Me despertó un gorrión enamorado
con su canto entre sones de armonía.
Agitado saltaba entre las ramas
persiguiendo el vuelo de su amada
que coqueta de sus mimos escapaba
y entre giros regresaba.
Yo miraba encandilado
la luz del sol en mi ventana
ese ir y venir enamorado
del gorrión y de su amada.
Levantaron vuelo presuroso
dibujando en el cielo con sus alas
un corazón invisible
y se perdieron rumbo al pinar
que cobijó su amor de mi mirada.
Comentarios
Alejandro, este poema tan rítmico y bucólico me llega como un cuento primaveral.Me he dado cuenta de que sonreía al leerlo , y es que las cosas de la Naturaleza son mis preferidas y en ellas enmarco mis poemas.
¡Hasta los pájaros saben que el amor requiere ausencia de miradas intrusas!.
Un saludo.
Uno hecho poema y la otra hecha canción...
Saludos
Un abrazo.
Ale