¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Venecia

Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
editado enero 2014 en Narrativa
Venecia

Juro que toda la vida he desconfiado de los que no beben alcohol ni escuchan música. Más aún en aquella tarde gris en la Trattoría Sempione, donde un nutrido grupo de turistas alemanes luteranos comía pescado asado y bebía pequeñas botellitas de agua Perrier para acompañarlo.
Afuera cantaba un gondolero y la voz sencilla de su canto ni siquiera los inmutaba. La Trattoría Sempione está en la zona de San Marcos, al sudeste de la parte central y fue allí dónde nos vimos por primera vez.
¿Te lo recuerdas no es cierto?
Yo caminé a tu encuentro aquella noche y la ciudad, por momentos, era húmeda y sombría como un páramo. Bordeaba en mi caminata los canales laterales y estaba empapado por el agua.
Es que uno no elige la lluvia, simplemente sucede.
Al igual que sucede el amor y la muerte.
Siempre es imposible intentar evitarlo.
Nunca me voy a olvidar de aquella noche. Sucedieron cosas que ninguno de los dos hubiera imaginado. Y más tarde la gala en la Fenice, y Pavarotti y Joan Sutherland y el brindis de La Traviata.
Apenas teníamos treinta años.
¿Te lo recuerdas no es cierto?
A veces me hablabas de tu natal Buenos Aires y del fervor que sentías por ella. Otras veces recordabas tus días en las altas torres de Manhattan y mientras recordabas se nublaba tu mirada.
–Venecia es otra cosa. –Me dijiste– Hay algo aquí que es parte del drama de la especie humana.
Lo cierto es que ya en aquel tiempo la ciudad se hundía. La acción combinada del mar que sube y el suelo que cede la tenía en cierto modo sentenciada.
Tú me dabas tus razones, desde ya:
– ¿Qué puedes seguir haciendo aquí? – susurrabas– Las paredes se vuelven cada vez más húmedas y todo se está hundiendo poco a poco.
Y la verdad es que no supe muy bien qué contestarte. Sé perfectamente que lo que mucha gente llama amar consiste en elegir una mujer y casarse con ella. En tal sentido yo estaba casado con Venecia y con los canales y estaba dispuesto a hundirme con la ciudad, pasara lo que pasara.
–Pensé que era necesario olvidarte. –te dije de un modo cauteloso.
Y tú me respondiste:
–Nunca podrás olvidarme.
Hoy los años han pasado, es cierto. Y ya ni Pavarotti ni Joan Sutherland se encuentran en este mundo. El Teatro de La Fenice fue refaccionado pero sigue funcionando porque muchos han dicho en todas partes que si La Fenice deja de funcionar entonces deja de funcionar el mundo.
Y mi ciudad veneciana se sigue hundiendo poco a poco.
Yo a veces te recuerdo con tu acento argentino y con tu sonrisa intacta cada vez que pude verte surcando el canal y llegando a la piazza.
Estás en cada uno de mis pasos y cada una de mis extrañas bienaventuranzas.
Estás (si se puede decirlo) en cada noche de amor compartida, en el atardecer luminoso de San Marcos y en la parte más oscura del Rialto.
Y también en aquella despedida cuando regresabas a tu patria.
–Siempre nos quedará Venecia. –me dijiste.
Y sólo te asentí con la mirada.
Nunca más volvimos vernos.
Yo sigo desandando la humedad y los canales como lo estuve haciendo desde siempre. Hay conferencias de científicos internacionales, hay aportes de técnicos hidráulicos y mediciones informáticas pero nadie sabe en realidad si mi ciudad logrará salvarse.
A veces transito las callejuelas laterales con un cierto aire de decepción en la mirada pero la verdad es que estoy enamorado de ella y que nunca voy a abandonarla.
Debe muy triste que una ciudad tan bella quede sepultada por el agua.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2014
    Espero que no quede sepultada hasta que vaya, es mi sueño dorado, visitarla, me parecen tan románticas las gondolas:)
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2014
    amparo bonilla escribió : »
    Espero que no quede sepultada hasta que vaya, es mi sueño dorado, visitarla, me parecen tan románticas las gondolas:)

    Quita quita Amparo, son un coñazo, ya te digo. Marketing de empresa, son como esas velas eléctricas de las iglesias que metes una moneda por la ranura de "insert coin" en todos los idiomas, y se enciende la vela nº 42. Todo muy elaborado para hacer caja...el que te toca el violin en la góndola es el suegro del que tiene la tratoría junto al negocio de se vende cristal de Murano a buen precio, razón aquí ( en italiano claro).
    No, ya no son románticas las góndolas de Venecia, o Venetzia, lo fueron en su momento...cuando tenían razón de serlo, ahora son solo una puesta en escena cara al turista del todo incluído.

    Sobre tu preciosista y escrupuloso escrito querido Nestor...ya volveré.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2014
    Bueno... al fin que es un sueño y para ir allá seguro correrà mucha agua estancada aún:)
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    –Venecia es otra cosa. –Me dijiste– Hay algo aquí que es parte del drama de la especie humana.

    Me gustan esas frases especiales de tus textos.

    Tiene razón Suina, el turismo de usar y tirar se llevó la magia.
    Las góndolas son, ahora, como los romanos de pacotilla que te dan la paliza delante del Coliseo.
    Pero ese sentimiento de nostalgia que impregna tu texto me ha gustado mucho.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2014
    Mañana, prometido, tengo una semanita de vacas y algo de tiempo libre. Y además me gusta leerte Nestor.
  • anderosuanderosu Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Juro que toda la vida he desconfiado de los que no beben alcohol ni escuchan música.

    Me recordó de buenas a primera a Shakespeare:
    The man that hath no music in himself,
    Nor is not moved with concord of sweet sounds,
    Is fit for treasons, stratagems, and spoils.

    Amén.


    Temo ser siempre abstracto en mis comentarios, que más da, si así se me dictan. Toda esta dualidad amorosa Italo-Argentina, las callejuelas y los canales de tu relato me parecen cubiertos por un velo negro y cristalizado, que parece a punto de resquebrajarse y saltar en mil pedazos desvelando lo que verdaderamente hay detrás, y casi lo hace, pero al final se mantiene homogéneo y en su lugar. No sé que hay allá abajo.
    Me ha gustado, no tanto en sus especificidades sino en la sensación total, como puedo, volviendo a la música, pasar una nota desasosegante entre la hilación de una sinfonía. Hablo, por ejemplo, del Casablancismo:
    Siempre nos quedará Venecia.

    Vamos, se perdió ahí honestidad y resulta hasta rudo.

    Saludos.
  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Cierto anderosu lo del "casablanquismo". Impecable tu observación. Lo que sucede es que este relato lo armé para participar de un concurso de otro foro, donde era necesario insertar seis frases ya definidas en un determinado texto. Una de ellas era "Siempre nos quedará Venecia". Así que lo hice, de otro modo no hubiera entrado en concurso. De todas maneras, como comprenderás, hubiera podido perfectamente cambiarla ya que dispongo de la técnica y de los recursos para hacerlo. Y sin embargo no lo hice, preferí dejarla así, como un guiño a la escena legendaria. Corría el riesgo, claro, de que algún lector, como en tu caso la considerara "deshonesta" pero bueno, en la vida siempre es conveniente correr riesgos. Gracias por la lectura y por la crítica. Te mando un abrazo.
  • anderosuanderosu Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Vaya. Comprendo, y pues sí, en el riesgo está el avance.
    Un abrazo de vuelta, Bar Imperio.
  • antayantay Anónimo s.XI
    editado enero 2014
    Me ha gustado la historia, como ibas describiendo la ciudad de Venecia (nunca he estado,lo único que me han comentado a parte del reclamo turístico, es el mal olor,pero no se mucho más) y cómo ibas desarrollando la historia hasta llegar al final, me ha parecido un final adecuado al desarrollo de lo que ocurría. Soy novato en ésto de escribir, así que perdona la pregunta, pero ¿porqué no has hecho un mayor contraste entre lo que ama Venecia del argentino?, creo que no termino de creer que ame Venecia, no se, a lo mejor es cosa mía y faltaba un poco más de pasión por Venecia o algo así al final.Saludos Bar Imperio.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2014
    Vamos a por tu Venecia.
    Sabes, porque te lo he dicho a menudo querido Nestor,que tu manera de escribir me puede ( en el mejor de los sentidos). Tus relatos son casi musicales, no lo digo por la rima de la que debemos huir los prosistas (que no prosaicos), sino por la cadencia, el ritmo de tus escritos, la aventura humana - literaria que nos regalas siempre.

    Dicho esto, estoy de acuerdo con los compañeros que han comentado la frase de “siempre nos quedará Venecia”, ya has dado tus motivos, pero te lo quería reiterar ( segundas partes nunca fueron buenas).

    Me parece perfecta la introducción del pensamiento del narrador (al menos en esta ocasión), sobre la desconfianza de quienes no beben alcohol en contraposición con los turistas alemanes luteranos comiendo pescado y tomando agua, ajenos a la voz del gondolero.

    Pregunto algo, y en relación con esta frase: Yo caminé a tu encuentro aquella noche y la ciudad, por momentos, era húmeda y sombría como un páramo ¿Los páramos tienen la cualidad de ser sombríos?, Un bosque si puede serlo, hasta una selva…pero un páramo es un terreno alto, yerto, si donde la luz solar llega sin que estorbela vegetación de la que carece. Un páramo es solitario, puede ser ventoso, abierto, pero no sombrío, creo.

    Hablas de una Venecia de hace 30 0 40 años, supongo,la que yo conozco es de otra manera, al menos desde la perspectiva de unaestudiante que no tenía dineros para acudir a la ópera. Otro modo. Tengo algo escrito sobre Venecia que seguro has leído, a ver si lo subo.

    Me gusta el amor por la ciudad sentenciada del protagonista, y muy mucho las frases románticas ( escribir romanticisimo es muy dificil, se puede caer en el manerismo facilmente, tu has sabido manejar ese registro).

    Es que uno no elige la lluvia,simplemente sucede.
    Al igual que sucede el amor y la muerte.
    Siempre es imposible intentar evitarlo.

    Venecia se sabe que se hunde, y el por qué de su hundimiento, no es necesario repetir una obviedad, aunque la triste frase final, el réquiem por Venecia es bonito. En general, predomina, repito, un sentimiento romántico impregnado de “solitudine” Un texto, además, bastante cosmopolita, desde Buenos Aires a Manhattan con parada en Venecia. Te ha pasado como a mí en el relato de “Isabe ldel Este”, el conocimiento nos ha comido el texto.

    Oye ¿ Qué te pasa con las mujeres de tus historias que nunca las vuelves a ver?.:confused::confused::confused:

    Un beso.
  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Gracias por tu comentario Suina.
    He buscado en el diccionario la palabra "páramo" y es verdad lo que tu dices. Aquí en mi país, sin embargo, también se aplica (acaso erróneamente) a los sitios desolados y oscuros. Quienes vivimos en las grandes ciudades, desconocemos muchas veces las cuestiones del campo. Y es cierto, yo estuve en Venecia en 1972, siendo un muchacho muy jóven y no he regresado. Ciertamente debo congratularme de no haberlo hecho porque es triste lo que me cuentas que sucede. Respecto de mis historias, en general tienen el tono de la despedida, pero no todas. Por ejemplo en "Por la Vuelta" (cuyo tango te ha gustado tanto) me he dedicado a contar un reencuentro. En fin, igual no creo demasiado en el amor eterno. Ni bien pueda pondré " Cuando Tenga 64 Años" de Los Beatles en el equipo de música y trataré de inspirarme en su letra para escribir algo! Te mando un cariño grande Y es mi deseo para ti y el resto de los amigos del foro que tengan un maravilloso fin de semana!
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2014
    Estoy buscando en el baúl de los recuerdos mi "Venecia" particular.
  • titunatituna Pedro Abad s.XII
    editado enero 2014
    Cuanta nostalgia... Venecia, la novia del mar, nunca he estado en ella pero la he soñado mucho, en su misterio, en su magia, creo que es la única ciudad que siendo de comerciantes envuelve tanto romanticismo. La ciudad de Shylock y de Otello, ciudad atacada por una misteriosa peste, que presenció la pasión, la agonía y la muerte de Gustav von Aschenbach. Como te dije nunca he estado en Venecia pero amo lo que ella inspira.

    –Venecia es otra cosa.–Me dijiste– Hay algo aquí que es parte del drama de la especie humana.
    Dios guarde esta ciudad y no permita que la sepulte el agua ni la ingratitud de los hombres.

    Luciano Pavarotti, como me emociona escucharlo, cuanto arte, belleza y amor nos dejo y cuanto miedo siento al pensar en el futuro de la opera en nuestros días...

    Bueno la verdad que esta época del año siempre me encuentra algo melancólica y tu escrito me ha despertado muchos sentimientos, ¡graciaspor eso!

    Saludos.




  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Gracias tituna. me pone muy feliz que te hayas emocionado con el texto!
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2014
    Este párriba, para que las 3 Venecias estén juntitas ;)
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com