Para mí, me traje mis mejores galas, piel desnuda con olor a mujer de vino, a oscuridad. Me contemplo y me lleno de mis formas, me amo y me respiro, en mis labios hay un rosa que no es tan claro, y se funde con mis ojos aceituna, tengo en un solo rostro un prado de primavera. Me gusto desde la punta de mis pies, hasta mis rizos cortos sin peinar, me gusto así natural, con un exceso en la distribución de mi peso, me gustan mis formas latinas, el acentuado quiebre en la cadera, las nalgas voluminosas que me dan forma de montaña en ascendencia, los senos pequeños y espontáneos con su aureola rosada tan pequeña, el cuello que no es corto, y siempre deja que un rayo de luz se filtre y caiga en lado izquierdo besándome el corazón, y hasta las manos! Las manos suaves que acarician con fluidez pero que también tienen registros de revolución, de cambio…
Para mí, me traje estos girasoles, gigantes y con olor a lluvia que los contempla desde sus propios pétalos, me traje tierra del campo y la dejé fuera de la ventana para respirar a diario ese polvo ocre de historia y de trincheras, me traje un fusil sin balas, para poner a dormir la guerra, y me traje un camisón blanco, que me pongo puro y limpio cuando me siento a tomar un té y contemplar el futuro, divertida.
Para mí, solo para mi, existen colores y esencias, muchas copas, muchos libros, mucha tinta, mucha risa, mucho logro, mucha pintura, mucha gloria, mucho ocaso, mucha luna, mucha cama, mucho orgasmo, mucho tiempo, mucha vida, muchas ansias, muchos poemas, muchas cartas, muchas revelaciones, mucha música, mucho guiño, mucha historia, mucho… Para mí.
Para mí, he traído estos poemas de Sabina, esta frase de Neruda, esta novela de amores infinitos de García Márquez, esta canción labrada de simón Días, estos puntos de color de Emiro Lobo, estas ganas tan ansiosas de Kundera, esta bandera blanca sin paz ni dueño, estos zapatos viejos para lanzarlos al vacío y correr en el lodo, esta lluvia violeta, este paraíso de sierra, para mí me traje una habitación divina, de paredes antiguas que huelen a cuerpos que dejaron que el amor los hiciera, me traje aire, me traje sombras, me traje velas con aroma a castaña, me traje limones amargos y me traje maíz tibio para hervir al vapor cuando cae la noche y las luciernagas hacen su danza en la ventana.
Para mí, para mí, me construí todo este universo para mí. Me traje una garza rosada para volar en su firmamento, y una guitarra, para rasgar el silencio cuando olvide de donde vengo y porqué estoy acá contigo, fantasma viajero. Para ti? Para ti me traje todo eso conmigo.
Comentarios
y varias copas de vino de los pagos de Moriles,
y, después, he leído tu “Oda Narcisa”
y me han dado escalofríos, Saloria.
Te he mirado con tu vestido de gala,
me he mirado en tus ojos de aceituna,
y he visto ponerte el alma por fuera
y, en este ruedo de escritores y poetas,
darle los frentes al toro de lo vulgar,
y, cruzándote al pitón contrario,
has adelantado la muleta del saber al hocico de la palabra
y, con tu cuerpo, tus girasoles y tus fusiles sin balas,
tus muchos para mí sola
y sus Sabinas, tus Nerudas y tus Kumderas
has dibujado un poema natural, desmayado y eterno
que me ha hecho soñar despierto
con pinceladas de meninas de Velázquez,
con cuerpos de y yo me la llevé al río de Federico
y con tangos de casamiento de Camarón.
Y con la emoción
me he rasgado la camisa del sentimiento
...y he llorado.
Una bella prosa y un bello y profundo contenido.
Te seguiré leyendo.
Sinrima
Sinrima, te mantendré al tanto de todo cuanto vaya escribiendo