Puesto que soy una fanática de Juan José Millás desde mucho antes de que ganara el premio planeta, os dejo por aquí un par de sus articuentos, género inventado por él. A ver qué os parece... Si os gusta podéis encontrar muchos más en su página oficial.
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/millas/home.htm
Un saludo.
El horizonte como droga
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Continuamos buscando galaxias fuera y genes dentro. Como los extremos se tocan, llegará un momento en que al asomarnos a un gen veamos una galaxia y viceversa. La realidad -no lo digo yo, lo dicen los científicos- tiene forma de gusano enroscado: si consigues llegar a la boca y salir de ella, te metes sin darte cuenta en el culo y vuelves a empezar. La frontera entre el mapa genético y el cósmico es más delgada que una cuchilla de afeitar, aunque tan cortante como ella. Si limamos sus bordes, veremos finalmente que entre un elefante y una hormiga no hay diferencias sustanciales, ni siquiera de tamaño. Al fondo del pasillo, o de la realidad, no hay otra cosa que un espejo que nos multiplica.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Lo que pasa es que es preciso aparentar que todo esto tiene sentido porque, en caso contrario, caeremos en las drogas, que atacan el azogue neuronal y craquelan la imagen espectral de la cornucopia. Dicen los expertos que está aumentando peligrosamente el consumo de "éxtasis", "crack" y alcohol. Por algo será, pensamos nosotros. Y resulta que sí, que es por la falta de horizontes. O sea, que la gente mira a derecha e izquierda y no ve más que espejos que le cierran el paso. Así que se da a las drogas con la esperanza de encontrar una grieta por la que asomarse al otro lado. Al otro lado hay más espejos, seguro, lo mismo que detrás de un gen se esconde una galaxia, pero entre tanto se va matando el tiempo.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]El consumo de drogas, pues, no lo van a arreglar las actuaciones policiales, ni farmacéuticas, sino la imaginación política. Cambien ustedes alcohol por horizontes. No hay mejor alucinógeno que un buen confín a oriente o a poniente, a norte o sur. Pero es que ahora ves lo mismo por todas partes. Hasta el presidente de China, del que esperábamos alguna novedad por venir de un país tan lejos, dice sobre el mercado las mismas cosas que los nuestros. En cuanto a los derechos humanos, calla también lo que se silencia aquí. Con este panorama tan estrecho no es raro que a uno le den ganas de atravesar la luna del armario, aunque sepa de antemano que el panorama, en el lado de allá, es idéntico. Por lo menos estará invertido, lo que ya es una novedad para ir tirando.[/FONT]
Vidas
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Acaba de llegarme el catálogo de una importante editorial con las novedades del otoño y al repasarlo encuentro un libro titulado: Ricky Martin, su verdadera historia. Dios mío, me digo, si yo todavía no conozco la falsa. En cosas así percibe uno que ha comenzado a quedarse fuera de la realidad. Ahora que estaba razonablemente satisfecho de mi existencia, pues había logrado abandonar el tabaco y aprender un inglés de aeropuerto enormemente útil, me doy cuenta de que no sé nada de Ricky Martin. Tengo este libro para ponerme al día de su verdadera vida, pero dónde enterarme de la falsa, que es la que ha dado lugar a que publiquen la auténtica. Desesperado, miro el catálogo de arriba abajo sin hallar documentación sobre el tema.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Es normal que uno se irrite cuando encuentra dentro de sí lagunas culturales de este tamaño. Pero la irritación es poca cosa comparada con la envidia de saber que hay gente con una vida falsa y otra verdadera, es decir, gente con dos vidas. Y eso que el tal Ricky Martin apenas ha cumplido veinte años. Veinte años y ya lleva vividas dos vidas, una de ellas, según este catálogo, perfectamente documentada. Con esto no quiero decir que la otra carezca de acreditación, sino que yo no la conozco. De ahí el sentimiento de no estar suficientemente al día. Dos vidas, en fin. A este paso, cuando tenga mi edad habría vivido cuatro o cinco, o sea, la verdadera, la falsa, la apócrifa, la mística y la maldita, pongamos por caso. Y de todas ellas podremos encontrar un libro ilustrado, como éste, con fotografías a color.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Personalmente, daría las vidas que me quedan por vivir, incluida la verdadera, por una vida falsa. Tiene que ser apasionante levantarte cada día de una cama aparente y pasar el año viajando por países ficticios, cantando ante públicos inexistentes que aplauden de mentira. Lo que no sé es si la vida falsa se vive antes de la verdadera o se pueden construir las dos a la vez. Después de todo yo he aprendido inglés al tiempo que dejaba de fumar. Aunque lo primero no es verdad. Y lo segundo tampoco. ¿Me habré hecho yo una vida falsa también sin darme cuenta?[/FONT]
Comentarios
Y cómo criticaba los escritos de los oyentes? me encanta, je je je...
Yo me he leido todo lo que ha caido en mis manos de él... y también lo escuchaba en la Ventana.
Ya verás cómo te picas con el enlace... tienes ahí todos los artículos del país... y los escribe en la red al alcace de todos... si quieres saber el motivo, no te pierdas el primer articuento que tiene.
Un besiko
Ana
Me vais a disculpar pero a mi este seudo periodista y por su forma de enjuiciar las cosas, de mantener unos juicios de valores sobre personajes y temas de actualidad, obsoletos, y desfasado cuando no interesados con su molesta forma de hablar, me pareció siempre un prepotente, safio, engreído y mediocre en sus intervenciones. Pero mi animadversión subió puntos y fue decisiva cuando en un programa se burlaba de alguna que otra persona por su deficiencia física, que resultaba cómico cuando el es gangoso y qué descoloca a escucharlo por esa rara forma de pronunciar.
Yo afirmaría que es un intolerante en sus ideas aunque disfrazado
de tolerante. Es de aquellos de "demócrata de toda al vida" cuando sus expresiones obedecen a un despotismo mal disimulado.
En fin que me cae gordo este ínfimo periodista, al menos por lo que habla, no por lo que escribe que lo desconozco.
Espero no haberos molestado, pero es eso lo que pienso de vuestro admirado Jose Millas
Señor Administrador Delegado, o sus moderadores/bibliotecarios acólitos ¿me pueden confirmar si las expresiones marcadas en rojo pueden utilizarse dentro de este foro respecto de escritos o textos incluidos en el foro? ¿o sólo son aptas para personajes ajenos que no participan en el mismo y por tanto no se enteran? ¿suponen motivo de castración de mensaje? ¿son de uso exclusivo del Administrador delegado, o se amplían al resto de los foreros?
Es que estoy en fase de duro aprendizaje de las nuevas normas y no vea el cacao que llevo...
Muy agradecida por su respuesta.
Conste que a mí Millás, ni me va ni me viene, pero es curiosidad.
Que no, Malube, que no te enteras... Larga vida a la "safiedad".
Me cojo la libertad en este caso de dar mi opinión acerca de alguno de tus comentarios. Dices que Millás se burlaba de defectos físicos, y perdona, pero se me ha escapado un sonrisilla, porque es cierto que alguna vez él hacía comentarios resaltando esos rasgos, siempre con la ironía y el sarcasmo, porque desde luego, como bien dices, él también tiene "su tara" (como todo el mundo, al fin y al cabo) y es el primero en reirse de ella. Jamás utilizó esos comentarios para reirse de una persona en concreto, los usaba con cierto humor negro (como muchos de los foreros de por aquí, echa un ojo a cómo triunfan los chistes de File...), , porque él es de los que piensan que la vida está para reirse... y si te ríes de tí mismo, mejor que mejor...
Yo sí que he leido su obra (al completo), y también escuchaba el programa de radio, y te aseguro que jamás hirió mi sensibilidad. (y mira por dónde yo trabajo con discapacitados físicos y psíquicos y adoro mi trabajo)
Creo que muchas veces no es lo que escuchamos, sino que oimos lo que queremos oir según nos levantemos de un pie o de otro o nos caiga bien o no alguien.
Yo no trago a Pérez Reverte, pero oye, a mí el hombre no me ha hecho nada... no comulgo con sus ideas, ni me gusta su literatura, pero ahí está... tiene que haber gente de todo tipo y tendremos que ser tolerantes.
Pero por favor, Rocinante, no afirmes lo que es o lo que deja de ser alguien... deja que cada cual tenga su criterio, que somos mayorcitos como para elegir...
No me importa lo que dices, sino cómo lo dices, sentenciando... No creo que sea una crítica constructiva, sino una manera de intentar convencernos de tu opinión.
No te gusta, de acuerdo, yo como muchos seguiremos leyéndole... mientras otros se deleitarán con otros a los que yo ignore.
"El único que podría comprarme soy yo, y no porque no pueda vivir sin mí, sino por lástima. En las películas de esclavos, siempre me identificaba con el esclavo que no compraba nadie. Y Si tuviera que elegir entre darme veinte duros y darme un tiro, me pegaría un tiro, no lo dudes. "
Juan José Millás
y al de Anika:
Y no- no lo disculpamos Señor Rocinante: asi no se critica a un Escritor, por más que no nos guste.
un abrazo,
Opino que ni al propio Sr. Millás le afectaría esta sarta de improperios, eh? si ni siquiera es un lector suyo...
Estas palabras, escritas por un oficial del Kursk en un pedazo de papel, tienen la turbadora exactitud que pedimos a un texto literario. El autor está rodeado de bocas que exhalan un pánico que ni siquiera nombra. Él mismo debe de encontrarse al borde de la desesperación, pero no tiene tiempo ni papel para recrearse en la suerte. Ha de hacer, pues, una selección rigurosa de los materiales narrativos, y el resultado es esa obra maestra en la que, sin embargo, sólo cuenta aquello a lo que se puede asignar un número: la hora y la cantidad de hombres. En situaciones extremas, la literatura sale a presión, como por la grieta de una tubería reventada. El documento del oficial del Kursk es bueno porque es necesario. Mientras la muerte trepaba por sus piernas, ese hombre se entregó con fría vehemencia a la literatura. Y de qué modo.
Naturalmente, lo que no dice ocupa más de lo que dice, pero lo ausente ha de aportarlo el lector, que es tan responsable de lo que lee como el escritor de lo que escribe. Sería absurdo comenzar una novela afirmando de un frutero que es bípedo. El lector tiene la obligación de saber que lo fruteros son bípedos y que están dotados de cuatro extremidades con cinco dedos en cada una de ellas. Sin estos sobreentendidos primordiales, la escritura resultaría imposible.
Lo curioso es que un billete con cuatro líneas aparecido en el bolsillo de un cadáver responda de súbito a la vieja pregunta de para qué sirve la literatura. Sirve para contarlo. Todos aquellos que aspiran a escribir deberían recitar el texto del Kursk como una oración. Ser escritor, al menos cierto tipo de escritor, significa vivir rodeado de pánico percibiendo a tu alrededor bultos que pasan de un compartimiento a otro con los calcetines mojados. Y tú eres uno de esos bultos: aquel que, por encima o por debajo del miedo, está poseído por la necesidad de contarlo, aunque las posibilidades de que alguien lo lea sean muy escasas. Escribo a ciegas.
Juan José Millás.
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/millas/articuento107.htm
Este es el escritor al que un ilustre desconocido (disculpe señor rocinante) tacha livianamente de seudo periodista, prepotente, safio (zafio), engreído y mediocre, intolerante, y déspota. Para luego reconocer que desconoce lo que Millás escribe.
Dicen que la ignorancia es muy atrevida, y este es un claro ejemplo.
Zanbar... tu eres el que da sepultura, no?... Pues haz que Rebeca tenga un lindo panteón que como siga así el asunto, no me extrañaría que más de uno vayamos de visita para echar unas cervezas y nos cierren la puerta con cemento.
Ya ampramos a Rebeca en nuestro particular cementerio. Puedes visitarla cuando quieras:
http://www.forodeliteratura.com/showpost.php?p=19965&postcount=33
Gracias por tus condolencias. También estamos pidiendo la readmisión, pero todo conlleva sus riesgos...