No insistas, Eva. No importa cuantos mensajes escribas en mi FaceBook, ni cuantos zumbidos me envíes en Msn. Yo no comeré la Fruta.
Recapacita, Eva. ¿No recuerdas lo que dijo Dios con respecto a ella?
Moriremos, Eva, Moriremos, eso dijo Dios. Ya se, me dirás que tu ya la comiste y que sigues viva. Pero, Dios no quiso que la comieras. Recuerda, él hizo la tierra, creo a los animales e inventó la Internet.
Lo se, Eva, se que la Serpiente dijo que al comerla seriamos como Dios. Pero, Eva, vivimos en el Paraíso. ¿No te conformas con el paraíso?
Recuerda, Eva, acuérdate del momento en que naciste. ¡Qué hermosa costilla eras!, la más blanca y resistente de todas. Dios te tomo entre sus manos y apareciste. Belleza absoluta, ni siquiera Lilith te podría superar. Y entonces, cuando ya estábamos juntos, Dios nos dijo: “Inviertan y multipliquen”. Claro, no invertimos mucho, pero si multiplicamos.
Entiéndelo, Eva, no necesitamos esa Fruta. Olvida su carnosa piel, su dulzor perfecto y olvida su atrayente olor.
No le creas a esa serpiente, seguramente esta envidiosa de nuestra condición, seguramente busca que Dios se enfade con nosotros y nos expulse de nuestro paraíso.
Te repito, Eva, no voy a comer la Fruta. Pase, lo que pase, no me convencerás. Pues, yo soy el hombre y tú eres la costilla.
Comentarios
Superioridad del Hombre o su irresistencia ante la pequeña, bella y atrayente costilla?
Excelente reflexión ..Nico, muy buen texto!!!
un abrazote,y un votazo
Gracias a los dos por sus pequeños, pero muy alentadores comentarios.