Diario de invierno, Paul Auster (Anagrama, 2012)
Al grano: lo mejor del último libro de Paul Auster es la fotografía de la portada. Por otro lado, ni siquiera inédita. Si como ha dicho un crítico, se trata de "las memorias del cuerpo de Auster", podríamos deducir que este libro responde sólo a un exceso de rostro. Paul Auster, que no es del todo tonto en cuestiones literarias, sabe mejor que nadie que este libro no tiene nada dentro.
Recuerden aquella anécdota entre Su Majestad y Wolfgang Amadeus, cuando tras el estreno de una ópera de éste, Su Graciosísima Majestad le esputó al compositor que a su obra le sobraban notas. A lo que el siempre ingenioso Wolfgang respondió preguntando cuántas; que Su Majestad le dijese cuántas notas sobraban. Su Majestad no contestó. Nosotros sí. Si alguien nos preguntara acerca de las páginas que le sobran a la última
novela de Auster, diríamos: todas. Un libro de relleno, relleno a su vez con páginas rellenas con letra de relleno. Por si fuese poco, y en un giro cómico sin igual, el autor se decide incluso a incluir algunas notas de un cuaderno que lleva su mujer y que no le puede interesar a nadie que no sea ella misma.
¿Algo positivo? Claro, siempre hay algo. Resaltamos el uso de la segunda persona, que otorga a estas memorias del cuerpo o la mente de Auster al menos cierta ligereza. Para no ser del todo caníbales, remitimos a la
Trilogía de Nueva York del autor, o a filmes de los que ha escrito el guión (
Smoke) o ha dirigido (
La vida interior de Martin Frost). Piezas mucho más digeribles que este ladrillo con forma de
sandwich de tienda de gasolinera que acaba de publicar.
La verdad, no nos interesan las jaquecas del señor Auster, ni sus dolores, ni sus pedos; y mucho menos que nos lo cuente con tan poca gracia y tan poca sangre. Lo que sí resultaría de interés -le cedemos la idea sin coste- serían unas memorias que relaten cómo un autor, un artista de la literatura, un enamorado de los libros, termina convirtiéndose en publicista de las letras o mercader de las anécdotas.
Lo dicho: solo para incondicionales en extremo condescendientes.
(Lee más en
www.segovialibros.blogspot.com )
Comentarios
Personalmente no llegue a leer Diario de Invierno, pero tu critica me hizo acordar a una sensacion que tuve con Sunset Park, el ultimo libro que lei de el. A mi me parece que la trayectoria literaria de Paul Auster se fue yendo en reversa: su mejor prosa se encuentra en las primeras obras, y luego de ese periodo de fertilidad es como si estuviera escribiendo sus primeras obras, que para lo que es el como escritor, parecen algo novatas. Despues de la Trilogia y libros como Mr. Vertigo o El palacio de la luna, yo personalmente esperaba algo igual o que sobrepasase estos mencionados con Sunset Park. Aunque su estilo se mantiene siempre en el libro, me parecio una rebaja a la simplicidad (que no soy quien para criticar de bien o mal, pero definitivamente no era lo esperado). Si, Sunset Park me gusto mucho, pero esperaba otra cosa, definitivamente. Veo a un Auster diferente, y supongo que eso es lo mismo que pasa con Diario de Invierno.
No se, te pongo esto por si se te habia ocurrido lo mismo despues de haber leido sus obras. Saludos.
Pero no dejo de leer ninguna de sus novelas. Se sigue notando en ellas el ya remoto influjo de Beckett o de Kafka. Pero parece como si hubiera perdido la inspiración.
El resultado es un inventario desigual y corpóreo de los traumas, errores y fragilidades austerianas, desde su infancia en Nueva Jersey hasta su matrimonio con Siri Hustvedt. Un catálogo fragmentario de sus cicatrices, casas, dolores y placeres, que desgrana para describir, en esencia, lo que siente al estar vivo.
(Lee más en http://elmonolector.blogspot.com.es/2012/03/diario-de-invierno.html#more)
No obstante, no puedo olvidar "Trilogía de Nueva York",Tombuctú,y las insólitas historias de "Creía que mi padre era Dios".
Saludos.
Bueno, "Diario de invierno" logró interesarme relativamente. La que no soporté fue "Un hombre en la oscuridad".
Saludos
PD: alguien tenía que decirlo