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Ref.: Samuel O. Sara

samuelsarasamuelsara Anónimo s.XI
editado agosto 2011 en Presentémonos
DE: C. E. Wood
A: la atención de quien corresponda
ASUNTO: REF. SAMUEL O. SARA

Muy señor mío,

tengo el placer de escribir esta carta para recomendar a mi querido ex-empleado y más aún querido amigo Samuel O. Sara, a quien llevo supervisando largos años.

Contratado en un principio para ser feliz, su labor se ha ido diversificando con el paso de los años. Nació orondo y cubierto de pelo, todo pellejo. Pasó de genio a genio incomprendido, de estudiante modelo a un modelo de fracaso particular. Tardó en salir del cascarón, pero lo primero que hizo fue tratar de emprender el vuelo. Lo mantuvo un segundo. Luego cayó desde 60 metros como un coco maduro. Afortunadamente sobrevivió al impacto.

No es mala persona, aunque se empeñe en querer serlo. Dejénle espacio, pero mantengan siempre un ojo en él. No necesita supervisión, sino cariño. Quizás les guste su lógica, quizás le desagrade su técnica, quizás repudien su sarcasmo, quizás les repugne su imaginario, o simplemente no estén todo lo de acuerdo con él que deberían. Denle una oportunidad.

Siempre quiso ser una estrella de rock, un cazarrecompensas, un escritor alcohólico, fotógrafo de National Geographic... Y como diría el bueno de Tony Wilson, entre mitos y hombres, Samuel siempre ha preferido los mitos. Por eso viste raro, y no está de acuerdo con las cosas. Y si está de acuerdo se muestra en contra. Echaremos de menos sus modos agradables y educados, su aversión a la hipocresía, sus obsesiones y sus compulsiones, y estoy seguro que más de una señorita (y me atrevería a decir más de un caballero) va a echar especialmente de menos a Samuel.

No tengo duda por todo ello de que Samuel O. Sara se convertirá en el refuerzo perfecto que su Compañía necesita en estos momentos. Y si no necesita refuerzos, por favor, aun así, no deje pasar la oportunidad de darle una oportunidad. Le sorprenderán sus medios, sus enteros, e incluso alguno de sus razonamientos. Le sorprenderá su creatividad, su capacidad comunicacional y el coraje que demuestra cada vez que se estrella contra el suelo, al volver a levantarse. Le fascinarán sus dotes organizativas y su espíritu crítico.

Si tiene más preguntas en lo concerniente a Samuel o en lo relativo a su trabajo para esta Organización, por favor, no dude en planteármelas con la máxima diligencia. Del mismo modo le serán atendidas.

Le invito, asimismo, al blog personal de Samuel, en el que suele dar rienda a sus divagaciones literarias. Por favor, sírvanse de disfrutarlo en pequeñas dosis: www.samuelsara.blogspot.com

Atentamente,

C. E. Wood.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    Hola Samuel bienvenido:):p

    Con tantas recomendaciones esperamos un desempeño impecable, para no tener que ir dando quejas a tus antiguos jefes, que parece que se querian deshacer de ti, pues yo por lo menos, con un elemento tan importante y con tantos méritos, le triplicaría el sueldo para que que no nos dejara.:D:D:D:):p
  • samuelsarasamuelsara Anónimo s.XI
    editado marzo 2011
    Muchas gracias por la cálida bienvenida. Espero saber estar a la altura. Ahora me voy a devolver unos videos, y a echarme una copa.

    Un saludo.

    Samuel O. Sara.
  • Alejandro68Alejandro68 Fernando de Rojas s.XV
    editado marzo 2011
    Hola C. E. Wood:rolleyes::D dile a samuelsara:) que aquí en nuestra casa puede ser todo cuanto soñó ser y a ti decirte que, puedes recomendar este sitio como una oficina pública que reúne a los mejores artistas que esculpen,moldean & pintan humildemente un magno Foro de Literatura.
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    Hola samuelsara bienvenido esperamos disfrutes del foro y contar con más escritos como el de la presentación.. Genial :)
  • Jack LondonJack London Garcilaso de la Vega XVI
    editado marzo 2011
    Me ha encantado la presentación. Ahora sólo espero leerte por aquí. :confused:
  • samuelsarasamuelsara Anónimo s.XI
    editado marzo 2011
    Muchas gracias, de nuevo, por la cálida bienvenida.

    He presentado mi blog en el sub-foro a tal efecto. Asimismo, hay un poco más de mí en este post.

    Un saludo.

    Samuel Sara.

    ======
    samuelsara.blogspot.com
  • samuelsarasamuelsara Anónimo s.XI
    editado marzo 2011
    Hola gente,

    hay más. Esta vez se llama "Entrevistas". Empieza así:

    Entrevistas. De trabajo. Ese pequeño universo paralelo que todos tenemos que atravesar alguna vez en la vida. A no ser que tengas la suerte de ser un niño demasiado pijo (tanto como para no tener que trabajar o para hacerlo por enchugfe, vayas donde vayas) o un aborto generacional de esos que ni por asomo piensan ponerse a trabajar en toda su vida, de esos que vivirán a costa de sus padres (porque estos se lo permiten, digo yo) hasta que puedan vivr a costa de sus hijos. Hijos que engendrarán a temprana edad por aquello de la mala educación sexual; situación de la que sólo sabrán culpar a la televisión, por aquello de poner sexo a todo lo largo y ancho de sus parrillas… Antes era la violencia, ¿recuerdan?

    En fin.

    Entrevistas. De trabajo.

    Desde que llegué a Madrid he tenido dos, a cada cual más surrealista. Obvio obviamente los nombres de los empresas empleadoras en potencia, y todo parecido con la realidad es puta coincidencia (nada de fes de errata aquí).

    El tema es, ¿dónde están las típicas entrevistas cara a cara donde tenías que dar a ver la mejor faceta de ti mismo para resultar una interesante apuesta a ojos del potencial empleador? Creo que han pasado a mejor vida. Y lo han hecho por al menos dos razones: la primera, porque la mayoría de trabajos en los que no se entra por enchufe en esta España de Dios son tan fáciles de hacer que los podría llevar a cabo un mono cojo, manco y miope (con todo el respeto a los monos cojos, mancos y miopes, y que ningún follaesposasdetumejoramigo se sienta identificado). La segunda, porque los trabajos suenan tan a timo de la estampita que ya vienen resumiendo lo mismo desde la entrada a cualquier oficina: la gente necesita empleo, cada vez más a la desesperada, así que aprovechémonos de ello, aprovechémonos de ellos. Y entonces las entrevistas se basan en el empleador describiendo de qué forma será humillado, vilipendiado y, por supuesto, explotado, el incauto empleado que tome la decisión final de pasar a engrosar las filas de remeros en galeras.

    Precisamente eso fue lo que leí en la sonrisa de la recepcionista que me dio la bienvenida a mi primera entrevista aquí en Madrid.
    - ¿Has traido tu curriculum actualizado?
    - No había nada que actualizar, pero aquí lo traigo.
    Se lo extiendo. Ella lo coge. Me sonríe. Su sonrisa me da un miedo superior. Diferente. Algo que no había experimentado antes en mi vida.
    La recepcionista tiene menos años que yo, menos coeficiente que yo, y entre la ortodoncia y la anorexia, es menos atractiva que yo. Incluso como mujer. Se le nota en el pelo: se lo plancha cada mañana para que no parezca que está en tal mal estado como se lo dejan sus continuadas masturbaciones de epiglotis. Alguien debería enseñarle que un metro más abajo el placer es mayor. Simplemente.
    - Toma asiento y en un momentito mi compañera sale a atenderte.
    La recepcionista señala tres sillones, dos de los cuales están ocupados. Me doy cuenta de dónde me he metido. La primera ocupante es mujer, joven, de aproximadamente mi edad. Pero también es menos atractiva que yo. Alguien debería haberle dicho a su madre que, durante el embarazo, el alcohol y la ropa ceñida son cosas que deberían evitarse en la medida de lo posible. El segundo ocupante es un chico. Que me crucifiquen si tiene más de 12 años, y viste entero de negro, salvo por el cuello de la camisa y el resto de su piel. Bien, que me crucifiquen porque debe tenerlos. Si no, no estaría allí, ¿verdad? Es decir aún no explotamos menores en España… ¿no?
    Así que me siento entre Lucifer Jr. y una puerta de cristal a través de la que se ve a dos pavos discutiendo y atendiendo el teléfono intermitentemente. Los dos muy enchaquetados, muy engominados. La gente así me da un poco de asco. Que cada uno tenga sus prejuicios. Hay a quien se lo daría yo, o cualquiera que fuera un poco como yo. A los punkis se lo dan los hippies. Aunque fríamente analizados, a cualquiera le darían asco los hippies, al menos uno de los originales, claro está. La nueva ola hippie merece una historia aparte.
    Así que nada. Allí estoy yo. Entre el frío cristal y el frío Mr. Oscuridad. Una chica sale, dice algún nombre. Yo sigo preso de mi lectura de los poemas de Dylan Thomas y no lo oigo. Sólo sé que no es el mío y continúo en la lectura:
    The hand that signed the paper felled a city;
    Five sovereign fingers taxed the breath,
    Doubled the globe of dead and halved a country;
    These five kings did a king to death.



    [...]

    =======

    La historia continúa. Síguela en www.samuelsara.blogspot.com
  • samuelsarasamuelsara Anónimo s.XI
    editado agosto 2011
    Hola a todos. Un poco de más de mi mismo en mi blog:
    www.samuelsara.blogspot.com
    Aquí os dejo el comienzo:

    Dormida en el banco de un parque. Sola. Con ese vestido de raso rojo, corsé, tacones. Nunca fue la chica más agraciada de la clase pero Dios sabe que no le privó de mojo. Me acuclillo a su lado y le acaricio una mejilla. Se despierta. Se incorpora. Yo me siento al lado. No nos sentimos obligados a darnos un beso. Yo soy el primero en hablar:

    - Hola.
    - Hola.
    - ¿Qué tal?
    - No muy mal, me he dormido esperándote.
    - Lo siento.
    - No importa.
    - ¿Cómo va todo?
    - Estoy empezando a decidirme sobre algunas cosas. Algunas las llevo peor y otras mejor.


    Ella me mira. Yo a ella no. Ella continúa:


    - No gano lo suficiente, mi familia está jodida y siento que llevo hundida en este agujero los últimos mil años.


    Y alza los brazos y mira al cielo, pretendiendo señalar la urbe.


    - No he amado desde entonces pero follo hasta más de lo que lo hacía contigo.


    Dice mirando al frente, descorazonada. Creo que es mentira. Que tiene la misma vida sexual de mierda que he tenido yo desde que lo dejamos. Entonces gira la cabeza y me pregunta:


    - ¿Y tú?


    - Bueno, puedo ser más preciso si quieres. También puedo ser más conciso.


    Ella pone la cara que solía poner, justo la misma, y entonces a mí me entrada la arcada. Justo la misma.


    - Pero el asunto es que me gustaría hablar de tus cosas, cuando piensas llevártelas y todo eso.
    - Pensé que me las mandarías tú.
    - Pensaste mal.


    Y se produce un silencio incómodo. Esto es usual. Y casi de rigor. Todo el mundo quiere su silencio incómodo. En realidad no lo saben, pero lo quieren. Porque pueden olvidarse de lo que están tratando durante un segundo y pensar en el resultado del partido de la última jornada o en la alineación del partido de la siguiente. En cómo sería volver a follártela. En alguna última fiesta que disfrutarais juntos. En serio, se puede aceptar o no, pero todo el mundo quiere su silencio incómodo.


    Romperlo es lo que nadie quiere, y esta vez me toca a mí:
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