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Botellas

MoniqueCortazarMoniqueCortazar Gonzalo de Berceo s.XIII
editado enero 2012 en Narrativa
Siempre me llegan botellas con mensajes por demás insignificantes, pero la del jueves me ha perturbado por lo que va de la semana.
Tanto lo ha hecho que hoy es domingo y la botella llegó a mis pies el jueves y por algún motivo que ignoro lo sé, yo que tanto desdeño los calendarios y prescindo de relojes, y que nunca conozco siquiera el mes en que ando reptando.
Antes era muy distinto. Si me llegaban botellas verdes, volvía inmediatamente a arrojarlas a los arrabales del piélago, adónde jamás he podido llegar con ninguna de todas las balandras ideadas tan solo por mí.
Las he detestado desde la ocasión en que nadé no sé cuántas leguas a barlovento sólo para descubrir que el mensaje que contenía esa botella verdemar, enumeraba explícitamente las razones por las que nunca abandonaría el cayo. Esa vez supe del miedo verdadero, pero más tarde entendí que no estaba solo, que alguien me espiaba, y que ese alguien me enviaba botellas verdes para comunicarse conmigo o más bien, para torturarme.
La segunda botella verde la recibí dos lunas más tarde. Entre tanto no paraban de llegarme todo tipo de recipientes de diferentes vidrios y colores: frascos, ánforas, latas y una vez alcanzó la costa un tubo de ensayo que terminó estallándose contra el acantilado.
Jamás entendí ese mensaje que estaba colmado de fórmulas y combinaciones que según sé, tenían que ver con la tabla periódica de Mendeléyev.
También llegaron algunas de plástico. Esas también las devolví porque no contenían nota alguna. Todavía andan dando vueltas por ahí, porque son demasiado livianas para volver a la inmensidad y yo las dejo, porque en eso también nos parecemos.
A esas ya no las necesito. Tengo diecinueve botellas pardas desparramadas por toda la superficie del cayo, una en cada cabeza de cocotero, para almacenar el agua de lluvia que, junto con la de los cocos, es la única que bebo(ya aprendí).
He llegado a tener cincuenta y tres de esas botellas para los días de tormenta, pero con el tiempo descubrí que no necesito tantas porque es una región enfadosamente lluviosa y para cuando termino de consumir la decimoquinta o decimosexta(dependiendo de cuánto me deba rehidratar), vuelve la ventisca y el aguacero me permite reaprovisionarme.
También aprendí que es más provechoso salir a pescar en plena tronada, que es cuando abundan los peces en la rompiente y contrariamente a lo que el sentido común presupone, salgo a tropel con mi arpón y me aprovecho de la esperada exuberancia.
Son tan imbéciles los peces, que apenas sienten rebotar las gotas en el techo del mar, empiezan a desfilar histéricos de este a oeste y de arriba abajo, como si fueran proyectiles que pueden esquivar, como si el agua fuera a lastimarlos; como si cada rocío presagiara algo más que lágrimas dulces y viento y nubes negras.
Para esos días también tengo botellas de un plateado brillante y las uso en pedazos que desparramo sobre la arenisca, para que el sol se encargue de secar las carnes a pura fuerza de rayos ultravioletas, como lo ha hecho conmigo.
Tengo, además de tantas botellas con insulsos mensajes, una de ron cubano que prefiero no abrir todavía y que espero beber pronto el día de mi rescate o el de mi muerte.
Llevo, casi a manera de broma, una vida que, a diferencia de lo que cualquiera pudiera imaginar, no está plena o exclusivamente ligada al mar, a la arenisca o a la locura de la soledad, sino más bien disciplinada en torno de mis botellas.
El resto: los callos de mis pies, los agudos arpones, mis conjeturas astronómicas y el sonido permanente de las olas que golpean, son sólo accesorios; porque accesorio significa auxiliar, pero también secundario.
Tengo vistos(ahora que lo pienso), kilómetros y kilómetros de botellas y kilos sobre kilos de papel enrollado y sin embargo, ha sido la del jueves la que me ha marcado y por ella he creído que hoy es domingo y por su culpa se ha revelado ante mí, algo aún más terrible.
Escribo esta carta con la aterradora certeza de que volverá pronto al desierto de botellas imaginadas y cartas ilusorias y me horroriza la certidumbre de saber que nadie me espía ni lo han hecho jamás.
Escribo esta carta en una botella verde, a la que ya no le temo ni odio, porque tal vez me ganó la locura y nunca lo advertí, y quizá no existan tales botellas, mucho menos las cartas, ni los cocoteros o los peces agitados.
Tal vez hoy sea en realidad jueves, y esta misma botella regrese tres días más tarde, la mañana hoy, o lo que es peor, que esta botella y este manuscrito que creo cargar sean como siempre, imaginarios. En todo caso, le ruego desestime todas y cada una de éstas palabras porque para cuando las lea ya estaré naufragando en el fondo del ron cubano sin que nadie lo sepa ni le importe.

Comentarios

  • JenofonteJenofonte Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2012
    Muy bueno, este es el que más me ha gustado, son espeluznantes, esas botellas verdes...
  • Necrokimy_VonmortemNecrokimy_Vonmortem Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2012
    Monique, excelente relato, sin duda.
    Me ha quedado un poco la curiosidad de quien es que envia esas botellas, pero al terminar de leer dije "bueno, que importa?" :D:D
    Mis felicitaciones, un abrazo grande!
  • CielitoDeMiPiezaCielitoDeMiPieza San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2012
    Concuerdo con Jeno, es el mejor que he leído.

    Últimamente me he sorprendido a mi mismo esperando leer ciertos relatos de ciertos autores en este foro, esto es, claro está, porque son entretenidos y de buen nivel. Tú eres una de las culpables de esta compulsión y esto sólo habla, en general, de los buenos relatos, poemas y haikús que se están publicando hoy por hoy.


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  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2012
    Me dió claustrofobia de pensar que esta alguien sólo acompañado de botellas:eek::eek::rolleyes:, Muy buen relato, ameno:p:)
  • PalindromoPalindromo Pedro Abad s.XII
    editado enero 2012
    Interesante.
  • MoniqueCortazarMoniqueCortazar Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2012
    Sólo agradecimiento a quienes además de comentarlo, se detuvieron a leerlo.
  • MedeaMedea Miguel de Cervantes s.XVII
    editado enero 2012
    Ay chica cortázar!! este relato tiene el mejor final de todos n_n me fascina ese final!! me encanta!!

    Me gusta mucho la manera en que deliciosamente divagas y rematas

    saludillos!!
  • DragonDragon Lope de Vega s.XVII
    editado enero 2012
    Muy bueno.Me ha gustado de príncipio a fin.Un buen relato, que sin duda dá que pensar.Un saludo desde el sur.
  • SinrimaSinrima Miguel de Cervantes s.XVII
    editado enero 2012
    Monique, un original relato, lleno de fantasía. ¡¡Enhorabuena!!,Tus escritos son divertidos y bien estructurados.

    Las botellas verdes, su acoso, su llegada inesperada, no sé por qué las he asociado con los "cuadraditos verdes" que nos llegan con sus mensajes, también por sorpresa, indicándonos un camino verde fluorescente, como ese que se decía que tenían los marcianos que nos visitaban en platillos volantes. Esperemos que se comporten más sensatamente que tus botellas verdes.

    Un afectuoso saludo.
  • claudineclaudine Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado enero 2012
    Un relato estupendo.
    Ya te dije que eres muy original, en pocos relatos has creado un universo propio y distinguido.

    Un saludo.
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