La escribí en los años 80, pero la recuerdo porque mi hermano le puso música y la cantaba por ahí en un duo que tuvo.
"Lo que más me gusta en ella
aunque parezca trivial
son sus granos, sí, sus granos
pues en ellos se refleja
prominente su universo.
En sus manos suavemente
un granito de ternura
que deshace a su contacto
rocas duras suavemente
y a mi corazón demente
devuelve el compás exacto.
En el centro de sus ojos
un granito de armonía
que si me pierdo vigila
y al hallarme vagabundo
para la bola del mundo
que sostiene en su pupila.
En el beso de sus labios
un granito de dulzura
asesino de lo amargo
dictador de la alegría
que pone causa al día
tras el intenso letargo.
Y en la risa, sí, en la risa
un granito de locura
que se burla del terror
de las armas de los necios,
de leyes y mandamientos,
de barreras, del dolor.
Por eso, lo que más me gusta en ella
aunque parezca trivial
son sus granos, sí, sus granos
pues en ellos se refleja
prominente su universo."
Comentarios
Por cierto, al escribirlo de memoria, de lo que recordaba de lo que escribí hace 20 años, he cometido un error. Dice "suavemente" en dos versos casi seguidos. En realidad es: "En sus manos, por ejemplo (y no suavemente)
un granito de ternura..."
Me ha parecido muy ocurrente tu poema; tiene un fondo de inocencia; es original.
Me gusta especialmente esta estrofa:
"Y en la risa, sí, en la risa
un granito de locura
que se burla del terror
de las armas de los necios,
de leyes y mandamientos,
de barreras, del dolor."
Saludos (con un granito)
Un saludo afectuoso