Cariño, te escribo desde la mesa de la cocina, a mi lado hay un centro de naranjas de la China China China y que tu llamas mandarinas, ¡huelen a gloria!. Cuando Leas la presente, parece que te estoy viendo, seguro sacarás el lápiz amarillo de penalizar las terminaciones en inas. Apunta siete.
Salgo a pasear, ¿me ves?, estoy paseando. Escucho el mar que va y viene, a veces sólo parece que viene. De vez en cuando, una ola mayor que las otras hace más ruido que las demás al llegar a la orilla , en su retroceso los cantos y piedras que arrastra la resaca suenan a…no me sale la palabra, ¿cómo llamarías al sonido de las piedras cuando retroceden?. Escríbeme y cuéntamelo. Cuéntamelo de esa manera tan tuya, colocando las palabras como gemas preciosas, una tras otras, íntimas, sin estorbarse. Cuéntamelo a tu manera, ya sabes de lo que hablo.
¿Sabes?, desde hace un tiempo escribo en un taller de literatura, este mes toca cartas de amor, he escrito algo sobre nosotros, de cuando los tres, el snautzher, tú y yo, éramos tan felices, claro que no lo sabías, la felicidad tiene la mala costumbre de comportarse con efecto retroactivo, cuando se escurre de nuestras vidas nos recuerda aquella vez en la que ¡ay! fuimos tanfelices sin saber que lo éramos. Sonrío porque acabo de hacer algo parecido a un retruécano, que consiste en repetir una frase en el orden inverso de loS elementos de otra frase, y ya sé que sonríes conmigo porque acabo de volver a hacerlo, porque fuiste tú quien me enseño sobre las figuras retóricas, y sobre cómo dejarse llevar con el cuerpo. Sobre manejar el alma nunca hablamos. Hacerte sonreír siempre me ha resultado fácil, que me quisieras para “los siempres”, un imposible
Sí, tengo que escribir una carta de amor, estoy en ello. Prometo no mencionar en ella las palabras prohibidas: Felicidad, Alma, Corazón,Siempre, Nunca, Adiós. Prometo pasar por encima de las frases grandilocuentes y comprometidas, no rozar las emociones, navegar entre dos aguas, mantener el tipo, ser equilibrada, acróbata de la cuerda floja, no respirar por si acaso duela, prometo sobre todo no amarte. Acabo de decirte una mentira.
Y porque la vida es así, yo también te deseo que escribas mucho y bien, también a mí misma, no para que tú triunfes o yo publique, solo para que nos mantengamos en pie como hasta ahora hemos hecho.
Desde mi desprecio hacia los temas amorosos, he de admitir que el formato que ha adoptado esta "carta" me ha gustado, inocente y sincero como... ¿el amor mismo? yo que se... Buen trabajo.
Estoy tomando café muy caliente ahora mismo mientras te escribo. He dejado la taza sobre la mesa sin mirar siquiera. Me has dejado embelesado, como siempre lo haces. He vuelto a leerlo.
Esos toques de Stefan Zweig, casi como pinceladas del más sutil y extraordinario Renoir, aderezados con tus palabras, a veces cabalgando, me han encantado.
Suina, eres increíble. Mil felicitaciones se quedan cortas. Adelante, adelante...
Mañana de compras. Iba a ver si en las tiendas existen artilugios para ordenar habitaciones de estos jóvenes que viven en leoneras ---qué desastre de casa, con el lema "Todo manga por hombro"---. Me han vendido en la tienda un "Pacientador", algo así como un gúgol de paciencia para los padres que les piden a sus hijos un cierto orden, aunque sea desordenado como el mío.
Ahora me preparan la comida: una paella valenciana con la que soñaba. Y aprovecho este pedacito de tiempo para estar contigo.
Si es posible, me encantaría leer más relatos que hayas publicado últimamente.
Recuerdo la magdalena de Proust; relato del que he hablado a mis estudiantes que se conforman con "plagiar" estilos literarios españoles. Yo les repito: "¿Quién puede reinventar a Vicente Aleixandre o a Lorca en Nueva York?... Ellos me dicen: "Son nuestros maestros". A lo que yo respondo: "El único maestro está en el centro de vuestra Alma. Tenéis que seguir vuestra forma de escribir, de volar con la alas del águila. Dejar fluir las palabras como hicieron los maestros del 27".
Me voy, el olor de la paella me hace salivar como al perro de Pavlov. Los chistes y las tonterías que se nos ocurren nos garantizan pasar una comida y sobremesa extraordinaria. Esta tarde saldremos a ver algunas sorpresas que me tienen preparadas ---¿Dios, qué estarán tramando?---.
Mañana por la mañana vuelvo a Noruega. Y sí, me iré con una estufa de butano para cargarla al hombro mientras voy andando a la Universidad; imagino que será más eficaz que cien abrigos.
Sigue escribiendo. Estás llamada a llegar muy lejos.
Que el buen Dios te bendiga.
Asier, más que todas tus palabras, que son generosas porque si hay un "dador" por este foro es el señor Asier, siempre animando a quienes intentamos alguna letra...más que tus preciosas palabras para mis cuentos...me puede este gesto de dejar la taza del café caliente sobre la mesa sin mirar lo que haces porque un relato mío te llamó la atención. Joer! eso si que es todo un gesto, lo veo, lo estoy viendo, me emociona.
Tus alumnos tienen que estar encantados de tener un profesor de tamaño XLL.
Desde mi desprecio hacia los temas amorosos, he de admitir que el formato que ha adoptado esta "carta" me ha gustado, inocente y sincero como... ¿el amor mismo? yo que se... Buen trabajo.
Bueno, ya sabes. el tema amoroso hay que tratarlo con sumo cuidado, como sin querer queriendo. Si se nos va la mano del sentimentalismo caemos en la aberración de rebajar ese sentimiento llamado amor ( me niego a ponerlo mayusculado).
Comentarios
Un saludo cordial
Esos toques de Stefan Zweig, casi como pinceladas del más sutil y extraordinario Renoir, aderezados con tus palabras, a veces cabalgando, me han encantado.
Suina, eres increíble. Mil felicitaciones se quedan cortas. Adelante, adelante...
Con mi cariño,
Asier.
Ahora me preparan la comida: una paella valenciana con la que soñaba. Y aprovecho este pedacito de tiempo para estar contigo.
Si es posible, me encantaría leer más relatos que hayas publicado últimamente.
Recuerdo la magdalena de Proust; relato del que he hablado a mis estudiantes que se conforman con "plagiar" estilos literarios españoles. Yo les repito: "¿Quién puede reinventar a Vicente Aleixandre o a Lorca en Nueva York?... Ellos me dicen: "Son nuestros maestros". A lo que yo respondo: "El único maestro está en el centro de vuestra Alma. Tenéis que seguir vuestra forma de escribir, de volar con la alas del águila. Dejar fluir las palabras como hicieron los maestros del 27".
Me voy, el olor de la paella me hace salivar como al perro de Pavlov. Los chistes y las tonterías que se nos ocurren nos garantizan pasar una comida y sobremesa extraordinaria. Esta tarde saldremos a ver algunas sorpresas que me tienen preparadas ---¿Dios, qué estarán tramando?---.
Mañana por la mañana vuelvo a Noruega. Y sí, me iré con una estufa de butano para cargarla al hombro mientras voy andando a la Universidad; imagino que será más eficaz que cien abrigos.
Sigue escribiendo. Estás llamada a llegar muy lejos.
Que el buen Dios te bendiga.
Asier.
Tus alumnos tienen que estar encantados de tener un profesor de tamaño XLL.
Gracias Asier, gracias.
Bueno, ya sabes. el tema amoroso hay que tratarlo con sumo cuidado, como sin querer queriendo. Si se nos va la mano del sentimentalismo caemos en la aberración de rebajar ese sentimiento llamado amor ( me niego a ponerlo mayusculado).
Gracias Gilberto por leerme.
Fluidez es una buena palabra.