Yo, una persona cualquiera de un lugar cualquiera…me encontraba caminando abrigado por el manto de una fría noche en un lugar muy desolado, lugar que en el día acostumbro pasar velozmente por todos mis compromisos, y todas las sombras a mi alrededor proyectadas por la luna parecían danzar a mis proximidades como acechantes cazadoras a la expectativa de cada uno de mis movimientos. Caminaba con la vista baja pensando en mis propios asuntos y de repente, experimente esa sensación que nos alerta sobre algo y nos hace volver al mundo real cuando nos perdemos en el de los pensamientos, volví la mirada al frente y alcance a divisar, no muy lejos de mi, una figura humana a quien no pude ver su rostro el cual esta cubierto con un velo de sombras, como una silueta. Estaba demasiado preocupado por mis problemas, razón por la cual decidí salir a caminar, como para preocuparme por la misteriosa silueta del camino, mas sin embargo permanecía siempre con esa alerta que producen los encuentros inevitables con personas desconocidas, parecía estar esperando por algo o por alguien. Al pasar a su lado, me tomo por sorpresa con un saludo, no fue el más cordial de todos pero tenía lo suficiente como para no perturbar a alguien, me detuve y luego dijo:
- Vaya, usted parece muy joven, que hace alguien así caminando por estos senderos oscuros…la noche no es el lugar mas seguro para caminar, o es que tiene algún rumbo en especifico-; a lo cual respondí que no, que simplemente caminaba sin rumbo alguno pensando en mis problemas, ya que todos los tenemos; después el extraño agrego: - Tiene mucha razón, todos tenemos problemas, pero déjeme preguntarle, amigo mío, ¿Qué es lo que dignifica tanto a la noche como para hacerlo pensar en sus problemas?-; con un tanto de inquietud le dije que la vida era como caminar sin rumbo en la noche, que todo estaba cubierto en las tinieblas y habían millares de ojos brillantes que pertenecían a bestias terribles a la espera devorarnos en vida…fue algo extraño para mi, ya que no acostumbro este tipo de conversaciones con nadie por mi falta de confianza para los demás e impulsado por el momento de tristeza que sentía o incluso por pura curiosidad seguí hablando con la extraña silueta, quien a mi respuesta menciono lo siguiente: - Desafortunadamente no comparto su acepción de la vida-, luego la luz de luna revelo su mano y su dedo que apuntaba hacia unos cuantos metros delante de nuestra posición, aclaro que fue esa mano lo único que pude ver de aquel extraño, y me dijo: - Vea hacia allá, y dígame que es lo que ve-, señalaba uno de esos faros viejos que parpadean constantemente y hacen un zumbido molesto, continuo diciendo: - Ese faro, al igual que usted, esta en el camino de las tinieblas, la única diferencia entre ambos es que el faro, a pesar de su mal estado por el tiempo u otros factores, se esfuerza al máximo para alumbrar este sendero, su sendero, el ruido que produce le puede parecer desde molesto hasta perturbador pero el faro no toma importancia de eso y sigue en su ardua tarea de alumbrar el camino-, lo escuchaba con la atención de un espectador quien se centra en la parte mas interesante de una obra teatral, y siguió hablándome: - Le aseguro amigo mió, que en el camino de su vida hay muchos faros como ese dándole un poco de luz para que continué su camino, personas las cuales para ellas usted es muy importante, personas como los faros viejos, que se esfuerza en brindarle un poco de luz y que usted pasa de largo sin darse cuenta pensando únicamente en sus propios problemas y creyendo que es el único que pasa por el sendero oscuro donde habitan las bestias de los ojos brillantes-, quede totalmente atónito por lo que expuso el extraño y mientras terminaba de asimilar sus palabras, prosiguió su recital: - La próxima vez piense mejor en caminar por el día, aunque no es muy distinto que caminar por la noche pero por lo menos así evita que un extraño lo tome por sorpresa-, al escuchar esto no dije nada y empecé a caminar de nuevo, cuando di el quinto paso pensé en volver y darle las gracias y preguntar si la extraña silueta tenia un nombre, pero para mi sorpresa así como apareció se había desvanecido totalmente, impresionado o asustado no lo se pero camine de regreso a mi casa.
Jamás pasé de nuevo por ese lugar, ni de día ni de noche, pero cada día me hago la misma pregunta: ¿seguirá frecuentando aquel lugar ese ángel, demonio, espectro o inclusive un producto del subconsciente subjetivo para charlar con los caminantes del sendero de la noche?.