Por qué deberíamos caer desganadamente a un abismo,
por qué aceptar esa proclamación de rutinas y horarios
y por qué, por qué dejarnos llevar por ese rebaño incestuoso.
Y no es que las preguntas valgan más que las respuestas o al revés,
es que las cosas pareciesen mancilladas en un umbral de flamígera fortuna;
mira allá el balcón deteriorado o acá la calle desolada,
contempla cómo la cítara se rompe con suspiros de modistas.
Por qué asentir ante el huracán de mentiras,
o por qué dar la vista buena a la caldera oxidada o a la selva de cerrojos
y por qué explorar una grieta tan escueta cien veces buceada.
Es posible que se deba a un extenuar de perro famélico,
quizás una herida mortal de la lápida interminablemente muda;
ese hueso brillante ante la vía solitaria donde el errante se disipa,
de nuevo contempla cómo la guadaña feroz poda la memoria prismática.
Por qué el perpetuo beneplácito hacia las pasmosas manos envejecidas,
por qué las joyas de la añoranza desgastadas se dan al olvido dejando falsedad
y por qué, por qué el turbio portal valdría menos que la oficina en penumbra
Comentarios
Jajaja, bien, bien, en verdad el tema de tu poema es una buena pregunta, muy de esta modernidad del demonio ¬¬
Pd. me gustó mucho el guiño del título
Te gustó de verdad??
Estaré delirando?
Bueno de todos modos es algo bueno =D
Y lo del guiño... qué te puedo decir, tengo mis momentos :cool:
¡Mi enhorabuena!
Saludos.
Muchas gracias, me alegra que te guste
La verdad es que sí, tiene mucho de ese aire existencialista y surrealista.
Saludos.