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Irrupción Nocturna

FlorydobFlorydob Anónimo s.XI
editado octubre 2013 en Narrativa
Irrupción nocturna
Parecía una noche como cualquier otra. Iván acostó a su hijo con el acostumbrado choque de puños y un beso en la mejilla. Miró el reloj.
21:45, cinco horas más…Un rayo lejano iluminó la sala y le sobrevino un pequeño escalofrío al pensar que hubiera tormenta esa noche. Se sirvió un vodka con hielo y se trató de relajar. Esto me tranquilizará. Sus pensamientos eren entremezclados y se sumió en una ola de recuerdos, y como siempre sucedía, aparecía la imagen de Helena jugando entre las olas con su hijo en brazos. Tengo que hablarle, tengo que contarle, necesito sentir su aprobación. Buscó la foto que estaba en el dormitorio y la colocó en la mesita de la sala. Mi Helena,… miraba la foto con una melancolía, aun no entiendo, solo se que desde algún lugar del mas allá… no, no se nada, quisiera saber, pero no se… Un trueno parecía contestar su duda, pero era imposible encontrar paz en un trueno. Lanzó una carcajada al aire, ¿Qué diría mi madre al oír un trueno contestando mis dudas? Siempre hablaba de las respuestas de la Vida, qué ingenua era.
Se sintió aliviado, es que no había duda que debía llevar a cabo su obra magistral. Buscó el CD de Carmina Burana. Lo puso a volumen máximo, O Fortuna, velut luna...y comenzó a cantar, statu variabilis, y a medida que cantaba con el coro, la adrenalina le subía, sus temores se desvanecían y se apoderó de él un extasis intelectual que lo llevó a una embriaguez del ego. Siguieron las otras canciones, no las entendía todas, pero el latín lo embrujaba y así estuvo un tiempo caminando por la sala, pensando en las incógnitas mas rebuscadas de la creación del universo. Un rayo cayó muy cerca seguido por un trueno estrepitoso que dejó el departamento a oscuras.
- ¡No puede ser! ¿Quién ronda la noche?
Palpó el mueble donde estaba la linterna, pero antes de que pudiera alcanzarla, volvió la luz. Estaba temblando, el éxtasis había desaparecido más rápido de lo que se había creado. Miró el reloj, 22:55, cuatro horas… La lluvia caía a cántaros y el viento soplaba por entre las rejillas de las ventanas.
Iván era un hombre muy meticuloso, verificó por enésima vez que la pila del computador portátil estuviera bien cargada y que la conexión al Internet de la oficina fuera la única abierta. Tenía dos memorias idénticas de remplazo por si alguna fallara. En el computador de la casa estaría mirando una película para que quedara grabada en la memoria la entrada al Internet de la 1:10 de la mañana a las 3:30. Apagó la luz del estudio y fue a prepararse un sándwich. Pensó en servirse otro vodka, pero optó por un vaso de te. La tempestad estaba cediendo y eso lo relajaba. Se sentó en la poltrona reclinable y cerró los ojos.
¿Qué pensaría mi tío si lo supiera?
Roberto Iriarte lo había recibido en su casa cuando llegó de Medellin hacía tres años y medio con su hijo Alex luego de la muerte trágica de su esposa, pero la armonía familiar había durado muy poco.
-Ay Tío, tu y tus maniobras enmarañadas de enriquecimiento nunca me convencieron. Estás maniatado… no puedes ser feliz. Eres esclavo de todos los que conocen tus fechorías. En cambio, yo estoy libre, y jamás sabrás cómo fue que lo hice. Las matemáticas no son tan inútiles como piensas.- Iván sonrío al pensar en la expresión incrédula de su tío.
- Y tú, Iván, ¿podrás ser feliz después de esta noche?
Ivan se sobresaltó al escuchar esta voz tan conocida, se miró en el espejo con irritación.
- Lárgate Vania, no quiero escucharte.
-Pero si estas muy seguro Iván, ¿qué temes?
- ¡No temo! ¡Lárgate!
- Estas dudando, Iván.
- No dudo, y esta vez no seré un cobarde.
- ¿Un cobarde, por qué? ¿A qué le temes?
-Es que una parte mía no acepta el robo, por qué es un robo.
-No es a eso lo que temes, Iván. Temes traicionar tu arte, temes arriesgarte a triunfar.
- A mi idioma matemático no lo toques, me arriesgué a triunfar y lo logré, si es que ya descifré los códigos, y no solo eso, ¡encontré la única variable que nadie busca, el tiempo!
- Los triunfos internos son una falacia del hombre moderno que no arriesga a vivir un triunfo real, eres un mediocre Iván, escondido detrás de una conciencia tranquila...
- Me estás confundiendo todo Vania, tu papel es protegerme de hacer un error y me estás empujando a cometer un robo.
- Si no lo haces por que eres un cobarde, sigues siendo un ladrón, igual que tu tío; pero por lo menos él es un ladrón valiente.
-No es cierto. Yo no voy a hacerle daño a nadie, ni siquiera se van a enterar, ni nadie tendrá que pagar consecuencia alguna, ¡no es lo mismo! ¿Vania? ¡Vania! No te me desaparezcas ahora…
Iván se levantó y fue a buscar su pipa. Hacía más de un año que no la prendía, pero esta noche la necesitaba. El tabaco estaba un poco seco, le hecho unas gotas de brandy y la prendió. El reloj marcaba las 00:30. Dos horas y media.
Prendió la pantalla del computador y miró el pronóstico del clima. Tormenta eléctrica con posibilidad de inundaciones. Es lo único que me faltaba, que quede sin Internet. Se refregó los ojos y sintió un cansancio profundo. Que sea lo que Dios quiera. Tal vez La Vida si habla de vez en cuando. ¿Dios? ¿La Vida? ¿Qué me pasa? Bueno, sería una solución, si no hay Internet, no puedo hacer nada. Qué desastre, no puedo hacerlo y no puedo dejar de hacerlo…
Apagó la pantalla y se preparó un café fuerte, necesitaba estar muy atento. Se acordó de sus años universitarios, del día en que su tesis fue laureada y el comentario de su director… de este muchacho oiremos en el futuro… Saltó en el tiempo a su trabajo actual en el Citibank y a esa noche de farra cuando Alfredo y Antonio discutían sobre la posibilidad de hackear el programa de un banco. Habían llegado a la conclusión que era imposible… pero a él le apasionaban los imposibles matemáticos… Sonrío al pensar que sí lo había logrado.
Justo cuando había logrado tranquilizarse comenzó nuevamente la tormenta. Su hijo se despertó asustado y le pidió un vaso de agua. Iván lo tranquilizó, le sirvió un chocolate caliente, y lo dejó acostarse en su cama mirando Fantasia, siempre lograba calmarlo.
-¿Estás nervioso, Papi?
-No Alex, por qué preguntas.
-Es que miras mucho tu reloj.
- Tengo que acabar un trabajo, estoy en el cuarto de al lado, vale?
-Vale.
Por mi hijo soy capaz de cualquier cosa, si, eso era lo que necesitaba, recordarme por qué lo voy a hacer. Lo llevaré a Disney en Paris, y podré pasar más tiempo con él. Le abriré su cuenta de ahorros para la Universidad. ¡Vamos a volver a vivir Alex, te lo prometo! Falta una hora nada más, yo puedo hacerlo por ti…

-Vania?
- Tu hijo duerme, puedes apagar el televisor.
- Vania, ¡sí lo voy a hacer, no soy un cobarde!
- ¿Y qué le dirás a tu hijo mañana?
- Mañana, nada. Seguiré en mi trabajo un tiempo sin hacer ningún cambio.
-Y en unos años, Iván, ¿qué le dirás?
-Tú no eres Vania, ¿Ánima?
- ¿Piensas que puedes asegurarle un futuro con un dinero?
-Si no un futuro, por lo menos si un presente. Es más, si no puedo estar con él en estos años, si los pierdo solo trabajando, de lo único que me aseguro yo es de arrepentirme de no haber vivido.
- Y dentro de toda tu filosofía, ¿esa fue la única solución que encontraste para vivir?
-Ánima, no me confundas ahora, faltan 35 minutos para dar un paso que cambiará mi vida para siempre.
- Dime Iván, si pones de lado las razones que te impulsan en este momento, respetas lo que vas hacer?
-Ánima, déjame explicarte...
-No me contestes a mí, ahora te dejo solo, la decisión está en tus manos.
-Espera…
Solo escuchaba la lluvia golpeando en la ventana. Apagó el televisor y le dio un beso a Alex que dormía plácidamente. Respiró hondo, sacó el computador portátil y lo conectó al Internet de la oficina.
Tecleó el programa y a las 3:01 en punto entró al banco. Sus manos temblaban tanto que temía equivocarse, cualquier error y su plan se desboronaría. Tipeo la suma, un millón de dólares… 30 segundos le quedaban para apretar ENTER o CANCEL… Los dedos no se movían, tenía que apretar alguno… Una fuerza extraña lo ayudó a mover la mano. CANCEL…
Gracias…

Flory Dobrzinsky

Comentarios

  • titunatituna Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2013
    Desde las 21:45 hasta las 3:01 estuve junto a Iván,con el corazón en la mano. Creo que lo leí muy rápido y me perdí reflexiones importantes, así que volveré a leerlo.

    Logras envolverlo a uno en el misterio de la noche, en su inquietud, siento el sabor a vodka en la garganta, la imagen de helena con el niño en las olas me despierta un gran cariño, y la nostalgia de Iván me habla de los sueños que devoró el tiempo, las ilusiones que parecen imposibles en nuestro mundo practico.

    Como te digo voy a volver a leerlo, pero por el momento hay tres interrogantes que tu relato me ha dejado: ¿Cuál es elcompromiso que tiene uno con la sociedad, con sus hijos, y con las creencias y los sueños de uno mismo?

    Gracias por estos interrogantes.

    Saludos
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado octubre 2013
    Ah, pensé que íbamos a hacernos ricos, estuvo bien la zozobra hasta lo último:rolleyes:
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