En el atril una biblia de Gutenberg abierta enseña la impronta de la novedosa máquina de estampar palabras. Las mayúsculas enredadas de volutas estrenan versículos ausentes de frailes copiadores.
¡Qué guapa eres!
En su regazo, el cuarto manuscrito de los viajes de Marco Polo cuenta de la guerra de los Mongoles. Se embelesa en la línea de un caos…corre y corre y parece que vuela con esa postura. Ora mata, ora no mata. Lee despacio Isabel hechizada de párrafo.
Leonardo levanta el rostro para escucharla. Retira el cabello de la frente y el carboncillo pinta un cuervo en sus guedejas blancas, éste gesto enamora a la Duquesa tanto que casi no respira.
Al maestro le gusta más el primer volumen que habla del estudio del mercado, detallista de distancias y millas y jornadas de viaje, pesos y medidas y formas de pago. Curioso de minucias.
- No deja de ser las crónicas de un diplomático mercenario de especias engordando bolsa.
- No mujer, no puedes resumirlo en nómada buhonero de caravana.
La Duquesa no está de acuerdo, o sí, y discuten por matices.
- ¿Qué haces Leonardo?
- Perforo el papel para grabar las guirnaldas de la cinta de tu pelo y el encaje del escote.
Mira al hombre inclinado en detalles de cenefas, entregado en el ahora con el mismo celo de cuando eleva cúpulas y pilares, con la misma armonía que pinta el aire y difumina contornos.
En la mesa del fondo los planos canalizan aguas y mecanismos de dragados. Quiere desviar el río Arno por detrás de la ciudad enemiga y construir un canal y comunicar Florencia con el mar. Proyecta naves de doble casco para resistir las embestidas. Traza mapas, calcula distancias, dibuja puentes portátiles y diseña una plantilla de hojas de acanto para el escote de Isabel D’Este, Duquesa de Mantua.
Se va, pero no lo dice. Isabel sabe que vuelve a Florencia. Veinte años de ausencia y una nostalgia. ¡Fiorenza! Ojalá la pronunciara a ella del mismo modo.
Preconiza maneras. Cirujano curioso de cadáveres, mecánico de reyes, amarrado de cláusulas, eterno inquieto.
Sonríe Isabel mirando al Este.
Entre lo fugaz y lo perenne un gesto leve, sfumato de sonrisa, boceto de carboncillo y sanguina roja.
Se acerca el maestro y la roza con el aire de su boca. Ella lo mira en escorzo forzado y su garganta arqueada dice que lo ama.
Otro magnífica narración; sorprendente y comprometida con la belleza.
Tienes la admirable capacidad de sumergirte en océanos y originar manantiales donde quieres, Suina. Me refiero a tu forma de hundirte en la vastedad de la Historia y regresar con relatos que nunca perderán el efecto de realidad.
"Se acerca el maestro y la roza con el aire de su boca. Ella lo mira en escorzo forzado y su garganta arqueada dice que lo ama.
Lo ama.
Lo ama tanto que lo suelta"
El final me llega como una veta de fragilidad existencial que pone en evidencia el misterioso vaivén en el que se mece el amor cuando se arraiga. Algunas personas aman tanto que oprimen, otras, sin embargo, sueltan. Y todas dicen que aman.
Pinceladas suaves de una historia de amor... Palpas hábilmente los recuerdos de un pasado incierto. Liviano pero atrevido, sinuoso... Desde luego, me ha encantado!
Isabel de Portugal,esposa de Carlos I ( V para el Imperio), fue retratada por Tiziano, aunque éste no llegó a conocerla.
El rey Carlos se la describió echando mano a la memoria y al amor ( o a la memoria de su amor) y Tiziano la retrató tan bien que , según los que sí la trataron, era un reflejo fidelísimo dela belleza de la reina.
Ese rostro se ve, también, en Yuste, en un fresco que preside el altar mayor, con toda la familia real representada en el Cielo, orando hacia el sagrario.
Claudia se parece a esa Isabel.
También yo prefiero a da Vinci que a Tiziano. Pero ni "La dama del Armiño", ni tu Isabella se parecen a la hermana de mi Elisa.
Ah, me hace gracia cuando me llamas "Francisca". Comparten origen y significado ambos nombre pero me llamo Francesca /fransesca, o también, si gustas Cesca.
"Las mayúsculas enredadas de volutas estrenan versículos ausentes de frailes copiadores."
A mí me asombra de ti cómo eres capaz de erigir semejantes frases, preñadas de lexemas y ritmos, y que te queden genuinas. No percibo pedantería sino un manejo profesional del lenguaje. Me fascina porque si yo intentara hacer lo mismo caería en lo ridículo aún sudando sangre en el intento. Es como cuando era pequeño y veía las tetas de las chicas. Sabía que a mí no me saldrían nunca y eso aumentaba su atractivo.
En general, este cuento muestra tu poderío a las claras. Una habilidad redonda, grande y firme.
Pero, también te digo una cosa.
En un relato de una página me has dado cuenta de la mitad de las patentes del genio y de sus movimientos migratorios. La historia de los personajes se me ha quedado diluida, casi salpimentada, entre toda la labor de documentación. Ha sido como leer la Wikipedia en su versión más hermosa. ¿Quizás demasiado poco espacio para tanta información?, ¿quizás hubiera sido mejor renunciar a buena parte de lo que conocías para conseguir una narración más ergonómica? No lo sé.
Te has parado justo en la frase de las mayúsculas voluptuosas que, sin dudarlo, modificaría, a mi me parece demasiado enredada y barroca...cada vez procuro ser más sencilla escribiendo, pero te agradezco tu percepción, me da seguridad y, sobre todo, ganas de seguir escribiendo.
Tienes toda la razón en el tema de engarzar conocimientos. Llevo un tiempo siendo menos enciclopédica, quiero decir, si hablo de algo me gusta informarme, pero ya no me siento obligada a meter todo el estudio de campo en un texto. Vale que una casa tenga andamios para sostenerla, pero que no se vea el cemento, los ladrillos, el esfuerzo de documentarse. Pues claro que tienes razón.
Gracias perplejo, como siempre eres de mucha ayuda.
Comentarios
El paisaje en lontananza (Isabel, El libro de las maravillas, la Florencia renacentista...) tiene la tonalidad que más le conviene a tu pintura.
Muy bueno, canariona, me dejaste con las patas p'arriba:)
Tienes la admirable capacidad de sumergirte en océanos y originar manantiales donde quieres, Suina. Me refiero a tu forma de hundirte en la vastedad de la Historia y regresar con relatos que nunca perderán el efecto de realidad.
"Se acerca el maestro y la roza con el aire de su boca. Ella lo mira en escorzo forzado y su garganta arqueada dice que lo ama.
Lo ama.
Lo ama tanto que lo suelta"
El final me llega como una veta de fragilidad existencial que pone en evidencia el misterioso vaivén en el que se mece el amor cuando se arraiga. Algunas personas aman tanto que oprimen, otras, sin embargo, sueltan. Y todas dicen que aman.
Hasta pronto.
De nuevo gracias renacimiento.
Te agradezco Ariel el profundo comentario, me ha encantado.
un saludo
Shai, gracias por tus ojos, sé que te entretienes en los pasajes que he puesto más intención.
Sandra...¿has escrito algo ultimamente?
El rey Carlos se la describió echando mano a la memoria y al amor ( o a la memoria de su amor) y Tiziano la retrató tan bien que , según los que sí la trataron, era un reflejo fidelísimo dela belleza de la reina.
Ese rostro se ve, también, en Yuste, en un fresco que preside el altar mayor, con toda la familia real representada en el Cielo, orando hacia el sagrario.
Claudia se parece a esa Isabel.
También yo prefiero a da Vinci que a Tiziano. Pero ni "La dama del Armiño", ni tu Isabella se parecen a la hermana de mi Elisa.
Ah, me hace gracia cuando me llamas "Francisca". Comparten origen y significado ambos nombre pero me llamo Francesca /fransesca, o también, si gustas Cesca.
En fin, me ha gustado bastante.
A mí me asombra de ti cómo eres capaz de erigir semejantes frases, preñadas de lexemas y ritmos, y que te queden genuinas. No percibo pedantería sino un manejo profesional del lenguaje. Me fascina porque si yo intentara hacer lo mismo caería en lo ridículo aún sudando sangre en el intento. Es como cuando era pequeño y veía las tetas de las chicas. Sabía que a mí no me saldrían nunca y eso aumentaba su atractivo.
En general, este cuento muestra tu poderío a las claras. Una habilidad redonda, grande y firme.
Pero, también te digo una cosa.
En un relato de una página me has dado cuenta de la mitad de las patentes del genio y de sus movimientos migratorios. La historia de los personajes se me ha quedado diluida, casi salpimentada, entre toda la labor de documentación. Ha sido como leer la Wikipedia en su versión más hermosa. ¿Quizás demasiado poco espacio para tanta información?, ¿quizás hubiera sido mejor renunciar a buena parte de lo que conocías para conseguir una narración más ergonómica? No lo sé.
Lo dejo aquí.
Te has parado justo en la frase de las mayúsculas voluptuosas que, sin dudarlo, modificaría, a mi me parece demasiado enredada y barroca...cada vez procuro ser más sencilla escribiendo, pero te agradezco tu percepción, me da seguridad y, sobre todo, ganas de seguir escribiendo.
Tienes toda la razón en el tema de engarzar conocimientos. Llevo un tiempo siendo menos enciclopédica, quiero decir, si hablo de algo me gusta informarme, pero ya no me siento obligada a meter todo el estudio de campo en un texto. Vale que una casa tenga andamios para sostenerla, pero que no se vea el cemento, los ladrillos, el esfuerzo de documentarse. Pues claro que tienes razón.
Gracias perplejo, como siempre eres de mucha ayuda.
Lee despacio Isabel hechizada de párrafo.
No lo entiendo Suina.
No sé si se debe a la estructura sintáctica, pero no capto lo que quieres decir.
El resto, Barroco, pero bonito.
Últimamente, soy mas conceptista que culterana, pero no dejo de reconocer que hay momentos preciosos en este texto.
Me ha gustado esto:
Retira el cabello de la frente y el carboncillo pinta un cuervo en sus guedejas blancas...
Saludos