponte Spartacus, ponte One Tree Hill.
Con la literatura es exactamente lo mismo.
1.- Facilítele un libro y oblíguelo a leerlo, puede ser el quijote o el poder del perro, da igual.
2.- Cuando no quiera leer más y lo suelte, aplíquele un shock de corriente eléctrica
3.- Cuando vuelva a tomar y leer el libro, déle un helado o algo divertido, puede saltar como mono y decirle lo entretenido y funnny que es leer.
4.- Si se pone intelectualoide, aplíquele otro shock eléctrico.
5.- No deje de darle una palmadita en la espalda y una frase motivadora, para que no se traume.
Yo desde ese día, leo de todo.
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Ahora, para los niños: Padres pongan el ejemplo. No piden que alguien más le lleve a sus hijos a hacer lo que ustedes no hacen.
Contaba el dramaturgo Juan Mayorga, que siendo niño escuchaba leer en voz alta a su padre, mientras que jugaba, y eso le incitó a la lectura de los clásicos y otros.
Los niños hacen lo que ven de sus padres.
No siempre se dispone de biblioteca con 2.000 libros en casa -y tengo la suerte de haber heredado ese tesoro:rolleyes:- pero cuando el niño te ve leer, libros, prensa, catálogos del Lidl, o las instrucciones de la lavadora Balay, él por comparación lo imita, desde incluso antes de saber leer.
Por consiguiente, todo el mundo a leer.
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Por consiguiente:p
Yo he tenido una suerte parecida. Crecí entre libros, vi a mis padres y hermanos mayores reir, llorar, gritar y mascullar cosas mientras leían.
Cuando crecemos y llegamos al instituto, tendemos a imitar a nuestros amigos, y dejamos de lado a nuestros mayores. Por asimilación podemos despreciar también lo que nos sugieran los profesores. Si no hemos tenido "aquella" suerte de la que hablábamos, estamos sobradamente preparados para rechazar lo que ignoramos y perder la perspectiva.
La Celestina, el Cantar del Mio Cid, las Cantigas de Santa María, El Buscón, La Colmena y tantas otras cosas pueden aparecer como lectura obligatoria. ¿Y qué pasa con el resto de las asignaturas? ¿Es voluntario acaso escoger los textos o los temas a estudiar? Pero parece que ahí lo vemos natural, que no nos coarta. Comparado con el resto, la literatura siempre es una materia más libre, aún con lecturas fijas.
Confieso de todas maneras que muchas de ellas ya las conocía, cuando llegué al insti. Pero las releí. Y más que me hubieran mandado. Nunca me faltó un profesor o profesora de literatura para pedirle otras opciones, y creo que a la mayoría de la gente tampoco. Además, hay mucha más literatura contemporánea de lo que parece, en los programas.
En cuanto a lo clásico y lo actual, la verdad es que no veo la necesidad de contraponerlo ¿o no tenemos tiempo de leer de todo? A mí me pareció magnífico El médico, de Noah Gordon. Pero El Rabino es insufrible, me costó mucho más acabarlo que por ejemplo Guerra y Paz, con bastante más extensión.
Ahora sí: lo que me permite compararlos es que los he leído. Y me atrevo a opinar sobre un best seller actual como sobre un clásico si los he leído, y si no desprecio a priori a una de las obras por ser demasiado clásica o demasiado contemporánea. Si no, no. Siempre me resultó dificilísimo leer El Buscón, y eso que se supone que es divertido. Para divertirme prefiero El Decamerón, o por qué no, Buscando a Gurb, La analfabeta que era un genio de los números, o Un ollo pecho e outras historias de humor perverso.
Por ello, mis hijas en ESO y Bachillerato han leído libros dirigidos a adolescentes como : "El príncipe de la niebla" de Carlos Ruíz Zafón", "El polizón de Ulises" de Ana Maria Matute o "El mecanoscrito del segundo orígen" de Manuel de Pedrolo.
También es curioso que uno de los libros que me obligaron a leer de adolescente: "La plaza del diamante" de Mercé Rodoreda no me gustara en ese momento y, más adelante, cuando lo leí sin que nadie me obligara me fascinara.
Yo daría tres claves para que un niño o adolescente se contagie del gusto por la lectura:
- Que vea a los padres o hermanos leer en casa.
- Que se les deje un poco de libertad para elegir el momento y el tipo de libro que quieren leer (si empiezan leyendo tebeos, perfecto).
- Que se comente en casa lo que están leyendo. Podemos preguntarles qué leen, si les gusta, quien es el mejor personaje, etc... pero siempre en el momento adecuado, cuándo veamos que ellos tienen ganas de compartir estas cosas con nosotros.