Era pobre, pero no le importaba; quería llegar lejos en su carrera. Era estudiante de derecho, joven brillante, estorbado por la pobreza, y su futuro, fijo a grandes logros; no era modesto ni orgulloso, más bien término medo. Su afán, deseo y motivo para gastar dinero, eran los libros. Sí, los adoraba, eran su pasión.
Ese día caminaba alegre, cuando al pasar al lado de una librería, vio uno que lo atrajo en el acto. Hubo de agachar la cabeza e irse a paso triste, pues su precio superaba sus bolsillos; estuvo frustrado, hasta que decidió reunir dinero para comprarlo, sí, alternaría sus estudios al trabajo extra y obtendría el libro, a pesar del esfuerzo enorme.
La primera semana reunió poco, entre la segunda y tercera triplicó la cifra, y a la sexta tenía suma suficiente para comprarlo; ese día fue a la librería, pidió un ejemplar y se fue alegremente. Sabía que ese libro placentero lo ayudaría a mejorar como estudiante y persona; había valido la pena.
Al día siguiente, se fue de casa sin llevarse el libro. Había dejado el fuego encendido. A volver, lo invadió aguda pesadumbre, pues su casa se había quemado. Adentró en los escombros, escarbando para hallar el libro. Una vil treta de la vida.
Y tras los brotes de vivas llamas carmesíes, cuales lenguas ávidas buscándose, yacían acumuladas centenas de cenizas. Era horrible, todo el esfuerzo gastando en vano; el libro era ceniza.
Comentarios
Y después de leer el libro hay que cerrarlo...
Buen relato, me pareció excesiva la puntuación, pero a mi también me pasa...
Saludos
En mi modo de pensar, creo que lo último que debe pasarle a un libro es quemarse "vivo". Terrible. De ser así, se pierden los momentos, los sentimientos, las ideas y las razones o sinrazones de quien lo escribió, y, quizás, aún más si cabe, de quien lo compró por sus motivos.
Me ha gustado el planteamiento de lo que dices, no tanto su forma, pues ya es sabida.
También me ha gustado la “simplicidad” con la que has sabido expresar el relato, no tanto el excesivo uso del punto y coma, que me hace descender en párrafos a la hora de leerlos cuando el énfasis se acelera.
Pese a todo, ha sido un placer. Felicidades.
Un abrazo.
Esto me ha encantado:
"Y tras los brotes de vivas llamas carmesíes, cuales lenguas ávidas buscándose, yacían acumuladas centenas de cenizas".
A mi me parece que empieza bien, pero luego se dispersa.
Igual otro día le recuperas y sale mejor.
Gracias. Sí tengo ese problema con la coma, hace tiempo que me vienen diciendo que abuso de ella, es algo así como un mal hábito. Y aunque creo haberlo ido corrigiendo con el tiempo, todavía abuso demasiado.
Saludos