Los hombres piensan en eso más que en la comida, verdad que sí. Nosotras los ponemos a babear una sonrisa con un simple movimiento de cintura. Aquí venía uno que con un abrazo le sacaba yo todo. Incluyendo los chelitos. Tal vez no sea tan así como tú piensas. Nosotros nos trazamos una meta. Eso es todo. Salimos de ahí y a veces nos da toda la gana de entrar de nuevo. Pero de una manera más suave, claro está. Nos comemos eso como el maná en el desierto. Ustedes no son santas tampoco. Lo único que a veces son un poquito más discretas. Antes más que ahora, porque ya no pierden tiempo. Han despertado en los hombres una especie de pragmatismo sexual. Bonita manera de romper con el romanticismo. Arrancarle hasta la última raíz. La cuestión es un negocio serio. Pensamos que mientras más cosas lindan le decimos más caras las ponemos y eso nos lo han creado ustedes. Las de ahora le dicen la verdad a cualquiera. Con eso quieren manipularlo todo. No es eso. La cuestión es ponérsela difícil a los tipos que no nos gustan y se ponen a molestarnos. Que se manifiesten con el efe o les damos banda. Como que con un piropo pagamos el salón. Una vez había un “cuatro ojos” detrás de mí. Me llamaba a cada rato. Una vez lo invité a la tienda y le dejé la tarjeta sin balance. En la escalera le di un besito y le prometí que saldríamos pronto. Pero que tenía que esperar. Me dijo que sí. Que su único deseo era estar conmigo. Al otro día lo llamé. Le hice un drama. Que tenía que decirle algo y me daba vergüenza. Me prometió que me ayudaría en todo lo que pudiera. Entonces empecé a explicarle que se me había el gas. Que tenía que pagar la casa y otras historias tristes. Me envió el dinero. Duró un tiempo sin llamarme. Dos fines de semana después, me explicó que las cosas no andaban bien. Pero que estaba trabajando duro. Le saqué una recarga y lo de pagar mi apartamento. Quedamos de juntarnos a final de mes. Lo llamé al principio de la última semana de julio. Le dije que tenía que ir al campo. Que el padre de mis hijas era un policía. Que me estaba sofocando y le puse una orden de alejamiento. Se pasó la semana entera enviándome recargas. El treinta lo llamé y le dije que me habían pedido la casa. Que tenía un depósito para mudarme pero me faltaban dos. Me dijo que sí que iba a ver si lo conseguía. Prometió llamarme y todavía estoy esperando su llamada.
Comentarios
La sensación, en mi caso, es todo lo contrario.
Un relato coloquial e hiperrealista en el contexto social que lo describe.
Sencillo, escueto, lo que hay es lo que hay, mo es ampuloso, no es barroco, no es poético, no es metafórico, no utiliza un léxico rebuscado, no hay frases retóricas, ni figuras literarias por ningún lado.
Es un cotidiano sencillo de una mujer y un hombre, desde el pensamiento buscavidas de ella.
Necesito esto y lo cojo, porque si no vendrá otra y lo pillará antes que yo. La vida es dura chico, menos mal que tengo un culo que quita el hipo, y una cintura que se mover, hago contigo lo que quiero cuando quiero, te pido esto, y me lo das, te aprieto más, y me lo sigues dando. Su poder es su físico, ( probablemente lo único que tiene), y el conocimiento de algún tipo de hombre ( de todos los hombres pensaría ella).
Esa es la traducción que hago.
Pero en fin, supongo que el autor estará sonriendo, o riendo, porque a lo mejor, ninguna de las dos hemos dado con la clave de Hermes de Paula.
Es escritor escribe, y los lectores traducen. Si se da la premisa de ser buen escritor, y buen lector, es probable que se de la afortunada coincidencia de enterderse ambos.
A mí me ha gustado. He leído otros escritos tuyos, y te sabes mover en otros registros aparentemente más complicado ( escribir sencillo es dificil), supongo que has escrito así, con voluntad de escribir así, como lo has hecho.
- Dices que lo escuchaste a una chica en la calle, me habría gustado más que fuera inventado
No estoy de acuerdo con Suina en una cosa.
Necesito que me estructures un poco más el texto o me cuesta un horror seguirte. No es un soliloquio, no es el delirio de un narrador borracho en primera persona. Si tu intención es presentar una narradora "real" así no habla la gente en la vida real.
Lo de escribir todo seguido, sin párrafos, es una tendencia a la que estoy cogiendo especial tirria. La perseguiré con saña allá dónde se me permita criticar un texto. Pongo a Dios por testigo.
Primero estás argumentando, te diriges al lector de forma racional para transmitirle una idea. Luego hay una anécdota con una estructura lineal. Nada hay que justifique esta ensalada de frases cortas sin jerarquía. Añadir una dificultad al lector sin que esa dificultad tenga un significado importante no es un recurso. Para mí es un error y, si me permites, pereza.
Cuesta mucho más trabajo estructurar bien que no estructurar. No voy a valorar un NO trabajo. Desde mi punto de vista, ojo.
Vamos a lo otro:
Hablamos de una puta o mujer que se comporta como tal. Incluso hablamos de cualquier mujer, según apunta tu narradora. TDS PTS que se dice por aquí. Bueno, me parece un punto de partida interesante siempre y cuando no aproveches a pintar una caricatura. Parece que lo has evitado con éxito: El tono crudo que tratas de imprimir -malogrado por la falta de estructura- me parece que da juego porque no pierdes el tiempo y vas al grano, describes lo que hay. Clínico. Frío. Bien.
Me falta sorpresa, novedad. Aunque hayas querido pintar las cosas tal y como son, una cosa es el realismo y otra, resultar previsible. Seguro que hay anécdotas, tramas interesantes para el lector que encajen bien en ese tono desnudo y sin concesiones.